Cuando deseamos reformar no debemos reprochar

Permalink 29.12.07 @ 20:18:51. Archivado en Mundo Libre

"El único aspecto en el cual he podido descubrir jamás que diferíamos no era en cuanto a los principios del gobierno, sino en cuanto al momento. Por mi propia parte, creo que es tan perjudicial para los buenos principios el permitir que queden en espera como el impulsarlos con demasiada rapidez. Lo que usted supone realizable en catorce o quince años a mí me puede parecer viable en un período mucho más breve. La humanidad, me parece a mí, siempre está lo bastante madura como para comprender su propio interés, siempre que se le exponga de manera clara a su comprensión, y ello de forma que no cree sospechas de egoísmo ni ofenda por suponer demasiado. Cuando deseamos reformar no debemos reprochar."

LA HUMANIDAD SIEMPRE ESTÁ LO SUFICIENTEMENTE MADURA PARA COMPRENDER SU PROPIO INTERÉS

Tras conocernos desde hace casi quince años en situaciones difíciles en América, y tras diversas consultas en Europa, es para mí un placer presentar a usted este pequeño tratado en agradecimiento por sus servicios a mi bienamada América y como testimonio de mi estimación por las virtudes, tanto públicas como privadas, que sé posee usted.

El único aspecto en el cual he podido descubrir jamás que diferíamos no era en cuanto a los principios del gobierno, sino en cuanto al momento.

Por mi propia parte, creo que es tan perjudicial para los buenos principios el permitir que queden en espera como el impulsarlos con demasiada rapidez. Lo que usted supone realizable en catorce o quince años a mí me puede parecer viable en un período mucho más breve. […]

VER TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

La confusión por lo eterno

Permalink 27.12.07 @ 22:35:49. Archivado en Falacias, sofismas y soflamas

“Aturdido se aleja lleno de confusión por lo eterno. La senda no tiene fin -exclama. Acaso a las estrellas se llegue por aquí. Pero mi gran torpeza me impedirá llegar. No hay que pensar en ellas.” F. GARCÍA LORCA

En el poema titulado Los encuentros de un caracol aventurero, Federico García Lorca vertió su exquisita sensibilidad juvenil en una fábula que, en mi opinión, deja entrever ya su preferencia por los etéreos sueños de la imaginación frente a la suprema realidad de lo eterno.

Cosa natural en un poeta, ya que la religión de los artistas es la belleza, a la que adoran con deleite no exento del sufrimiento de toda idolatría, muy lejos de esa mentalidad genuinamente filosófica para la que sólo la verdad, siempre gozosa, puede ser divina.

EL ESPÍRITU BURGUÉS, ATURDIDO, SE ALEJA LLENO DE CONFUSIÓN POR LO ETERNO

El poeta se exalta ante la emoción desbordante que inunda su fantasía sensorial y cree tener más claro aquello que imagina o siente más fácilmente. Meditar, siquiera sea un solo instante, en todo cuanto trasciende lo inmediatamente percibido a través de los sentidos, le fatiga y, “aturdido, se aleja lleno de confusión por lo eterno”.

De ahí que los artistas no estén más cerca de sentir la verdadera bondad de la vida, indisociable de la percepción de su eternidad inmanente, que los espíritus más adocenados, los cuales, con una afectada confesión de “gran torpeza”, disimulan malamente su pereza intelectual ante el misterio que evocan, de algún modo, las estrellas. La conclusión a que llega una mente conformista, sea vulgar sea poética, es: “no hay que pensar en ellas”.

Lástima, porque, ciertamente, la verdad no se oculta en insondables abismos ni reside en inaccesibles regiones celestes, de modo que tengamos necesidad de suplicar ¿quién nos la traerá?, ya que muy cerca de nosotros, en nuestro mismo corazón, está esa enseñanza sin palabras, que podemos sentir vivamente y no necesita de intérpretes que nos la descifren.

Pero debemos aprender a leer en nosotros mismos, atentamente, para no confundirnos. Pues, como decía Spinoza, con su pulido lenguaje filosófico, “si nos fijamos en la común opinión de los hombres, veremos que tienen consciencia, ciertamente, de la eternidad de su alma, pero la confunden con la duración, y atribuyen eternidad a la imaginación o la memoria, por creer que éstas subsisten después de la muerte” (Spinoza, Ética V, escolio de la proposición 35).

VER TEXTO COMPLETO-->AQUÍ

http://www.filosofiadigital.com/

La corrupción política y el amor a los partidos

Permalink 26.12.07 @ 21:54:22. Archivado en Mundo Libre

“En un gobierno corrompido no es posible hallar entre los ciudadanos ni unión ni amistad, a no ser entre aquellos que son cómplices en alguna perfidia. En una ciudad mancillada con tales desórdenes, las leyes, los estatutos, los mandatos civiles, siempre fueron y serán ordenados, no ya según el bien público, sino de acuerdo a la ambición de aquel partido que haya permanecido superior a los demás.”

“En un gobierno corrompido, puesto que en todos se hallan extinguidos la religión y el temor de Dios, el juramento y la fe dada rigen solamente en cuanto son útiles; de lo cual se valen los hombres, no para observarlos, sino como medio para poder más fácilmente engañar; y cuanto más fácil y seguro resulta el engaño, mayor gloria y alabanza se adquiere. Por ello los hombres nocivos son alabados como industriosos y a los buenos como a tontos se les critica.”

“En los gobiernos corrompidos, los jóvenes son ociosos, los viejos lascivos y cada sexo y cada edad están llenos de malos hábitos; a lo cual las buenas leyes, por estar ellas mismas minadas con las malas costumbres, no ponen remedio.”

“De tal corrupción nace aquella avaricia que se ve en los ciudadanos, aquel apetito, no de verdadera gloria, sino de honores reprobables, del cual derivan los odios, las enemistades, los sinsabores, las sectas, que a su vez generan la aflicción de los buenos y la exaltación de los malvados, porque los buenos, confiados en su inocencia, no andan, como los malos, en busca de quienes les defiendan y honren, tanto que, indefensos y sin honor, caen en la ruina.”

“De este ejemplo de corrupción nace el amor a los partidos y su potencia, pues por avaricia y ambición los malos, y los buenos por necesidad, la siguen; y lo más pernicioso es ver cómo, con un piadoso vocablo, hacen que los móviles de esos partidos, sus intenciones y sus finalidades, aparentan ser honestos.”

“De tal corrupción nace que las disposiciones y las leyes, no para la pública, sino para la propia utilidad se dictan.”

“De tal corrupción nace que las guerras, las paces, las amistades, no para gloria común, mas sí para satisfacción de unos pocos se deliberan.”

“En una ciudad mancillada con tales desórdenes, las leyes, los estatutos, los mandatos civiles, siempre fueron y serán ordenados, no ya según el bien público, sino de acuerdo a la ambición de aquel partido que haya permanecido superior a los demás.”

