España, más esclava cada día
04.01.07 @ 03:35:24. Archivado en Política y democracia
"Cuando Sila quiso devolver la libertad a Roma, ésta ya no pudo recibirla porque no le quedaba más que un débil resto de virtud; y como cada vez tenía menos, en lugar de despertar después de César, Tiberio, Cayo, Claudio, Nerón o Domiciano, se fue haciendo cada día más esclava: todos los golpes cayeron sobre los tiranos, ninguno sobre la tiranía." (Montesquieu).
Precisamente, amigo mío, es porque las desigualdades son inevitables, si dejamos que las ambiciones individuales campen a sus anchas en la sociedad, que necesitamos un poder democrático que nos iguale a todos ante la ley y el Estado.
No tengo esa visión descorazonadora tuya -que, por supuesto, comprendo- respecto a las posibilidades de instaurar la libertad política y la igualdad por la vía constituyente y constitucional en Europa o en España. No creo en absoluto necesaria la violencia para conseguirla, pero soy consciente de las enormes dificultades para lograrla por otras vías. Por eso, he apuntado, por aquí y por allá, hacia la “resistencia activa” y la “desobediencia civil”, pacíficas ambas, aunque ilegales.
Ningún sistema político, ni mucho menos la técnica, son entelequias que inevitablemente, al margen del concurso humano, conduzcan a la involución. Acabo de editar en Filosofía Digital un texto de Ernst Jünger, con enlace a otro de Escohotado, que os recomiendo leer despacio, porque ambos dan mucho que pensar.
El hombre puede desmantelar las fábricas en cuanto se lo proponga y convertirlas en chatarra o en museo de los horrores, como dijo Santayana. Los ciudadanos pueden arrebatarle el usufructo del Estado a sus gobernantes, pues éstos no tienen más poder que el que los votantes activos y los indiferentes pasivos les dan.
¡Ojalá hubiera no ya millones, como tú dices, amigo mío, sino un centenar o una docena de hombres y mujeres demócratas y valientes en España! Fíjate bien: una docena de profesionales o funcionarios en puestos de renombre que se rebelaran, al unísono, contra el Poder y mañana tendríamos la democracia instaurada.
Pero, no. La técnica, el dinero y el lujo ejercen una fascinación invencible sobre los espíritus vulgares. Y ya dijo Maquiavelo que en el mundo todo es vulgo. ¿Cómo podríamos, los que somos conscientes de la necesidad de una revolución de la libertad en el mundo, liberar a las masas del miedo servil que las atenaza y hacer vibrar en ellas esa racionalidad mínima, pero común a todos los hombres, enterrada bajo montañas de prejuicios, supersticiones y mitos?
Esta es la gran pregunta: ¿Es posible liberar a los españoles del miedo a la libertad? Spinoza contestó negativamente a esa pregunta que se hizo sobre sus contemporáneos holandeses y europeos. No le voy a enmendar la plana a mi maestro. Pero creo que la libertad tiene una fuerza inmensa sobre las almas grandes y es capaz de inspirar la admiración y el respeto en las pequeñas.
Por eso insisto: ¿Hay en España doce apóstoles de la libertad? Yo los convoco desde aquí, no para que me sigan, sino para poder acompañarlos compartiendo su destino. Como hermanos, como amigos, como camaradas, como hombres. Porque un solo hombre libre ya es mayoría de uno en un país de esclavos. Y España, en esto estaremos de acuerdo, es más esclava cada día.
Cantemos loas a la libertad y vivamos libres. Tal vez algunos se nos añadan hasta conformar esa avanzadilla de valientes que será seguida por millares de tímidos.
Porque nadie es tan vulgar como para no saber apreciar el valor y la excelencia. En ello confío. Y eso espero contra toda esperanza. Al menos, con vosotros cuento. Abrazos.
Comentario publicado originalmente en el blog de la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia (ALCD).
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Jesús Nava
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