Luchamos malos contra malos

Permalink 30.04.08 @ 11:10:34. Archivado en Conciencia vigilante

“¿Quieres traer a los turcos a Cristo? No hagamos ostentación de riquezas, ni de fuerza militar, ni de poder. Que no vean únicamente en nosotros un título, sino las cualidades propias de un cristiano: pureza de vida, afán por hacer el bien incluso a los enemigos, el sufrimiento impertérrito de todas las ofensas, el desprecio del dinero, el rechazo de la gloria, la humildad. Estas son las mejores armas para someter a los turcos. Escupimos contra los turcos y nos creemos con ello buenos cristianos cuando somos quizá ante Dios más abominables que los mismos turcos. Y si nuestro afán consiste en ampliar nuestros dominios, si ansiamos sus riquezas, ¿por qué encubrimos una empresa tan profana con el nombre de Cristo? Además, mientras nos enfrentamos a ellos con medios puramente humanos, ¿por qué exponemos a un peligro evidente toda aquella parte que nos queda del orbe? ¡Qué pequeño es el rincón del orbe que ha quedado en nuestro poder! ¡Qué enorme multitud de bárbaros provocamos, tan pocos como somos!”

La verdad es que a mí ni siquiera me parecen aceptables los frecuentes preparativos de guerra contra los turcos. Mal ciertamente van las cosas en la religión cristiana si su seguridad depende de tales ayudas. Tampoco es lógico que de estas iniciativas nazcan buenos cristianos. Lo que se gana con la espada se pierde a su vez por la espada.

SI PRESCINDIMOS DEL NOMBRE Y DE LA SEÑAL DE LA CRUZ, PELEAMOS TURCOS CONTRA TURCOS

¿Quieres traer a los turcos a Cristo? No hagamos ostentación de riquezas, ni de fuerza militar, ni de poder. Que no vean únicamente en nosotros un título, sino las cualidades propias de un cristiano: pureza de vida, afán por hacer el bien incluso a los enemigos, el sufrimiento impertérrito de todas las ofensas, el desprecio del dinero, el rechazo de la gloria, la humildad; que escuchen esa doctrina celeste congruente con este tipo de vida. Estas son las mejores armas para someter a los turcos.

Ahora luchamos muchas veces malos contra malos. Voy a decirlo de otra manera y ojalá sea con más atrevimiento que verdad: si prescindimos del nombre y de la señal de la cruz, peleamos turcos contra turcos. Si la religión se ha establecido con la fuerza de las armas, si se ha confirmado con la espada, si ha crecido a fuerza de guerras, defendámosla con las mismas ayudas. Pero si todo eso se ha llevado a cabo por otras vías, ¿por qué echamos mano a recursos paganos como si desconfiáramos de la ayuda de Cristo?

“Pero ¿por qué no voy a poder degollar -dicen- a quienes nos degüellan?” ¿Estimas indigno entonces que alguien sea peor que tú? ¿Por qué no robas al que te roba?, ¿por qué no insultas al que te insulta?, ¿por qué no odias al que te odia? ¿Te parece propio de cristianos despedazar a impíos ciertamente, según pensamos nosotros, pero en cualquier caso a hombres por cuya salvación murió Cristo; inmolar una víctima gratísima al diablo y deleitar por partida doble al enemigo, puesto que se mata a un hombre y quien mata es un cristiano? Muchos quieren parecer muy cristianos y mientras tanto se esfuerzan por hacer todo el daño que pueden a los turcos y aquel daño que no pueden hacer se lo desean a fuerza de maldiciones, a pesar de que por esa misma razón se puede descubrir a un cristiano insuficiente.

Así, algunos en su afán de parecer furiosamente ortodoxos denuestan con siniestras maldiciones a quienes llaman herejes, cuando ellos mismos son quizá más dignos de ese vocablo. Quien quiera parecer ortodoxo, debe esforzarse mediante sobrias razones porque quien yerra recupere el buen sentido. Escupimos contra los turcos y nos creemos con ello buenos cristianos cuando somos quizá ante Dios más abominables que los mismos turcos.

Si los antiguos predicadores del Evangelio hubieran tenido con nosotros la misma actitud que nosotros tenemos respecto a los turcos, ¿dónde estaríamos ahora nosotros, que somos cristianos gracias a su tolerancia? Acude en socorro de los turcos y si puedes hazlos, de impíos, buenos cristianos; si no puedes, ruega por ello. Entonces te reconoceré por cristiano. [...]

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

La eternidad del amor supremo

Permalink 29.04.08 @ 16:17:38. Archivado en Rayos de luz

“El juicio y la comparación nos constriñen irrevocablemente a la dualidad. Únicamente el darse cuenta sin elección puede conducir a un estado no dual, a la reconciliación de los opuestos que nace de una total comprensión y de un amor total. Si uno ama, puede hacer lo que quiera. Pero si uno empieza por hacer lo que quiere, o por hacer lo que no quiere obedeciendo determinados sistemas o ideas, prohibiciones e ideales, nunca amará. Una mente que ha llegado a la quietud de la sabiduría conocerá el ser, conocerá lo que es amar. El amor no es personal ni impersonal. Es un estado de ser, como el silencio, en el que no hay devenir, en el que hay plenitud. El amor es su propia eternidad; es lo real, lo supremo, lo inconmensurable.”

Hay en la vida una espontaneidad trascendental, una “realidad creativa”, como la llama Krishnamurti, que se manifiesta con su cualidad inmanente sólo cuando la mente del que percibe se halla en estado de “pasividad alerta”, o “darse cuenta sin elección”.

El juicio y la comparación nos constriñen irrevocablemente a la dualidad. Únicamente el darse cuenta sin elección puede conducir a un estado no dual, a la reconciliación de los opuestos que nace de una total comprensión y de un amor total. “Ama et fac quod vis”. Si uno ama, puede hacer lo que quiera. Pero si uno empieza por hacer lo que quiere, o por hacer lo que no quiere obedeciendo determinados sistemas o ideas, prohibiciones e ideales, nunca amará.

El proceso liberador debe comenzar por un darse cuenta sin elección, de lo que uno quiere y de sus reacciones al sistema simbólico que le detalla lo que debería, o no debería, hacer. De ese darse cuenta sin elección, a medida que éste va penetrando las sucesivas capas del ego y el subconsciente asociado a él, nacerán el amor y la comprensión, pero de una índole diferente de aquella a la que generalmente estamos habituados.

