Los misteriosos efluvios de un alma impregnada de Dios
27.03.08 @ 20:42:55. Archivado en Conciencia vigilante
“No olvide nunca el poder mágico de su nombre, y todo lo que representa para una élite de Europa. Sin duda, os conoce imperfectamente, mediante traducciones insuficientes (¿quién nos conoce verdaderamente, incluso entre los que están más en contacto con nosotros mismos?). Pero hay algo más importante que el efecto directo de las obras, y es su “olor”: esos misteriosos efluvios de un alma impregnada de Dios. Hay una multitud de poetas que son leídos y cuyo arte es admirado. Pero muy pocos irradian esa magia, que despierta y exalta las fuerzas de la Vida. Usted es uno de esos genios buenos. Ojalá pueda usted aún, durante mucho tiempo, ayudar y guiar a los libres peregrinos en el camino difícil de la justicia y de la verdad…, o, como decían los griegos, de lo bello y de lo bueno.”
Querido y gran amigo:
Continúa estando con nosotros. Aunque cada día de viaje le aleje, conservamos aquí el calor de su paso, la luz afectuosa de su mirada y su querida conversación. Le damos tiernamente las gracias por habernos concedido esas doce dellas jornadas. Ahora forman parte del más precioso tesoro de nuestra vida.

Hubiera querido mostrarle mejor nuestro afecto. No poderle hablar directamente en su lengua era una molestia. Por muy fiel y discretamente que la hermana Magdalena tradujera nuestras palabras, no podían tener la misma intimidad que en un tête-à-tête (frente a frente). Este problema de la necesidad de una lengua común domina todos nuestros esfuerzos de acercamiento universal.
Continúo hablando con usted, en silencio. Le sigo en su larga peregrinación en busca de espíritus fraternales. Los mejores son, a menudo, los más difíciles de alcanzar, los que quedan a un lado, silenciosos, concentrados. Su proyecto de regresar, otro año, y de fijar su residencia durante unos meses en un país es, creo yo, lo mejor para hacerlos confluir hacia usted.
No olvide nunca el poder mágico de su nombre, y todo lo que representa para una élite de Europa. Sin duda, os conoce imperfectamente, mediante traducciones insuficientes (¿quién nos conoce verdaderamente, incluso entre los que están más en contacto con nosotros mismos?). Pero Duhamel justamente me decía, hace algunos días, que hay algo más importante que el efecto directo de las obras, y es su “olor”: esos misteriosos efluvios de un alma impregnada de Dios.
Hay una multitud de poetas que son leídos y cuyo arte es admirado. Pero muy pocos irradian esa magia, que despierta y exalta las fuerzas de la Vida. Usted es uno de esos genios buenos. Ojalá pueda usted aún, durante mucho tiempo, ayudar y guiar a los libres peregrinos en el camino difícil de la justicia y de la verdad…, o, como decían los griegos, de lo bello y de lo bueno.
¡Cuídese! Tememos por su salud en el invierno americano. Le expresamos nuestra cordial amistad por todos los que le acompañan: a vuestro hijo, al señor y la señora Mahalonobis. Y a usted, nuestro profundo y agradecido afecto.
Vuestro, Romain Rolland.
Carta a Rabindranaz Tagore. Villeneuve, 8 de julio de 1926.
ROMAIN ROLLAND, Correspondencia entre dos guerras, Ediciones de Nuevo Arte Thor, 1984. Traducción de Joaquín Bochaca.
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Jesús Nava
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