Libertad ¿para qué?
19.10.07 @ 16:32:50. Archivado en El arte de ser libre
“He tratado del Estado democrático, con preferencia a todos los demás, porque me parecía el más natural y el que más se aproxima a la libertad que la naturaleza concede a cada individuo” (Spinoza).
Fernando de los Ríos, partidario de un socialismo democrático, visitó a Lenin, junto con otro comisionado español, para estudiar las condiciones en que el Partido Socialista Obrero Español, podría ingresar en la Internacional Roja. Lenin les puso veintiuna condiciones. Fernando de los Ríos, ya de vuelta, defendió la negativa a entrar en la III Internacional Comunista, sobre todo porque vino preocupado por los sesgos totalitarios que observó en la Rusia soviética. Al parecer le preguntó a Lenin qué pasaba con la libertad. Y el político marxista replicó: “Libertad, ¿para qué?”.

Semejante respuesta sólo puede proceder de un filósofo ignorante o de un político cínico. Si fue verdad que Lenin sintió, según reivindicación de su mujer, “un gran amor hacia la clase trabajadora” -¿qué clase de amor es el amor a una clase?- fue un amor mal entendido. Y un filósofo que no entiende lo que es el amor es un filósofo nulo, porque no entiende lo esencial. Pero, en cuanto que político, fue un cínico y un déspota, pues negó, a los que dijo amar tanto, la libertad que no hubiera soportado le arrebataran a él.
Nadie con un mínimo de honestidad intelectual y buen juicio puede preguntar para qué sirven cosas como la libertad, la vida o la felicidad. No sirven para nada, porque no son medios para conseguir fines más altos, sino un fin en sí mismas. Ignorar esto, y no sentirlo vivamente, es yacer en la oscuridad espiritual más espantosa. Compadezco al que vive en ese estado de ignorancia e incultura respecto a lo que más importa. Le compadezco, aunque no le desprecio, por supuesto. Es deber de todo hombre razonable instruir a los indoctos, por eso escribo; y aprender de los sabios, por eso estudio.
No me extraña en absoluto la enorme diferencia que noto al leer a los filósofos del Estado democrático y a los propagandistas de las estúpidas ideologías del miedo. Mientras Lenin -y otros tiranos mal ilustrados- consideraba que había cosas más importantes que hacer por la humanidad que liberarla de sus cadenas, Spinoza afirmaba que “el verdadero fin del Estado es la libertad”.
No deja, pues, de ser irónico que los materialistas marxistas hayan querido reclutar para sus filas a un filósofo que jamás hubiera entrado en ellas, puesto que siempre consideró que la opresión, en cualquiera de sus incontables facetas, era la mayor de las desdichas, “ya que es totalmente contrario a la libertad de todos adueñarse del libre juicio de cada cual mediante prejuicios o coaccionarlo de cualquier forma”.
De ahí que dejara firmemente asentada, basándose en la necesidad y la razón, la verdad de que la democracia es el más perfecto entre todos los regímenes posibles, porque es el único que libera a los hombres del miedo y les permite vivir en concordia, con el máximo de libertad y seguridad:
“De los fundamentos del Estado, anteriormente explicados, se sigue con toda evidencia, que su fin último no es dominar a los hombres ni sujetarlos por el miedo y someterlos a otro, sino por el contrario, librarlos a todos del miedo para que vivan, en cuanto sea posible, con seguridad; esto es, para que conserven al máximo este derecho suyo natural de existir y de obrar sin daño suyo ni ajeno. El fin del Estado, repito, no es convertir a los hombres de seres racionales en bestias o autómatas, sino lograr más bien que su mente y su cuerpo desempeñen sus funciones con seguridad, y que ellos se sirvan de su razón libre y que no se combatan con odios, iras o engaños, ni se ataquen con perversas intenciones. El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad” (Tratado teológico-político, capítulo XX).
Así que, democracia ¿para qué? Para ser libres. Libertad ¿para qué? Para ser hombres.
http://www.mundolibredigital.net/
Comentarios:
¿Disfrutamos realmente de esa condicion esencial del hombre que es la libertad?, o tan sólo somos más libres que otros?
Sara
la senda hacia el lugar sin lugar donde se reina la Democracia verdadera, pues ésta no pertenece al Idealismo, ni es cosa de la isla de Utopía, sino que es sencillo Realismo y sensatez, búsqueda de lo excelente y honra de los notables.
Ya contamos con la alta tecnología, ¿qué nos falta?
¿Cual es la fuerza del capitalismo? la ganancia ILIMITADA. Solución: fijar un límite a la Riqueza Personal en el total de bienes, derechos, productos y servicios que pueda FISICAMENTE un ser humano tener, consumir, ocupar, poseer, por el tiempo de, eso, la duración de su vida, que puede calcularse en el equivalente a unos ciento veinte millones de euros máximo. Se acabó la maquinación de tejidos de producción para alterar el precio de las cosas.
LIBRES ya ...
El salario es la paga que se da al esclavo moderno. La esclavitud, ya se sabe, es cosa antigua y sacralizada por el judaísmo en el capítulo 21 de Exodo, del autor Moisés, luego hecha su trasposición al judeo-cristianismo bajo el cual estuvo vigente con ese nombre y el de siervos de la gleba (esclavos propiedad de la iglesia y la nobleza) hasta fecha muy reciente, es decir, finales del XIX, abolición de la esclavitud, hace nada.
Que luego vayamos nosotros sirviéndonos
de un vocablo de púlpito como 'libertad
para seguir, unos, buscando el dinero y acumulándolo sin medida, y otros, de esclavos recibiendo 'derechos laborales', es decir, salario, ¿nos suena el salario 'mínimo' y cosas así?, bueno.
¿Cual es la fuerza -y el voto- del socialismo y del comunismo: el ...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
Jesús Nava
autor
Contacto