Este darse cuenta sin elección -en cada momento y en todas las circunstancias de la vida- es la única meditación efectiva. Todas las demás formas de yoga conducen, bien a un pensar a ciegas, resultado de la autodisciplina, o bien a algún tipo de éxtasis autoinducido, a alguna forma de falso samadhi.

La verdadera liberación es una “libertad interior de realidad creativa”. Y “no es un don; uno debe descubrirla y experimentarla. No es una adquisición que uno deba acaparar por sí mismo, para su propia gloria. Es un estado de ser, como el silencio, en el que no hay devenir, en el que hay plenitud. Esta creatividad no necesariamente requerirá expresarse; no es un talento que exija manifestación externa. No es preciso ser un gran artista o contar con un público, pues si es esto lo que uno busca, pasará por alto la realidad interior. No es ni un don, ni el resultado del talento; ha de encontrarse, este imperedero tesoro, allá donde el pensamiento se libera de la lujuria, del rencor y la ignorancia, donde el pensamiento se libera de la mundanalidad y el ansia egoísta de ser. Ha de experimentarse mediante el recto pensar y la meditación”.

Darse cuenta de uno mismo sin elección nos llevará a la realidad creativa que yace bajo todas nuestras fantasías, a la serena sabiduría que está presente siempre, a pesar de la ignorancia, a pesar del conocimiento, que no es sino ignorancia con distinta apariencia. El conocimiento es un entramado de símbolos y es, la mayoría de las veces, un impedimento para la sabiduría, para descubrir el “yo” a cada instante.

Una mente que ha llegado a la quietud de la sabiduría “conocerá el ser, conocerá lo que es amar. El amor no es personal ni impersonal. El amor es amor, y la mente no puede definirlo ni describirlo como exclusivo o inclusivo. El amor es su propia eternidad; es lo real, lo supremo, lo inconmensurable”.

ALDOUS HUXLEY, Krishnamurti: 100 años de sabiduría. Editorial Kairós, 2007. Edición a cargo de Evelyne Blau.

El talante y las pasiones

Permalink 28.04.08 @ 11:38:22. Archivado en Conciencia vigilante

“Esas acciones grandiosas y espléndidas que deslumbran, según los políticos, son efecto de grandes designios, pero por lo común tan sólo son efecto del talante y de las pasiones. Las pasiones contienen una injusticia y un interés propio que hace que sea peligroso seguirlas, y que convenga desconfiar de ellas, incluso cuando parecen muy razonables. El interés habla toda suerte de lenguas y representa toda suerte de personajes, incluso el del desinteresado. La sinceridad es una obertura de corazón. Se da en muy pocas personas, y la que solemos ver no es más que un disimulo sutil, destinado a atraer la confianza de los demás. Si existe un amor puro y exento de la mezcla de nuestras demás pasiones, es aquel que está escondido en el fondo del corazón, y que nosotros mismos ignoramos.”

Lo que tomamos por virtudes a menudo no es más que un compuesto de diversas acciones y diversos intereses que el azar o nuestro ingenio consiguen armonizar, y no es siempre el valor y la castidad lo que hace que los hombres sean valientes y que las mujeres sean castas.

El amor propio es el mayor de los aduladores.

La duración de nuestras pasiones depende tan poco de nosotros como la duración de nuestra vida.

Esas acciones grandiosas y espléndidas que deslumbran, según los políticos, son efecto de grandes designios, pero por lo común tan sólo son efecto del talante y de las pasiones. Así, la guerra de Augusto con Antonio, que se atribuye a la ambición de ambos por llegar a ser dueños del mundo, tal vez no fue más que una consecuencia de la envidia.

Las pasiones son los únicos oradores que siempre persuaden. Son como un arte de la naturaleza cuyas reglas son infalibles; y el hombre más romo, cuando le domina la pasión, persuade mejor que el más elocuente que carece de ella.

Las pasiones contienen una injusticia y un interés propio que hace que sea peligroso seguirlas, y que convenga desconfiar de ellas, incluso cuando parecen muy razonables.

Existe en el corazón humano una generación perpetua de pasiones, de tal manera que la ruina de una coincide casi siempre con el advenimiento de otra.

Las pasiones engendran a menudo otras que son sus contrarias: la avaricia produce a veces la prodigalidad, y la prodigalidad la avaricia; a menudo somos firmes por ser débiles, y audaces por cobardía.

Por mucho que nos esforcemos por cubrir las pasiones con apariencias de piedad y de honor, siempre se manifiestan a través de esos velos. [...]

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

Cómo juzga el pueblo el carácter de los que aspiran a los cargos

Permalink 23.04.08 @ 20:03:59. Archivado en Mundo Libre

“Los pueblos cometen muchos menos errores que los príncipes, tanto en lo que respecta a las falsas opiniones como en lo que toca a la corrupción. Puede ser que los pueblos sean engañados por la fama, la opinión y los actos de un hombre, estimándolo más de lo que merece; por eso, los buenos organizadores de las repúblicas han dispuesto las cosas de modo que, cuando se hayan de efectuar los nombramientos de los cargos más elevados de la ciudad, en los que sería muy peligroso colocar hombres que no estuvieran a la altura de su puesto, siempre que se vea que la voluntad popular se inclina a nombrar a un inepto, cualquier ciudadano pueda exponer públicamente en la asamblea los defectos de ese candidato, y esto no sólo le será lícito, sino que constituirá un motivo de gloria, pues así el pueblo podrá juzgar mejor, al ser más completo su conocimiento. Y el ciudadano que desee comenzar a obtener los favores del pueblo, debe ganarlos con algún hecho notable.”

Ya hemos hablado otras veces de cómo Tito Manlio, luego llamado Torcuato, salvó a Lucio Manlio, su padre, de una acusación que había formulado contra él Marco Pomponio, tribuno de la plebe. Y aunque el procedimiento empleado para salvarlo fue un tanto violento y extraordinario, sin embargo, esa piedad filial para con su padre resultó tan grata a la comunidad, que no sólo no fue castigado, sino que, a la hora de nombrar tribunos para las legiones, el segundo en resultar elegido fue Tito Manlio.

