¿Es irracional el estado político?
02.02.08 @ 18:29:40. Archivado en Filosofía cordial
-Comentario-
Me han llamado la atención estos párrafos, que le comento, para conocer, cuando tenga tiempo, su opinión:
“Cada ciudadano no es autónomo, sino que depende jurídicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo, piadoso o impío.” Desde mi punto de vista, si un ciudadano individualmente no puede decidir que es justo o no de una sociedad. Si no tiene el poder de discriminar lo que esta bien o lo que está mal de una sociedad, desde su punto de vista , se perdería el espíritu crítico y libre, que es a fin de cuentas lo que hace avanzar a las sociedades.
“Cabe, sin embargo, cuestionar si no es contra el dictamen de la razón someterse plenamente al juicio de otro y, en consecuencia, si el estado político no es irracional.” Someterse plenamente al juicio de otro , sin discriminar, sin resistencia ni oposición es lo más humillante que le puede suceder al ser humano y por supuesto, desde mi punto de vista, que va contra del dictamen de la razón.

“Por otra parte, los hombres, en cuanto gozan, en virtud del derecho civil, de todas las ventajas de la sociedad, se llaman ciudadanos; súbditos, en cambio, en cuanto están obligados a obedecer los estatutos o leyes de dicha sociedad.” De lo que deduzco que actualmente todos somos súbditos, aunque nos creamos ciudadanos. Lo ideal sería ser las dos cosas simultáneamente. Servirnos y servir a la sociedad de la que formamos parte. Pero en nuestra sociedad actual, por desgracia solo somos súbditos. Y ciudadanos cada 4 años por unos breves segundos de tiempo, el que dura meter una papeleta en una urna.
“En la medida, pues, en que quienes nada temen ni esperan, son autónomos, son también enemigos del Estado y con derecho se les puede detener.” No acabo de entender que quiere decir esto. Si alguien nada espera ni teme, simplemente es un ser libre. No entiendo por qué dice que un ser así es un enemigo del Estado y se le puede ¿detener?
Saludos cordiales.
-Respuesta-
Me alegra comprobar que estás ojo avizor y que no se te escapa ni una. Esperaba que los espíritus críticos encontraran extrañas algunas de las afirmaciones de Spinoza contenidas en este fragmento. A mí también me chocaron bastante, sobre todo en una primera lectura, y me parecieron incluso duras.
Respecto al uso que Spinoza hace de los términos ciudadano y súbdito, no hay que darle ninguna importancia. Algunas personas que han entrado a debatir en el blog de la extinta ALCD eran contrarios incluso al uso del término “ciudadano”, y preferían el de “soberano”, que procede de las monarquías absolutas, olvidando que el derecho de uno solo no es derecho alguno.
Lo que importa no son las palabras, sino lo que queremos significar con ellas. Spinoza viene a decir que somos ciudadanos en cuanto disfrutamos de todas las ventajas de la vida civil; y súbditos en cuanto que estamos obligados a obedecer las leyes comunes del Estado.
La obediencia no nos convierte en esclavos; de otra manera, los hijos, en cuanto observan las reglas paternas, serían esclavos y no hijos. No es la obediencia, sino su fin, lo que nos hace libres o esclavos. Si yo obedezco a alguien en beneficio suyo, soy su esclavo; si me someto a las reglas comunes de la convivencia, en esa medida, soy libre; pues las leyes del Estado velan por el bien común, y por lo tanto por el mío, mejor incluso de lo que yo, en la soledad de la vida natural, podría velar por él.
Sin que acabe de estar completamente de acuerdo con Spinoza, trataré de explicar lo quiso decir y en qué contexto hizo las otras afirmaciones que citas. Él mismo aplicó a los antiquísimos libros de la Biblia este método de interpretación, que tan buenos resultados le dio, y que aún hoy en día se aplica bajo el nombre de crítica histórico-textual. Veamos.
“Cada ciudadano no es autónomo, sino que depende jurídicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qué es justo o inicuo, piadoso o impío.” Spinoza afirma que, en el momento de constituir una sociedad y entregarle el poder de decidir lo que es justo o injusto para todos, cesa el poder de decidir por cuenta de cada particular, la justicia o injusticia de las leyes concernientes a la “res publica”, o sea, a los asuntos públicos. En el estado de naturaleza no hay nada que pueda decirse justo o injusto, pues todo es de todos, y es la sociedad quien, por común consenso, decreta lo que es de cada uno. Antes de la ley, no hay delito. Y en el estado natural sólo rige la suprema ley de la supervivencia.[...]
VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL
Blog de Filosofía: http://www.filosofiadigital.com/
Blog de Política: http://www.mundolibredigital.net/
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Jesús Nava
autor
Contacto