NICOLÁS MAQUIAVELO, La mente del hombre de Estado, seleccionado por Gherardo Marone. Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2005. [Publicado en Filosofía Digital, 11/11/2006]

http://www.mundolibredigital.net/

Los engaños del poder y de la cultura

Permalink 24.12.07 @ 10:12:29. Archivado en Conciencia vigilante

“Quizá lo que acabo de escribir, sea recibido con una sonrisa por parte de aquellos que sólo aplican a la plebe los vicios inherentes a todos los mortales. Pero lo cierto es que la naturaleza es una y la misma en todos. Sin embargo, nos dejamos engañar por el poder y la cultura, y de ahí que digamos a menudo, ante dos que hacen lo mismo, que éste lo puede hacer impunemente y aquél no; no porque sea distinta la acción, sino quien la ejecuta. Lo característico de quienes mandan es la soberbia. Su arrogancia, no obstante, está revestida de fastuosidad, de lujo y de prodigalidad, de cierto encanto en los vicios, de cierta cultura en la necedad y de cierta elegancia en la indecencia. De ahí que, aunque sus vicios resultan repugnantes y vergonzosos, cuando se los considera uno por uno, que es como más destacan, parecen dignos y hermosos a los inexpertos e ignorantes”.

Para que esto se entienda mejor, hay que advertir que los hijos no son herederos de sus padres por derecho natural, sino por derecho civil, puesto que sólo en virtud del poder de la sociedad es posible que cada particular sea dueño de algunos bienes. Por eso, el mismo poder o derecho que da validez a la voluntad de alguien que dispone de sus bienes, hace que esa misma voluntad siga teniendo validez después de su muerte, mientras subsista la sociedad.

LOS HOMBRES, DOTADOS DE RAZÓN, JAMÁS RENUNCIAN A SU DERECHO NATURAL HASTA EL PUNTO DE SER TRATADOS COMO GANADO

Ahora bien, la condición del rey es totalmente otra, ya que la voluntad del rey [en un Estado monárquico] es el mismo derecho civil y el rey es la misma sociedad. Muerto, pues, el rey, ha muerto en cierta medida la sociedad, y el estado político retorna al estado natural. Por tanto, el poder supremo vuelve, por un movimiento natural, a la multitud y ésta, por consiguiente, tiene el derecho de dar nuevas leyes y de abrogar las viejas. Está, pues, claro que nadie sucede con derecho al rey, fuera de aquél que la multitud elija por sucesor […]

Esto podríamos deducirlo, además, del hecho de que la espada o derecho del rey es, en realidad, la voluntad de la misma multitud o de su parte más fuerte; o también del hecho de que los hombres, dotados de razón, nunca renuncian a su derecho hasta el punto de que dejen de ser hombres y sean tratados como ganado. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

http://www.filosofiadigital.com/

Instinto de libertad y anhelo de felicidad

Permalink 21.12.07 @ 21:06:51. Archivado en Conciencia vigilante

ESTAR Y PERMANECER ATADOS A DIOS, CON LAS AMABLES CADENAS DE SU AMOR, CONSTITUYE NUESTRA ÚNICA Y VERDADERA LIBERTAD

“Hemos visto que fuera de Dios no hay ninguna cosa que nos pueda proporcionar alguna salvación y que ésta es nuestra única verdadera libertad, estar y permanecer atados con las amables cadenas de su amor. Finalmente, vemos también cómo el razonamiento no es en nosotros lo más excelso, sino como una escalera a través de la cual ascendemos al lugar deseado, o como un buen espíritu que, lejos de toda falsedad y engaño, nos anuncia el bien supremo, a fin de incitarnos a buscarle y a unirnos a él. Y esa unión es nuestra suprema salvación y beatitud”.

“El hombre concibe una naturaleza humana mucho más firme que la suya y ve, además, que nada impide que él la adquiera, por lo que se siente incitado a buscar los medios que le conduzcan a esa perfección. Todo aquello que puede ser medio para llegar a ella, se llama verdadero bien; y el sumo bien es alcanzarla, de suerte que el hombre goce, con otros individuos, si es posible, de esa naturaleza. Cuál sea aquella naturaleza humana lo mostraremos en su lugar, a saber, el conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la Naturaleza.

Este es, pues, el fin al que tiendo: adquirir tal naturaleza y procurar que muchos la adquieran conmigo; es decir, que a mi felicidad pertenece contribuir a que otros muchos entiendan lo mismo que yo, a fin de que su entendimiento y su deseo concuerden totalmente con mi entendimiento y con mi deseo. Para que eso sea efectivamente así, es necesario entender la Naturaleza, en tanto en cuanto sea suficiente para conseguir aquella naturaleza humana. Es necesario, además, formar una sociedad, tal como cabría desear, a fin de que el mayor número posible de individuos alcance dicha naturaleza con la máxima felicidad y seguridad”. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

http://www.filosofiadigital.com/

El hombre que renuncia a la razón es como un barco sin timón

Permalink 19.12.07 @ 20:30:03. Archivado en Conciencia vigilante

“La paradoja atanasiana de que uno es tres, y tres sólo uno, es tan incomprensible para la mente humana que ningún hombre sincero puede decir que concibe semejante idea. ¿Y cómo va a creer algo que ni siquiera es una idea? El que dice creerlo se está engañando a sí mismo. Y también demuestra que si el hombre renuncia a su razón se queda sin defensas contra los absurdos más monstruosos, y, como un barco sin timón, a merced de todos los vientos. En esas personas, la credulidad que llaman fe arrebata el timón a la razón, y su mente naufraga. He escrito libremente porque, aun sosteniendo mi derecho a creer en un Dios según los dictados de mi razón, respeto con igual libertad el de otros a creer en tres. Considero que ambas religiones hacen hombres honrados, y ese es el único aspecto que la sociedad tiene derecho a juzgar”.

Os agradezco vuestros folletos sobre la cuestión del unitarismo, y celebro vuestros esfuerzos en pro del renacimiento del cristianismo primitivo en vuestra parte del país. Ningún hecho histórico hay mejor establecido que la doctrina de un solo Dios, puro y sin mezcla, fue la de los primeros tiempos de la cristiandad; y fue una de las doctrinas eficaces que la hicieron prevalecer sobre el politeísmo de los antiguos, hartos de los absurdos de su propia teología.

Además, la unidad del Ser Supremo no fue expulsada del seno cristiano por la fuerza de la razón, sino por la espada del gobierno civil, blandida a voluntad del fanático Atanasio. El fantasma de pacotilla de un nuevo Cerbero, con un cuerpo y tres cabezas, nació y se alimentó de la sangre de miles y miles de mártires. Y una de las mejores pruebas de la solidez de la fe primitiva es su restauración tan pronto como ha surgido una nación que reivindica la libertad de opinión religiosa y su divorcio de la autoridad civil.

La pura y simple unidad del Creador del universo empieza a ascender en los Estados orientales; se abre camino en el oeste y avanza hacia el sur; y confío esperanzado en que la actual generación verá cómo el unitarismo llega a convertirse en la religión general de los Estados Unidos. Las imprentas del Este nos están ofreciendo muchas obras excelentes sobre la cuestión, y los documentos escritos de Priestley sobre ella están, o deberían estar, en manos de todos.

De hecho, la paradoja atanasiana de que uno es tres, y tres sólo uno, es tan incomprensible para la mente humana que ningún hombre sincero puede decir que concibe semejante idea. ¿Y cómo va a creer algo que ni siquiera es una idea? El que dice creerlo se está engañando a sí mismo. Y también demuestra que si el hombre renuncia a su razón se queda sin defensas contra los absurdos más monstruosos, y, como un barco sin timón, a merced de todos los vientos. En esas personas, la credulidad que llaman fe arrebata el timón a la razón, y su mente naufraga.

He escrito libremente porque, aun sosteniendo mi derecho a creer en un Dios según los dictados de mi razón, respeto con igual libertad el de otros a creer en tres. Considero que ambas religiones hacen hombres honrados, y ese es el único aspecto que la sociedad tiene derecho a juzgar.