EL PUEBLO DISTRIBUYE LOS CARGOS MEJOR QUE UN PRÍNCIPE

Este suceso, en mi opinión, resulta útil para analizar el modo que tiene el pueblo de juzgar a los hombres en el reparto de cargos, y si es verdad, como dijimos en otra ocasión, que el pueblo los distribuye mejor que un príncipe.

Digo, pues, que el pueblo, al hacer el reparto, se guía por lo que la voz pública o la fama dicen de uno, cuando no lo conoce por sus obras notorias, o por la presunción o la opinión generalizada que se tiene de él.

Estas cosas pueden tener su origen en los padres, pues si éstos han sido ciudadanos valerosos y grandes hombres, se tiende a creer que sus hijos se les parecerán mientras que las obras no demuestren lo contrario.

Otra causa de este tipo de fama puede ser el comportamiento que demuestran aquellos de quienes se habla. A este respecto, los comportamientos más deseables son: buscar la compañía de varones graves, tener buenas costumbres y ser considerado prudente por todo el mundo.

Y como no puede haber mejor indicio de la naturaleza de un hombre que las compañías que frecuenta, el que acostumbra a tener compañías honestas conquista merecidamente su buen nombre, pues es imposible que no guarde alguna semejanza con ellas.

También puede conquistarse la fama pública por alguna acción excepcional y notable, aunque sea privada, en la que te hayas desenvuelto honorablemente. Y de estas tres cosas que otorgan reputación a un hombre en sus principios, ninguna la otorga mayor que esta última. [...]

TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

El beneficio de la vida y la belleza del mundo

Permalink 22.04.08 @ 21:29:20. Archivado en Conciencia vigilante

“El hombre es víctima de una soberana demencia que le hace sufrir siempre, en la esperanza de no sufrir más; y la vida le escapa mientras espera gozar de los bienes que ha adquirido al precio de grandes esfuerzos. Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y la belleza del mundo, tienen por castigo el no comprender la vida y el quedar insensibles a la utilidad y belleza del universo. Una vida bien cumplida es siempre larga. Como un día bien empleado procura un dulce sueño, así una vida bien utilizada conduce a una dulce muerte. La sabiduría es hija de la experiencia. Adquiere en tu juventud de qué compensar el perjuicio de la vejez. Si comprendes que la vejez tiene por sustento la sabiduría, te esforzarás durante tus jóvenes años para que, en los últimos, no carezcas de alimento”.

Que no me lea quien no sea matemático, porque yo lo soy siempre en mis principios.

Tú vendes, ¡oh Dios, todos los bienes a los hombres al precio de su esfuerzo.

El amor a un objeto, cualquiera que sea, es hijo de su conocimiento. El amor es tanto más ferviente cuanto más cierto es el conocimiento; pero la certidumbre surge del conocimiento integral de todas las partes, que reunidas forman el todo que debe ser amado. Si no conoces a Dios, no podrás amarlo; si lo amas por el bien que de Él esperas y no por su virtud soberana, imitas al perro que menea la cola y festeja con sus saltos a quien le va a dar un hueso; si el animal conociera la superioridad del hombre, lo amaría mejor.

¿Cuál es la cosa que cesaría de existir si se la pudiera definir? El infinito, que sería finito si pudiera ser definido. Porque definir es limitar la cosa definida con otra que la circunscribe en sus extremos, de modo que lo que no tiene términos no puede ser definido.

La verdad es de tal excelencia que cuando elogia pequeñas cosas las ennoblece.

No deja de ser cierto que la verdad es la soberana alimentación no de los espíritus vagabundos, pero sí de las inteligencias agudas. Mas tú, que vives de ensueños, preferirás los sofismas y las mentiras de los charlatanes en las cosas grandes e inciertas, a las verdades naturales, bien que menos pretenciosas.

¡Oh contemplador!, yo no te ensalzo porque conoces las cosas ordinarias que la naturaleza dirige por sí misma; pero te envidio porque alcanzas a descubrir el fin de las cosas impresas en tu mente.

La proporción entre la obra humana y la naturaleza es la misma que media entre el hombre y Dios.

Con poca esperanza pueden los míseros estudiosos aguardar el premio de su virtud. En tal caso me encuentro yo, seguro de incurrir en no pocas enemistades, ya que ninguno creerá lo que yo pueda decir de él. Muy contados son los hombres a quienes desagradan sus propios vicios; antes bien, sólo repugna generalmente el vicio a los que, por naturaleza son contrarios a él; muchos odian a sus padres o pierden la amistad de quienes les reprenden, y no quieren saber de ejemplos de virtudes contrarias, ni oír ningún humano consejo.

Si encontráis a un hombre virtuoso y bueno, no lo apartéis de vosotros; honradlo para que no tenga que huir de vosotros y refugiarse en desiertos o cavernas u otros lugares solitarios, lejos de vuestras insidias; miradlos como a dioses terrestres, merecedores de estatuas y simulacros.

Muchos tienen tienda abierta engañando a la necia multitud, y si alguien denuncia su impostura se le castiga.

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

Estar despierto es estar vivo

Permalink 20.04.08 @ 13:35:57. Archivado en Conciencia vigilante

“Fui a los bosques porque quería vivir con un propósito; para hacer frente solo a los hechos esenciales de la vida, por ver si era capaz de aprender lo que aquella tuviera por enseñar, y por no descubrir, cuando llegare mi hora, que no había siquiera vivido. No deseaba vivir lo que no es vida, ¡es tan caro el vivir!, ni practicar la resignación, a menos que fuera absolutamente necesario. Y, sin embargo, vivimos mezquinamente. Nuestra vida se desperdicia en detalles. La reforma moral no es sino el esfuerzo por desterrar el sueño. ¿Por qué suelen dar los hombres una cuenta tan pobre de su día, sino porque han estado dormitando? Se cuentan por millones los que están suficientemente despiertos para el trabajo físico; pero sólo uno de cada millón lo está para el esfuerzo intelectual efectivo, y sólo uno en cien millones para la vida poética o divina. Estar despierto es estar vivo. Y no he conocido aún a hombre alguno que estuviera completamente desvelado. ¿Cómo habría podido mirarle al rostro?”.

