Europa debe cambiar no sólo de sistema, sino también de espíritu
23.03.08 @ 14:16:51. Archivado en Conciencia vigilante
“El parasitismo, se base sobre la fuerza o sobre la debilidad, engendra el envilecimiento. Nosotros que, con nuestro ciego orgullo de casta, hemos privado al hombre de los derechos y del respeto que le son debidos, sufrimos ahora el castigo, y en vez de una viva corriente espiritual a través de nuestra sociedad, no hemos conservado más que el árido lecho de arena de costumbres superadas. Y parece que se acerca el tiempo en que el alma de la civilización europea también quedará seca por ese afán del beneficio que aumenta sin cesar en sus comerciantes y sus políticos…, a menos que Europa tenga la sabiduría y la fuerza de cambiar no sólo de sistema, sino sobre todo de espíritu. A ese respecto, debe usted saber que en el Asia actual las cosas del espíritu y todos los medios de expresión están desorganizados. Nuestros espíritus están desunidos, nuestros pensamientos dispersos. Los compatriotas que pueden hablar no se ocupan más que de una política de mendicidad y de periodismo mezquino. La estrechez de sus perspectivas tiende a minimizar la mayor parte de nuestros esfuerzos y a ocuparse de nuestros objetivos demasiado inmediatos. Tenemos una gran necesidad de una llamada exterior que nos haga tomar conciencia de nuestra misión.”
Querido Romain Rolland:

Esperaba poder volver a Europa y encontrarle, pero la atmósfera es turbulenta, y toda clase de sufrimientos se han acumulado sobre nuestro país, por lo que me es difícil abandonarlo justamente ahora.
EL PARASITISMO, SE BASE SOBRE LA FUERZA O SOBRE LA DEBILIDAD, ENGENDRA EL ENVILECIMIENTO
Me aflige pensar que es difícil encontrar, un lugar del vasto continente asiático donde los hombres hayan llegado a experimentar una verdadera amistad por Europa. El gran acontecimiento que fue el encuentro de Oriente y Occidente ha sido viciado por el desprecio del uno y, en respuesta, el odio del otro.
La razón es que fue un sentimiento de lucro lo que atrajo a los europeos hacia Asia, ya que se mantienen aquí por la amenaza de la coacción física. Esto impide que las relaciones entre nosotros lleguen a ser verdaderamente humanas convirtiéndolas en degradantes para unos y otros.
El parasitismo, se base sobre la fuerza o sobre la debilidad, engendra el envilecimiento. Nosotros que, con nuestro ciego orgullo de casta, hemos privado al hombre de los derechos y del respeto que le son debidos, sufrimos ahora el castigo, y en vez de una viva corriente espiritual a través de nuestra sociedad, no hemos conservado más que el árido lecho de arena de costumbres superadas.
Y parece que se acerca el tiempo en que el alma de la civilización europea también quedará seca por ese afán del beneficio que aumenta sin cesar en sus comerciantes y sus políticos…, a menos que Europa tenga la sabiduría y la fuerza de cambiar no sólo de sistema, sino sobre todo de espíritu.
LOS COMPATRIOTAS QUE PUEDEN HABLAR NO SE OCUPAN MÁS QUE DE UNA POLÍTICA DE MENDICIDAD Y DE PERIODISMO MEZQUINO
Su proyecto de una revista de Asia y Europa, en la cual escritores de Oriente y Occidente podrían intercambiar sus tesoros de pensamiento, de arte, de ciencia y de fe, me seduce mucho. Estoy seguro de que despertará el interés de los espíritus cultivados de nuestra parte del mundo.
A ese respecto, debe usted saber que en el Asia actual las cosas del espíritu y todos los medios de expresión están desorganizados. Nuestros espíritus están desunidos, nuestros pensamientos dispersos. Los compatriotas que pueden hablar no se ocupan más que de una política de mendicidad y de periodismo mezquino.
La gran pobreza que dificulta nuestra existencia y la estrechez de sus perspectivas tiende a minimizar la mayor parte de nuestros esfuerzos y a ocuparse de nuestros objetivos demasiado inmediatos. Tenemos una gran necesidad de una llamada exterior que nos haga tomar conciencia de nuestra misión.
Hasta ahora la altanera Europa no ha buscado más que nuestros homenajes y no ha obtenido de los hombres más que lo más insignificante y lo peor. Pero si vuestra revista viene de Europa para apelar a nuestros mejores pensamientos, podemos espera que encuentre buena acogida.
Vuestro, Rabindranaz Tagore.
RABINDRANAZ TAGORE, Carta a Romain Rolland. Bengala, India, 14 de octubre de 1919. Correspondencia entre dos guerras, Ediciones de Nuevo Arte Thor, 1984. Traducción de Joaquín Bochaca.
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Jesús Nava
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