Aunque esta recíproca libertad debería originar recíproca indulgencia, no deseo que se me ponga en evidencia ante el público en esta cuestión ni en ninguna otra, y os ruego tengáis presente que escribo confiando en ello.

No participo en controversias religiosas o políticas. A los ochenta años, la tranquilidad es el mayor bien de la vida, y nuestro deseo más vehemente es morir rodeados de la buena voluntad de toda la humanidad.

Y con las seguridades de mi buena voluntad para con unitarios y trinitarios, whigs (demócratas o liberales) y tories (aristócratas o conservadores), aceptad para vos las de todo mi respeto.

[Carta a James Smith, residente en Ohio, escritor teológico. Monticello, 8 de diciembre de 1822]

THOMAS JEFFERSON, Autobiografía y otros escritos. Editorial Tecnos 1987. Traducción de A. Escohotado y M. Sáenz de Heredia.

http://www.filosofiadigital.com/

Todo lugar tiene su Bastilla, y toda Bastilla su déspota

Permalink 19.12.07 @ 11:15:15. Archivado en Mundo Libre

“Cuando el despotismo lleva siglos enteros establecido en un país, sienta sus reales en todas partes. Todo cargo y todo departamento tiene su despotismo, fundado en la costumbre y en el uso. Todo lugar tiene su Bastilla, y toda Bastilla su déspota. Contra esa especie de despotismo, que actúa mediante un laberinto interminable de cargos, hasta que la fuente apenas si es perceptible, no hay forma de reparación. Se refuerza al revestirse de la apariencia del deber, y tiraniza so pretexto de obedecer. No propugno ni me opongo a ninguna forma de gobierno, no defiendo ni ataco a ningún partido. Cuando toda la nación decide hacer algo, tiene derecho a hacerlo. Las revoluciones que han ocurrido en otros países europeos se han visto impulsadas por el odio personal. Pero en el caso de Francia asistimos a una revolución regenerada en la contemplación racional de los derechos del hombre, y que distingue desde el comienzo entre las personas y los principios.”

Nunca ha existido, nunca existirá y nunca puede existir un parlamento, ni una categoría de hombres, ni ninguna generación de hombres, en ningún país, en posesión del derecho de vincular y controlar a la posteridad hasta el fin de los tiempos, ni de ordenar para siempre cómo se gobernará el mundo ni quién ha de gobernarlo, y por ende todas las cláusulas, leyes o declaraciones en virtud de las cuales sus autores tratan de hacer lo que no tienen el derecho o las facultades de hacer, ni las facultades para ejecutar, son en sí mismas nulas de toda nulidad.

CUANDO UNA NACIÓN DECIDE HACER ALGO, TIENE DERECHO A HACERLO

Cada edad y cada generación deben tener tanta libertad para actuar por sí mismas en todos los casos como las edades y las generaciones que las precedieron. La vanidad y la presunción de gobernar desde más allá de la tumba es la más ridícula e insolente de todas las tiranías. El hombre no tiene derecho de propiedad sobre el hombre, y tampoco tiene ninguna generación derecho de propiedad sobre las generaciones que la sucederán. […]

Cada generación tiene, y debe tener, competencia en cuanto todos los objetivos que sus circunstancias requieran. Es a los vivos, y no a los muertos, a quienes se ha de satisfacer. Cuando el hombre cesa de existir, cesan con él sus facultades y sus deseos; y como ya no tiene ninguna participación en las preocupaciones de este mundo, no tiene tampoco autoridad alguna para ordenar quiénes serán sus gobernantes, ni cómo se ha de organizar su gobierno, ni cómo se ha de administrar.

No propugno ni me opongo a ninguna forma de gobierno, no defiendo ni ataco a ningún partido, aquí ni en otra parte. Cuando toda la nación decide hacer algo, tiene derecho a hacerlo. […] No hace falta sino pensarlo un instante para percibir que, si bien muchas veces las leyes promulgadas en una generación continúan en vigor a lo largo de sucesivas generaciones, sin embargo siguen derivando su vigencia del consentimiento de los vivos. […]

VER TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

http://www.mundolibredigital.net/

No se cambia el mundo con palabras

Permalink 18.12.07 @ 11:03:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Pues yo te deseo mucha suerte en esa empresa, pero lamento decirte que a donde quieres ir no puedo acompañarte. Varias veces este mismo año me he sentido tentado de “tomar partido”, como dices tú, pero finalmente siempre me he resuelto a favor de la alcd, que es en lo que creo.

Sobre el proyecto en sí, cuenta con mi apoyo en lo que te sirva, pero sinceramente creo que es una vía ciega: quiero equivocarme si te digo que es un esfuerzo terrible que no va a cambiar nada. En cualquier caso, sé que tomas este paso con la libertad y consciencia que te caracteriza, así que no puedo menos que homenajear tu valentía.

Hay una cosa, sin embargo, que no comprendo: ¿qué puedes haces por “la felicidad de la gente” desde un partido político que no puedas hacer fuera? Porque, hasta donde yo entiendo, corresponde a los poderes públicos “remover los obstáculos que impidan o dificulten la plenitud de los ciudadanos” (Art. 9 de la Constitución) y a los partidos políticos “concurrir a la formación y manifestación de la voluntad popular (Art. 6). ¿Es a esto a lo que te refieres cuando hablas de “una política realista que nos alumbren el camino hacia una nueva sociedad” y “sembrar en sus mentes consejos fraternales“?

Un saludo.

-Respuesta-

Recuerdo una obra de teatro de Arniches, o de algún otro autor español de la posguerra, en la que el protagonista, por boca del actor José Bódalo, decía algo así: “Para acabar con la tiranía hay que mancharse las manos”.

No podemos mantener eternamente nuestra virginidad política. Criticar y exigir a los poderes públicos es tan cómodo para los ciudadanos como inofensivo para el sistema. No se cambiará el mundo con palabras, sino con hechos. Ni se construirá una nueva sociedad con letras, aunque fueren de madera maciza, sino con acciones que surjan de los eternos ideales de la libertad y la razón.

No hay garantía posible de que un partido político no reniegue de sus principios, pero la vigilancia de los militantes para que se cumplan escrupulosamente sus estatutos, que le darán una constitución democrática, será como un anticipo de la constitución de la democracia en el país, pues todas las decisiones serán asumidas por el pueblo reunido en las distintas localidades donde se asiente, y sus representantes legitimados por elección y sometidos al control de los electores.

Todos los partidos políticos que conozco aspiran a conseguir el poder, en nombre de la mayoría, para que lo ocupen sus partidarios. El partido que ya he concebido en mi mente y debo traer a la luz pública aspirará, como primer objetivo irrenunciable y sagrado, a que el poder lo ocupe el pueblo y lo administre directamente, hasta donde sea posible, o a que elija y controle a los hombres y mujeres que le parezcan más aptos para representar sus intereses. Todo eso no se podrá lograr desde “fuera” de la política, hay que estar dentro.

No te asombres del valor que se requiere para crear un partido basado en grandes principios, pues mucho más coraje y confianza en uno mismo se necesita para “vivir en el sistema sin ser del sistema”.

Un pueblo feliz es un pueblo libre, que se ocupa de sus asuntos directamente y que, bajo la guía de una buena educación y de buenas leyes, vive en paz y concordia, constituyendo lo más parecido a un cuerpo social con una sola mente y un mismo corazón.