Cada mañana me traía una nueva invitación a conferir a mi vida igual sencillez, y me atrevo a decir inocencia, que la de la Naturaleza misma; he sido un adorador de Aurora tan sincero como lo fueran los mismos griegos. Me levantaba temprano e iba a darme un baño en la laguna; era un verdadero ejercicio religioso y una de las mejoras cosas que hacía. Se dice, por cierto, que en la bañera del rey Tching-thang se había grabado a tal efecto: “Renuévate completamente cada día; una y otra vez y siempre”. Lo comprendo.

LA REFORMA MORAL NO ES SINO EL ESFUERZO POR DESTERRAR EL SUEÑO

La mañana nos trae de nuevo los tiempos heroicos. Me afectaba tanto el leve zumbido de un mosquito que diera su vuelta invisible e inimaginable por mi habitación al romper el alba, sentado yo con puerta y ventana abiertas, como pudiera hacerlo una trompeta que cantara a la fama. Era el réquiem de Homero; la Ilíada y la Odisea desgranando en el aire sus iras y extravíos. Había algo de cósmico en ello; un anuncio permanente, hasta que se vete, del eterno vigor y fecundidad del mundo.

La mañana, el más memorable estadio del día, es la hora del despertar, cuando menos es la somnolencia que nos embarga; y por lo menos durante una hora, amanece en nosotros una parte que sigue luego adormilada durante el resto del día y de la noche. Poco es lo que cabe esperar de ese día, si tal puede llamársele, en que no somos desvelados por nuestro Genio, sino por la mecánica agitación de algún sirviente o por la sirena de una fábrica, en lugar de serlo por nuestras recién adquiridas fuerzas y aspiraciones, que desbordan desde nuestros adentros y se acompañan de música celestial en una atmósfera llena de fragancia, para acceder a una vida superior a la que dejamos antes de dormirnos; de este modo la oscuridad da su fruto y se revela tan buena como la luz.

El hombre que no cree que cada día contiene una hora más temprana, más sagrada y más resplandeciente que la que ya ha profanado, ha desesperado de la vida y rueda por una pendiente oscura. Luego del cese parcial de su vida sensitiva, el alma del hombre, o más bien sus órganos, se revigoriza diariamente, y su Genio intenta emprender de nuevo una vida noble. Debiera decir que todos los eventos memorables tienen lugar por la mañana, en una atmósfera matutina. Los Vedas dicen: “Todas las inteligencias despiertan con la mañana”. La poesía y el arte y las acciones más célebres de los hombres datan de esas horas. Todos los poetas y héroes, al igual que Memnón, son hijos de Aurora y emiten su música con el alba (1).

Para aquel cuyos pensamientos elásticos y vigorosos siguen la marcha del sol, el día es una perpetua mañana. No importa lo que indiquen los relojes o las actitudes y trabajos de los hombres. Es mañana cuando estoy despierto y resplandece en mí la alborada. La reforma moral no es sino el esfuerzo por desterrar el sueño. ¿Por qué suelen dar los hombres una cuenta tan pobre de su día, sino porque han estado dormitando? Al fin y al cabo, no son tan malos calculadores. Habrían conseguido algo si no les hubiera invadido la modorra. [...]

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

No soy nada, pero lo veo todo

Permalink 16.04.08 @ 21:27:39. Archivado en Conciencia vigilante

“En pie sobre el suelo desnudo -la cabeza bañada por el aire alegre y alzada hacia el espacio infinito-, todo mezquino egoísmo se desvanece. Me convierto en un ojo transparente; no soy nada; lo veo todo; las corrientes del Ser Universal circulan a través de mí, soy parte y partícula de Dios. ¿Por qué no podemos disfrutar de una relación primigenia con el universo? ¿Por qué no podemos disponer de una poesía y una filosofía de la clarividencia y no de la tradición, y de una religión que nos llegue por revelación y no a través de la historia? El auténtico filósofo y el auténtico poeta son una misma persona; y la belleza, que es la verdad, y la verdad, que es belleza, el objetivo de ambos.”

En pie sobre el suelo desnudo -la cabeza bañada por el aire alegre y alzada hacia el espacio infinito-, todo mezquino egoísmo se desvanece. Me convierto en un ojo transparente; no soy nada; lo veo todo; las corrientes del Ser Universal circulan a través de mí, soy parte y partícula de Dios.

Las generaciones precedentes contemplaron a Dios y la naturaleza cara a cara. Nosotros, a través de sus ojos. ¿Por qué no podemos disfrutar también de una relación primigenia con el universo? ¿Por qué no podemos disponer de una poesía y una filosofía de la clarividencia y no de la tradición, y de una religión que nos llegue por revelación y no a través de la historia?

Las estrellas despiertan cierta reverencia, porque aunque están siempre presentes, son inaccesibles.

Para ser sinceros, pocos adultos son capaces de ver la naturaleza. La mayoría de las personas no ven el sol. O al menos tienen una visión muy superficial de él. El sol sólo ilumina los ojos del hombre, pero brilla en los ojos y en el corazón del niño.

El verdadero amante de la naturaleza es aquel cuyos sentidos interiores y exteriores están todavía verdaderamente ajustados unos a otros; aquel que ha retenido el espíritu de la infancia durante su madurez.

A la corrupción del hombre le sigue la corrupción del lenguaje.

Las palabras son órganos finitos de una mente infinita. No pueden cubrir las dimensiones de lo que verdaderamente existe. Lo fragmentan, lo dividen y lo empobrecen.

¡Cómo nos deifica la naturaleza con unos pocos elementos asequibles! Dadme salud y un día, y haré que el fasto de los emperadores resulte ridículo. El alba es mi Asiria; el ocaso y la salida de la luna mi Pafos, e inimaginables reinos de la tierra de las hadas; el mediodía será mi Inglaterra de los sentidos y el conocimiento; la noche será mi Alemania de filosofía mística y sueños.

Los axiomas de la física traducen las leyes de la ética. Por lo tanto, “el todo es mayor que sus partes”, “la reacción es igual a la acción”, ” el peso más pequeño puede levantar el más grande, la diferencia de peso se compensa por el tiempo” y otras proposiciones de este tipo tienen un sentido tanto físico como ético. Estas proposiciones tienen un sentido mucho más amplio y universal cuando se aplican a la vida humana que cuando se mantienen confinadas en su uso científico.

