Hay que suprimir las teorías para empezar a pensar
21.05.07 @ 22:48:09. Archivado en Antología de la claridad
“He tenido que aprender a suprimir las teorías y empezar a pensar. Las obras que he hecho más a gusto son las que han hecho feliz a alguien. A veces los trabajos que terminan por decir más son los más sencillos, los más económicos. La alegría no es una carcajada. Es el bienestar. La parte técnica de la arquitectura es una cuestión de tiempo. Las estructuras son interesantes pero su interés no mueve el espíritu. La exhibición sorprende. Pero no humaniza los lugares. He descubierto que la vida de pueblo supera a la vida de la ciudad. Es más humana. ¿Sabe por qué? Porque en los pueblos se habla con los demás, se pasea. Y lo mismo sucede con la arquitectura. La más humilde es más humana”.
Es, seguramente, el arquitecto más longevo de España. Todavía en activo, mantiene una mentalidad abierta y crítica. Construyó arquitectura neoclásica, moderna y posmoderna antes del posmodernismo. Por eso, con noventa años, reivindica la humanidad de la arquitectura por encima de las etiquetas. Él no hizo ascos a las mezclas y, en los sesenta, firmó Binibeca, un pueblo pintoresco en Menorca que, entonces, fue criticado y que hoy querrían para sí muchos municipios de la costa española.
Francisco Juan Barba Corsini (Tarragona, 1916) se ayuda de una muleta. La emplea para apoyarse en los peldaños -vive en un dúplex en el que las escaleras sustituyen a los pasillos- y también para señalar fotografías de las obras que ha construido. Con todo, se mueve con hábil parsimonia y se empeña en levantarse para acercar cualquier cosa que se le antoje que una pueda necesitar.
CUANDO UNO EMPIEZA A PENSAR, CUESTIONA LO APRENDIDO
PREGUNTA. Tiene 91 años…
RESPUESTA. Noventa. No me pongas años. No cumplo hasta noviembre.
P. Disculpe. En ese tiempo ha visto cambiar el mundo. ¿Ha tenido que desaprender o aprender más?
R. He tenido que aprender a suprimir las teorías y empezar a pensar. Las obras que he hecho más a gusto son las que han hecho feliz a alguien. A veces los trabajos que terminan por decir más son los más sencillos, los más económicos. Pero los que más han alterado la vida de una persona. A mí me pasa, por ejemplo, con una casita pequeña y barata que hice para una familia en Cadaqués. Creo que hice que vivieran con lo esencial. Y les gustó. Yo creo que la arquitectura ha de funcionar. Pero inmediatamente después debe emocionar. Si no hay emoción hay error.
P. ¿Echa en falta emoción en la arquitectura actual?
R. Sí. La emoción no es ser el más listo, el más alto o el más osado. La emoción es llegar a la gente, ser cuidadoso, respetar el entorno. La emoción no destroza.
P. ¿Cómo se logra emocionar con un edificio?
R. Con esfuerzo y con humildad. La alegría no es una carcajada. Es el bienestar. La parte técnica de la arquitectura es una cuestión de tiempo. Las estructuras son interesantes pero su interés no mueve el espíritu. La exhibición sorprende. Pero no humaniza los lugares. He descubierto que la vida de pueblo supera a la vida de la ciudad. Es más humana. ¿Sabe por qué? Porque en los pueblos se habla con los demás, se pasea. Y lo mismo sucede con la arquitectura. La más humilde es más humana. SIGUE-->
UNA ENTREVISTA DE ANATXU ZABALBEASCOA, El Pais. com - Cultura, 19/05/2007.
http://www.filosofiadigital.com/
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Jesús Nava
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