La democracia política y, sobre todo, la social harán posible la democracia espiritual, donde la plenitud de cada uno será la condición de la plenitud de todos. ¿No es un ideal por el que merece la pena empeñar la vida, la hacienda y nuestro sagrado honor?

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en TOMO PARTIDO POR LA FELICIDAD DEL PUEBLO

http://www.filosofiadigital.com/

Mis opiniones sobre Jesús y el cristianismo

Permalink 17.12.07 @ 15:16:52. Archivado en Conciencia vigilante

“Soy opuesto, ciertamente, a las corrupciones del cristianismo; pero no a los genuinos preceptos del propio Jesús. Soy cristiano, en el único sentido en que él deseaba que se fuera; tengo sincero apego a sus doctrinas, que prefiero a cualesquiera otras; le atribuyo todos los méritos humanos; y creo que nunca reclamó otros. La posibilidad de engañar al pueblo ha dado al clero la muy agradable esperanza de que llegue a establecerse una forma concreta de cristiandad en todos los Estados Unidos. El retorno del buen sentido en nuestro país amenaza con abortar sus esperanzas, y ellos creen que toda porción de poder que se me confiera se utilizará para oponerse a sus designios. Y no se equivocan: porque he jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna a toda forma de tiranía sobre la mente del hombre”.

Os prometí una carta sobre el cristianismo, y no lo he olvidado. Al contrario, precisamente porque he reflexionado sobre ello encuentro que necesito mucho más tiempo del que actualmente dispongo.

HE JURADO ANTE EL ALTAR DE DIOS HOSTILIDAD ETERNA A TODA FORMA DE TIRANÍA SOBRE LA MENTE DEL HOMBRE

Tengo sobre la cuestión una opinión que no debiera disgustar ni a los cristianos racionales ni a los deístas, y que reconciliaría a muchos con un personaje al que han rechazado demasiado apresuradamente. No creo que reconciliara a la irritable tribu de los sacerdotes, que se ha alzado en armas contra mí. Su hostilidad se yergue en un terreno demasiado interesado para que pueda dulcificarse.

La posibilidad de engañar al pueblo que se puso de manifiesto con la conspiración "X.Y.Z."; el experimento realizado con éxito, al amparo de ese engaño, sobre la cláusula de la Constitución que, al tiempo que garantizaba la libertad de prensa, abarcaba también la libertad de religión, ha dado al clero la muy agradable esperanza de que llegue a establecerse una forma concreta de cristiandad en todos los Estados Unidos; y, como todas las sectas creen que su forma es la verdadera, quizá todas confiaban en la suya, pero especialmente los episcopalianos y los congregacionistas.

El retorno del buen sentido en nuestro país amenaza con abortar sus esperanzas, y ellos creen que toda porción de poder que se me confiera se utilizará para oponerse a sus designios. Y no se equivocan: porque he jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna a toda forma de tiranía sobre la mente del hombre. Pero eso es todo lo que tienen que temer de mí: y es bastante, en su opinión. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

http://www.filosofiadigital.com/

Si el mundo fuera una aldea de cien personas (VÍDEO)

Permalink 15.12.07 @ 13:14:31. Archivado en Conciencia vigilante

Enlazo aquí un reportaje animado, elaborado por Donella Meadows el 29 de mayo de 1990 y publicado en febrero del año 2000. Se titula INFORME SOBRE EL ESTADO DE LA ALDEA y ha recibido más de dos millones de visitas.

Parte de la suposición de que la tierra estuviera reducida, conservando las proporciones actuales, a un “mundo en miniatura” o a una aldea representada por cien personas. Aunque los datos estadísticos y las extrapolaciones sean discutibles, el reportaje es interesante y da que pensar.

El mensaje final es: “aprecia lo que tienes y haz todo lo que puedas por construir un mundo mejor”.

http://www.filosofiadigital.com/

Creencias y principios

Permalink 14.12.07 @ 17:08:34. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Apuesto algo a que con este (estupendo) artículo te has desahogado un montón. Me alegro. Me refería a la implicación personal en los conceptos que explicas, que intuyo forman parte de las algunas decisiones importantes que has tenido que dar en tu andadura como ser humano, y que al contarla aquí, desahogas en cierta medida tal vez alguna carga emocional acumulada. Algo normal, vamos.

Pero sobre todo el último párrafo es que que define el punto actual, el de la necesidad de renovación en España, y el que desembocó en su día en la ALCD. Punto al cual, «milagrosamente», hemos coincidido varias personas, y al menos yo, pero seguro que somos más, me congratulo de caminar juntos en esa aventura.

Saludos.

-Respuesta-

Seguramente tienes razón, aunque el artículo me lo sugirió la entrevista de Dawkins al musulmán del vídeo, justo después de publicar el artículo de Jefferson en el que empieza mencionando la “maligna religión” de Calvino.

No obstante, en “Catecismo filosófico” -sección que he tenido, al igual que las otras, muy abandonada durante el último año, para ocuparme de filosofía política-, hablaré de religión, y de religiones.

El verdadero desahogo fue el día que solté el discurso, que fue perfectamente premeditado. Las únicas felicitaciones las obtuve de uno de los pastores presentes, al que le pregunté: “¿Estás seguro de que te ha gustado lo que he dicho?” (me contestó que sí, tal vez fuera sincero); y de un amigo periodista, agnóstico, que me dijo: “Otro sermón como éste y hasta yo me haría cristiano”. Sonreí, y sólo acerté a decirle: “No se trata de eso, hombre”, pues en realidad sólo pretendía que los protestantes “evangélicos” se convirtieran al Evangelio, y volvieran “a su primer amor”. En fin, jerga de protestantes.

Capté bien el sentido de tu primer comentario, porque sé que eres muy perceptivo y sabes leer entre líneas. En efecto, he vertido en este post sentimientos e ideas con las que siempre estuve -y sigo estando- firmemente comprometido. Porque las creencias, que no son más que opiniones, pueden y deben cambiar a medida que progresamos en conocimiento; pero los principios, cuando son auténticos, tienen su raíz en nuestra forma de ser, y no podemos renunciar a ellos sin traicionarnos a nosotros mismos.

Cuando era cristiano y predicador sentía como ahora; ahora que no lo soy, sigo sintiendo como entonces. Me refiero, por supuesto, a los sentimientos profundos del corazón, no a las seductoras, pero inseguras, sugerencias de la imaginación.

No hay nada de extraordinario, pues, en que algunas personas, de tan distintas trayectorias y experiencias, hayamos coincidido en nuestro propósito de regeneración para el país, porque así funcionan las cosas: no elegimos nuestro destino, sino que él nos elige a nosotros; ni elegimos a nuestros amigos, pues los encontramos por afinidad electiva.

Yo también me alegro de compartir contigo esta aventura y me siento orgulloso de poder contarte entre mis amigos.

Un abrazo.

Comentario y respuesta en RELIGIONES DIABÓLICAS Y ESPÍRITUS MALIGNOS

http://www.filosofiadigital.com/

¿Loca cordura o cuerda locura?

Permalink 12.12.07 @ 15:38:40. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

“Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura”.

¿Sólo para locos? No lo considero una locura… lo considero lo más cuerdo a lo que podemos aspirar.

-Respuesta-

Por supuesto, todo lo espiritual es locura para el hombre animal, que no lo puede comprender y le parece una insensatez. Porque hay hombre espiritual y hombre animal. En el primero predomina el espíritu con su inteligencia y su sensibilidad, que inspiran todos sus pensamientos y acciones; en el segundo, la biología, con sus deseos de placer y dominio, le arrastra por donde no quiere.