El auténtico filósofo y el auténtico poeta son una misma persona; y la belleza, que es la verdad, y la verdad, que es belleza, el objetivo de ambos.

El hombre sensual ajusta los pensamientos a las cosas; el poeta ajusta las cosas a los pensamientos. El primero aprecia la naturaleza por su arraigo y vivacidad; el otro por su fluidez, y estampa su ser en ella.

La belleza es la marca que que Dios coloca sobre la virtud.

No siento hacia la naturaleza hostilidad alguna, sino un amor de niño. Me expando y vivo en la calidez del día como el maíz y los melones.

Nada divino muere. Todo lo bueno se reproduce eternamente. La belleza de la naturaleza se recrea a sí misma en la mente, y no para una estéril contemplación, sino para una nueva gestación.

Cada partícula es un microcosmos, y ofrece fielmente la imagen del mundo.

El hombre más feliz es aquel que aprende de la naturaleza la lección de la devoción.

Acabarán percatándose de que hay en el estudiante mejores cualidades que la escrupulosidad y la infalibilidad; que una intuición es a menudo más fructífera que una afirmación irrefutable, y que un sueño pude permitirnos ahondar más en el secreto de la naturaleza que un centenar de concienzudos científicos.

La razón por la cual el mundo carece de de unidad y permanece fragmentado y disperso es que el propio ser humano está disgregado.

La incuestionable manifestación de la sabiduría es saber vislumbrar lo milagroso en lo cotidiano.

Lo que somos, solo eso podemos ver. Todo lo que poseía Adán, todo lo que César podía hacer, tú lo posees y lo puedes hacer. Adán consideró que su casa era el cielo y la tierra; César consideró la suya Roma; tal vez tú consideres la tuya una zapatería, un centenar de acres de tierra o una buhardilla de estudiante. Pero línea por línea, punto por punto, tu dominio es tan grande como el de ellos, aunque no ostente nombres solemnes. Construye, pues, tu mundo.

Pese a que no haya nadie conmigo, no soy un solitario mientras leo y escribo. Pero si alguien se siente solo, sugiérele que contemple las estrellas.

RALPH WALDO EMERSON, Pensamientos para el futuro. Ediciones Península, 2002. Traducción: Muricio Bach Juncadella, 2002.

El enigma no existe

Permalink 15.04.08 @ 17:47:37. Archivado en La sagrada batalla

“Es claro que la ética no tiene nada que ver con castigos y recompensas en el sentido habitual. Por ello, la pregunta por las consecuencias de una acción tiene que carecer de importancia. Pero, a pesar de todo, en la pregunta planteada tiene que haber algo que sea correcto. Ciertamente, tiene que haber algún género de castigo y recompensa éticos, pero éstos tienen que residir en la propia acción. La solución del enigma de la vida en el espacio y en el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo. (No son problemas de la ciencia natural los que han de solucionarse aquí.) El enigma no existe. El escepticismo no es irrefutable, sino un sinsentido obvio, pues quiere plantear dudas allí donde no se puede preguntar. Sentimos que, aún cuando todas las posibles preguntas científicas hayan obtenido una respuesta, nuestros problemas vitales ni siquiera se han tocado. Existe en efecto lo inexpresable. Tal cosa resulta ella misma manifiesta; es lo místico. De lo que no se puede hablar, hay que callar la boca.”

El sentido del mundo tiene que residir fuera de él. En el mundo todo es como es y todo sucede como sucede; no hay en él valor alguno y, si lo hubiera, no tendría ningún valor. Si hay algún valor que tenga valor, tiene que residir fuera de todo lo que sucede y de todo lo que es de esta y aquella manera. Pues todo lo que sucede y todo lo que es de esta y aquella manera es accidental. Lo que lo hace no ser accidental no puede residir en el mundo pues, en tal caso, esto sería a su vez accidental. Tiene que residir fuera del mundo.

Es por ello por lo que no puede haber proposiciones éticas. Las proposiciones no pueden expresar nada que sea más elevado.

Es claro que la ética no consiente en que se la exprese. La ética es trascendental. (Ética y estética son uno y lo mismo.)

Lo primero que se nos viene a las mientes al proponer una ley ética de la forma “Debes…” es: “¿Y qué, si no lo hago?”. Es claro, sin embargo, que la ética no tiene nada que ver con castigos y recompensas en el sentido habitual. Por ello, la pregunta por las consecuencias de una acción tiene que carecer de importancia. Al menos esas consecuencias no pueden ser eventos. Pero, a pesar de todo, en la pregunta planteada tiene que haber algo que sea correcto. Ciertamente, tiene que haber algún género de castigo y recompensa éticos, pero éstos tienen que residir en la propia acción. (Y es claro también que la recompensa tiene que ser algo agradable y el castigo algo desagradable.) [...]

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

El fuego purificador de la palabra

Permalink 14.04.08 @ 08:23:35. Archivado en Rayos de luz

“Con el paso de los años he observado que las personas más sabias, inteligentes y cultas son las más sencillas, humildes y de trato más cálido y humano. Y las menos inteligentes y sabias son las más soberbias y altaneras. Estas últimas se creen superiores a sus semejantes y con derecho a dirigirlos y humillarlos venido el caso. Es asqueante ver a ese tipo de personalidades en cualquier lugar, pero principalmente en la política y la educación. Son una lacra para nuestra sociedad, nuestro medio ambiente, nuestra evolución y nuestra dignidad. Porque de zarzas está plagada nuestra sociedad, y yo voy a pegar fuego a todas las zarzas del mundo con la palabra. Y voy a abrazar, cuidar y dar las gracias a los hermosos, humildes y útiles árboles que nos dan tan generosamente sus frutos, sombra y oxígeno, allí dónde estén.”

“Una mente pura detesta imponerse a sus semejantes y, al igual que Washington, considera que la honradez es siempre la mejor política”.

Con el paso de los años he observado que las personas más sabias, inteligentes y cultas son las más sencillas, humildes y de trato más cálido y humano. Y las menos inteligentes y sabias son las más soberbias y altaneras. Estas últimas se creen superiores a sus semejantes y con derecho a dirigirlos y humillarlos venido el caso.

