Libertad ¿para quién?
24.02.08 @ 20:02:24. Archivado en Filosofía cordial, Mundo Libre
-Comentario-
No quiero discutir el tema de la igualdad porque ya lo hemos tocado aquí y no pensamos igual. Otra cosa, no te admito, ni que siquiera insinúes lo que somos o no capaces de hacer en la calle algunos, cuando no me conoces ni de vista. Tercera cuestión, tampoco permito que te intentes apropiar del significado -que tú le das, distinto al que le doy yo- a la palabra democracia. Incluir en ella la igualdad, aparte de demagógico, es ideológico; por una razón muy sencilla, para llegar a esa supuesta igualdad hay muchos caminos, los comunistas proponen el suyo, los socialistas tenían otro, hay otros que no quieren igualdad, etc…de ahí las distintas ideologías.
Nosotros proponemos libertad política para todos. Y libertad política es que podamos elegir y deponer a nuestros gobernantes libremente. ¿Hay alguien que esté en contra de eso? Pues eso es por lo que luchamos, ¡y se puede conseguir!
Lo tuyo, la igualdad, dices que es posible tenerla algún día…pues si tienes la fórmula que la consiga y -más importante- la garantice, me encantaría conocerla. Nosotros sí tenemos la Teoría que garantiza la libertad de TODOS para elegir y deponer a nuestros representantes. Te ruego me contestes a este último párrafo, e intenta no enrollarte demasiado con otras cosas… si puede ser.

-Respuesta-
En realidad no estaba pensando en ti cuando dije que muchos son leones en Internet y gallinas en la calle. En efecto, no te conozco de nada, y no es mi costumbre juzgar el coraje de los desconocidos.
Creo no enrollarme demasiado si repito, con Tocqueville, Montesquieu, Jefferson o Paine, que quien no ama la igualdad ni lucha por ella, ni ama ni quiere la democracia. ¿Cómo se puede garantizar la igualdad? Pues, por ley, por supuesto; del mismo modo que la propiedad, y la vida sencilla y sobria. Y el único sistema que garantiza la libertad, la equidad y la justicia para todos es la democracia integral, es decir, formal y material, política y social, de derecho y de hecho.
Tú lo dices, vosotros tenéis la teoría que garantiza la libre elección de representantes y la separación de poderes. ¿Y qué? Por supuesto que comparto ese objetivo. Pero siempre y cuando vaya PRECEDIDO de una democracia real en la base, entendida al estilo de los atenienses, como autogobierno de la sociedad por sí misma hasta donde sea posible, y por medio de representantes allí donde no pueda estar presente. Votar y elegir es un juego que no compromete a nada. “Incluso votar por lo justo es no hacer nada por ello” (Thoreau). ¡Qué idea tan pobre, seca y avellanada tenéis de la libertad!
Dejar la democracia social al albur de las ideologías es volver a la misma historia de siempre: a las guerras civiles, si las diferencias sociales son escandalosas, o a la opresión de la mayoría indefensa (sobre todo allí donde hay un ejército permanente) por una minoría de espabilados y acaudalados, o que asaltarán la caja de caudales de la nación en cuanto tengan la llave. Y eso no lo evitará una nueva ley electoral, con elecciones uninominales y con mandato imperativo. Lee, por favor, a Andrés de Francisco, donde resalta el hecho de que el sistema representativo, con sufragio universal e igualdad de derechos políticos, fue usado siempre por las oligarquías, nunca por las democracias.
Hasta que llegó la revolución americana, que injertó -como diría Paine- el sistema representativo en la democracia social preexistente en América, la que tanto deslumbró a Tocqueville, y que tan bien describió y analizó. Esa es la razón por la que la revolución americana fue una lucha por la independencia y la libertad, porque la igualdad democrática ya estaba firmemente asentada en las mentes de los pioneros y en la vida municipal de las colonias.
La “dulce igualdad”, como la llamaba Jefferson, fue el punto de partida de la búsqueda de la “amada libertad”. ¡Qué orgulloso estaba este campeón de la libertad del pueblo de que nadie vería en todo el Estado a un solo mendigo! La democracia americana fue una democracia de propietarios, pero ¿cómo conseguir una democracia para proletarios o asalariados? Ese es el desafío en países desarrollados como España. Para la mayor parte del mundo el reto es conseguir un poco de pan para la cena. ¿Los alimentaréis vosotros con teorías sobre la representatividad, elecciones uninominales y separación de poderes?
Hablar de libertad política, al estilo con que lo hacéis vosotros, es una abstracción intelectual, una teoría sin sustancia y una burla para las clases más modestas. Porque, si insistís en ese punto, seréis liberales, pero no demócratas. No lo digo yo, lo dicen todos los tratadistas de la democracia, incluyendo a los que no eran demócratas. Sin soberanía popular, igualdad ante la ley y autogobierno no hay democracia. Y si crees que esto es ideológico, sea: la democracia social, no la meramente política, es mi ideología.
Un cordial saludo.
Comentario y respuesta en EL DESPOTISMO Y LA CORRUPCIÓN SE EXTIRPAN CON REFORMAS O REVOLUCIONES
Comentarios:
La libertad es ante todo libertad para vivir, dentro de un marco común de normas, y vivir felices, cada uno a su manera. Con ese propósito ético se establece un gobierno entre los hombres, si no ¿para qué?
Tienes razón. El derecho positivo debe garantizar el derecho natural a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad. Y si el dinero o los medios de producción se rebelan contra estos fines superiores, habrá que meterlos en cintura. El pueblo, la mayoría natural, podría hacerlo cuando quisiera. Pero no es consciente de su poder. Esa tarea imposible es la que me he propuesto.
Un cordial saludo.
Aunque no haya paredes, sin el derecho positivo, yo no veo libertad por ningun lado... bueno sí, es una hipocresia estructural.
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Jesús Nava
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