¿Quién es el loco? ¿El que satisface racionalmente las necesidades más profundas de su ser o el que sigue los dictados de sus ciegos apetitos de placer? ¿Loca cordura o cuerda locura? He ahí la cuestión.

Parece que tú has elegido la mejor parte. Te felicito. Sigue ese camino, aunque sea en la soledad del lobo estepario. En realidad, no estás sola/o… Espero que lo hayas comprendido.

Un cordial saludo; o sea, un saludo con el corazón.

COMENTARIO Y RESPUESTA EN SÓLO PARA LOCOS

http://www.filosofiadigital.com/

Oraciones y blasfemias

Permalink 11.12.07 @ 19:17:20. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Soberbio. No lo había leído antes, es brutal.

-Respuesta-

Cierto, estos versos son soberbios. León Felipe es de los poetas que me gustan, los que expresan sentimientos hondos con belleza y sencillez (”Me gusta el verso limpio y recto como una lanza”). La misma sencillez que, apostaría algo, adornó su vida, pues ¿cuántos escritores se atreverían a decir, como si nada: “Tengo cincuenta y ocho años y aún no he aprendido un oficio; no sé pelar una manzana y las faltas de ortografía me las corrige mi mujer”?

Expresó de modo “brutal”, como tú dices, el desgarro que le produjo la bárbara brutalidad de la guerra civil española, donde, según él, “murió un pueblo, pero no el hombre”. Tomó partido por la República, convirtiéndose en un español más “del éxodo y del llanto”; y era religioso, pero no creyente, porque sabía que “la cuna del hombre la mecen con cuentos”. En este aspecto de su sensibilidad, le gustaba definirse como “el publicano que no sabe rezar”.

Por lo demás, decía: “Siempre he sido un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico. Ayer, en 1920, cuando la blasfemia corría por las costanillas y por las grandes avenidas de Madrid, como el agua de las lluvias hasta encontrar el sumidero, escribía yo mi primer libro con el nombre de VERSOS Y ORACIONES DE CAMINANTE. Y en 1940, veinte años más tarde, cuando los escritores españoles, los de la “Santa Cruzada” y muchos de los del Éxodo también, movían sus plumas como palmas para relatar, arrepentidos y devotos, las vidas ejemplares de los santos, iba yo a dar a la estampa mis últimos poemas con el título de VERSOS Y BLASFEMIAS DE CAMINANTE. Nadie los quiso. No encontré editores. Y no intenté violentar en nada la decisión del Viento, de ese Viento que es mi antólogo, mi colaborador y el dictador. El que selecciona, el que me ayuda, el que me dicta… y el que manda”.

León Felipe afirmaba que “la poesía se apoya en la biografía. Es biografía hasta que se hace destino y entra a formar parte de la gran canción del destino del hombre”. Tal vez por eso mismo añadía, en uno de sus versos, que “lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad. Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas”.

Aún así, se sintió, al final de sus días, un poeta fracasado. En carta a Camilo José Cela, escribió: "Me gustaría decirle a a alguien, a usted, por ejemplo, con la solemne sinceridad de un moribundo, que mi poesía, salvo los momentos religiosos que tienen un aliento de plegaria, la rompería, la quemaría toda. [...] Estoy avergonzado de haber escrito la mayoría de mis versos. Casi todos no son más que actualidad. Al final creo que no he sido más que un reportero con un énfasis de energúmeno. He tenido una voz irritable, irritante y salvaje, sin freno y sin medida, y sólo en algunos momentos, muy pocos, he sabido rezar. La poesía no es más que oración"

¿Por qué será que, salvando las distancias, yo me siento también un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico? Pero, en fin, este sentimiento de eternidad, con el que sueñan los buenos poetas -sin llegar jamás a alcanzarlo-, y que sienten y experimentan los grandes filósofos, es lo que realmente me importa de la poesía y de la filosofía. La retórica, sea musical o sofística, me repele. No es más que palabras sin sustancia.

Publicaremos algo más de este magnífico poeta. Un cordial saludo.

COMENTARIO Y RESPUESTA EN EL HACHA

http://www.filosofiadigital.com/

El envilecimiento de los corazones

Permalink 10.12.07 @ 09:42:20. Archivado en Conciencia vigilante

“Pido a cualquier hombre, que piense, que me muestre lo que subsiste de la vida. Creo inútil hablar de la religión y buscar sus restos, porque tomarse todavía el trabajo de negar a Dios es, en esas materias, el único escándalo posible. La imaginación humana puede concebir, sin demasiado esfuerzo, repúblicas u otros estados sociales dignos de alguna gloria, si están gobernados por hombres sagrados, por ciertos aristócratas. Pero no es mediante las instituciones políticas como se manifestará especialmente la ruina, o el progreso universal, ya que poco importa el nombre; ello ocurrirá por el envilecimiento de los corazones. Y tú mismo, ¡oh Burgués! -menos poeta aún que lo eres hoy-, no encontrarás nada que oponer; no lamentarás nada.”

El mundo va a terminar. La única razón por la que podría durar es porque existe. ¡Y qué débil es esta razón comparada con todas aquéllas que anuncian lo contrario, particularmente con ésta: ¡¿Qué tiene que hacer de aquí en adelante el mundo bajo el cielo?! Porque, suponiendo que siguiera existiendo materialmente, ¿sería acaso una existencia digna de ese nombre y del diccionario histórico?

PIDO A CUALQUIER HOMBRE, QUE PIENSE, QUE ME DIGA LO QUE SUBSISTE DE LA VIDA

No digo que el mundo quede reducido a los expedientes y al desorden grotesco de las repúblicas de América del Sur, ni que podamos retornar al estado salvaje, ni que, atravesando las ruinas cubiertas de hierbas de nuestra civilización, vayamos a buscar el alimento con un fusil en la mano. No, porque ese destino y esas aventuras supondrían todavía cierta energía vital, eco de los tiempos primitivos.

Nuevo ejemplo y nuevas víctimas de las inexorables leyes morales, pereceremos por lo mismo que hemos creído vivir. La mecánica nos habrá americanizado hasta tal punto, el progreso habrá atrofiado tanto en nosotros la parte espiritual, que ninguna de las fantasías sanguinarias, sacrílegas o antinaturales de los utopistas podrá ser comparada con sus resultados positivos.

Pido a cualquier hombre, que piense, que me muestre lo que subsiste de la vida. Creo inútil hablar de la religión y buscar sus restos, porque tomarse todavía el trabajo de negar a Dios es, en esas materias, el único escándalo posible.

La propiedad había virtualmente desaparecido con la supresión del mayorazgo; pero llegarán los tiempos en que la humanidad, como un ogro vengador, arrancará el último pedazo a quienes creen haber heredado legítimamente las revoluciones. Y ése no será todavía el peor mal.

La imaginación humana puede concebir, sin demasiado esfuerzo, repúblicas u otros estados sociales dignos de alguna gloria, si están gobernados por hombres sagrados, por ciertos aristócratas. Pero no es mediante las instituciones políticas como se manifestará especialmente la ruina, o el progreso universal, ya que poco importa el nombre; ello ocurrirá por el envilecimiento de los corazones.

¿Debe aún decir que lo poco que quede de política se debatirá penosamente oprimida por la animalidad general, y que los gobernantes se verán forzados, para mantenerse y para crear un fantasma de orden, a recurrir a medios que harían estremecer a nuestra actual humanidad, tan endurecida, sin embargo?