Es asqueante ver a ese tipo de personalidades en cualquier lugar, pero principalmente en la política y la educación. Son una lacra para nuestra sociedad, nuestro medio ambiente, nuestra evolución y nuestra dignidad.

He copiado en favoritos este texto, porque me parece magistral todo su contenido. Son pensamientos que siempre me han acompañado y ahora encuentran una forma de expresión sublime en este texto, que leeré una y mil veces (lo he copiado en favoritos). Y cada vez que me tope con algún personajillo, muy abundantes por desgracia, en nuestra actual sociedad, lo recordaré para no deprimirme y para sentirme menos sola.

También me voy a aprender de memoria este pasaje de la Biblia, para que jamás se me olvide y venido el caso recitárselo a quien corresponda:

“Fueron una vez los árboles a elegir rey sobre sí, y dijeron al olivo: Reina sobre nosotros. Mas el olivo respondió: ¿He de dejar mi aceite, con el cual en mí se honra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Y dijeron los árboles a la higuera: Anda tú, reina sobre nosotros. Y respondió la higuera: ¿He de dejar mi dulzura y mi buen fruto, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron luego los árboles a la vid: Pues ven tú, reina sobre nosotros. Y la vid les respondió: ¿He de dejar mi mosto, que alegra a Dios y a los hombres, para ir a ser grande sobre los árboles? Dijeron entonces todos los árboles a la zarza: Anda tú, reina sobre nosotros. Y la zarza respondió a los árboles: Si en verdad me elegís por rey sobre vosotros, venid, abrigaos bajo de mi sombra; y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros del Líbano.”

Porque de zarzas está plagada nuestra sociedad; y yo, que, a estas alturas, de santa tengo muy poco y la lengua con el paso de los años se me está soltando, sin freno ni vergüenza, ante los personajillos, voy a pegar fuego a todas las zarzas del mundo con la palabra. Y voy a abrazar, cuidar y dar las gracias a los hermosos, humildes y útiles árboles que nos dan tan generosamente sus frutos, sombra y oxígeno, allí dónde estén.

Gracias por este magnífico artículo.

Mª DOLORES MARTÍNEZ, en FILOSOFÍA DIGITAL

Sociedad, civilización y gobierno

Permalink 11.04.08 @ 12:15:51. Archivado en Mundo Libre

“Gran parte del orden que reina en la humanidad no es efecto del gobierno. Tiene su origen en los principios de la sociedad y en la constitución natural del hombre. Existía antes que el gobierno, y existiría si se aboliera el formulismo del gobierno. Cuando más perfecta sea la civilización, menos necesidad tiene de gobierno, pues más regula sus propios asuntos y se rige sola. Pero ¡cuán a menudo se ve a la sociedad perturbada o destruida por las actuaciones del gobierno! Una de las grandes ventajas de la Revolución Americana ha sido que llevó a un descubrimiento de los principios, y reveló los engaños, de los gobiernos. Hasta entonces, todas las revoluciones se habían realizado dentro de un ambiente de palacio, y nunca en el grande ámbito de una nación. Los participantes en ellas pertenecían siempre a la clase de los cortesanos, y por muy rabiosamente que desearan la reforma, mantenían cuidadosamente el fraude de la opresión. En ningún caso dejaban de representar al gobierno como algo lleno de misterios, que no entendían más que ellos mismos, y escondían a la comprensión de la nación lo único que era beneficioso saber, esto es, que el gobierno no es sino una asociación nacional que actúa conforme a los principios de la sociedad.”

Gran parte del orden que reina en la humanidad no es efecto del gobierno. Tiene su origen en los principios de la sociedad y en la constitución natural del hombre. Existía antes que el gobierno, y existiría si se aboliera el formulismo del gobierno. La dependencia mutua y el interés recíproco que el hombre tiene respecto del hombre, y todas las partes de la comunidad civilizada de unas respecto a las otras crean esa gran cadena de conexión que la mantiene unida.

LA SOCIEDAD HACE POR SÍ MISMA CASI TODO LO QUE SE ATRIBUYE AL GOBIERNO

El terrateniente, el agricultor, el fabricante, el comerciante, el hombre de negocios y todas las ocupaciones prosperan gracias a la ayuda que cada uno recibe del otro, y del todo.El interés común regula sus preocupaciones y forma su ley, y las leyes que ordena el uso común tienen mayor influencia que las leyes del gobierno. En fin, la sociedad hace por sí misma casi todo lo que se atribuye al gobierno.

Para comprender la naturaleza y la cantidad de gobierno adecuado para el hombre es necesario atender al carácter de éste. Como la naturaleza lo destinó a la vida social, lo capacitó para la condición que se proponía. En todos los casos hizo que sus necesidades naturales fueran mayores que sus facultades individuales. Ningún hombre puede, sin la ayuda de la sociedad, satisfacer sus propias necesidades, y esas necesidades, al actuar sobre el individuo, impelen a todos ellos hacia la sociedad, con la misma naturalidad con que la gravitación actúa respecto del centro.

Pero ha ido más allá. No sólo ha obligado al hombre a entrar en la sociedad mediante toda una variedad de necesidades que se pueden satisfacer mediante la ayuda recíproca de unos a otros, sino que además ha implantado en él un sistema de afectos sociales que, pese a no ser necesarios para su existencia, son indispensables para su felicidad. No hay período de su vida en que deje de intervenir su amor a la sociedad. Este comienza y termina con nuestro ser.

Si examinamos atentamente la composición y la constitución del hombre, la diversidad de talentos en diferentes hombres para adaptarse recíprocamente los unos a las necesidades de los otros, su propensión a la sociedad, y en consecuencia a conservar las ventajas que se derivan de ella, descubriremos fácilmente que una gran parte de lo que se llama gobierno es mero engaño.

El gobierno no es necesario más que para atender a los pocos casos en que la sociedad y la civilización no tienen bastante competencia, y no faltan ejemplos que demuestren que todo lo que el gobierno puede añadir a esas competencias es algo que se ha venido haciendo mediante el consentimiento común de la sociedad, sin gobierno.

Durante más de dos años a partir del comienzo de la guerra de América, y un período más largo en varios de los Estados americanos, no hubo formas establecidas de gobierno. Los gobiernos antiguos se habían abolido, y el país estaba demasiado ocupado en defenderse para dedicar su atención a establecer nuevos gobiernos; sin embargo, durante este intervalo se mantuvieron un orden y una armonía tan inviolables como en cualquier país de Europa.

Existe una aptitud natural en el hombre, y más aún en la sociedad, porque abarca una necesidad mayor de necesidades y recursos, para adaptarse a cualquier situación en la que se encuentre. En el momento en que queda abolido el gobierno formal, empieza a actuar la sociedad: se produce una asociación natural, y el interés común produce la seguridad común. […]

TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

La alegría de vivir en la certeza

Permalink 09.04.08 @ 08:31:46. Archivado en Antología de la claridad

“El verdadero sabio no tiene nada que realizar: su vida no le importa ni más ni menos que la de otro. Se contenta con vivirla, y encuentra en ello verdadero contento, que es la única sabiduría verdadera. La sabiduría, la verdadera sabiduría, no es un seguro a todo riesgo, ni una panacea, ni una obra de arte. Es el reposo, pero alegre y libre, en la verdad. ¿Es un saber? Desde luego. Pero un saber vivir. Se puede reconocer en una cierta serenidad, pero todavía más en una cierta alegría, una cierta libertad, una cierta eternidad y un cierto amor… Sabio es quien no tiene necesidad, para ser feliz, de mentirse, ni de contarse cuentos, ni siquiera de tener suerte. Se diría que se basta a sí mismo, y por eso es libre. Pero la verdad es que se basta con todo, o que todo le basta. Eso le distingue del ignorante, para quien todo no es nunca suficiente. Porque el ignorante quiere tomar, poseer y conservar, mientras que el sabio se contenta con conocer, gustar y alegrarse.”

Sabiduría es el ideal de una vida lograda: no porque uno hubiera triunfado en la vida, lo que sería arribismo, sino porque habría realizado su propia vida. Es, desde los griegos, la finalidad de la filosofía. Sin embargo, sólo es un ideal, del que también importa liberarse.

El verdadero sabio no tiene nada que realizar: su vida no le importa ni más ni menos que la de otro. Se contenta con vivirla, y encuentra en ello verdadero contento, que es la única sabiduría verdadera. “Por mí, amo la vida”, decía Montaigne. Por eso era sabio: porque no esperaba a que la vida fuera amable (fácil, agradable, lograda…) para amarla.

¿Cuestión de temperamento? ¿Cuestión de doctrina? Sin duda, un poco de los dos. Uno está más o menos dotado para la vida, uno es más o menos sabio; los que están menos dotados tienen más necesidad de filosofar (de eso sé algo). Pero nadie es absolutamente sabio, ni enteramente: todos tienen necesidad de filosofar, aunque no fuera más que para desprenderse de la propia filosofía.

¿Y de la sabiduría? Por supuesto: sólo se alcanza a condición de dejar de creer en ella. Un coágulo o un virus son suficientes para volver demente al hombre más sabio del mundo. O una pena más fuerte que las otras y que su sabiduría. Lo sabe, y de antemano lo acepta. Sus fracasos no son menos ciertos que sus éxitos. ¿Por qué habrían de ser menos sabios?

La sabiduría, la verdadera sabiduría, no es un seguro a todo riesgo, ni una panacea, ni una obra de arte. Es el reposo, pero alegre y libre, en la verdad. ¿Es un saber? Éste es, en efecto, el sentido de la palabra, tanto entre los griegos (sophia) como entre los latinos (sapientia). Pero es un saber muy particular. “La sabiduría no puede ser ni una ciencia ni una técnica”, decía Aristóteles: se fundamenta menos en lo que es verdadero o eficaz que en lo que es bueno, para sí y para los demás. ¿Un saber? Desde luego. Pero un saber vivir...

TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

La libertad promete una nueva era a la raza humana

Permalink 04.04.08 @ 18:10:36. Archivado en Mundo Libre

“La revolución de América realizó en la política lo que no era sino teoría en la mecánica. La libertad estaba perseguida en todo el globo, a la razón se la consideraba rebelión, y la esclavitud del temor había hecho que los hombres tuvieran miedo a pensar. La independencia de América, considerada meramente como separación de Inglaterra, hubiera sido cuestión de escasa importancia si no hubiera ido acompañada de una revolución en los principios y en la práctica de los gobiernos. Se irguió no sólo en su propia defensa, sino en la del mundo, y miró más allá de los beneficios que ella misma pudiera recibir. El gobierno fundado en una teoría moral, en un sistema de paz universal, en los invencibles y hereditarios Derechos del Hombre, no interesa a individuos determinados, sino a las naciones en su progreso, y promete una nueva era a la raza humana.”

Cabría aplicar a la razón y la libertad lo que dijo Arquímedes de las fuerzas mecánicas: “Dadme un punto de apoyo”, dijo, “y levantaré el mundo”.

LA LIBERTAD PERSEGUIDA ES CONSIDERADA REBELIÓN Y LA ESCLAVITUD DEL TEMOR PRODUCE EN LOS HOMBRES MIEDO A PENSAR

La revolución de América realizó en la política lo que no era sino teoría en la mecánica. Tan arraigados estaban los gobiernos del viejo mundo, y tan efectivamente se había establecido la tiranía y la antigüedad de la costumbre sobre la mente, que no podía hacerse un comienzo en Asia, África ni Europa para reformar la condición política del hombre. La libertad estaba perseguida en todo el globo, a la razón se la consideraba rebelión, y la esclavitud del temor había hecho que los hombres tuvieran miedo a pensar.

Pero tal es la irresistible naturaleza de la verdad que todo lo que pide, y lo único que necesita, es la libertad de aparecer. El sol no necesita de inscripción alguna para distinguirse de la noche, y bastó con que los gobiernos americanos empezaran a exhibirse al mundo para que el despotismo se sintiera sacudido y el hombre empezara a esperar el desagravio.

La independencia de América, considerada meramente como separación de Inglaterra, hubiera sido cuestión de escasa importancia si no hubiera ido acompañada de una revolución en los principios y en la práctica de los gobiernos. Se irguió no sólo en su propia defensa, sino en la del mundo, y miró más allá de los beneficios que ella misma pudiera recibir. Incluso el mercenario de Hesse, pese a estar contratado para combatir contra ella, puede vivir para bendecir su propia derrota, e Inglaterra, que condena la maldad de su gobierno, celebrar su propio aborto.