Entonces el hijo huirá de la familia no a los dieciocho años, sino a los doce, emancipado por su glotona precocidad; y huirá de ella no para buscar aventuras heroicas, no para liberar una belleza encerrada en una torre, no para inmortalizar una bohardilla mediante pensamientos sublimes, sino para establecer un comercio, para enriquecerse, para competir con su infame papá, fundado y accionista de un diario que divulgará las “luces” y que hará que se considere a El Siglo de esa época como un soporte de la superstición. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

http://www.filosofiadigital.com/

De la libertad proviene la belleza de un reino

Permalink 08.12.07 @ 15:39:58. Archivado en Conciencia vigilante

“Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad. Para mí, la libertad es la primera condición de vida. Mis compatriotas se ocupan bastante poco de la libertad; ansían libertades en mayor o menor escala, según el matiz de su partido. Quien posee la libertad de otro modo que como un bien deseado con ardor, posee algo sin vida y sin alma, porque la noción de libertad se amplía sin cesar. Así pues, si durante el combate se detiene alguien proclamando que la ha alcanzado, probará precisamente que la ha perdido. De la libertad proviene la belleza de un reino. Quien sea libre, tendrá su patria en todas partes. Si lo das todo, menos la vida, has de saber que no diste nada. Lo más fácil es dar lo que no posee uno mismo. Recuerda que vivir es un arte”.

* Se debe presumir que todo individuo reflexivo, antes de tomar resoluciones, calcule las dificultades que puedan oponerse a ellas, así como los peligros anejos a su ejecución y por eso ha de convenirle conocerse, a fin de saber si fuerza es capaz de apartar aquéllas, o si su valor le permite adelantarse a éstos. El conocimiento de sí mismo, pues, tendrá siempre una importancia preponderante sobre la manera de obrar del hombre, ya que la pone en situación de poder calcular con alguna certeza el éxito de sus empresas.

* El trabajo tiene su recompensa en sí mismo… Sea llevado el hombre a la actividad por una tendencia innata en nosotros en diferentes grados, o sean las condiciones de vida las que le constriñan a ejecutarla, siempre es análogo su resultado. En el primer caso, sigue su inclinación, y de ahí que esté bastante premiado su esfuerzo. En el segundo caso, obra por imposición; pero esta imposición constituye en realidad un bien, puesto que le deja en condiciones de mejorar su situación y de adquirir medios más amplios de libertad y goce.

* Un pueblo sin pasado o sin recuerdos del pasado no tiene punto de apoyo en el peligro. Si es el recuerdo testimonio de una antigua grandeza, implica una exhortación a no empañar su brillo; si el recuerdo es lamentable, no deja de enterrar un tesoro de experiencias. En el pecho de todo hombre alienta cierto sentimiento devoto para las naciones y las impresiones recibidas en la infancia; y si se concibe una nación como un individuo, el pasado equivale entonces a sus recuerdos de infancia, los cuales hablarán siempre en lenguaje consolador y previsor, suponiendo una protección poderosa contra la desmoralización, de donde quiera que pueda ésta provenir.

* Vivir es luchar contra los demonios del corazón y del cerebro. Ser poeta es pronunciar sobre sí mismo el juicio final.

* ¿Qué es la belleza? Es el acuerdo entre el contenido y la forma. Los poemas por hacer son siempre los más bellos.

* En nuestro tiempo toda obra literaria nueva debe desplazar los postes de frontera.

* Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.

[...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

¿Por qué habéis dicho todos que en España hay dos bandos?

Permalink 07.12.07 @ 22:49:00. Archivado en Mundo Libre

“A los caballeros del Hacha, a los cruzados del rencor y del polvo… A todos los españoles del mundo”. L.F.

¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?

En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor.

Un hacha que cae siempre,
siempre,
siempre,
implacable y sin descanso
sobre cualquier humilde ligazón:
sobre dos plegarias que se funden,
sobre dos herramientas que se enlazan,
sobre dos manos que se estrechan.

La consigna es el corte,
el corte,
el corte,
el corte hasta llegar al polvo,
hasta llegar al átomo.
[…]
Aquí no hay más que átomos,
átomos que se muerden.
[…]
Vuelan sobre tus torres y tus campos
todos los gavilanes enemigos
y tu hijo blande el hacha
sobre su propio hermano.
Tu enemigo es tu sangre
y el barro de tu choza.
[…]
Y el hacha cae ciega,
incansable y vengativa
sobre todo lo que se congrega
y se prolonga:
sobre la gavilla
y el manojo,
sobre la espiga
y el racimo,
sobre la flor
y la raíz, sobre el grano
y la simiente,
y sobre el polvo mismo
del grano y la simiente.

Aquí el hacha es la ley
y la unidad el átomo,
el átomo amarillo y rencoroso.
Y el hacha es la que triunfa.

LEÓN FELIPE (1884-1968). Obra poética escogida, prólogo por Gerardo Diego. Espasa-Calpe, 1985.

Publicado simultáneamente en MUNDO LIBRE DIGITAL

El signo de la democracia

Permalink 06.12.07 @ 09:29:15. Archivado en Mundo Libre

“No hay fronteras para la libertad, ni para la justicia ni para la amistad. Todos los pueblos son hermanos de sangre, ramas del mismo tronco humano, partícipes de la misma naturaleza, y estoy dispuesto a hacer mi contribución, por muy modesta que ésta sea, a la libertad y la felicidad del mundo. Sólo el Estado, “el más frío de todos los monstruos fríos”, como diría Nietzsche, el predicador de la gran mentira “Yo, el Estado, soy el pueblo”, levanta muros, crea fronteras y declara guerras. Hay que atarlo corto, ponerle mordaza, domesticarlo y obligarlo a ponerse al servicio del pueblo, el único garante seguro de la libertad de todos”.

En su autobiografía, Thomas Jefferson relata varias anécdotas, a cual más graciosa, provocadas por el ingenioso, bonachón y bien humorado Benjamín Franklin, compañero suyo en la peligrosa aventura política de la Independencia americana y en el imponente desafío de crear una nueva nación bajo la forma de gobierno de una gran república democrática.

Cuenta Jefferson, por ejemplo, que cuando el congreso estaba considerando la Declaración de Independencia había dos o tres expresiones desafortunadas que molestaban a algunos: “Severas censuras a la conducta del rey inglés, cuando descartaba nuestros repetidos rechazos de la ley que permitía la importación de esclavos, fueron desaprobadas por algunos caballeros sureños, cuyas reflexiones no habían madurado aún a la plena abominación de semejante tráfico. Aunque las expresiones ofensivas se retiraron inmediatamente, esos caballeros continuaron depredando otras partes del instrumento. Yo estaba sentado junto al Dr. Franklin, que percibió que no era insensible a tales mutilaciones”.

“Tengo la regla”, dijo, “de evitar convertirme en redactor de escritos a revisar por una corporación pública, siempre que sea posible. Aprendí mi lección de un incidente que os referiré. Cuando era impresor asalariado, uno de mis compañeros, aprendiz de sombrerero, estaba a punto de abrir establecimiento propio. Su primera preocupación era tener un cartel con alguna inscripción apropiada. Lo compuso es estos términos: “John Thompson, sombrerero, hace y vende sombreros por dinero al contado”, a lo cual se añadía el dibujo de un sombrero; pero consideró que sometería el proyecto a sus amigos para escuchar sus correcciones.”

“El primero a quien se lo enseñó consideró tautológica la palabra sombrerero, por hallarse seguida de las palabras “hace sombreros”, que demuestra el hecho de ser un sombrerero. Quitó el término. El siguiente observó que la palabra “hace” podía omitirse, porque a los clientes no les interesaría saber quién hacía los sombreros. Si fuesen buenos y adecuados a sus deseos los comprarían, prescindiendo de quién los hiciera. Borró el término. Un tercero consideró que las palabras “por dinero al contado” eran inútiles, pues no era costumbre del lugar vender a crédito. Todos los que iban a comprar esperaban pagar. Las palabras se suprimieron y la inscripción quedó en “John Thompson vende sombreros”. “¡Vende sombreros!”, dijo su siguiente amigo. “Si nadie espera que lo regales, ¿de qué sirve tal palabra”. Quedó tachada, y le siguió “sombreros” al haber ya el dibujo de uno en el cartel. Por consiguiente, la inscripción quedó reducida en última instancia a “John Thompson” con la figura de un sombrero debajo”.

Me he permitido hacer esta larga cita para explicar de una manera distendida lo que espero aportar en esta columna [que generosamente me reservan un grupo de escritores valientes, a los que aún no conozco, dispuestos a trabajar por la causa de la democracia en Perú]. Cuando, hace poco más de un año, intenté crear desde Internet un movimiento ciudadano por la democracia en mi país, ya dije: “El campo de batalla es España, pero la causa es de toda la humanidad”.

VER ARTÍCULO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

http://www.mundolibredigital.net/

No soy liberal, sino partidario de la libertad

Permalink 05.12.07 @ 12:13:53. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

A Hayek lo recuerdo visitando mi país -Argentina- en 1977, felicitando a los dictadores, diciendo que Martínez de Hoz era el mejor ministro de economía del mundo y que había conversado con los militares y que éstos eran auténticos liberales.

Tantas flores para militares que diariamente hacían desaparecer personas, que torturaban sin descanso, tenían miles de presos políticos “legales”, no había libertad de prensa, libertad política ni libertad sindical y además se endeudaba brutalmente al país y se hacía una redistribución de la riqueza en perjuicio de la mayoría de los de abajo. Eso con el apoyo de la clase alta y de nuestros liberales vernáculos.

¿Ese era el concepto de libertad de Hayek? Gracias por publicar esto.

-Respuesta-

Si lo que dices de Hayek es cierto, no haría sino confirmar mis recelos hacia todos los ideólogos y filósofos que se han dedicado a teorizar o a hacer política. Aunque hay notables excepciones como Spinoza, Montesquieu o Tocqueville, la mayoría han sido nefastos para la libertad y la democracia.

Limitándome a textos como el de Hayek, simpatizo con ese liberalismo político que no puede ser conservador y que busca el apoyo de las mentes “progresistas”. Pero si todo son meras palabras al servicio únicamente de la libertad de comercio, como ocurre la mayoría de las veces, abjuro de ellas. La libertad y la esclavitud no se avienen a convivir más que en el discurso demagógico de los tiranos.

Estoy intentando reunir, desde hace unos meses, a todos los patriotas españoles que pueda por la libertad política y la democracia. ¡Qué tarea tan ingrata! Es posible que los seres humanos sean incorregibles (aunque yo no lo creo), y que el egoísmo individualista o el partidismo fanático puedan más que la sensatez de trabajar por el bien común y la prosperidad general.

Pero, aún así, no he querido irme de este mundo y dormir el sueño eterno, sin haber intentado hacer más felices a mis hermanos consiguiendo un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Aunque el pueblo sea, en su estado actual de ignorancia y sumisión, el principal responsable del despotismo político que padece. Porque, si no muestra su disgusto, se somete con gusto.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en EL PARTIDO DE LA LIBERTAD

La patria está por hacer

Permalink 04.12.07 @ 16:37:45. Archivado en Conciencia vigilante

“Sabemos que la patria no es una finca heredada de nuestros abuelos, buena no más para ser defendida a la hora de la invasión extranjera. Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra: que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano, no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril; un pedazo de planeta por donde los hombres han pasado, no para hacer patria, sino para deshacerla. No sois patriotas pensando que algunos días sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombríos y desolados, donde la patria está por hacer”.

Los últimos años de vida española han cambiado profundamente nuestra psicología. Acabamos de cosechar muy amargos frutos; y el recuerdo del reciente desastre nacional surge, en nuestro espíritu, como una nube negra que nos vela el épico sol de otros días.

Tras un largo período de profunda inconsciencia, en que no faltaron lauros para los viejos héroes, ni patrióticas charangas, ni cantos de cuartel, perdimos -como todos sabéis- los preciosos restos de nuestro imperio colonial. Fue éste un golpe previsto para una minoría inteligente y que sorprendió a los más. Imaginaos al pueblo español como a un hombre que inesperadamente recibiera un fuerte garrotazo en la cabeza, cayera a tierra sin sentido y, al recobrarlo se levantara preguntando: ¿Dónde estoy?

LUCHAMOS POR LIBERARNOS DEL CULTO SUPERSTICIOSO DEL PASADO

Comenzamos a despertar y a mirar en torno nuestro. Acaso el golpe recibido nos pondrá en contacto con nuestra conciencia.

Por lo pronto, nuestro patriotismo ha cambiado de rumbo y de cauce. Sabemos ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestros abuelos; que la misma vida parasitaria no puede nutrirse de cosa tan inconsistente como el recuerdo; que las más remotas posibilidades del porvenir distan menos de nosotros que las realidades muertas en nuestras manos. Luchamos por libertarnos del culto supersticioso del pasado.

¿Nos sirvió, acaso, el heroísmo de Castro y Palafox, defensores de Gerona y Zaragoza, para salvar nuestro prestigio en jornadas recientes que no quiero recordar? ¿Vendría en nuestra ayuda la tizona de Rodrigo, si tuviéramos que lidiar otra vez con la morisma? No creemos ya en los milagros de la leyenda heroica.

Somos los hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer. He aquí lo que sabemos. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

http://www.filosofiadigital.com/

El contubernio del trono y el altar en España

Permalink 03.12.07 @ 17:58:26. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Quizás no sea tan castradora la religión en la que muchos creen cuando ha llevado a que España jugara un “papel significativo” en la historia. Quizás el toro esté castrado por otras causas. O es usted más explícito o no se le entiende. ¿Qué es la conciencia colectiva? Como filósofo debería reflexionar sobre la naturaleza de la misma. Es posible que sean términos contradictorios. La conciencia es reflexiva y, salvo que yo sepa, no hay ningún colectivo con caracteres personales, que son los que determinan la conciencia. Menos tópicos y más claridad. Frases bonitas las puede encadenar cualquiera. Por cierto, “consagrarse” proviene de “hacer sagrado”, a ver si se aclara.

-Respuesta-

Perdóneme, pero más explícito no puedo ser. Es más, creo que usted me ha entendido perfectamente: la España bravía ha sido convertida, durante por lo menos el último siglo, en un rumiante mansurrón por obra de una religión, el catolicismo, y de una política, el conservadurismo, castradoras. Espero que se me entienda mejor ahora.

El momento culminante de este contubernio antidemocrático del trono y el altar tuvo lugar durante cuarenta años de dictadura nacionalcatólica. Confío en que no sea usted demasiado joven como para ignorar esta desgracia histórica que nos tocó sufrir a tres generaciones de españoles.

Pero si usted cree que el toro de España -en expresión feliz de Miguel Hernández- fue castrado por otras causas, por favor, ilústreme al respecto, que se lo agradeceré.

Me temo, por otra parte, que usted es de los que cree que no hay más principios “sagrados” a los que poder “consagrarse” que los que le han enseñado en la catequesis dominical de su parroquia. Si es así, el que necesita aclararse es usted, porque yace en la oscuridad espiritual e intelectual más espantosa, aquella que ha extendido el catolicismo romano por varios continentes, a los que aún mantiene encanallados.

Permítame que dude que esa religión castradora haya tenido algo que ver con el papel significativo que España ha desempeñado en la Historia, porque lejos de atribuirle tal mérito, considero el catolicismo hispano como la versión más supersticiosa, oscurantista y reaccionaria que haya surgido jamás de la falsificación escandalosa de la doctrina de Cristo, es decir, del Evangelio: un mensaje religioso, ético y político revolucionario que nunca fue aplicado, como no fuera en la comunidad naciente y fracasada de Jerusalén.

En cuanto a que usted no conozca más conciencia que la individual, porque cree que la conciencia es siempre reflexiva, tampoco me sorprende. Hay muchos que coincidirán con usted -pero no yo- en que la “conciencia colectiva” o el “espíritu de una nación” ya no existe. ¡Fíjese si discrepo que más bien pienso que es la única que conocen los pueblos! Una conciencia condicionada y alienada precisamente -insisto- por la religión y la política, cuyo maridaje histórico debería ser sobradamente conocido hasta por los católicos más ignorantes.

La prueba de que la religión -incluso supersticiosa- no ha sido indefectiblemente enemiga de la libertad y la democracia, sino que, en ocasiones, se convirtió en un firme baluarte para defenderlas, está en el relato de Tocqueville sobre la joven democracia americana que él conoció, donde la separación constitucional de la Religión y el Estado ha sido siempre una garantía para la libertad de conciencia y opinión.

Pero, en España, a la vista está, no hemos tenido esa fortuna, pues hasta la Constitución liberal de 1812, en su artículo 12, rezaba -nunca mejor dicho- así: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.”

Si no se me entiende bien, y aún espera que hable con más claridad, dígamelo, que me esforzaré hasta dejarle satisfecho. Gracias, de todos modos, por reconocerme el encadenamiento de frases bonitas, aunque sea de tópicos.

Saludos.

Comentario y respuesta en ESPAÑA, LIDIADA POR EL PODER POLÍTICO Y RELIGIOSO

http://www.filosofiadigital.com/

¡Haced una revolución!

Permalink 03.12.07 @ 10:28:31. Archivado en Mundo Libre

"Es hora de que se haga una revolución verdadera. No para instalar a los sóviet, sino para dar la oportunidad de vivir. ¿De qué sirve un sistema industrial que sólo acumula desperdicios y no deja vivir a nadie? Lo que necesitamos es vida y confianza. Los hombres confiando en los hombres y haciendo de la vida una cosa libre, y no una cosa que deba ser ganada. Pero si los hombres confiaran en los hombres, muy pronto tendríamos un mundo nuevo, y mandaríamos este al diablo".

Carta a Charles Wilson.

Leí con mucha vergüenza lo del Bocado de pan y el Fondo de ayuda a los mineros. Es una cosa muy bonita para hacerles vivir de la caridad y de las migajas del pastel, cuando lo que necesitan es una independencia humana.

Es hora de que se haga una revolución verdadera. No para instalar a los sóviet, sino para dar la oportunidad de vivir. ¿De qué sirve un sistema industrial que sólo acumula desperdicios y no deja vivir a nadie?

Nos hace falta una revolución, no en nombre del capital, ni del obrero, sino en nombre de la vida. Y que el dinero y el trabajo sean tan casuales en la vida humana, como lo es en la de los pájaros, condenado sea.

¡Oh, es hora de que todo cambie! Y los hombres tienen que hacerlo. Será necesario aplastar el dinero y este sucio espíritu posesivo. Cada minuto que pasa me vuelvo más revolucionario. Pero por la vida.

El materialismo muerto del socialismo de Marx y de los sóviet, no me parece mejor que lo que tenemos. Lo que necesitamos es vida y confianza. Los hombres confiando en los hombres y haciendo de la vida una cosa libre, y no una cosa que deba ser ganada.

Pero si los hombres confiaran en los hombres, muy pronto tendríamos un mundo nuevo, y mandaríamos este al diablo. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

http://www.mundolibredigital.net

Blogs
Ediciones Khaf

Ediciones Khaf

Una experiencia comunitaria de liberación

Ediciones Khaf

Gastronomía Navarra

Gastronomía Navarra

Crepes con manzana y salsa de chocolate- Receta del libro Escuela de cocina navarra "El Bosquecillo"

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Entre el Cielo y la Tierra

Entre el Cielo y la Tierra

PINOCHO

Francisco Baena Calvo

El Blog de Francisco Margallo

El Blog de Francisco Margallo

La cigüeña sobre el campanario 17

Francisco Margallo

Blog del País Vasco

Blog del País Vasco

El horror de los pueblos Bildu

Raúl González Zorrilla

Discretísimos circunstantes

Discretísimos circunstantes

Propuestas del P.L.M.

Miguel A. Rodriguez Torres

Espacio para el espíritu

Espacio para el espíritu

Dios no quiere pasearse solo

Juan Jáuregui Castelo

In itinere

In itinere

Más Mujer y Más Iglesia

Antonio Aradillas

No más mentiras

No más mentiras

Las autonomías han resultado nocivas

Antonio García Fuentes

En espíritu y en verdad

En espíritu y en verdad

Ante la fiesta del Corpus con reservas

José Manuel Bernal

Mi vocación

Mi vocación

Cosas nuevas

Sor Gemma Morató

Cartas y relatos

Cartas y relatos

¿La vives tú la vida?

José Alegre

El blog de José Arregi

El blog de José Arregi

Tu primera comunión

José Arregi

Latino

Latino

EUROAL se consolida como el principal Salón Turístico de Andalucía

Paul Monzón

Aeterna Christi Munera

Aeterna Christi Munera

La belleza del piano inglés

Jose Gallardo Alberni

Encuentros con la Palabra

Encuentros con la Palabra

“(...) bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo”

Hermann Rodríguez Osorio, S.J.

Secularizados, mística y obispos

Secularizados, mística y obispos

Haznos amar el retiro. Puntos de oración 30-5-12

Josemari Lorenzo Amelibia

Hermosillo

Hermosillo

Desde de avioneta en vuelo lanzan Narcovolantes contra el Chapo Guzmán y el gober de Sinaloa.

Efrén Mayorga

El blog de Antonio Piñero

El blog de Antonio Piñero

Los apóstoles en la literatura apócrifa. Un libro de Gonzalo del Cerro

Antonio Piñero

La hora de la verdad

La hora de la verdad

Julio Aparicio y la puta realidad del toreo

Miguel Ángel Malavia

Haz de PD tu página de inicio | Cartas al Director | Publicidad | Buzón de sugerencias | Publicidad
Periodista Digital, SL CIF B82785809
Avenida de Asturias, 49, bajo - 28029 Madrid (España)
Tlf. (+34) 91 732 19 05
Aviso Legal | Cláusula exención responsabilidad

redaccion@periodistadigital.com Copyleft 2000

b2evolution Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons License.
Noticias Periodista Digital | Periodista Latino | Reportero Digital | Ciudadano Digital | Chistes, Videos y Poesias