Al igual que América era el único lugar del mundo político donde podía comenzar el principio de la reforma universal, también era el mejor del mundo natural. Una concatenación de circunstancias conspiró no sólo para darle nacimiento, sino para añadir una gigantesca madurez a sus principios. El escenario que expone este país a los ojos de un espectador contiene algo que genera y alienta las grandes ideas. La naturaleza se le aparece en toda su magnitud. Los grandiosos objetos que contempla actúan sobre su mente ampliándola, y comparte la grandeza que contempla.

Quienes primero se asentaron en ella fueron emigrantes de diferentes naciones europeas, y que profesaban diversas religiones, que escapaban a las persecuciones gubernamentales del viejo mundo y se reunían en el nuevo no como enemigos, sino como hermanos. Los problemas que necesariamente acompañan al cultivo de tierras nuevas produjeron en ellos un estado de la sociedad que los países tanto tiempo hostigados por las peleas y las intrigas de los gobiernos habían olvidado cultivar. […]

TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

La superstición científica, una nueva especie de opio

Permalink 01.04.08 @ 22:03:10. Archivado en Conciencia vigilante

“La superstición científica conlleva ilusiones tan ridículas y concepciones tan infantiles que hasta la superstición religiosa resulta ennoblecida. El progreso científico ha hecho nacer la creencia expectante en un nuevo tipo de Mesías que convertirá esta tierra en el país de Jauja; como si las fuerzas de la naturaleza, sin que intervenga la fatiga humana, sino por obra de mecanismos cada vez más perfeccionados, fuera a dar a la sociedad, y en abundancia, todo lo necesario para satisfacer sus necesidades y vivir cómodamente. Hay que combatir esta infatuación, pues la fe abstracta y supersticiosa en la fuerza taumatúrgica del hombre lleva paradójicamente a esterilizar las bases mismas de la fuerza humana y contribuye a destruir todo amor por el trabajo concreto y necesario, como si se hubiera fumado una nueva especie de opio. “

Hay que notar que junto a la más superficial infatuación por la ciencia existe en realidad la mayor de las ignorancias respecto de los hechos y de los métodos científicos, cosas amabas muy difíciles y que cada vez tienden a serlo más por la progresiva especialización en los nuevos campos de investigación.

La superstición científica conlleva ilusiones tan ridículas y concepciones tan infantiles que hasta la superstición religiosa resulta ennoblecida. El progreso científico ha hecho nacer la creencia expectante en un nuevo tipo de Mesías que convertirá esta tierra en el país de Jauja; como si las fuerzas de la naturaleza, sin que intervenga la fatiga humana, sino por obra de mecanismos cada vez más perfeccionados, fuera a dar a la sociedad, y en abundancia, todo lo necesario para satisfacer sus necesidades y vivir cómodamente.

Hay que combatir esta infatuación, cuyos peligros son evidentes, pues la fe abstracta y supersticiosa en la fuerza taumatúrgica del hombre lleva paradójicamente a esterilizar las bases mismas de la fuerza humana y contribuye a destruir todo amor por el trabajo concreto y necesario, como si se hubiera fumado una nueva especie de opio.

Y hay que combatirla con varios medios, de los cuales el más importante debería ser: facilitar un mejor conocimiento de las nociones científicas esenciales. Para ello lo que conviene es que el trabajo de divulgación de la ciencia lo hagan los propios científicos y estudiosos serios, y no periodistas sabelotodo o autodidactas presuntuosos.

En realidad, como se espera demasiado de la ciencia, se la concibe como una superior hechicería y por eso no se logra valorar de manera realista lo que la ciencia ofrece en concreto.

ANTONIO GRAMSCI, Cuaderno 11. Para la reforma intelectual y moral, selección de Francisco Fernández Buey. Los Libros de la Catarata, 1998.

Blogs
Corrupción global

Corrupción global

892 Una lucha, sin tregua ni cuartel, contra una jauria de lobos disfrazados con pieles de ovejas socialdemócratas. Otra vez P. Krugman a la pañletra ¿que dice y que dicen de él?

Luis Llopis Herbas

Universidad Pontificia Comillas

Universidad Pontificia Comillas

La Facultad de Derecho Canónico de Comillas dedicó una jornada de estudio al matrimonio católico ante el derecho de los Estados

Universidad Pontificia Comillas

Ediciones Khaf

Ediciones Khaf

Una experiencia comunitaria de liberación

Ediciones Khaf

Gastronomía Navarra

Gastronomía Navarra

Crepes con manzana y salsa de chocolate- Receta del libro Escuela de cocina navarra "El Bosquecillo"

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

PINOCHO

Francisco Baena Calvo

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

La cigüeña sobre el campanario 17

Francisco Margallo

Blog del País Vasco

Blog del País Vasco

El horror de los pueblos Bildu

Raúl González Zorrilla

Discretísimos circunstantes

Discretísimos circunstantes

Propuestas del P.L.M.

Miguel A. Rodriguez Torres

Espacio para el espíritu

Espacio para el espíritu

Dios no quiere pasearse solo

Juan Jáuregui Castelo

In itinere

In itinere

Más Mujer y Más Iglesia

Antonio Aradillas

No más mentiras

No más mentiras

Las autonomías han resultado nocivas

Antonio García Fuentes

En espíritu y en verdad

En espíritu y en verdad

Ante la fiesta del Corpus con reservas

José Manuel Bernal

Mi vocación

Mi vocación

Cosas nuevas

Sor Gemma Morató

Cartas y relatos

Cartas y relatos

¿La vives tú la vida?

José Alegre

El blog de José Arregi

El blog de José Arregi

Tu primera comunión

José Arregi

Latino

Latino

EUROAL se consolida como el principal Salón Turístico de Andalucía

Paul Monzón

Aeterna Christi Munera

Aeterna Christi Munera

La belleza del piano inglés

Jose Gallardo Alberni

Encuentros con la Palabra

Encuentros con la Palabra

“(...) bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Haznos amar el retiro. Puntos de oración 30-5-12

Josemari Lorenzo Amelibia

Hermosillo

Hermosillo

Desde de avioneta en vuelo lanzan Narcovolantes contra el Chapo Guzmán y el gober de Sinaloa.

Efrén Mayorga

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias