Cuando deseamos reformar no debemos reprochar

Permalink 29.12.07 @ 20:18:51. Archivado en Mundo Libre

"El único aspecto en el cual he podido descubrir jamás que diferíamos no era en cuanto a los principios del gobierno, sino en cuanto al momento. Por mi propia parte, creo que es tan perjudicial para los buenos principios el permitir que queden en espera como el impulsarlos con demasiada rapidez. Lo que usted supone realizable en catorce o quince años a mí me puede parecer viable en un período mucho más breve. La humanidad, me parece a mí, siempre está lo bastante madura como para comprender su propio interés, siempre que se le exponga de manera clara a su comprensión, y ello de forma que no cree sospechas de egoísmo ni ofenda por suponer demasiado. Cuando deseamos reformar no debemos reprochar."

LA HUMANIDAD SIEMPRE ESTÁ LO SUFICIENTEMENTE MADURA PARA COMPRENDER SU PROPIO INTERÉS

Tras conocernos desde hace casi quince años en situaciones difíciles en América, y tras diversas consultas en Europa, es para mí un placer presentar a usted este pequeño tratado en agradecimiento por sus servicios a mi bienamada América y como testimonio de mi estimación por las virtudes, tanto públicas como privadas, que sé posee usted.

El único aspecto en el cual he podido descubrir jamás que diferíamos no era en cuanto a los principios del gobierno, sino en cuanto al momento.

Por mi propia parte, creo que es tan perjudicial para los buenos principios el permitir que queden en espera como el impulsarlos con demasiada rapidez. Lo que usted supone realizable en catorce o quince años a mí me puede parecer viable en un período mucho más breve. […]

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La confusión por lo eterno

Permalink 27.12.07 @ 22:35:49. Archivado en Falacias, sofismas y soflamas

“Aturdido se aleja lleno de confusión por lo eterno. La senda no tiene fin -exclama. Acaso a las estrellas se llegue por aquí. Pero mi gran torpeza me impedirá llegar. No hay que pensar en ellas.” F. GARCÍA LORCA

En el poema titulado Los encuentros de un caracol aventurero, Federico García Lorca vertió su exquisita sensibilidad juvenil en una fábula que, en mi opinión, deja entrever ya su preferencia por los etéreos sueños de la imaginación frente a la suprema realidad de lo eterno.

Cosa natural en un poeta, ya que la religión de los artistas es la belleza, a la que adoran con deleite no exento del sufrimiento de toda idolatría, muy lejos de esa mentalidad genuinamente filosófica para la que sólo la verdad, siempre gozosa, puede ser divina.

EL ESPÍRITU BURGUÉS, ATURDIDO, SE ALEJA LLENO DE CONFUSIÓN POR LO ETERNO

El poeta se exalta ante la emoción desbordante que inunda su fantasía sensorial y cree tener más claro aquello que imagina o siente más fácilmente. Meditar, siquiera sea un solo instante, en todo cuanto trasciende lo inmediatamente percibido a través de los sentidos, le fatiga y, “aturdido, se aleja lleno de confusión por lo eterno”.

De ahí que los artistas no estén más cerca de sentir la verdadera bondad de la vida, indisociable de la percepción de su eternidad inmanente, que los espíritus más adocenados, los cuales, con una afectada confesión de “gran torpeza”, disimulan malamente su pereza intelectual ante el misterio que evocan, de algún modo, las estrellas. La conclusión a que llega una mente conformista, sea vulgar sea poética, es: “no hay que pensar en ellas”.

Lástima, porque, ciertamente, la verdad no se oculta en insondables abismos ni reside en inaccesibles regiones celestes, de modo que tengamos necesidad de suplicar ¿quién nos la traerá?, ya que muy cerca de nosotros, en nuestro mismo corazón, está esa enseñanza sin palabras, que podemos sentir vivamente y no necesita de intérpretes que nos la descifren.

Pero debemos aprender a leer en nosotros mismos, atentamente, para no confundirnos. Pues, como decía Spinoza, con su pulido lenguaje filosófico, “si nos fijamos en la común opinión de los hombres, veremos que tienen consciencia, ciertamente, de la eternidad de su alma, pero la confunden con la duración, y atribuyen eternidad a la imaginación o la memoria, por creer que éstas subsisten después de la muerte” (Spinoza, Ética V, escolio de la proposición 35).

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La corrupción política y el amor a los partidos

Permalink 26.12.07 @ 21:54:22. Archivado en Mundo Libre

“En un gobierno corrompido no es posible hallar entre los ciudadanos ni unión ni amistad, a no ser entre aquellos que son cómplices en alguna perfidia. En una ciudad mancillada con tales desórdenes, las leyes, los estatutos, los mandatos civiles, siempre fueron y serán ordenados, no ya según el bien público, sino de acuerdo a la ambición de aquel partido que haya permanecido superior a los demás.”

“En un gobierno corrompido, puesto que en todos se hallan extinguidos la religión y el temor de Dios, el juramento y la fe dada rigen solamente en cuanto son útiles; de lo cual se valen los hombres, no para observarlos, sino como medio para poder más fácilmente engañar; y cuanto más fácil y seguro resulta el engaño, mayor gloria y alabanza se adquiere. Por ello los hombres nocivos son alabados como industriosos y a los buenos como a tontos se les critica.”

“En los gobiernos corrompidos, los jóvenes son ociosos, los viejos lascivos y cada sexo y cada edad están llenos de malos hábitos; a lo cual las buenas leyes, por estar ellas mismas minadas con las malas costumbres, no ponen remedio.”

“De tal corrupción nace aquella avaricia que se ve en los ciudadanos, aquel apetito, no de verdadera gloria, sino de honores reprobables, del cual derivan los odios, las enemistades, los sinsabores, las sectas, que a su vez generan la aflicción de los buenos y la exaltación de los malvados, porque los buenos, confiados en su inocencia, no andan, como los malos, en busca de quienes les defiendan y honren, tanto que, indefensos y sin honor, caen en la ruina.”

“De este ejemplo de corrupción nace el amor a los partidos y su potencia, pues por avaricia y ambición los malos, y los buenos por necesidad, la siguen; y lo más pernicioso es ver cómo, con un piadoso vocablo, hacen que los móviles de esos partidos, sus intenciones y sus finalidades, aparentan ser honestos.”

“De tal corrupción nace que las disposiciones y las leyes, no para la pública, sino para la propia utilidad se dictan.”

“De tal corrupción nace que las guerras, las paces, las amistades, no para gloria común, mas sí para satisfacción de unos pocos se deliberan.”

“En una ciudad mancillada con tales desórdenes, las leyes, los estatutos, los mandatos civiles, siempre fueron y serán ordenados, no ya según el bien público, sino de acuerdo a la ambición de aquel partido que haya permanecido superior a los demás.”

NICOLÁS MAQUIAVELO, La mente del hombre de Estado, seleccionado por Gherardo Marone. Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2005. [Publicado en Filosofía Digital, 11/11/2006]

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Los engaños del poder y de la cultura

Permalink 24.12.07 @ 10:12:29. Archivado en Conciencia vigilante

“Quizá lo que acabo de escribir, sea recibido con una sonrisa por parte de aquellos que sólo aplican a la plebe los vicios inherentes a todos los mortales. Pero lo cierto es que la naturaleza es una y la misma en todos. Sin embargo, nos dejamos engañar por el poder y la cultura, y de ahí que digamos a menudo, ante dos que hacen lo mismo, que éste lo puede hacer impunemente y aquél no; no porque sea distinta la acción, sino quien la ejecuta. Lo característico de quienes mandan es la soberbia. Su arrogancia, no obstante, está revestida de fastuosidad, de lujo y de prodigalidad, de cierto encanto en los vicios, de cierta cultura en la necedad y de cierta elegancia en la indecencia. De ahí que, aunque sus vicios resultan repugnantes y vergonzosos, cuando se los considera uno por uno, que es como más destacan, parecen dignos y hermosos a los inexpertos e ignorantes”.

Para que esto se entienda mejor, hay que advertir que los hijos no son herederos de sus padres por derecho natural, sino por derecho civil, puesto que sólo en virtud del poder de la sociedad es posible que cada particular sea dueño de algunos bienes. Por eso, el mismo poder o derecho que da validez a la voluntad de alguien que dispone de sus bienes, hace que esa misma voluntad siga teniendo validez después de su muerte, mientras subsista la sociedad.

LOS HOMBRES, DOTADOS DE RAZÓN, JAMÁS RENUNCIAN A SU DERECHO NATURAL HASTA EL PUNTO DE SER TRATADOS COMO GANADO

Ahora bien, la condición del rey es totalmente otra, ya que la voluntad del rey [en un Estado monárquico] es el mismo derecho civil y el rey es la misma sociedad. Muerto, pues, el rey, ha muerto en cierta medida la sociedad, y el estado político retorna al estado natural. Por tanto, el poder supremo vuelve, por un movimiento natural, a la multitud y ésta, por consiguiente, tiene el derecho de dar nuevas leyes y de abrogar las viejas. Está, pues, claro que nadie sucede con derecho al rey, fuera de aquél que la multitud elija por sucesor […]

Esto podríamos deducirlo, además, del hecho de que la espada o derecho del rey es, en realidad, la voluntad de la misma multitud o de su parte más fuerte; o también del hecho de que los hombres, dotados de razón, nunca renuncian a su derecho hasta el punto de que dejen de ser hombres y sean tratados como ganado. [...]

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Instinto de libertad y anhelo de felicidad

Permalink 21.12.07 @ 21:06:51. Archivado en Conciencia vigilante

ESTAR Y PERMANECER ATADOS A DIOS, CON LAS AMABLES CADENAS DE SU AMOR, CONSTITUYE NUESTRA ÚNICA Y VERDADERA LIBERTAD

“Hemos visto que fuera de Dios no hay ninguna cosa que nos pueda proporcionar alguna salvación y que ésta es nuestra única verdadera libertad, estar y permanecer atados con las amables cadenas de su amor. Finalmente, vemos también cómo el razonamiento no es en nosotros lo más excelso, sino como una escalera a través de la cual ascendemos al lugar deseado, o como un buen espíritu que, lejos de toda falsedad y engaño, nos anuncia el bien supremo, a fin de incitarnos a buscarle y a unirnos a él. Y esa unión es nuestra suprema salvación y beatitud”.

“El hombre concibe una naturaleza humana mucho más firme que la suya y ve, además, que nada impide que él la adquiera, por lo que se siente incitado a buscar los medios que le conduzcan a esa perfección. Todo aquello que puede ser medio para llegar a ella, se llama verdadero bien; y el sumo bien es alcanzarla, de suerte que el hombre goce, con otros individuos, si es posible, de esa naturaleza. Cuál sea aquella naturaleza humana lo mostraremos en su lugar, a saber, el conocimiento de la unión que la mente tiene con toda la Naturaleza.

Este es, pues, el fin al que tiendo: adquirir tal naturaleza y procurar que muchos la adquieran conmigo; es decir, que a mi felicidad pertenece contribuir a que otros muchos entiendan lo mismo que yo, a fin de que su entendimiento y su deseo concuerden totalmente con mi entendimiento y con mi deseo. Para que eso sea efectivamente así, es necesario entender la Naturaleza, en tanto en cuanto sea suficiente para conseguir aquella naturaleza humana. Es necesario, además, formar una sociedad, tal como cabría desear, a fin de que el mayor número posible de individuos alcance dicha naturaleza con la máxima felicidad y seguridad”. [...]

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El hombre que renuncia a la razón es como un barco sin timón

Permalink 19.12.07 @ 20:30:03. Archivado en Conciencia vigilante

“La paradoja atanasiana de que uno es tres, y tres sólo uno, es tan incomprensible para la mente humana que ningún hombre sincero puede decir que concibe semejante idea. ¿Y cómo va a creer algo que ni siquiera es una idea? El que dice creerlo se está engañando a sí mismo. Y también demuestra que si el hombre renuncia a su razón se queda sin defensas contra los absurdos más monstruosos, y, como un barco sin timón, a merced de todos los vientos. En esas personas, la credulidad que llaman fe arrebata el timón a la razón, y su mente naufraga. He escrito libremente porque, aun sosteniendo mi derecho a creer en un Dios según los dictados de mi razón, respeto con igual libertad el de otros a creer en tres. Considero que ambas religiones hacen hombres honrados, y ese es el único aspecto que la sociedad tiene derecho a juzgar”.

Os agradezco vuestros folletos sobre la cuestión del unitarismo, y celebro vuestros esfuerzos en pro del renacimiento del cristianismo primitivo en vuestra parte del país. Ningún hecho histórico hay mejor establecido que la doctrina de un solo Dios, puro y sin mezcla, fue la de los primeros tiempos de la cristiandad; y fue una de las doctrinas eficaces que la hicieron prevalecer sobre el politeísmo de los antiguos, hartos de los absurdos de su propia teología.

Además, la unidad del Ser Supremo no fue expulsada del seno cristiano por la fuerza de la razón, sino por la espada del gobierno civil, blandida a voluntad del fanático Atanasio. El fantasma de pacotilla de un nuevo Cerbero, con un cuerpo y tres cabezas, nació y se alimentó de la sangre de miles y miles de mártires. Y una de las mejores pruebas de la solidez de la fe primitiva es su restauración tan pronto como ha surgido una nación que reivindica la libertad de opinión religiosa y su divorcio de la autoridad civil.

La pura y simple unidad del Creador del universo empieza a ascender en los Estados orientales; se abre camino en el oeste y avanza hacia el sur; y confío esperanzado en que la actual generación verá cómo el unitarismo llega a convertirse en la religión general de los Estados Unidos. Las imprentas del Este nos están ofreciendo muchas obras excelentes sobre la cuestión, y los documentos escritos de Priestley sobre ella están, o deberían estar, en manos de todos.

De hecho, la paradoja atanasiana de que uno es tres, y tres sólo uno, es tan incomprensible para la mente humana que ningún hombre sincero puede decir que concibe semejante idea. ¿Y cómo va a creer algo que ni siquiera es una idea? El que dice creerlo se está engañando a sí mismo. Y también demuestra que si el hombre renuncia a su razón se queda sin defensas contra los absurdos más monstruosos, y, como un barco sin timón, a merced de todos los vientos. En esas personas, la credulidad que llaman fe arrebata el timón a la razón, y su mente naufraga.

He escrito libremente porque, aun sosteniendo mi derecho a creer en un Dios según los dictados de mi razón, respeto con igual libertad el de otros a creer en tres. Considero que ambas religiones hacen hombres honrados, y ese es el único aspecto que la sociedad tiene derecho a juzgar.

Aunque esta recíproca libertad debería originar recíproca indulgencia, no deseo que se me ponga en evidencia ante el público en esta cuestión ni en ninguna otra, y os ruego tengáis presente que escribo confiando en ello.

No participo en controversias religiosas o políticas. A los ochenta años, la tranquilidad es el mayor bien de la vida, y nuestro deseo más vehemente es morir rodeados de la buena voluntad de toda la humanidad.

Y con las seguridades de mi buena voluntad para con unitarios y trinitarios, whigs (demócratas o liberales) y tories (aristócratas o conservadores), aceptad para vos las de todo mi respeto.

[Carta a James Smith, residente en Ohio, escritor teológico. Monticello, 8 de diciembre de 1822]

THOMAS JEFFERSON, Autobiografía y otros escritos. Editorial Tecnos 1987. Traducción de A. Escohotado y M. Sáenz de Heredia.

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Todo lugar tiene su Bastilla, y toda Bastilla su déspota

Permalink 19.12.07 @ 11:15:15. Archivado en Mundo Libre

“Cuando el despotismo lleva siglos enteros establecido en un país, sienta sus reales en todas partes. Todo cargo y todo departamento tiene su despotismo, fundado en la costumbre y en el uso. Todo lugar tiene su Bastilla, y toda Bastilla su déspota. Contra esa especie de despotismo, que actúa mediante un laberinto interminable de cargos, hasta que la fuente apenas si es perceptible, no hay forma de reparación. Se refuerza al revestirse de la apariencia del deber, y tiraniza so pretexto de obedecer. No propugno ni me opongo a ninguna forma de gobierno, no defiendo ni ataco a ningún partido. Cuando toda la nación decide hacer algo, tiene derecho a hacerlo. Las revoluciones que han ocurrido en otros países europeos se han visto impulsadas por el odio personal. Pero en el caso de Francia asistimos a una revolución regenerada en la contemplación racional de los derechos del hombre, y que distingue desde el comienzo entre las personas y los principios.”

Nunca ha existido, nunca existirá y nunca puede existir un parlamento, ni una categoría de hombres, ni ninguna generación de hombres, en ningún país, en posesión del derecho de vincular y controlar a la posteridad hasta el fin de los tiempos, ni de ordenar para siempre cómo se gobernará el mundo ni quién ha de gobernarlo, y por ende todas las cláusulas, leyes o declaraciones en virtud de las cuales sus autores tratan de hacer lo que no tienen el derecho o las facultades de hacer, ni las facultades para ejecutar, son en sí mismas nulas de toda nulidad.

CUANDO UNA NACIÓN DECIDE HACER ALGO, TIENE DERECHO A HACERLO

Cada edad y cada generación deben tener tanta libertad para actuar por sí mismas en todos los casos como las edades y las generaciones que las precedieron. La vanidad y la presunción de gobernar desde más allá de la tumba es la más ridícula e insolente de todas las tiranías. El hombre no tiene derecho de propiedad sobre el hombre, y tampoco tiene ninguna generación derecho de propiedad sobre las generaciones que la sucederán. […]

Cada generación tiene, y debe tener, competencia en cuanto todos los objetivos que sus circunstancias requieran. Es a los vivos, y no a los muertos, a quienes se ha de satisfacer. Cuando el hombre cesa de existir, cesan con él sus facultades y sus deseos; y como ya no tiene ninguna participación en las preocupaciones de este mundo, no tiene tampoco autoridad alguna para ordenar quiénes serán sus gobernantes, ni cómo se ha de organizar su gobierno, ni cómo se ha de administrar.

No propugno ni me opongo a ninguna forma de gobierno, no defiendo ni ataco a ningún partido, aquí ni en otra parte. Cuando toda la nación decide hacer algo, tiene derecho a hacerlo. […] No hace falta sino pensarlo un instante para percibir que, si bien muchas veces las leyes promulgadas en una generación continúan en vigor a lo largo de sucesivas generaciones, sin embargo siguen derivando su vigencia del consentimiento de los vivos. […]

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No se cambia el mundo con palabras

Permalink 18.12.07 @ 11:03:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Pues yo te deseo mucha suerte en esa empresa, pero lamento decirte que a donde quieres ir no puedo acompañarte. Varias veces este mismo año me he sentido tentado de “tomar partido”, como dices tú, pero finalmente siempre me he resuelto a favor de la alcd, que es en lo que creo.

Sobre el proyecto en sí, cuenta con mi apoyo en lo que te sirva, pero sinceramente creo que es una vía ciega: quiero equivocarme si te digo que es un esfuerzo terrible que no va a cambiar nada. En cualquier caso, sé que tomas este paso con la libertad y consciencia que te caracteriza, así que no puedo menos que homenajear tu valentía.

Hay una cosa, sin embargo, que no comprendo: ¿qué puedes haces por “la felicidad de la gente” desde un partido político que no puedas hacer fuera? Porque, hasta donde yo entiendo, corresponde a los poderes públicos “remover los obstáculos que impidan o dificulten la plenitud de los ciudadanos” (Art. 9 de la Constitución) y a los partidos políticos “concurrir a la formación y manifestación de la voluntad popular (Art. 6). ¿Es a esto a lo que te refieres cuando hablas de “una política realista que nos alumbren el camino hacia una nueva sociedad” y “sembrar en sus mentes consejos fraternales“?

Un saludo.

-Respuesta-

Recuerdo una obra de teatro de Arniches, o de algún otro autor español de la posguerra, en la que el protagonista, por boca del actor José Bódalo, decía algo así: “Para acabar con la tiranía hay que mancharse las manos”.

No podemos mantener eternamente nuestra virginidad política. Criticar y exigir a los poderes públicos es tan cómodo para los ciudadanos como inofensivo para el sistema. No se cambiará el mundo con palabras, sino con hechos. Ni se construirá una nueva sociedad con letras, aunque fueren de madera maciza, sino con acciones que surjan de los eternos ideales de la libertad y la razón.

No hay garantía posible de que un partido político no reniegue de sus principios, pero la vigilancia de los militantes para que se cumplan escrupulosamente sus estatutos, que le darán una constitución democrática, será como un anticipo de la constitución de la democracia en el país, pues todas las decisiones serán asumidas por el pueblo reunido en las distintas localidades donde se asiente, y sus representantes legitimados por elección y sometidos al control de los electores.

Todos los partidos políticos que conozco aspiran a conseguir el poder, en nombre de la mayoría, para que lo ocupen sus partidarios. El partido que ya he concebido en mi mente y debo traer a la luz pública aspirará, como primer objetivo irrenunciable y sagrado, a que el poder lo ocupe el pueblo y lo administre directamente, hasta donde sea posible, o a que elija y controle a los hombres y mujeres que le parezcan más aptos para representar sus intereses. Todo eso no se podrá lograr desde “fuera” de la política, hay que estar dentro.

No te asombres del valor que se requiere para crear un partido basado en grandes principios, pues mucho más coraje y confianza en uno mismo se necesita para “vivir en el sistema sin ser del sistema”.

Un pueblo feliz es un pueblo libre, que se ocupa de sus asuntos directamente y que, bajo la guía de una buena educación y de buenas leyes, vive en paz y concordia, constituyendo lo más parecido a un cuerpo social con una sola mente y un mismo corazón.

La democracia política y, sobre todo, la social harán posible la democracia espiritual, donde la plenitud de cada uno será la condición de la plenitud de todos. ¿No es un ideal por el que merece la pena empeñar la vida, la hacienda y nuestro sagrado honor?

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en TOMO PARTIDO POR LA FELICIDAD DEL PUEBLO

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Mis opiniones sobre Jesús y el cristianismo

Permalink 17.12.07 @ 15:16:52. Archivado en Conciencia vigilante

“Soy opuesto, ciertamente, a las corrupciones del cristianismo; pero no a los genuinos preceptos del propio Jesús. Soy cristiano, en el único sentido en que él deseaba que se fuera; tengo sincero apego a sus doctrinas, que prefiero a cualesquiera otras; le atribuyo todos los méritos humanos; y creo que nunca reclamó otros. La posibilidad de engañar al pueblo ha dado al clero la muy agradable esperanza de que llegue a establecerse una forma concreta de cristiandad en todos los Estados Unidos. El retorno del buen sentido en nuestro país amenaza con abortar sus esperanzas, y ellos creen que toda porción de poder que se me confiera se utilizará para oponerse a sus designios. Y no se equivocan: porque he jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna a toda forma de tiranía sobre la mente del hombre”.

Os prometí una carta sobre el cristianismo, y no lo he olvidado. Al contrario, precisamente porque he reflexionado sobre ello encuentro que necesito mucho más tiempo del que actualmente dispongo.

HE JURADO ANTE EL ALTAR DE DIOS HOSTILIDAD ETERNA A TODA FORMA DE TIRANÍA SOBRE LA MENTE DEL HOMBRE

Tengo sobre la cuestión una opinión que no debiera disgustar ni a los cristianos racionales ni a los deístas, y que reconciliaría a muchos con un personaje al que han rechazado demasiado apresuradamente. No creo que reconciliara a la irritable tribu de los sacerdotes, que se ha alzado en armas contra mí. Su hostilidad se yergue en un terreno demasiado interesado para que pueda dulcificarse.

La posibilidad de engañar al pueblo que se puso de manifiesto con la conspiración "X.Y.Z."; el experimento realizado con éxito, al amparo de ese engaño, sobre la cláusula de la Constitución que, al tiempo que garantizaba la libertad de prensa, abarcaba también la libertad de religión, ha dado al clero la muy agradable esperanza de que llegue a establecerse una forma concreta de cristiandad en todos los Estados Unidos; y, como todas las sectas creen que su forma es la verdadera, quizá todas confiaban en la suya, pero especialmente los episcopalianos y los congregacionistas.

El retorno del buen sentido en nuestro país amenaza con abortar sus esperanzas, y ellos creen que toda porción de poder que se me confiera se utilizará para oponerse a sus designios. Y no se equivocan: porque he jurado ante el altar de Dios hostilidad eterna a toda forma de tiranía sobre la mente del hombre. Pero eso es todo lo que tienen que temer de mí: y es bastante, en su opinión. [...]

VER TEXTO COMPLETO EN FILOSOFÍA DIGITAL

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Si el mundo fuera una aldea de cien personas (VÍDEO)

Permalink 15.12.07 @ 13:14:31. Archivado en Conciencia vigilante

Enlazo aquí un reportaje animado, elaborado por Donella Meadows el 29 de mayo de 1990 y publicado en febrero del año 2000. Se titula INFORME SOBRE EL ESTADO DE LA ALDEA y ha recibido más de dos millones de visitas.

Parte de la suposición de que la tierra estuviera reducida, conservando las proporciones actuales, a un “mundo en miniatura” o a una aldea representada por cien personas. Aunque los datos estadísticos y las extrapolaciones sean discutibles, el reportaje es interesante y da que pensar.

El mensaje final es: “aprecia lo que tienes y haz todo lo que puedas por construir un mundo mejor”.

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Creencias y principios

Permalink 14.12.07 @ 17:08:34. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Apuesto algo a que con este (estupendo) artículo te has desahogado un montón. Me alegro. Me refería a la implicación personal en los conceptos que explicas, que intuyo forman parte de las algunas decisiones importantes que has tenido que dar en tu andadura como ser humano, y que al contarla aquí, desahogas en cierta medida tal vez alguna carga emocional acumulada. Algo normal, vamos.

Pero sobre todo el último párrafo es que que define el punto actual, el de la necesidad de renovación en España, y el que desembocó en su día en la ALCD. Punto al cual, «milagrosamente», hemos coincidido varias personas, y al menos yo, pero seguro que somos más, me congratulo de caminar juntos en esa aventura.

Saludos.

-Respuesta-

Seguramente tienes razón, aunque el artículo me lo sugirió la entrevista de Dawkins al musulmán del vídeo, justo después de publicar el artículo de Jefferson en el que empieza mencionando la “maligna religión” de Calvino.

No obstante, en “Catecismo filosófico” -sección que he tenido, al igual que las otras, muy abandonada durante el último año, para ocuparme de filosofía política-, hablaré de religión, y de religiones.

El verdadero desahogo fue el día que solté el discurso, que fue perfectamente premeditado. Las únicas felicitaciones las obtuve de uno de los pastores presentes, al que le pregunté: “¿Estás seguro de que te ha gustado lo que he dicho?” (me contestó que sí, tal vez fuera sincero); y de un amigo periodista, agnóstico, que me dijo: “Otro sermón como éste y hasta yo me haría cristiano”. Sonreí, y sólo acerté a decirle: “No se trata de eso, hombre”, pues en realidad sólo pretendía que los protestantes “evangélicos” se convirtieran al Evangelio, y volvieran “a su primer amor”. En fin, jerga de protestantes.

Capté bien el sentido de tu primer comentario, porque sé que eres muy perceptivo y sabes leer entre líneas. En efecto, he vertido en este post sentimientos e ideas con las que siempre estuve -y sigo estando- firmemente comprometido. Porque las creencias, que no son más que opiniones, pueden y deben cambiar a medida que progresamos en conocimiento; pero los principios, cuando son auténticos, tienen su raíz en nuestra forma de ser, y no podemos renunciar a ellos sin traicionarnos a nosotros mismos.

Cuando era cristiano y predicador sentía como ahora; ahora que no lo soy, sigo sintiendo como entonces. Me refiero, por supuesto, a los sentimientos profundos del corazón, no a las seductoras, pero inseguras, sugerencias de la imaginación.

No hay nada de extraordinario, pues, en que algunas personas, de tan distintas trayectorias y experiencias, hayamos coincidido en nuestro propósito de regeneración para el país, porque así funcionan las cosas: no elegimos nuestro destino, sino que él nos elige a nosotros; ni elegimos a nuestros amigos, pues los encontramos por afinidad electiva.

Yo también me alegro de compartir contigo esta aventura y me siento orgulloso de poder contarte entre mis amigos.

Un abrazo.

Comentario y respuesta en RELIGIONES DIABÓLICAS Y ESPÍRITUS MALIGNOS

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¿Loca cordura o cuerda locura?

Permalink 12.12.07 @ 15:38:40. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

“Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura”.

¿Sólo para locos? No lo considero una locura… lo considero lo más cuerdo a lo que podemos aspirar.

-Respuesta-

Por supuesto, todo lo espiritual es locura para el hombre animal, que no lo puede comprender y le parece una insensatez. Porque hay hombre espiritual y hombre animal. En el primero predomina el espíritu con su inteligencia y su sensibilidad, que inspiran todos sus pensamientos y acciones; en el segundo, la biología, con sus deseos de placer y dominio, le arrastra por donde no quiere.

¿Quién es el loco? ¿El que satisface racionalmente las necesidades más profundas de su ser o el que sigue los dictados de sus ciegos apetitos de placer? ¿Loca cordura o cuerda locura? He ahí la cuestión.

Parece que tú has elegido la mejor parte. Te felicito. Sigue ese camino, aunque sea en la soledad del lobo estepario. En realidad, no estás sola/o… Espero que lo hayas comprendido.

Un cordial saludo; o sea, un saludo con el corazón.

COMENTARIO Y RESPUESTA EN SÓLO PARA LOCOS

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Oraciones y blasfemias

Permalink 11.12.07 @ 19:17:20. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Soberbio. No lo había leído antes, es brutal.

-Respuesta-

Cierto, estos versos son soberbios. León Felipe es de los poetas que me gustan, los que expresan sentimientos hondos con belleza y sencillez (”Me gusta el verso limpio y recto como una lanza”). La misma sencillez que, apostaría algo, adornó su vida, pues ¿cuántos escritores se atreverían a decir, como si nada: “Tengo cincuenta y ocho años y aún no he aprendido un oficio; no sé pelar una manzana y las faltas de ortografía me las corrige mi mujer”?

Expresó de modo “brutal”, como tú dices, el desgarro que le produjo la bárbara brutalidad de la guerra civil española, donde, según él, “murió un pueblo, pero no el hombre”. Tomó partido por la República, convirtiéndose en un español más “del éxodo y del llanto”; y era religioso, pero no creyente, porque sabía que “la cuna del hombre la mecen con cuentos”. En este aspecto de su sensibilidad, le gustaba definirse como “el publicano que no sabe rezar”.

Por lo demás, decía: “Siempre he sido un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico. Ayer, en 1920, cuando la blasfemia corría por las costanillas y por las grandes avenidas de Madrid, como el agua de las lluvias hasta encontrar el sumidero, escribía yo mi primer libro con el nombre de VERSOS Y ORACIONES DE CAMINANTE. Y en 1940, veinte años más tarde, cuando los escritores españoles, los de la “Santa Cruzada” y muchos de los del Éxodo también, movían sus plumas como palmas para relatar, arrepentidos y devotos, las vidas ejemplares de los santos, iba yo a dar a la estampa mis últimos poemas con el título de VERSOS Y BLASFEMIAS DE CAMINANTE. Nadie los quiso. No encontré editores. Y no intenté violentar en nada la decisión del Viento, de ese Viento que es mi antólogo, mi colaborador y el dictador. El que selecciona, el que me ayuda, el que me dicta… y el que manda”.

León Felipe afirmaba que “la poesía se apoya en la biografía. Es biografía hasta que se hace destino y entra a formar parte de la gran canción del destino del hombre”. Tal vez por eso mismo añadía, en uno de sus versos, que “lo que cuenta el poeta a las piedras está lleno de eternidad. Y ésta es la canción del Destino, que tampoco olvidan las estrellas”.

Aún así, se sintió, al final de sus días, un poeta fracasado. En carta a Camilo José Cela, escribió: "Me gustaría decirle a a alguien, a usted, por ejemplo, con la solemne sinceridad de un moribundo, que mi poesía, salvo los momentos religiosos que tienen un aliento de plegaria, la rompería, la quemaría toda. [...] Estoy avergonzado de haber escrito la mayoría de mis versos. Casi todos no son más que actualidad. Al final creo que no he sido más que un reportero con un énfasis de energúmeno. He tenido una voz irritable, irritante y salvaje, sin freno y sin medida, y sólo en algunos momentos, muy pocos, he sabido rezar. La poesía no es más que oración"

¿Por qué será que, salvando las distancias, yo me siento también un hombre inoportuno y un español desentonado y anacrónico? Pero, en fin, este sentimiento de eternidad, con el que sueñan los buenos poetas -sin llegar jamás a alcanzarlo-, y que sienten y experimentan los grandes filósofos, es lo que realmente me importa de la poesía y de la filosofía. La retórica, sea musical o sofística, me repele. No es más que palabras sin sustancia.

Publicaremos algo más de este magnífico poeta. Un cordial saludo.

COMENTARIO Y RESPUESTA EN EL HACHA

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El envilecimiento de los corazones

Permalink 10.12.07 @ 09:42:20. Archivado en Conciencia vigilante

“Pido a cualquier hombre, que piense, que me muestre lo que subsiste de la vida. Creo inútil hablar de la religión y buscar sus restos, porque tomarse todavía el trabajo de negar a Dios es, en esas materias, el único escándalo posible. La imaginación humana puede concebir, sin demasiado esfuerzo, repúblicas u otros estados sociales dignos de alguna gloria, si están gobernados por hombres sagrados, por ciertos aristócratas. Pero no es mediante las instituciones políticas como se manifestará especialmente la ruina, o el progreso universal, ya que poco importa el nombre; ello ocurrirá por el envilecimiento de los corazones. Y tú mismo, ¡oh Burgués! -menos poeta aún que lo eres hoy-, no encontrarás nada que oponer; no lamentarás nada.”

El mundo va a terminar. La única razón por la que podría durar es porque existe. ¡Y qué débil es esta razón comparada con todas aquéllas que anuncian lo contrario, particularmente con ésta: ¡¿Qué tiene que hacer de aquí en adelante el mundo bajo el cielo?! Porque, suponiendo que siguiera existiendo materialmente, ¿sería acaso una existencia digna de ese nombre y del diccionario histórico?

PIDO A CUALQUIER HOMBRE, QUE PIENSE, QUE ME DIGA LO QUE SUBSISTE DE LA VIDA

No digo que el mundo quede reducido a los expedientes y al desorden grotesco de las repúblicas de América del Sur, ni que podamos retornar al estado salvaje, ni que, atravesando las ruinas cubiertas de hierbas de nuestra civilización, vayamos a buscar el alimento con un fusil en la mano. No, porque ese destino y esas aventuras supondrían todavía cierta energía vital, eco de los tiempos primitivos.

Nuevo ejemplo y nuevas víctimas de las inexorables leyes morales, pereceremos por lo mismo que hemos creído vivir. La mecánica nos habrá americanizado hasta tal punto, el progreso habrá atrofiado tanto en nosotros la parte espiritual, que ninguna de las fantasías sanguinarias, sacrílegas o antinaturales de los utopistas podrá ser comparada con sus resultados positivos.

Pido a cualquier hombre, que piense, que me muestre lo que subsiste de la vida. Creo inútil hablar de la religión y buscar sus restos, porque tomarse todavía el trabajo de negar a Dios es, en esas materias, el único escándalo posible.

La propiedad había virtualmente desaparecido con la supresión del mayorazgo; pero llegarán los tiempos en que la humanidad, como un ogro vengador, arrancará el último pedazo a quienes creen haber heredado legítimamente las revoluciones. Y ése no será todavía el peor mal.

La imaginación humana puede concebir, sin demasiado esfuerzo, repúblicas u otros estados sociales dignos de alguna gloria, si están gobernados por hombres sagrados, por ciertos aristócratas. Pero no es mediante las instituciones políticas como se manifestará especialmente la ruina, o el progreso universal, ya que poco importa el nombre; ello ocurrirá por el envilecimiento de los corazones.

¿Debe aún decir que lo poco que quede de política se debatirá penosamente oprimida por la animalidad general, y que los gobernantes se verán forzados, para mantenerse y para crear un fantasma de orden, a recurrir a medios que harían estremecer a nuestra actual humanidad, tan endurecida, sin embargo?

Entonces el hijo huirá de la familia no a los dieciocho años, sino a los doce, emancipado por su glotona precocidad; y huirá de ella no para buscar aventuras heroicas, no para liberar una belleza encerrada en una torre, no para inmortalizar una bohardilla mediante pensamientos sublimes, sino para establecer un comercio, para enriquecerse, para competir con su infame papá, fundado y accionista de un diario que divulgará las “luces” y que hará que se considere a El Siglo de esa época como un soporte de la superstición. [...]

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De la libertad proviene la belleza de un reino

Permalink 08.12.07 @ 15:39:58. Archivado en Conciencia vigilante

“Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad. Para mí, la libertad es la primera condición de vida. Mis compatriotas se ocupan bastante poco de la libertad; ansían libertades en mayor o menor escala, según el matiz de su partido. Quien posee la libertad de otro modo que como un bien deseado con ardor, posee algo sin vida y sin alma, porque la noción de libertad se amplía sin cesar. Así pues, si durante el combate se detiene alguien proclamando que la ha alcanzado, probará precisamente que la ha perdido. De la libertad proviene la belleza de un reino. Quien sea libre, tendrá su patria en todas partes. Si lo das todo, menos la vida, has de saber que no diste nada. Lo más fácil es dar lo que no posee uno mismo. Recuerda que vivir es un arte”.

* Se debe presumir que todo individuo reflexivo, antes de tomar resoluciones, calcule las dificultades que puedan oponerse a ellas, así como los peligros anejos a su ejecución y por eso ha de convenirle conocerse, a fin de saber si fuerza es capaz de apartar aquéllas, o si su valor le permite adelantarse a éstos. El conocimiento de sí mismo, pues, tendrá siempre una importancia preponderante sobre la manera de obrar del hombre, ya que la pone en situación de poder calcular con alguna certeza el éxito de sus empresas.

* El trabajo tiene su recompensa en sí mismo… Sea llevado el hombre a la actividad por una tendencia innata en nosotros en diferentes grados, o sean las condiciones de vida las que le constriñan a ejecutarla, siempre es análogo su resultado. En el primer caso, sigue su inclinación, y de ahí que esté bastante premiado su esfuerzo. En el segundo caso, obra por imposición; pero esta imposición constituye en realidad un bien, puesto que le deja en condiciones de mejorar su situación y de adquirir medios más amplios de libertad y goce.

* Un pueblo sin pasado o sin recuerdos del pasado no tiene punto de apoyo en el peligro. Si es el recuerdo testimonio de una antigua grandeza, implica una exhortación a no empañar su brillo; si el recuerdo es lamentable, no deja de enterrar un tesoro de experiencias. En el pecho de todo hombre alienta cierto sentimiento devoto para las naciones y las impresiones recibidas en la infancia; y si se concibe una nación como un individuo, el pasado equivale entonces a sus recuerdos de infancia, los cuales hablarán siempre en lenguaje consolador y previsor, suponiendo una protección poderosa contra la desmoralización, de donde quiera que pueda ésta provenir.

* Vivir es luchar contra los demonios del corazón y del cerebro. Ser poeta es pronunciar sobre sí mismo el juicio final.

* ¿Qué es la belleza? Es el acuerdo entre el contenido y la forma. Los poemas por hacer son siempre los más bellos.

* En nuestro tiempo toda obra literaria nueva debe desplazar los postes de frontera.

* Las verdaderas columnas de la sociedad son la verdad y la libertad.

[...]

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¿Por qué habéis dicho todos que en España hay dos bandos?

Permalink 07.12.07 @ 22:49:00. Archivado en Mundo Libre

“A los caballeros del Hacha, a los cruzados del rencor y del polvo… A todos los españoles del mundo”. L.F.

¿Por qué habéis dicho todos
que en España hay dos bandos,
si aquí no hay más que polvo?

En España no hay bandos,
en esta tierra no hay bandos,
en esta tierra maldita no hay bandos.
No hay más que un hacha amarilla
que ha afilado el rencor.

Un hacha que cae siempre,
siempre,
siempre,
implacable y sin descanso
sobre cualquier humilde ligazón:
sobre dos plegarias que se funden,
sobre dos herramientas que se enlazan,
sobre dos manos que se estrechan.

La consigna es el corte,
el corte,
el corte,
el corte hasta llegar al polvo,
hasta llegar al átomo.
[…]
Aquí no hay más que átomos,
átomos que se muerden.
[…]
Vuelan sobre tus torres y tus campos
todos los gavilanes enemigos
y tu hijo blande el hacha
sobre su propio hermano.
Tu enemigo es tu sangre
y el barro de tu choza.
[…]
Y el hacha cae ciega,
incansable y vengativa
sobre todo lo que se congrega
y se prolonga:
sobre la gavilla
y el manojo,
sobre la espiga
y el racimo,
sobre la flor
y la raíz, sobre el grano
y la simiente,
y sobre el polvo mismo
del grano y la simiente.

Aquí el hacha es la ley
y la unidad el átomo,
el átomo amarillo y rencoroso.
Y el hacha es la que triunfa.

LEÓN FELIPE (1884-1968). Obra poética escogida, prólogo por Gerardo Diego. Espasa-Calpe, 1985.

Publicado simultáneamente en MUNDO LIBRE DIGITAL

El signo de la democracia

Permalink 06.12.07 @ 09:29:15. Archivado en Mundo Libre

“No hay fronteras para la libertad, ni para la justicia ni para la amistad. Todos los pueblos son hermanos de sangre, ramas del mismo tronco humano, partícipes de la misma naturaleza, y estoy dispuesto a hacer mi contribución, por muy modesta que ésta sea, a la libertad y la felicidad del mundo. Sólo el Estado, “el más frío de todos los monstruos fríos”, como diría Nietzsche, el predicador de la gran mentira “Yo, el Estado, soy el pueblo”, levanta muros, crea fronteras y declara guerras. Hay que atarlo corto, ponerle mordaza, domesticarlo y obligarlo a ponerse al servicio del pueblo, el único garante seguro de la libertad de todos”.

En su autobiografía, Thomas Jefferson relata varias anécdotas, a cual más graciosa, provocadas por el ingenioso, bonachón y bien humorado Benjamín Franklin, compañero suyo en la peligrosa aventura política de la Independencia americana y en el imponente desafío de crear una nueva nación bajo la forma de gobierno de una gran república democrática.

Cuenta Jefferson, por ejemplo, que cuando el congreso estaba considerando la Declaración de Independencia había dos o tres expresiones desafortunadas que molestaban a algunos: “Severas censuras a la conducta del rey inglés, cuando descartaba nuestros repetidos rechazos de la ley que permitía la importación de esclavos, fueron desaprobadas por algunos caballeros sureños, cuyas reflexiones no habían madurado aún a la plena abominación de semejante tráfico. Aunque las expresiones ofensivas se retiraron inmediatamente, esos caballeros continuaron depredando otras partes del instrumento. Yo estaba sentado junto al Dr. Franklin, que percibió que no era insensible a tales mutilaciones”.

“Tengo la regla”, dijo, “de evitar convertirme en redactor de escritos a revisar por una corporación pública, siempre que sea posible. Aprendí mi lección de un incidente que os referiré. Cuando era impresor asalariado, uno de mis compañeros, aprendiz de sombrerero, estaba a punto de abrir establecimiento propio. Su primera preocupación era tener un cartel con alguna inscripción apropiada. Lo compuso es estos términos: “John Thompson, sombrerero, hace y vende sombreros por dinero al contado”, a lo cual se añadía el dibujo de un sombrero; pero consideró que sometería el proyecto a sus amigos para escuchar sus correcciones.”

“El primero a quien se lo enseñó consideró tautológica la palabra sombrerero, por hallarse seguida de las palabras “hace sombreros”, que demuestra el hecho de ser un sombrerero. Quitó el término. El siguiente observó que la palabra “hace” podía omitirse, porque a los clientes no les interesaría saber quién hacía los sombreros. Si fuesen buenos y adecuados a sus deseos los comprarían, prescindiendo de quién los hiciera. Borró el término. Un tercero consideró que las palabras “por dinero al contado” eran inútiles, pues no era costumbre del lugar vender a crédito. Todos los que iban a comprar esperaban pagar. Las palabras se suprimieron y la inscripción quedó en “John Thompson vende sombreros”. “¡Vende sombreros!”, dijo su siguiente amigo. “Si nadie espera que lo regales, ¿de qué sirve tal palabra”. Quedó tachada, y le siguió “sombreros” al haber ya el dibujo de uno en el cartel. Por consiguiente, la inscripción quedó reducida en última instancia a “John Thompson” con la figura de un sombrero debajo”.

Me he permitido hacer esta larga cita para explicar de una manera distendida lo que espero aportar en esta columna [que generosamente me reservan un grupo de escritores valientes, a los que aún no conozco, dispuestos a trabajar por la causa de la democracia en Perú]. Cuando, hace poco más de un año, intenté crear desde Internet un movimiento ciudadano por la democracia en mi país, ya dije: “El campo de batalla es España, pero la causa es de toda la humanidad”.

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No soy liberal, sino partidario de la libertad

Permalink 05.12.07 @ 12:13:53. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

A Hayek lo recuerdo visitando mi país -Argentina- en 1977, felicitando a los dictadores, diciendo que Martínez de Hoz era el mejor ministro de economía del mundo y que había conversado con los militares y que éstos eran auténticos liberales.

Tantas flores para militares que diariamente hacían desaparecer personas, que torturaban sin descanso, tenían miles de presos políticos “legales”, no había libertad de prensa, libertad política ni libertad sindical y además se endeudaba brutalmente al país y se hacía una redistribución de la riqueza en perjuicio de la mayoría de los de abajo. Eso con el apoyo de la clase alta y de nuestros liberales vernáculos.

¿Ese era el concepto de libertad de Hayek? Gracias por publicar esto.

-Respuesta-

Si lo que dices de Hayek es cierto, no haría sino confirmar mis recelos hacia todos los ideólogos y filósofos que se han dedicado a teorizar o a hacer política. Aunque hay notables excepciones como Spinoza, Montesquieu o Tocqueville, la mayoría han sido nefastos para la libertad y la democracia.

Limitándome a textos como el de Hayek, simpatizo con ese liberalismo político que no puede ser conservador y que busca el apoyo de las mentes “progresistas”. Pero si todo son meras palabras al servicio únicamente de la libertad de comercio, como ocurre la mayoría de las veces, abjuro de ellas. La libertad y la esclavitud no se avienen a convivir más que en el discurso demagógico de los tiranos.

Estoy intentando reunir, desde hace unos meses, a todos los patriotas españoles que pueda por la libertad política y la democracia. ¡Qué tarea tan ingrata! Es posible que los seres humanos sean incorregibles (aunque yo no lo creo), y que el egoísmo individualista o el partidismo fanático puedan más que la sensatez de trabajar por el bien común y la prosperidad general.

Pero, aún así, no he querido irme de este mundo y dormir el sueño eterno, sin haber intentado hacer más felices a mis hermanos consiguiendo un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo.

Aunque el pueblo sea, en su estado actual de ignorancia y sumisión, el principal responsable del despotismo político que padece. Porque, si no muestra su disgusto, se somete con gusto.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en EL PARTIDO DE LA LIBERTAD

La patria está por hacer

Permalink 04.12.07 @ 16:37:45. Archivado en Conciencia vigilante

“Sabemos que la patria no es una finca heredada de nuestros abuelos, buena no más para ser defendida a la hora de la invasión extranjera. Sabemos que la patria es algo que se hace constantemente y se conserva sólo por la cultura y el trabajo. Sabemos que no es patria el suelo que se pisa, sino el suelo que se labra: que no basta vivir sobre él, sino para él; que allí donde no existe huella del esfuerzo humano, no hay patria, ni siquiera región, sino una tierra estéril; un pedazo de planeta por donde los hombres han pasado, no para hacer patria, sino para deshacerla. No sois patriotas pensando que algunos días sabréis morir para defender esos pelados cascotes; lo seréis acudiendo con el árbol o con la semilla, con la reja del arado o con el pico del minero a esos parajes sombríos y desolados, donde la patria está por hacer”.

Los últimos años de vida española han cambiado profundamente nuestra psicología. Acabamos de cosechar muy amargos frutos; y el recuerdo del reciente desastre nacional surge, en nuestro espíritu, como una nube negra que nos vela el épico sol de otros días.

Tras un largo período de profunda inconsciencia, en que no faltaron lauros para los viejos héroes, ni patrióticas charangas, ni cantos de cuartel, perdimos -como todos sabéis- los preciosos restos de nuestro imperio colonial. Fue éste un golpe previsto para una minoría inteligente y que sorprendió a los más. Imaginaos al pueblo español como a un hombre que inesperadamente recibiera un fuerte garrotazo en la cabeza, cayera a tierra sin sentido y, al recobrarlo se levantara preguntando: ¿Dónde estoy?

LUCHAMOS POR LIBERARNOS DEL CULTO SUPERSTICIOSO DEL PASADO

Comenzamos a despertar y a mirar en torno nuestro. Acaso el golpe recibido nos pondrá en contacto con nuestra conciencia.

Por lo pronto, nuestro patriotismo ha cambiado de rumbo y de cauce. Sabemos ya que no se puede vivir ni del esfuerzo, ni de la virtud, ni de la fortuna de nuestros abuelos; que la misma vida parasitaria no puede nutrirse de cosa tan inconsistente como el recuerdo; que las más remotas posibilidades del porvenir distan menos de nosotros que las realidades muertas en nuestras manos. Luchamos por libertarnos del culto supersticioso del pasado.

¿Nos sirvió, acaso, el heroísmo de Castro y Palafox, defensores de Gerona y Zaragoza, para salvar nuestro prestigio en jornadas recientes que no quiero recordar? ¿Vendría en nuestra ayuda la tizona de Rodrigo, si tuviéramos que lidiar otra vez con la morisma? No creemos ya en los milagros de la leyenda heroica.

Somos los hijos de una tierra pobre e ignorante, de una tierra donde todo está por hacer. He aquí lo que sabemos. [...]

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El contubernio del trono y el altar en España

Permalink 03.12.07 @ 17:58:26. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Quizás no sea tan castradora la religión en la que muchos creen cuando ha llevado a que España jugara un “papel significativo” en la historia. Quizás el toro esté castrado por otras causas. O es usted más explícito o no se le entiende. ¿Qué es la conciencia colectiva? Como filósofo debería reflexionar sobre la naturaleza de la misma. Es posible que sean términos contradictorios. La conciencia es reflexiva y, salvo que yo sepa, no hay ningún colectivo con caracteres personales, que son los que determinan la conciencia. Menos tópicos y más claridad. Frases bonitas las puede encadenar cualquiera. Por cierto, “consagrarse” proviene de “hacer sagrado”, a ver si se aclara.

-Respuesta-

Perdóneme, pero más explícito no puedo ser. Es más, creo que usted me ha entendido perfectamente: la España bravía ha sido convertida, durante por lo menos el último siglo, en un rumiante mansurrón por obra de una religión, el catolicismo, y de una política, el conservadurismo, castradoras. Espero que se me entienda mejor ahora.

El momento culminante de este contubernio antidemocrático del trono y el altar tuvo lugar durante cuarenta años de dictadura nacionalcatólica. Confío en que no sea usted demasiado joven como para ignorar esta desgracia histórica que nos tocó sufrir a tres generaciones de españoles.

Pero si usted cree que el toro de España -en expresión feliz de Miguel Hernández- fue castrado por otras causas, por favor, ilústreme al respecto, que se lo agradeceré.

Me temo, por otra parte, que usted es de los que cree que no hay más principios “sagrados” a los que poder “consagrarse” que los que le han enseñado en la catequesis dominical de su parroquia. Si es así, el que necesita aclararse es usted, porque yace en la oscuridad espiritual e intelectual más espantosa, aquella que ha extendido el catolicismo romano por varios continentes, a los que aún mantiene encanallados.

Permítame que dude que esa religión castradora haya tenido algo que ver con el papel significativo que España ha desempeñado en la Historia, porque lejos de atribuirle tal mérito, considero el catolicismo hispano como la versión más supersticiosa, oscurantista y reaccionaria que haya surgido jamás de la falsificación escandalosa de la doctrina de Cristo, es decir, del Evangelio: un mensaje religioso, ético y político revolucionario que nunca fue aplicado, como no fuera en la comunidad naciente y fracasada de Jerusalén.

En cuanto a que usted no conozca más conciencia que la individual, porque cree que la conciencia es siempre reflexiva, tampoco me sorprende. Hay muchos que coincidirán con usted -pero no yo- en que la “conciencia colectiva” o el “espíritu de una nación” ya no existe. ¡Fíjese si discrepo que más bien pienso que es la única que conocen los pueblos! Una conciencia condicionada y alienada precisamente -insisto- por la religión y la política, cuyo maridaje histórico debería ser sobradamente conocido hasta por los católicos más ignorantes.

La prueba de que la religión -incluso supersticiosa- no ha sido indefectiblemente enemiga de la libertad y la democracia, sino que, en ocasiones, se convirtió en un firme baluarte para defenderlas, está en el relato de Tocqueville sobre la joven democracia americana que él conoció, donde la separación constitucional de la Religión y el Estado ha sido siempre una garantía para la libertad de conciencia y opinión.

Pero, en España, a la vista está, no hemos tenido esa fortuna, pues hasta la Constitución liberal de 1812, en su artículo 12, rezaba -nunca mejor dicho- así: “La religión de la Nación española es y será perpetuamente la católica, apostólica, romana, única verdadera. La Nación la protege por leyes sabias y justas, y prohíbe el ejercicio de cualquiera otra.”

Si no se me entiende bien, y aún espera que hable con más claridad, dígamelo, que me esforzaré hasta dejarle satisfecho. Gracias, de todos modos, por reconocerme el encadenamiento de frases bonitas, aunque sea de tópicos.

Saludos.

Comentario y respuesta en ESPAÑA, LIDIADA POR EL PODER POLÍTICO Y RELIGIOSO

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¡Haced una revolución!

Permalink 03.12.07 @ 10:28:31. Archivado en Mundo Libre

"Es hora de que se haga una revolución verdadera. No para instalar a los sóviet, sino para dar la oportunidad de vivir. ¿De qué sirve un sistema industrial que sólo acumula desperdicios y no deja vivir a nadie? Lo que necesitamos es vida y confianza. Los hombres confiando en los hombres y haciendo de la vida una cosa libre, y no una cosa que deba ser ganada. Pero si los hombres confiaran en los hombres, muy pronto tendríamos un mundo nuevo, y mandaríamos este al diablo".

Carta a Charles Wilson.

Leí con mucha vergüenza lo del Bocado de pan y el Fondo de ayuda a los mineros. Es una cosa muy bonita para hacerles vivir de la caridad y de las migajas del pastel, cuando lo que necesitan es una independencia humana.

Es hora de que se haga una revolución verdadera. No para instalar a los sóviet, sino para dar la oportunidad de vivir. ¿De qué sirve un sistema industrial que sólo acumula desperdicios y no deja vivir a nadie?

Nos hace falta una revolución, no en nombre del capital, ni del obrero, sino en nombre de la vida. Y que el dinero y el trabajo sean tan casuales en la vida humana, como lo es en la de los pájaros, condenado sea.

¡Oh, es hora de que todo cambie! Y los hombres tienen que hacerlo. Será necesario aplastar el dinero y este sucio espíritu posesivo. Cada minuto que pasa me vuelvo más revolucionario. Pero por la vida.

El materialismo muerto del socialismo de Marx y de los sóviet, no me parece mejor que lo que tenemos. Lo que necesitamos es vida y confianza. Los hombres confiando en los hombres y haciendo de la vida una cosa libre, y no una cosa que deba ser ganada.

Pero si los hombres confiaran en los hombres, muy pronto tendríamos un mundo nuevo, y mandaríamos este al diablo. [...]

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¿Te dejarías arrancar el corazón por la libertad?

Permalink 30.11.07 @ 11:25:39. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Para evitar la embestida del dictador-minotauro, nos lanzamos al laberinto de las competencias, de las ventanillas y del vuelva usted mañana. Y a estas alturas nadie se deja arrancar el corazón.

-Respuesta-

Desde luego, la gente se dejará arrancar el corazón antes que someterse al totalitarismo de uno, de varios o de muchos, sólo por algo que sienta vivamente como suyo. ¡Cómo defendemos aquello que consideramos de nuestra propiedad!

Pero para que el pueblo luche por su libertad, primero tiene que haber probado su dulzura; y para oponerse a cuantos le intenten arrebatar el derecho a gobernar sus asuntos, antes tiene que poseerlo. O como dijo Jefferson:

“Allí donde cada uno participa en la dirección de la república de su distrito municipal, o de alguna de las más altas, y siente que participa en el gobierno de los asuntos, no simplemente en una elección, un día, sino todos los días, allí donde no exista un solo hombre en el Estado que no sea miembro de alguno de sus consejos, grandes o pequeños, ese hombre se dejará arrancar el corazón antes que permitir que un César o un Bonaparte le arrebate su poder.”

Por eso, en España y en el mundo, necesitamos democracia. Pero una democracia de verdad. No esas farsas que se venden como tal en los cinco continentes.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en ¿POR QUÉ TODOS LOS GOBIERNOS DESTRUYEN LA LIBERTAD?

El poeta, entusiasta soñador

Permalink 29.11.07 @ 15:14:03. Archivado en Mundo Libre

“¡Ah! ¿Cómo resistir el ver hermanos y hermanas, hijos de Dios, errantes en las sombras, dudosos de todo, ignorantes de tantas cosas, ajenos a tantos divinos pensamientos, ahogados en sensaciones groseras, privados de adoraciones universales, que deberían unirles en una bienaventurada familia, sin sentir un deseo casi invencible de hablarles y enseñarles? ¿Por qué no dejar toda mi alma impregnarse y llenarse de este inmenso amor hacia mis hermanos? ¿Por qué no evocar mis fuerzas y ponerme a buscar con ellos? Que los dichosos, los triunfadores y los dominadores abandonen y odien al poeta. ¡En buena hora! Pero ¿es ésta una razón para que él abandone a los desgraciados y deje en la noche ojos que pudiera abrir?”

-Hablemos de otra cosa y vamos a dar la sagrada batalla. Para nosotros la batalla es la discusión filosófica.

-Conforme. La noche ha vuelto; comienza su reino tenebroso. En ella renazco; en ella se ilumina mi frente cual una estrella e irradia su luz a todas las cosas. ¿Qué buscáis en esa multitud y qué motivos tenéis para mirarla con suspicacia? Por mi parte, cuanto más la miro, más piedad siento hacia ella. ¿No os parece estar viendo la marcha fúnebre de los cuerpos que han de despertar en Josafat y que han de ir, sin saber adónde, con ojos ciegos y entreabiertos? ¡Oh! ¡Qué fiestas sin alegría! ¡Qué miradas sin esperanza! ¡Qué movimientos sin sentido! ¡Qué digno es todo esto de conmiseración!

LA VIDA SERÍA AÚN DEMASIADO BELLA SI LOS POLÍTICOS FUESEN LOS ÚNICOS ENEMIGOS DEL ENTUSIASMO

-Lo que decís no prueba nada, o a lo sumo, que el entusiasmo sólo sirve para ser guardado en lo más profundo del alma, como un mal pensamiento, en este siglo frío en que vivimos.

-¡Ah! ¿Cómo resistir el ver hermanos y hermanas, hijos de Dios, errantes en las sombras, dudosos de todo, ignorantes de tantas cosas, ajenos a tantos divinos pensamientos, ahogados en sensaciones groseras, privados de adoraciones universales, que deberían unirles en una bienaventurada familia, sin sentir un deseo casi invencible de hablarles y enseñarles?

-¡Enseñar! ¡Ah! ¡Qué admirable palabra y qué vacía de sentido! Nadie enseña nada, puesto que nadie sabe nada. ¡Entusiasta soñador! Y al menos, como poeta, vuestro entusiasmo es inactivo y por suerte inaplicable.

-Ya que la piedad divina está en mí; ya que el deseo de la felicidad ajena es mil veces más intenso que el instinto de la mía propia; ya que basta con el presagio del menor infortunio para conmover mi corazón como no se conmueven los de los mismos amenazados; ya que la más ligera apariencia de grandeza y de gloriosa ilustración basta para que el entusiasmo humedezca mis ojos en llantos divinos, que brillan como estrellas y no semejan a los causados por mortales aflicciones; ya que esta multitud melancólica, que se cree alegre y apenas sabe si es dichosa, me interesa por un momento; y ya que siento en mí agitarse, temblar, gemir, sollozar a la vez sus mil dolores y mil oleadas de sangre correr por mil heridas y mil voces exclamar: “¿Dónde está el Desconocido? ¿Dónde el Maestro? ¿Dónde el Legislador, el Semidiós, el Profeta?”, ¿por qué no dejar toda mi alma impregnarse y llenarse de este inmenso amor hacia mis hermanos? ¿Por qué no evocar mis fuerzas y ponerme a buscar con ellos? Que los dichosos, los triunfadores y los dominadores abandonen y odien al poeta. ¡En buena hora! Pero ¿es ésta una razón para que él abandone a los desgraciados y deje en la noche ojos que pudiera abrir. […]

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España, lidiada por el poder político y religioso

Permalink 28.11.07 @ 19:49:05. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

¿Cual es el papel de España en el mundo? ¿A que deberíamos estar llamados?

-Respuesta-

No creo que nadie esté “llamado” a nada. La vocación no es otra cosa que una necesidad apremiante o una voluntad determinada y firme.

España, como país, será lo que quiera ser. Un país como el nuestro, que ha desempeñado un papel significativo en la historia, si venciere el apocamiento en que lo han sumido una política y una religión castradoras, y encontrare grandes principios a los que consagrarse, podría renacer de sus cenizas.

España me parece un potro o un toro, otrora salvaje, que ha sido domado o lidiado por el poder. Eso, sin contar con la influencia anestesiante que ejerce sobre las conciencias, individual y colectiva, la prosperidad material de la vida moderna.

Sin embargo, yo siempre he dicho que la causa de la democracia en España es la causa de toda la humanidad. Una España realmente democrática no sólo resolvería todos su problemas políticos y sociales que ahora la golpean a diario, sino que se convertiría en una antorcha de libertad, justicia y concordia que iluminaría el mundo. Estoy seguro de que esto sería así, pues una ciudad asentada sobre un monte no puede pasar desapercibida.

Pero, de momento, me temo que los españoles sueñan con otras cosas y aspiran a poseerlas, pero no se interesan siquiera por saber si son dueños de sí mismos.

¿Seremos capaces de interesarles en lo que realmente les pertenece: la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad?

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en TOMO PARTIDO POR LA FELICIDAD DEL PUEBLO

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Los ciudadanos más valiosos y la voluntad de los votantes

Permalink 27.11.07 @ 17:44:50. Archivado en Mundo Libre

“Los campesinos son los ciudadanos más valiosos. Son los más vigorosos, los más independientes, los más virtuosos, y están ligados a su país, y apegados a su libertad e intereses, por los lazos más duraderos. Por consiguiente, mientras sea posible encontrar empleo en la tierra, no los convertiría en marinos, artesanos o cualquier otra cosa. Quizá entonces desearía orientarles hacia el mar antes que hacia las manufacturas, pues si comparo el temperamento de una y otra clase considero que los primeros son ciudadanos más valiosos. Considero que los otros tienden a promover el vicio, y a ser instrumentos del trastorno general de las libertades de un país. Sin embargo, no podemos decidir esta cuestión sólo a partir de principios teóricos. Para aquellos a quienes se encomienda la administración de los asuntos del pueblo, creo que es un deber aceptar la voluntad de los votantes; y que, por consiguiente, debemos en todo caso preservar la igualdad de derechos en el transporte de bienes, en la pesca y en otros usos de la mar.”

Tenemos ahora tierra suficiente para emplear a un número infinito de personas en su cultivo. Los campesinos son los ciudadanos más valiosos. Son los más vigorosos, los más independientes, los más virtuosos, y están ligados a su país, y apegados a su libertad e intereses, por los lazos más duraderos. Por consiguiente, mientras sea posible encontrar empleo en la tierra, no los convertiría en marinos, artesanos o cualquier otra cosa.

DESPUÉS DE LOS CAMPESINOS, LOS TRABAJADORES DEL MAR SON LOS CIUDADANOS MÁS VALIOSOS

Pero nuestros ciudadanos encontrarán en ella empleo hasta que su número -y desde luego sus producciones- pasen a ser excesivos para la demanda, tanto interna como externa. No es ese el caso, y probablemente no lo será por bastante tiempo. Tan pronto como lo sea, el excedente de manos deberá volverse hacia otra cosa.

Quizá entonces desearía orientarles hacia el mar antes que hacia las manufacturas, pues si comparo el temperamento de una y otra clase considero que los primeros son ciudadanos más valiosos. Considero que los otros tienden a promover el vicio, y a ser instrumentos del trastorno general de las libertades de un país.

Sin embargo, no podemos decidir esta cuestión sólo a partir de principios teóricos. Nuestro pueblo está resueltamente inclinado a creer que debemos tomar parte en la ocupación del océano, y costumbres arraigadas le llevan a requerir que el mar esté abierto para él, y que se siga la línea política capaz de hacer el máximo uso posible de tal elemento.

Para aquellos a quienes se encomienda la administración de los asuntos del pueblo, creo que es un deber aceptar la voluntad de los votantes; y que, por consiguiente, debemos en todo caso preservar la igualdad de derechos en el transporte de bienes, en la pesca y en otros usos de la mar. […]

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La propiedad intelectual y el interés bien entendido

Permalink 26.11.07 @ 17:29:21. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Cabe entender de este texto que la propiedad intelectual se manifiesta en virtud de los beneficios económicos que pudiera reportar la idea. De este modo Jefferson la encuadraría en el interés bien entendido. ¿Es correcto?

Saludos.

-Respuesta-

La filosofía americana del “interés bien entendido” consiste en considerar, según Tocqueville, que “el hombre, al servir a sus semejantes, se sirve a sí mismo, y que su propio interés consiste en hacer el bien”. Es una especie de egoísmo civilizado que, si bien no produce en los hombres la virtud, al menos les inculca hábitos virtuosos. Se trata de aceptar que nada hay más útil en sociedad que la honestidad.

Pero, a mi entender, Jefferson no se refiere a dicho utilitarismo moral aquí, aunque bien podría haberlo usado como factor motivador de la invención y el pensamiento creativo. Más bien afirma que nadie tiene derecho de propiedad sobre las ideas ni los inventos, aunque la sociedad, para alentar la inventiva, podría reconocer el derecho a los beneficios que de ellos se deriven.

Y añade que la sociedad puede decidir usar o no usar la recompensa económica para estimular el egoísmo natural, sin que nadie tenga derecho a reclamación o queja. O sea:

“Los inventos no pueden, por su naturaleza, ser objeto de derechos de propiedad. La sociedad puede conferir un derecho exclusivo a los beneficios que se deriven de ellos, como medio de alentar al hombre a desarrollar ideas que pueden ser útiles, pero esto puede hacerse o no hacerse, conforme a la voluntad y conveniencia de la sociedad, sin que nadie pueda reclamar ni quejarse”.

El interés bien entendido procuraría educar el egoísmo tosco de los hombres para guiarlos a la convicción de que todo lo bueno que hagan por la sociedad es bueno para ellos mismos. Y que no deben esperar otra recompensa por hacerlo que la satisfacción del deber cumplido.

Jefferson simplemente concede que el dinero puede ser, para los individuos más ordinarios, un factor muy motivador, y que la sociedad puede usar este refuerzo de la conducta a discreción.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en LA PROPIEDAD PRIVADA, ¿DERECHO NATURAL O SOCIAL?

Los que cultivan la tierra son el pueblo elegido de Dios

Permalink 26.11.07 @ 11:00:00. Archivado en Mundo Libre

“Los que trabajan la tierra son el pueblo elegido de Dios, si alguna vez hubiese elegido a un pueblo, depositando en su pecho la virtud sustancial y genuina. Son el foco donde se mantiene vivo ese fuego sagrado, que en otro caso podría escapar de la superficie de la tierra. La corrupción moral del conjunto de los cultivadores es un fenómeno del que no existe ejemplo en ninguna era o nación. La dependencia engendra servilismo y venalidad, ahoga el germen de la virtud y prepara instrumentos adecuados a los designios de la ambición. El populacho de las grandes ciudades añade al apoyo del gobierno puro tanto como las llagas a la fuerza del cuerpo humano. Son las maneras y el espíritu de un pueblo lo que preserva una república. Su degeneración es un cáncer que pronto consume hasta el final sus leyes y su constitución”.

Nunca tuvimos un comercio interior de importancia. Nuestro comercio exterior ha sufrido mucho desde el comienzo de la presente lucha. Durante este tiempo hemos producido dentro de nuestras familias los artículos más necesarios del vestuario. Los de algodón todavía soportan compararse con los mismos tipos de hilaturas europeas, pero los de lana, lino y cáñamo son muy toscos, feos e incómodos.

Y es tal nuestra vinculación la agricultura, y nuestra preferencia por las manufacturas extranjeras, que -sea ello sabio o insensato- nuestro pueblo volverá tan pronto como pueda a cultivar materias primas y a cambiarlas por manufacturas más finas de lo que es capaz de producir por sí mismo.

Los economistas políticos de Europa han establecido como principio que todo Estado debe esforzarse en fabricar lo que necesita para sí y, como sucede con muchos otros, trasladamos este principio a América sin calcular una diferencia de circunstancia que a menudo produce una diferencia de resultado.

En Europa las tierras o están cultivadas o cerradas a cal y canto contra el cultivador. No recurren a las manufacturas por elección sino por necesidad, para sostener su excedente de población. Pero nosotros disponemos de una inmensidad de tierra para cortejar la industria del granjero. ¿Será preferible emplear a todos nuestros ciudadanos en su mejora, o apartar a la mitad, con el fin de que fabriquen bienes y cultiven artes artesanales para otros? […]

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¿Democracia constitucional o república de partidos?

Permalink 23.11.07 @ 18:43:00. Archivado en Mundo Libre

“Todas estas cosas han sucedido por la falta de una Constitución; porque LA NATURALEZA Y EL PROPÓSITO de una Constitución es PREVENIR el gobierno de partido, estableciendo un principio común que LIMITE Y CONTROLE EL PODER y el impulso del partido; y que diga a los partidos: hasta aquí habrás de llegar y no más allá” (Thomas Paine).

No me gusta nada el cariz que ha tomado la política en España. Me preocupa, y mucho, como estoy seguro que a miles de españoles que no están en la inopia. No por esperado el rumbo errático que sigue el gobierno de la nación es menos temible, ya que, aunque haya salido de unas “votaciones”, que no “elecciones”, lo que tenemos -y hemos tenido siempre, en ausencia de una buena constitución, desde la muerte del general dictador- no es un gobierno democrático, sino un gobierno de partido.

EL PARTIDO EN EL GOBIERNO, CAMBIA; EL GOBIERNO DE PARTIDO, JAMÁS

Durante el período preconstitucional y el que siguió al golpe de Estado de 1.978, se colgó en el escaparate político el rótulo de “estamos en reformas por ampliación de negocio”, mientras se trapicheaba en la trastienda; posteriormente, durante tres legislaturas se aplicó el “rodillo socialista”; después, durante dos, el “autoritarismo liberal-conservador”; ahora tenemos, de lo malo, lo peor: “la dictadura”, al alimón, de nacionalistas, separatistas y socialistas radicales.

El color del partido en el gobierno -en un gobierno de partido- cambia, pero la naturaleza corrupta del sistema, jamás. Siempre la misma negación a los ciudadanos de la libertad política para elegir y cambiar el gobierno (aunque nos “otorguen”, a capricho, ciertas libertades que el antiguo régimen negaba totalmente) y la misma burla de la auténtica democracia, al no introducir, como mínimo, la separación de poderes en el Estado y la elección directa, por mayoría, de nuestros representantes.

No esperaba otra cosa del sistema partitocrático. Menos aún, de un partido marrullero que ha accedido al poder con muy malas artes (la costumbre se ha hecho ley en esta secta política) y que ha llegado con la intención de permanecer en él a toda costa, aunque sea repartiéndose la nación y compartiendo el poder con sus aliados nacionalistas y separatistas; es decir, con todos los estatistas reaccionarios, de derechas y de izquierdas, que aún quedan en España. […]

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Dios es el ser verdadero

Permalink 22.11.07 @ 10:58:49. Archivado en Antología de la claridad

“La elevación del pensamiento por encima del ser sensible, de lo finito a lo infinito, el salto que rompe la serie sensible para pasar a la esfera de los suprasensible, todo esto es el pensamiento mismo, y sólo el pensamiento. Decir que esta transición no se debe verificar, es decir que no se debe pensar. En los animales no hay tal transición realmente; están encerrados en los límites de la sensación y de la intuición sensible. Por esto no tienen religión. Esta elevación del espíritu quiere decir que el mundo sí posee el ser, pero un ser que es mera apariencia, que no es el ser verdadero, la verdad absoluta, y que está más allá de esta apariencia, que es Dios y que Dios es el ser verdadero”.

A la elevación del pensamiento de la intuición empírica del mundo a Dios, Kant opone el punto de vista de Hume, según el cual no es racional pensar las percepciones, es decir, concluir de ellas lo universal y lo necesario.

LOS ANIMALES NO PUEDEN SALTAR DEL PENSAMIENTO DE LO SENSIBLE AL DE LO SUPRASENSIBLE, POR ESO NO TIENEN RELIGIÓN

No se persuadirá a una inteligencia clara y sana, ni a la filosofía, de que hay que partir de la intuición empírica del mundo para elevarse a Dios. Porque el hombre es un ser pensante, y esta elevación no tiene por fundamento la simple percepción sensible, una percepción al modo de los animales, sino el pensamiento. La esencia, la sustancia, el poder universal y la finalidad del mundo existen para el pensamiento, y sólo para él.

Lo que se llama pruebas de la existencia de Dios no son sino descripciones y análisis de la marcha del espíritu que es pensante y que piensa el ser sensible. La elevación del pensamiento por encima del ser sensible, de lo finito a lo infinito, el salto que rompe la serie sensible para pasar a la esfera de los suprasensible, todo esto es el pensamiento mismo, y sólo el pensamiento.

Decir que esta transición no se debe verificar, es decir que no se debe pensar. En los animales no hay tal transición realmente; están encerrados en los límites de la sensación y de la intuición sensible. Por esto no tienen religión.

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La mejor Constitución

Permalink 21.11.07 @ 17:48:54. Archivado en Mundo Libre

“Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera, se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida. Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen. Pues así como los vicios de los súbditos y su excesiva licencia y contumacia deben ser imputados a la sociedad, así, a la inversa, su virtud y constante observancia de las leyes deben ser atribuidas, ante todo, a la virtud y al derecho absoluto de la sociedad.”

Hemos demostrado que el hombre alcanza el más alto grado de autonomía, cuando se guía al máximo por la razón. Ahora bien, como la mejor regla de vida que uno puede adoptar para conservarse lo mejor posible es aquella que se funda el dictamen de la razón, se sigue que lo mejor es siempre aquello que el hombre o la sociedad hacen con plena autonomía.

UNA COSA ES GOBERNAR Y ADMINISTRAR CON DERECHO, Y OTRA DISTINTA GOBERNAR Y ADMINISTRAR MUY BIEN

Yo no afirmo, en efecto, que toda acción conforme a derecho sea la mejor posible. Pues una cosa es cultivar un campo con derecho y otra cultivarlo muy bien; una cosa, digo, es defenderse, conservarse, emitir juicio, etc. con derecho, y otra defenderse, conservarse y emitir juicio lo mejor posible. Por consiguiente, una cosa es gobernar y administrar la cosa pública con derecho y otra distinta gobernar y administrarla muy bien.

Así pues, tras haber tratado del derecho de cualquier sociedad en general, ya es tiempo de que tratemos de la constitución mejor de cualquier Estado.

Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera, se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida.

Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen.

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La ciencia política, frente a utopías y trampas

Permalink 21.11.07 @ 00:38:05. Archivado en Mundo Libre

“Cuando me puse a estudiar la política, no me propuse exponer algo nuevo o inaudito, sino demostrar de forma segura e indubitable, o deducir de la misma condición de la naturaleza humana, sólo aquellas cosas que están perfectamente acordes con la práctica. Y, a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia, con la misma libertad de espíritu con que solemos tratar los asuntos matemáticos, me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino en entenderlas.

Los filósofos conciben a los hombres no como son, sino como ellos quisieren que fueran. De ahí que, las más de las veces, hayan escrito una sátira en vez de una ética, y que no hayan ideado jamás una política que pueda llevarse a la práctica, sino otra que o debería ser considerado como una quimera, o sólo podría ser instaurada en el país de Utopía o en el siglo dorado de los poetas, es decir, allí donde no hacía falta alguna. Los políticos, por el contrario, se cree que se dedican a tender trampas a los hombres, más que a ayudarles, y se juzga que son más bien hábiles que sabios”.

Los filósofos conciben los afectos, cuyos conflictos soportamos, como vicios en los que caen los hombres por su culpa. Por eso suelen reírse o quejarse de ellos, criticarlos o (quienes quieren aparecer más santos) detestarlos. Y así creen hacer una obra divina y alcanzar la cumbre de la sabiduría cuando han aprendido a alabar, de diversas formas, una naturaleza humana que no existe en parte alguna y a vituperar con sus dichos la que realmente existe.

LOS TEÓRICOS ESCRIBEN SÁTIRAS EN VEZ DE ÉTICA Y JAMÁS ENSEÑAN UNA POLÍTICA QUE PUEDA SER LLEVADA A LA PRÁCTICA

En efecto, conciben a los hombres no como son, sino como ellos quisieren que fueran. De ahí que, las más de las veces, hayan escrito una sátira en vez de una ética, y que no hayan ideado jamás una política que pueda llevarse a la práctica, sino otra que o debería ser considerado como una quimera, o sólo podría ser instaurada en el país de Utopía o en el siglo dorado de los poetas, es decir, allí donde no hacía falta alguna.

En consecuencia, como se cree que, entre todas las ciencias que se destinan al uso, la teoría política es la más alejada de su práctica, se considera que nadie es más idóneo para gobernar el Estado que los teóricos o filósofos.

Los políticos, por el contrario, se cree que se dedican a tender trampas a los hombres, más que a ayudarles, y se juzga que son más bien hábiles que sabios. Efectivamente, la experiencia les ha enseñado que habrá vicios mientras haya hombres. Se esfuerzan, pues, en prevenir la malicia humana mediante recursos cuya eficacia ha demostrado una larga experiencia y que los hombres suelen emplear cuando los hombres son guiados por el miedo más que por la razón. […]

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La adicción a credos constituye una degradación moral

Permalink 19.11.07 @ 23:36:06. Archivado en Mundo Libre

“Nunca he sometido en su totalidad el sistema de mis opiniones al credo de ningún grupo de hombres, ni en religión, ni en filosofía, ni en política, ni en ninguna otra cosa en la que tuviera posibilidad de pensar por mí mismo. Una adicción de esa naturaleza es la última degradación de un agente libre y moral. Si sólo pudiera ir al cielo con un partido, simplemente no iría. Esto es lo que pienso, y veréis por ello que tenía razón al decir que no era ni federalista ni antifederalista; que no soy de ninguno de los dos partidos, ni tampoco un contemporizador entre partidos.

Nunca tuve, en religión o en política, una opinión que no me atreviera a sostener. Una constreñida reserva sobre estas cuestiones me habría, quizá, procurado mayor estima por parte de algunos, pero menos por mi propia parte. Lo que más deseo es proseguir cumpliendo, estricta pero silenciosamente, mi deber; evitar llamar la atención, y mantener mi nombre fuera de los periódicos, porque el dolor de una leve censura, aun injustificada, me parece más agudo que el placer de una gran alabanza”.

NO PERTENEZCO A NINGÚN PARTIDO NI SOY UN CONTEMPORIZADOR ENTRE PARTIDOS

Decís que os han hablado de mí tachándome de antifederalista, y me preguntáis si es cierto. Mi opinión nunca ha tenido importancia suficiente para que merezca citarse; pero ya que me lo preguntáis, os la daré.

No soy federalista, porque nunca he sometido en su totalidad el sistema de mis opiniones al credo de ningún grupo de hombres, ni en religión, ni en filosofía, ni en política, ni en ninguna otra cosa en la que tuviera posibilidad de pensar por mí mismo. Una adicción de esa naturaleza es la última degradación de un agente libre y moral. Si sólo pudiera ir al cielo con un partido, simplemente no iría. […]

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¿No podemos actuar como gente razonable?

Permalink 18.11.07 @ 13:08:42. Archivado en Filosofía cordial

“¿No podemos ponernos de acuerdo los ciudadanos -los partidos ya están de acuerdo en repartirse el poder y el botín: de eso discuten, nada más- para poner las bases de un sistema político fundado en la libertad, la justicia, la igualdad y la concordia, cualquiera que sea la forma de Estado y de Gobierno que revista? ¿No podemos ser sensatos y actuar como gente razonable? ¿No? Pues, entonces, nada sensato ni razonable traerá ningún sistema político. Ni siquiera la democracia, que no será más que la palabra para designar una cáscara vacía”.

Ortega y Gasset decía que, ya en su tiempo, el politicismo lo invadía todo. El hombre masa ya no tiene creencias íntimas, sean religiosas o morales, sean verdaderas o falsas, sino ideologías: hasta el pasotismo juvenil o la indiferencia de los adultos hacia los asuntos públicos, es una opción política, por apolítica. Que los ciudadanos no se metan en política es lo único que desean todos los políticos.

Yo no niego las diferencias anecdóticas entre los partidos políticos existentes, sino que esa diferencias sean de principios y, por lo tanto, de interés para los electores. Pero, me dirás, si no hubiera partidos o facciones, ¿de qué discutirían los diputados en un parlamento democrático? ¿Y los ministros del Gobierno? Pues de cuál es el mejor camino, probándolos todos, si es necesario, para solucionar los problemas de la sociedad civil que representan.

Además, yo creo que es la sociedad la que debe decidir el grado de poder que va a ceder a los poderes del Estado y el que se va a reservar para los municipios, comunidad natural donde se desenvuelve la vida humana cotidiana de los ciudadanos.

Dar demasiado poder al Ejecutivo, al Judicial o al Parlamento me parece muy peligroso. Democracia debe ser sinónimo de autogobierno y soberanía del pueblo, aunque ya sé que los más conspicuos republicanos del momento sostienen que eso es una fantasía. Pues, vale. A mí, personalmente, me atrae mucho más la aburrida vida civilizada de los suizos que el apasionante, agresivo y convulso modo de vida americano.

Pero los españoles no somos suizos ni americanos, obviamente. ¿No es posible tomar lo mejor de los sistemas de pueblos como ellos y tratar de adaptarlo a nuestra idiosincrasia y nuestra cultura? ¿No podemos dejar de oscilar eternamente entre la reacción y la revolución, entre la izquierda y la derecha, entre parlamentarismo y presidencialismo, entre monarquía y república?

¿No podemos ponernos de acuerdo los ciudadanos -los partidos ya están de acuerdo en repartirse el poder y el botín: de eso discuten, nada más- para poner las bases de un sistema político fundado en la libertad, la justicia, la igualdad y la concordia, cualquiera que sea la forma de Estado y de Gobierno que revista?

¿No podemos ser sensatos y actuar como gente razonable? ¿No? Pues, entonces, nada sensato ni razonable traerá ningún sistema político. Ni siquiera la democracia, que no será más que la palabra para designar una cáscara vacía.

Comentario del autor en LOS VALORES CLÁSICOS DE LA IZQUIERDA

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Dios está de eterna actualidad

Permalink 16.11.07 @ 11:16:37. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Sigo creyendo que el sentimiento que consiste en alegrarse del bien ajeno se llama amor. Así opinan el diccionario y Leibniz. Y no es tan raro ese sentimiento: la mayoría de los padres, si no todos, lo experimentan hacia sus hijos. En cambio el deseo de unión con la persona amada, que tú dices, no me parece esencial: el padre ama a la hija, pero precisamente por eso desea que ella se una a otro hombre en vez de a él.

En cuanto a lo que dices de Dios, estoy en desacuerdo con muchas cosas, pero ahora me limitaré a una de ellas, a saber: que en Dios hay materia, o que es material. Ahora bien esto es imposible, como probaré por dos argumentos (cuya inteligencia supone cierto conocimiento de la filosofía aristotélica):

1. La materia es potencial, es decir es potencia (pasiva) respecto a la forma; como la madera es potencia respecto a la mesa. Pero en Dios nada es potencia (pasiva), pues es acto puro. Luego en Dios no hay materia.

2. La materia es extensa, y por tanto compuesta. Pero Dios no es compuesto. Ergo…

Saludos.

-Respuesta-

1.- Hay dos tipos de definiciones: nominal y real. La nominal es el significado semántico que cada uno da de lo definido. Con tal de que no resulte ininteligible para los demás, cualquier definición nominal es válida, sobre todo para la práctica de la vida cotidiana. Pero en filosofía debemos poner mucho cuidado en las definiciones, porque a ser posible deben ser reales; es decir: las palabras, en este caso, deben indicar lo que la cosa es realmente.

Buena definición real es aquella que describe la esencia de la cosa, de tal forma, que de ella se puedan deducir, claramente, todas sus propiedades. Sustituir la definición real, es decir, la esencia de la cosa, por la descripción de ciertas propiedades suyas, es un error que impide el progreso del conocimiento filosófico, que siempre va de una cosa real a otra cosa real.

Digo esto para explicar mi insistencia en que alegrarse del bien de otro es una propiedad del amor, que deriva naturalmente de dicho sentimiento; pero no es la esencia del amor. El sentimiento de gozo o alegría que te causa la persona amada, es amor; y cuando la amas, te alegras de su bien, como deseas estar unido a ella o volver a verla, expresiones o propiedades que emanan necesariamente del sentimiento amoroso.

Tampoco debemos confundir la unión afectiva con la sexual. El amor sexual es posesivo y egoísta; el espiritual, liberador y generoso. Un padre amoroso desea, en efecto, por afecto hacia su hija, lo que sea bueno para ella. Hablamos, por supuesto, del amor bien entendido, pues la mayoría de los padres aman a sus hijos de una forma posesiva y egoísta que está muy lejos del amor auténtico.

2. Estoy de acuerdo contigo. Dios es acto puro. Dicho de otro modo: Dios está de eterna actualidad. La potencia de la que yo hablo es su misma esencia activa, que se expresa con energía e inteligencia sumas. La energía y la materia son intercambiables: la energía es materia infinita e indivisible, y la materia es energía con forma y divisible. Dios no es corpóreo: es energía pura. Pero, además, es pura inteligencia, aunque tampoco tiene mente o alma. Y es infinitas cosas más que se nos ocultan. Por eso, nuestro conocimiento de él es real, pero no total, y aunque desconozcamos infinitos atributos suyos, no por eso dejamos de conocer aquellos que, de algún modo, constituyen nuestra propia esencia.

Saludos.

Comentario y respuesta en DIOS

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La democracia y el hombre nuevo

Permalink 15.11.07 @ 11:04:54. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Enhorabuena por esta «oportuna» publicación. Me ha gustado la frase que extraes. Eso de la igualdad a la fuerza es otra imposición más que parece que últimamente está de moda.

Por cierto, hasta ahora no me había parecido oportuno decirlo, pero no puedo evitar sentirme impresionado por el mágnífico archivo gráfico al que tienes acceso. Estupendo.

-Respuesta-

Estos pensamientos del conde de Keyserling, maestro de Tagore, muestran con claridad, al igual que otros similares editados aquí, lo que yo creo. Que la democracia política hace más fácil que todos los seres humanos, o al menos el mayor número posible de ellos, no tengan impedimento alguno para alcanzar sus anhelos más profundos, especialmente el deseo fundamental de ser libres y felices.

Pero también que la verdadera democracia, la democracia completa o total, no consiste en un igualitarismo castrador o un colectivismo gregario, sino en que el libre desarrollo de cada uno sea la condición del libre desarrollo de todos.

Por eso no debemos caer en el politicismo, es decir: poner en la política más confianza de la debida. Después de todo, la política afecta únicamente a nuestras relaciones con el Estado y a la gestión de los asuntos públicos o generales.

Pero nuestra vida íntima y nuestra plenitud personal están completamente en nuestras manos y dependen exclusivamente de nuestras fuerzas espirituales.

Respecto al archivo gráfico no tengo ningún secreto, como no sea todo el tiempo y cariño que dedico a buscar las mejores imágenes disponibles para ilustrar los pensamientos de hombres y mujeres cuya claridad o lucidez me han impresionado, a veces vivamente.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en LA VERDADERA DEMOCRACIA Y EL HOMBRE NUEVO

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La equidad y la justicia

Permalink 14.11.07 @ 10:24:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

En estos tiempos, se deben cambiar los términos, para ser más equitativos y justos, ya que se supone estamos avanzando: mujer y hombre, masculino y femenino, que siendo palabras, palabras, hacen la diferencia para quienes por siglos hemos sido sometidas, en todas las instancias, a lo masculino, hombre o varón en la vida sexual, religiosa, económica, legal, etc., etc.

Una Constitución es una base política, filosófica y social para fundar un país y es lo más importante para comenzar, porque de ahí parten todas las Leyes, las cuales, en esta etapa de evolución cultural y social de los humanos, son indispensables para la convivencia y deben ser justas.

-Respuesta-

Cuando en mis artículos de política empleo la palabra libertad me refiero, salvo alguna excepción que se me escapa, a la libertad política. Luego democracia ¿para qué? Para poder ser hombres libres. Políticamente libres. Nada más ni nada menos. Y si alguien se pregunta para qué ser libres, que lea, por favor, el breve artículo que he titulado Sabiduría.

Empleo la palabra hombre en sentido genérico, no sexual. Es decir, hombres significa lo mismo que tú propones: seres humanos. Y cuando digo genérico, me refiero al género humano, que incluye los dos sexos, varón y hembra. No digo que debamos ser libres para ser varones, sino para ser hombres. Es una confusión bastante lamentable, y no por ello menos frecuente, la que consiste en confundir el género gramatical (masculino, femenino o neutro) de los nombres o pronombres, con el sexo masculino o femenino de los hombres. En fin, palabras, palabras, palabras…

Lo que importa es la libertad política, y como he visto que en otro comentario tuyo nos invitas a leernos la Constitución Bolivariana, lo haré en cuanto la consiga. Pero te diré que, de antemano, no me interesa demasiado, puesto que en Venezuela, por lo que leo de ese país hermano, hay menos libertad política aún que en España.

Habrá más o menos libertades civiles en determinado país; pero considero que sólo hay libertad política allí donde la Constitución separa los poderes del Estado; donde el pueblo soberano elige a sus representantes -en aquellas instancias en que no pueda actuar directamente- y los depone, si no cumplen con su mandato imperativo ; donde todos -gobernantes y gobernados- están sometidos a leyes justas y equitativas respaldadas por la mayoría; y sobre todo, allí donde los derechos del hombre y del ciudadano son tenidos y respetados como sagrados.

Todo lo demás no pasa de ser demagogia, es decir, la degeneración de la democracia, en la que se adula a las mayorías, se oprime a las minorías, se manipula a todos, y se vive sin ley ni justicia. Una Constitución que no garantiza de hecho la justicia, la igualdad y la paz, sólo sirve de coartada para la corrupción de la sociedad política y de la sociedad civil. O sea, que es papel mojado.

La equidad y la justicia son la base de una sociedad pacífica y próspera. Y, por supuesto, cambiar el lenguaje tiene su importancia, pero lo que importa de veras es cambiar los regímenes corruptos y despóticos por sistemas democráticos.

En mi bitácora inserto, en la sección “Antología de la claridad”, textos de autores ilustres que dicen algo muy claramente, aunque yo mismo no siempre esté totalmente de acuerdo con ellos. Acabo de colgar un texto de Tocqueville sobre los países de América del Sur. Él los vio, en el siglo XIX, desgarrándose las entrañas a sí mismos, como si su destino político fuera la tiranía política y el caudillismo.

Deseo de todo corazón que esos países, y el mundo entero, encuentren su camino hacia la libertad política. En mi blog intento aportar mi granito de arena al respecto, al menos en lo que concierne a España, que pasó hace algunos años de la autocracia o dictadura a la oligocracia o régimen de partidos, pero aún no a la democracia.

Un comunicante de Chile me ha pedido autorización para divulgar mis artículos porque dice que las ideas que defiendo, y él comparte, también se pueden aplicar allí. Por otra parte, acabo de enviar -accediento gustoso a su socilicitud- mi primer artículo para un periódico independiente de Perú que quiere trabajar por la democracia entre sus compatriotas.

La mejor Constitución para cualquier país es aquella que fomenta la paz y la concordia entre los ciudadanos. Una Constitución que no previene y castiga el despotismo de los gobernantes, la iniquidad de los legisladores, la prevaricación de los jueces y la corrupción política o civil, es inútil por completo. Y, con toda seguridad, no es democrática. Porque democracia es EL GOBIERNO DE TODO EL PUEBLO, y no el de una clase contra otras, llámese comunismo, socialismo, fascismo o liberalismo.

Los ciudadanos, por ignorantes que sean, no se equivocan jamás si saben que las leyes que demandan se aplicarán a todos por igual, es decir, a los gobernantes y a ellos mismos. Porque hasta el menos despierto, aunque no entienda de política, sabe velar muy bien por sus intereses. Y en democracia no se le pide otra cosa.

Un saludo.

Comentario y respuesta transcritos desde Kaosenlared a DEMOCRACIA ¿PARA QUÉ?

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Es necesario librarse del miedo

Permalink 13.11.07 @ 11:00:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

¡Qué manía con eso de querer ser lo que ya somos negando para ello una parte de nosotros mismos! Precisamente es el miedo lo que ha salvaguardado siempre al hombre, animal como cualquier otro, de las amenazas ciertas. No siente miedo quien no conoce el peligro. Son, precisamente, los temores más fuertes, los que nos obligan a reflexionar sobre la forma más eficaz de vencer el peligro. El miedo proviene, precisamente del conocimiento previo, por muy primario que sea éste, sobre los efectos que puede producir cierta amenaza. Y es precisamente del conocimiento del peligro, que estimula nuestra capacidad de reflexión, de donde puede surgir la fórmula que los evite efectivamente. […]

En esencia, la democracia no es más que una especie de alianza de los débiles contra el Poder instituido. […] Lo malo es que es el propio Poder quien lleva siempre la iniciativa. Algo falla: o bien no sentimos el suficiente temor, o es débil nuestra capacidad de reflexión, o somos sus aliados, del Poder, que no es mala solución. Y así somos, democráticos y libres; ya no sentimos temor. Es decir, nos hacemos la ilusión. De ilusión también se vive.

-Respuesta-

Es necesario aclararse. Al comentario: “No es necesario”, no sabría muy bien que contestar. No he conseguido comprender, seguramente por torpeza mía, cuál es la tesis que defiende ni que es lo innecesario, ¿librarse del miedo?

Precisamente el miedo es el factor fundamental que mantiene esclavizados a los hombres toda la vida: miedo al futuro, a la soledad, a la muerte, a la vida, a la pobreza, a las responsabilidades, a la vejez, a la enfermedad, a los poderosos, etc. Miedo, al fin y al cabo.

No me refiero, por supuesto, a ese temor sano ante los peligros naturales que nos acechan, al servicio de nuestra supervivencia física; sino a ese miedo existencial, tan moderno, a peligros reales e imaginarios, que nosotros mismos hemos creado. Incluyendo el miedo a nuestros gobernantes, que nosotros ponemos ahí; sobre todo, los que les votan.

A menos que nos liberemos de esos miedos profundos, recalcitrantes, angustiosos, jamás sabremos lo que es la libertad auténtica, la del espíritu. De esa libertad hablo en mis artículos de filosofía y ética.

En los de política y cultura, abogo por la Democracia Constitucional como única vía, que yo conozca, para liberarse del terror político y religioso, así como para lograr la paz social y la seguridad física o jurídica.

No es que considere la libertad política más importante que la otra. Al contrario. Pero un modo de vida racional y pacífico puede ayudar considerablemente a que muchos más alcancen, en la medida en que puedan, esa libertad completa y total que es, a la vez, bondad , belleza y verdad.

El fin del Estado es la libertad política; y el de ésta, la libertad espiritual.

El hombre no nace espiritualmente libre, sino esclavo. Y sólo poniendo todo su coraje en la lucha podrá liberarse de los miedos que le atenazan. Frente a todos los poderes, incluyendo el propio miedo. Una tarea que requiere reflexionar con profunda seriedad.

Suerte.

Comentario y respuesta transcritos desde Kaosenlared a DEMOCRACIA ¿PARA QUÉ?

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¡Todo o nada!

Permalink 12.11.07 @ 09:46:57. Archivado en Conciencia vigilante

“Muéstrame uno solo que sea un alma; muéstrame uno solo que no haya malgastado lo mejor de sí por prisa o por indecisión. De la libertad proviene la belleza de un reino. ¿Cuánto durará la lucha? Hasta el fin de vuestra vida, hasta que hayáis sacrificado todo y os hayáis desligado de todos los compromisos, hasta que con voluntad firme hayáis desterrado cualquier vacilación cobarde ante esta orden: ¡todo o nada! ¿Cuánto os costará? Todos los dioses, la molicie de los días de fiesta, la cadena dorada de la servidumbre, las almohadas de la indolencia. Está perdida de antemano la bandera que se defiende con debilidad, y condenado de antemano está quien tenga miedo al sacrificio. Pasa por el desierto del sacrificio la ruta que nos lleva a Canaán. ¡Ganemos la victoria cayendo!”

Andando a tientas vuelves a tu casa, siervo fatigado. Si en tu pecho brotara la fuerza de voluntad, si sólo te faltasen arrestos, yo habría reducido las fatigas de tu camino; sobre mi espalda mortalmente cansada, con los pies maltrechos, te habría llevado gustoso. Pero es vana toda ayuda para un hombre que no quiere lo que no puede.

NO AMBICIONO NADA NUEVO, QUIERO REIVINDICAR EL DERECHO DE LO ETERNO

¡Sí! ¡La vida es difícil! ¡Qué apego le tienen estas buenas gentes! Todo ser enfermizo le da tanta importancia como si pesaran sobre sus débiles hombros la salvación del mundo y la salud espiritual de la Humanidad. A hacer sacrificios sí están dispuestos. ¡Por Dios! ¿cómo no? Pero la vida, la vida… hay que conservarla.

Cuando era niño imaginaba un búho que tuviese horror a la oscuridad, y un pez que tuviera horror al agua. Me reía a mandíbula batiente. Enfermo o sano, casi todo hombre de mi país es un búho como ése, es como uno de esos peces. Fue creado para llevar a cabo su misión en las profundidades; debiera vivir en las tinieblas de la vida, y eso es lo que le atemoriza. Se revuelve lleno de angustia al borde de la playa y rehuye su mansión estelar.

No. Estoy sano y fuerte, como los cerros, como el pino de la loma. El que requiere ser curado es el linaje del siglo. No pedís otra cosa que bromear, jugar, reír, creer un poco, pero no ver… ¡Y pretendéis cargar el dolor del peso en Uno del cual os han dicho que vino a tomar sobre sí la expiación! Por vosotros, Él se dejó coronar de espinas, para que a vosotros os esté permitido bailar… ¡Bailad, pues!… Pero ¿adónde os llevará la danza?

No. La alegría no rebosa en ningún pecho. Bien estaría si así fuese. ¡Bah! ¿Eres siervo de la alegría? Pues sélo, al menos, con constancia. No seas de una manera hoy o ayer, y de otra manera distinta dentro de un año. Sé lo que seas de una vez y por entero, no a trozos ni a medias.

Separáis la vida de la fe y la doctrina. Nadie se interesa por ser. Vuestro empeño es elevar el espíritu, pero no vivir entera y plenamente. Para tambalearos a vuestro modo, necesitáis un Dios que haga la “vista gorda”. Como la propia estirpe, su Dios ha de ser cano y debe pintarse con gorro de dormir y calva… Pero ése no es el Dios mío. Mi Dios es un huracán, y el tuyo es viento; es duro, y el tuyo es sordo; es todo amor, y el tuyo es odio.

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La necedad también habita en las alturas

Permalink 07.11.07 @ 17:43:08. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Creo firmemente que mucho antes de que se acabe la vida en la tierra, la especie humana habrá dejado de existir... por irracional.

-Respuesta-

Yo ni soy pesimista ni optimista. El ser humano está dotado de raciocinio, pero en cantidad muy limitada. No es verdad que sea más irracional que los animales. Menos mecánicos, más imprevisibles, sí, pero no más brutos.

Lo que pasa es que los celos, las luchas por el dominio, la violencia, etc. entre los animales los vemos naturales. Y en los seres humanos, como tenemos un “ideal” racionalista o moralista de lo que “debería ser” (es decir: como a nosotros nos parece bien, claro), esas pasiones nos decepcionan o nos enfurecen, como si no fueran igual de naturales. Todo porque quisiéramos que el mundo obedeciera a los dictados de nuestra lógica particular, pretensión tan arrogante como odiosa.

Los intelectuales y teóricos, por ejemplo, aunque padecen las mismas deficiencias morales que los demás mortales, maldicen al hombre común y lo desprecian. Pero ellos que critican la indecencia en otros, la practican sin decoro ni vergüenza mientras pretenden “organizar la decencia”. No salgo de mi asombro.

¿Acaso la soberbia, el dogmatismo, la intolerancia, el sectarismo, la codicia de poder o gloria, la vanidad, etc. sólo es indecente en los ignorantes? ¿O será -como ya observó Spinoza- que no juzgamos las acciones por su calidad, sino por quien las realiza; y que de dos que hacen lo mismo, al que es culto -o lo pretende- lo disculpamos y al que es ignorante lo execramos? La necedad, no el sentido común, es la cosa mejor repartida del mundo. Porque, como decía Salomón, la estupidez también habita en las alturas.

No sé lo que pasará con el mundo ni con la especie humana a medio plazo. Sí sé, más allá de cualquier duda razonable, que ni el mundo ni la sociedad ni la política los van a cambiar aquellos que deberían empezar por cambiarse a sí mismos. “Médico, cúrate a ti mismo”, reza un antiguo dicho. Hazte decente y sabremos que estás en el secreto de cómo curar la indecencia. O: “¡Hipócrita! Saca primero la viga que tienes en tu ojo y entonces verás bien para sacar la pajita que quieres extraer del ojo de tu hermano”, palabras sabias salidas del hijo de un humilde carpintero.

Pero no caerá esa breva. Porque la cabra tira al monte y el intelectual a la soberbia. Por eso ambos son incorregibles, aquélla por irracional y éste por racionalista.

Comentario y respuesta en ¿ES INGENUO TRABAJAR POR LA PAZ?

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Trataré de hacer realidad mis sueños

Permalink 07.11.07 @ 10:02:06. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Precisamente por que toda organización que persigue el poder político o financiero, tiende a la oligarquía, es por lo que se impone la democracia en su esencia de poderes diversos y divididos, fuertemente controlados por los ciudadanos.

La tendencia de las organizaciones políticas a ser controladas por élites es un tema que fue estudiado por los italianos Mosca y Pareto y por el alemán Michels (discipulo de Max Weber) con su famosa ley de hierro de las oligarquías cuyo cumplimiento se ha mostrado invariable en la historia de la experiencia política.

Comprendo la ilusión ingenua de formar un partido “democrático de verdad”, pero ya está casi todo inventado. Si se consigue, todo el trabajo de esos tres señores, contrastado por años de experiencia, sería refutado.

Ahora falta que ese magnífico ingenio democrático se convirtiese en mayoritario…. Saludos y enhorabuena.

-Respuesta-

Comprendo perfectamente que “toda organización que persigue el poder político o financiero, tiende a la oligarquía”, porque todo el que tiene poder tiende a abusar de él, y quien se mueve por el deseo de riquezas o de gloria es un ambicioso que lleva la tiranía en el alma. Pero eso sólo puede ocurrir cuando las asociaciones políticas no son democráticas en su constitución, funcionamiento u objetivos. Que es lo mismo que ocurrirá en un régimen con separación de poderes, donde los ciudadanos se limitarán a elegir y deponer a sus representantes, con o sin mandato imperativo.

La llamada democracia “representativa” en la cúspide, sin una fuerte democracia “participativa” y “deliberativa” en la base, será el camino directo hacia una nueva oligarquía, con nuevos partidos o los viejos renovados, y una nueva casta de políticos que se creerán con el derecho natural de gobernar al pueblo, al que conciben como incapaz de gobernarse a sí mismo.

Bueno, amigo, pues si no hay más remedio habrá que refutar a esos tres caballeros que mencionas, creando un partido democrático serio. Los partidos que ellos estudiaron, ¿observaron alguna vez las tres o cuatro reglas que apunta Andrés de Francisco en su artículo? ¿No? Entonces eran oligárquicos desde su mismísima fundación. ¿Las observan los movimientos republicanos de nuevo cuño -como el de Antonio García-Trevijano- que tienen a un dictador en la cúspide y a una partida de serviles vasallos en la base? ¿No? Entonces ya son dictatoriales desde su nacimiento.

Sé que es posible un partido democrático porque yo siento que soy un sincero demócrata. Y mi aspiración no ha sido, ni es, ni será nunca el poder político o financiero, que detesto, sino contribuir a que todo el poder sea devuelto al pueblo, su legítimo y más fiable depositario.

También tachaban a Jefferson de ingenuo, y cuando obtuvo la presidencia de los Estados Unidos, sin hacer una sola promesa demagógica ni contraer un solo compromiso con las oligarquías, sus enemigos políticos tuvieron que reconocer su honestidad y buen juicio. Aunque pensaran de él lo mismo que los que zaherían al general Jackson, primer presidente americano elegido por sufragio universal, diciendo “ha llegado el Rey Chusma”. La chusma, para los oligarcas republicanos, siempre fue y será el pueblo al que, en el fondo, desprecian.

Sin que se me pase por la cabeza comparación alguna, mi reino, como el de Jefferson -este gran demócrata en el que me he encontrado a mí mismo políticamente-, no es el poder o la gloria, sino el conocimiento, la verdad y el amor. El despotismo, la corrupción y la hipocresía no sólo no me tientan sino que me dan asco, y los que caen en sus redes pena. Por eso aspiro a trabajar con otros muchos que sé que sienten lo mismo que yo -pero incluso solo, si fuere preciso-, para que España conozca la democracia, alcance su libertad y disfrute, por fin, de la concordia entre hermanos.

El mismo Jefferson llegó a decir: “Si sólo pudiera ir al cielo perteneciendo a una facción, me abstendría de ir”. En aquel momento no había partidos en los EEUU. Pero su defensa de una democracia radical frente a los poderosos antidemócratas, ya fueran monárquicos o republicanos aristocráticos, le obligó a tomar partido por el autogobierno y la felicidad del pueblo.

Después de ocho años de gobierno con superávit, pero sin cobrar impuestos, para no quitarle a los trabajadores el pan ganado con su esfuerzo, se retiró, harto de la “política práctica”, a fabricar clavos y cultivar su finca en Monticello, gozando, hasta el fin de sus días, de sus libros, su correspondencia, su familia y el amor de todos sus conciudadanos, tal como siempre había deseado.

Si no consigo una buena asociación de demócratas honestos y valientes, será porque yo no sabré convocarlos e inspirarlos por la libertad y la justicia, o que no soy la persona indicada para tomar esta iniciativa (de esto estoy completamente seguro, pero siento que debo hacerlo), pues me niego a creer que esté solo en esta noble lucha.

Sea como fuere, seguiré soñando hasta el fin de mis días con la democracia para España y la felicidad del mundo, pues, al igual que Jefferson, prefiero los sueños del futuro a las historias del pasado. Pero, además, mientras aún me queden fuerzas, haré algo más que soñar, tarea exclusiva que reservo para la impotencia de mi vejez, caso de que llegue a ella. Trataré de hacer realidad mis sueños. Pues los sueños, en sí mismos, sueños son; y, si no se materializan, quedarán reducidos a nada, y aún a menos que a nada, a simple vanidad y puro humo.

Gracias por desearme suerte.

Comentario y respuesta en ¿DEMOCRACIA DE LOS PARTIDOS? SÍ, PERO EN SERIO

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¿A qué sabe la vida?

Permalink 06.11.07 @ 09:34:47. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Dices: “El ateo, lo siento, es ciego para lo esencial, y así va por la vida, con la mirada perdida, sin jamás poder divisar un horizonte de eternidad. ¡Lástima! Porque la pérdida es irreparable.”

Si la pérdida del horizonte es para toda la eternidad, qué importa la lástima de dejar el “Ser”. “Ser” sólo tiene sentido humano en la temporalidad de la existencia.

-Respuesta-

¡Cómo no va a importar, amigo, ser ciego en un mundo de videntes! El que nace ciego, y ciego permanece, nunca será consciente de lo que se pierde, y tal vez sea mejor así. Pero el que habiendo sido curado de la ceguera, ahora ve, ése no cabrá en sí de dicha, aunque su gozo esté enturbiado levemente por la tristeza de saber que muchos aún permanecen en aquel su primitivo estado, privados de luz.

Naturalmente, me refiero al sentido de la vista que más importa: el espiritual, pues para ver a Dios y contemplar las cosas eternas no hacen falta ojos, sino entendimiento.

La “existencia” es temporal, ciertamente, pues habitamos cuerpos mortales, que tarde o temprano cederán su aliento. Pero la flecha del tiempo sólo da sentido al movimiento. El verdadero sentido de la vida sólo se alcanza cuando sentimos y experimentamos que nuestra “esencia” es eterna.

Por eso, si nos creemos criaturas del Tiempo, en vez de hijos del Eterno, pasaremos nuestra breve y miserable existencia, frustrados y amargados, sin averiguar jamás el verdadero sabor de la vida.

Y ¿a qué sabe la vida? La vida -diría Alain- sabe a felicidad, como la fresa sabe a fresa.

¿No es una lástima morir sin haber vivido?

Un saludo cordial.

Comentario y respuesta en CALVINO ERA ATEO, COSA QUE YO NUNCA SERÉ

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¡Ay del que se salga de la fila!

Permalink 04.11.07 @ 13:44:24. Archivado en Mundo Libre

“Estos jóvenes aprenderán a pensar como alemanes y a actuar como alemanes. Los niños pasarán de las agrupaciones infantiles a las Juventudes hitlerianas, allí nos los quedaremos otros cuatro años y no será para devolverlos después a quienes se dedican desde antiguo a recrear clases y categorías sociales, sino para hacerles ingresar de inmediato en el Partido o en el Frente de Trabajadores, en las formaciones de asalto, las SA, o en las de élite, las SS, en las motorizadas de la NSKK, etc. Si aún no salieren convertidos en nacionalsocialistas de la cabeza a los pies, ingresarán en el Servicio de Trabajo Social obligatorio para pulirlos allí durante otros seis o siete meses. Y en el supuesto de que a alguno que otro le quedara todavía un resquicio de conciencia de clase o de orgullo social, será el Ejército el encargado de extirpárselo. Y después, para que no puedan sufrir una recaída, los haremos ingresar de nuevo en las SA, las SS, etc. Ya no se verán libres durante toda su vida.” (Adolf Hitler, Völkischer Beobachter, 1938)

Después del primer proceso por crímenes de guerra estuve a punto de conseguir que padre mantuviera conmigo una conversación sobre los crímenes del Estado nazi.

-No- me contestó, -no quiero hablar de eso porque yo no sabía nada.

Siguió argumentando que cuando él iba a la escuela aún les enseñaban a respetar la ley y el orden, que él había luchado bajo las órdenes del káiser cuando aún era honorable conducir a una patrulla por el campo de batalla, que durante años no había hecho otra cosa que trabajar, pagar sus impuestos y no cometer ningún delito y ahora, de repente, pretendían que él se sintiera culpable de unos crímenes que habían cometido otros.

-No encerrarían a nadie que fuese del todo inocente- me insistió, -que me cuenten lo que quieran. Desde que tengo capacidad de pensar, los delincuentes son los detenidos y no aquellos que los detienen.

Después pegó un puñetazo en la mesa, un golpe tan fuerte que las tazas de café dieron un pequeño brinco y exclamó:

-¡Cómo podría suponer yo que un gobierno alemán ordenara cometer esos crímenes que están saliendo ahora a la luz!

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El mundo al revés

Permalink 02.11.07 @ 09:56:22. Archivado en Filosofía cordial

“Ninguna de estas religiones, ni los creyentes en ellas, tienen el menor conocimiento de Dios. Pero los ateos, no lo hacen mejor, sino peor si cabe, que los creyentes. Pues mientras estos intentan suplir con la imaginación su ignorancia de la naturaleza divina, aquellos, incapaces de imaginárselo, niegan su existencia”.

Spinoza nunca fue ateo, ni tampoco panteísta. Que los creyentes en dioses antropomórficos (judíos, cristianos o musulmanes) lo tuvieran por tal, no me extraña en absoluto. Todos ellos conciben a Dios a semejanza de un hombre (varón, por supuesto) y dotado de sentimientos e intenciones humanos.

Ninguna de estas religiones, ni los creyentes en ellas, tienen el menor conocimiento de Dios. Pero los ateos, no lo hacen mejor, sino peor si cabe, que los creyentes. Pues mientras éstos intentan suplir con la imaginación su ignorancia de la naturaleza divina, aquéllos, incapaces de imaginársela, niegan su existencia.

Por otro lado, los panteístas, al llamar Dios al mundo, atribuyen a las cosas finitas una infinitud que no poseen; lo mismo vale para el antropoteísmo de Feuerbach.

Spinoza, contra unos y otros, afirmó la existencia del ser eterno e infinito y lo llamó DIOS O NATURALEZA. Pero distinguió, sin separarlas, dos naturalezas en la Naturaleza: la naturaleza naturante o creadora y la naturaleza naturada o creada.

La primera es la esencia productora de todas las cosas, está dotada de infinitud y eternidad absolutas, y es la única a la que Spinoza da el nombre de Dios; la segunda es producida o creada, e incluye un universo ilimitado y los incontables mundos que lo conforman, así como todas las cosas finitas que habitan en ellos.

Por eso censura Spinoza a unos y otros por no seguir el orden natural a la hora de filosofar, pues el conocimiento de Dios es prioritario, tanto para entender la vida como para explicarla.

Y por eso sostengo yo que los científicos y filósofos vulgares -hay notables excepciones que iremos mencionando en FD- contemplan el mundo al revés, lo que hace a sus teorías e hipótesis, sobre la realidad, sumamente enrevesadas y erróneas, por no decir absurdas.

Acotación del autor en ATEÍSMO Y PANTEÍSMO

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Libres, siervos y clientes

Permalink 01.11.07 @ 12:35:48. Archivado en Mundo Libre

“Podemos pues decir que la fogosidad es esa fuerza interior mediante la que uno se domina a sí mismo, vence al enemigo interior y establece la paz del alma, la amistad consigo mismo y la unidad del yo. Por eso no es una virtud cualquiera, sino “la base de todas las virtudes”. A su vez, ese hombre libre y virtuoso sabrá suspender sus intereses privados -las bajas pasiones del individuo- y deliberar con sus conciudadanos sobre lo que conviene a la felicidad pública y es justo para la polis. Y si tras la deliberación racional resulta que sus intereses particulares no encajan con los generales, tendrá la valentía y el ardor “patriótico” necesarios para obedecer nuevamente a la razón y sacrificarse al bien público”.

El republicanismo construye su exigente concepto de libertad por contraposición al de esclavitud o servidumbre. El siervo, frente al libre, es aquel que no vive como quiere sino según la voluntad de su señor, voluntad que se le impone despóticamente. Está, pues, a merced de la ajena jurisdicción: es alieini iuris (1).

En esa medida, y necesariamente, el siervo padece dominación, es decir, puede ser interferido sin consentimiento, arbitrariamente. Si el amo es benevolente o negligente en el ejercicio de su poder, tal vez el esclavo escape de hecho a la interferencia, pero sigue estando, pese a esa feliz contingencia, in potestate domini (en poder del señor).

SÓLO CON FUERTES GARANTÍAS REPUBLICANAS PUEDEN SER LOS HOMBRES LIBRES EFECTIVAMENTE LIBRES

La dominación para el republicanismo es modal: el amo o señor no tiene por qué interferir de hecho en la vida del esclavo o siervo, pero podría interferir si quisiera, a su arbitrio. El poder del señor es así poder arbitrario, no tiene que dar razones ni justificarse cuando se ejerce. Por ello mismo la libertad republicana es extremadamente garantista.

En efecto, sólo con fuertes garantías -la ley, la propiedad, los mecanismos de dispersión y control del poder, la rotación y brevedad de los mandatos, entre otras muchas garantías (2)- pueden los hombres libres ser efectivamente libres, es decir, no temer a la dominación, gobernarse a sí mismos, ser autónomos. La libertad republicana es en buena medida libertad del temor a la opresión. […]

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Democracia: el gobierno de los pobres

Permalink 30.10.07 @ 16:09:00. Archivado en Mundo Libre

“Si hoy preguntáramos al azar qué se entiende por democracia, seguramente se nos contestaría con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorías, elecciones periódicas, competición entre partidos, etc. El mundo contemporáneo, en buena medida, ha olvidado el significado político de la democracia. A saber: un régimen político de clase, como todos en última instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender políticamente sus intereses sociales y económicos. Entre los antiguos griegos, el pobre no pide en la calle, sino que trabaja con sus manos a cambio de un jornal. Vive en su modesta casa y con el dinero que le reporta su trabajo alimenta a su familia, a su prole. No es rico, sino pobre”.

Si hoy preguntáramos al azar qué se entiende por democracia, seguramente se nos contestaría con cuestiones de procedimiento: reglas de mayorías, elecciones periódicas, competición entre partidos, etc. Por esa vía no daríamos más que una respuesta superficial. Muchos recurrirían al socorrido “gobierno del pueblo” sin seguramente sospechar la rica semántica que esconde el cliché.

LA DEMOCRACIA: UN RÉGIMEN POLÍTICO DONDE LOS MUCHOS POBRES LIBRES GOBERNABAN

El mundo contemporáneo, en buena medida, ha olvidado ese horizonte de significado político de la democracia. Sin embargo, hasta hace relativamente poco, incluso durante la primera mitad del siglo XX, todavía se entendía por democracia lo que siempre se había entendido desde su creación en la Atenas del siglo V a. C., lo que entendió Aristóteles, cuya Política sigue siendo la referencia obligada tanto de los detractores como de los defensores de la democracia. A saber: un régimen político de clase, como todos en última instancia, en el que los muchos pobres libres gobernaban, es decir, controlaban los enormes recursos del Estado para defender políticamente sus intereses sociales y económicos.

Cuando hoy hablamos de “pobre” solemos imaginarnos a alguien desahuciado que vive de la limosna y no tiene techo bajo el que refugiarse. El mundo griego antiguo entiende otra cosa por “pobre”. En efecto, el aporos, que así se llamaba, no pide en la calle, sino que trabaja con sus manos a cambio de un jornal. Vive en su modesta casa y con el dinero que le reporta su trabajo alimenta a su familia, a su prole. No es rico, sino pobre.

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Razón e intuición

Permalink 29.10.07 @ 16:05:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Otra cosa más… Me llama la atención que utilices palabras que designan procesos alquímicos para hablar de la trascendencia del alma en la contestación que haces a Juan; pues otra vez me sacas de onda, cuando dices: “Y todo eso sólo se puede alcanzar cuando, acudiendo al llamado de las ideas, nos dejamos arrastrar por el empuje metafísico de nuestra mente racional”, ya que vuelves a hablar de la racionalidad, y no es que esté peleada con ésta, sino que más bien al tratar sobre asuntos tan profundos como lo es el misterio de la existencia, la razón es más limite que un camino seguro. Prueba de esta son los argumentos escolásticos fallidos que tratan de “defender” la existencia de Dios. E incluso en el mismo Descartes que se le considera racionalista y el padre de la modernidad, muchas veces se olvida que sus hipótesis se sustentan en la idea de Dios.

La alquimia es una cosa, la razón otra. La vida no es un concepto. La razón es finita, el Ser es infinito. La correspondencia alquímica microcosmos-macrocosmos es la trascendencia del individuo, la ruptura con el ego cogito. Es volverse uno con el Uno. Se trata de la experiencia ultima, ya no hay existencia… por esta razón ya no puede ser dichosa como tú dices. Se aprende a morir, se prepara como dice Platón.

Y aunque no sea tuyo el texto y sólo los edites, tú mismo dices que exponen lo que tú piensas, y que incluso con mejor estilo. Este comentario y crítica va dirigida a ambos, al escritor y al editor.

-Respuesta-

La metafísica, para mí, empieza ya con la razón y continúa, en efecto, con la intuición, pero ni está limitada por aquélla ni se reduce a ésta. Son muy pocas las cosas que podemos captar intuitivamente, aunque esenciales. Una de ellas es la unidad sustancial del Ser, y nuestra existencia en él. Sentir y experimentar que somos eternos, eso es religión intuitiva; pero hay también una religión racional que capta igualmente, más allá de toda duda, la existencia eterna de Dios, pues la misma razón participa de una “especie de eternidad”.

No estoy, por tanto, de acuerdo en que la razón sea finita, sino que, por el contrario, afirmo que es infinita o ilimitada; pues, como la intuición, es una forma del pensamiento o manifestación universal de la Inteligencia absoluta, que capta relaciones y propiedades verdaderas de las cosas. La intuición nos permite ver con total lucidez las mismas cosas que ya nos muestra la razón con cierta claridad.

Como comprenderás estoy hablando de la razón y la intuición como modos de conocer o formas del entendimiento, y no como facultades autónomas de la mente humana. En realidad la razón y la intuición son formas de entender o modos de ver la realidad, pero con claridad y distinción, al contrario de la imaginación y la lógica vulgar que todo lo percibe oscura y confusamente.

Es Farre quien elige el vocablo “razón” para traducir el término griego “Logos”. Por supuesto, comprendo que no te satisfaga; a mí, tampoco. Menos aún, la traducción como “palabra, verbo o discurso”, que nada tiene que ver con el vocablo de Heráclito. Recordarás el debate íntimo que tenía consigo mismo el doctor Fausto, de Goethe, sobre cómo traducir el primer versículo del Evangelio de Juan, donde también se dice: “En el principio era el Logos…”. El acabó desechando términos como “verbo”, “espíritu” o “fuerza”, para acabar vertiendo el texto en cuestión de esta manera: “En el principio era la Acción”.

Así que, tal vez, sería mejor no traducirlo. Se debe pensar sin imágenes ni palabras, pues el entendimiento es pura idea verdadera. Por supuesto que la vida no es un concepto, pero sin una filosofía de la vida, no tendremos “ni idea” de lo que la vida es.

El lenguaje verbal, siempre metafórico y meramente indicativo de las cosas, se usa para comunicar ideas, aunque no es idea. No te extrañes, pues, de que use metáforas sugerentes tomadas de cualquier fuente, sea la alquimia o el Quijote. No son más que palabras que señalan hacia algo que, en sentido estricto, es innombrable e indecible. De ahí que no comparta tu opinión de que la experiencia última no sea dichosa y signifique el fin de la existencia, a menos que te refieras a la dicha vulgar y a la vida temporal.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en LA METAFÍSICA O INDAGACIÓN DE LO DIVINO

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Democracia o autogobierno del pueblo

Permalink 28.10.07 @ 18:21:23. Archivado en Mundo Libre

“Democracia, para mí, es mucho más que libertad política de los ciudadanos para elegir y deponer a sus representantes. Y que la clásica división y separación de poderes, hallazgo político casual que no es en esencia la democracia. El gobierno nunca será ”para” el pueblo, ni estará a su servicio, mientras no salga “del” pueblo y sea ejercido “por” el pueblo. Democracia es, en fin, autogobierno del pueblo, no únicamente poder o soberanía popular, compatible, como ya advirtió Tocqueville, con la tiranía del Estado y la administración de los burócratas. Autogobierno democrático implica no sólo igualdad de derechos y justicia social, sino libertad política y responsabilidad moral de las mayorías. Por eso mi concepto de la democracia no es demagógico”.

Democracia, para mí, es mucho más que libertad política de los ciudadanos para elegir y deponer a sus representantes. Y que la clásica división y separación de poderes, mucho más antigua, por cierto que Locke, Spinoza o Montesquieu, a quienes se atribuye su invención. Es más, considero que la libertad de elección y la separación de poderes son hallazgos políticos (esta última, casual) muy útiles para evitar el despotismo del gobierno y la corrupción descarada de los gobernantes. Pero no son, en esencia, la democracia.

Comparto con Lincoln su definición de democracia como ”el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”, entendiendo por pueblo a todos los ciudadanos que trabajan, sin explotar a nadie, en cualquier oficio o profesión; individuos de carne y hueso, con intereses concretos, no meramente un “conjunto de conciencias”, generalmente alienadas y manipuladas por la propaganda del sistema oligárquico político, económico y religioso.

Si alguien considera que esto es demagógico, le recomiendo que relea el artículo de Tocqueville donde expone con toda claridad cómo la soberanía del pueblo en los Estados Unidos, durante sus primeros cincuenta años de existencia, era un dogma indiscutible e indiscutido. El pueblo americano reinaba en la política como Dios sobre el universo, dice el genial autor francés. Lo que prueba que la soberanía del pueblo no es -o no ha sido- una utopía demagógica, sino una realidad palpable en algunos países.

En Suiza mandan los ciudadanos, aunque no conozco en detalle su sistema, porque todos los años se convocan numerosos referendos, y en los municipios, la instancia más próxima y donde se desenvuelve de forma natural la vida ciudadana, se decide casi todo lo importante. No detecté, en mi breve visita a ese país, mayor interés en los asuntos relacionados con los poderes de la Confederación, tal vez porque el gobierno central tiene muy pocos. Y, de todos modos, si las cosas en Suiza no fueran así, en una democracia, tal como yo la concibo, sí. Porque los pájaros de la política, sean palomas o halcones, no tendrían donde anidar, ya que la soberanía democrática reside en el pueblo, su depositario más seguro y el más efectivo controlador del gobierno.

De lo que también estoy seguro es de que el gobierno nunca será “para” el pueblo, ni estará a su servicio, mientras no salga “del” pueblo y sea ejercido “por” el pueblo. Democracia es, en fin, autogobierno del pueblo, no únicamente poder o soberanía popular, compatible, como ya advirtió Tocqueville, con la tiranía del Estado y la administración de los burócratas. Autogobierno democrático implica no sólo igualdad de derechos y justicia social, sino libertad colectiva y responsabilidad moral de las mayorías. Por eso mi concepto de la democracia no es demagógico.

Para no alargarme más, lo dejo aquí, de momento, y someto estas cosas a tu consideración, lector amigo; porque, aunque no coincidamos en los detalles, confío en que tú también quieres la libertad democrática, aquella que te permitiría no sólo llevar con honestidad las riendas de tus intereses privados, sino participar lo más libre y directamente posible en el gobierno de los asuntos públicos que, por ser generales o comunes, son también tuyos.

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Los eruditos, ollas vacías

Permalink 28.10.07 @ 10:35:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

A mí también me ha parecido narcisista. ¿Y si es naturaleza del hombre que siempre alguno, !el más demócrata!, coja el control, y los otros como borreguitos (la mayoría) respiren aliviados? Entonces, tanto para el caso del señor Trevijano, como para el caso de una democracia real del pueblo, estamos hablando de algo imposible, democracia…
Espero equivocarme, y que no sea así.

Si se me permite, se cuenta que una vez le preguntaron a Bahaudin Naqshband: “¿Por qué no discutes con los eruditos? Tal y tal sabio lo hacen con frecuencia. Ello causa la total confusión de los eruditos y la invariable admiración de sus propios discípulos.”

Él respondió: “Ve a preguntarles a quienes se acuerden de la época en que yo también discutía con los académicos. Solía refutar sus conjeturas y sus pruebas imaginarias con relativa facilidad. Te lo pueden decir los que presenciaron aquellas discusiones. Pero, un día, un hombre más sabio que yo me dijo: “Avergüenzas tan a menudo y de forma tan previsible a los hombres estudiosos, que acabas cayendo en la monotonía. Y eso sucede porque lo haces sin objetivo alguno, ya que los académicos no tienen capacidad de comprensión y siguen disputando mucho tiempo después de que sus opiniones han sido echadas por tierra.” Y añadió: “Tus alumnos están en continuo estado de admiración por tus victorias. Han aprendido a admirarte, y en vez de eso, deberían haber percibido la inutilidad y falta de consistencia de tus adversarios. Por tanto, esa victoria tuya no es completa; así que has fallado, pongamos, en una cuarta parte. Además, tus discípulos gastan mucho tiempo en esa admiración, en vez de fijarse en algo más provechoso. Por lo que has fracasado quizá en otra cuarta parte. Dos cuartos son igual a una mitad. Te queda media oportunidad.” Eso ocurrió hace veinte años. He ahí la razón por la que ni me preocupo de los eruditos, ni molesto a los demás a cuenta de éstos, sea para alcanzar la victoria o para ser derrotado. De vez en cuando, uno puede asestar un golpe a los que se autodenominan eruditos, para demostrar su vacuidad a los estudiantes: es como si se golpeara una olla vacía. Hacer algo más es una pérdida de tiempo, y sería equivalente a darles a los intelectuales, prestándoles una atención gratuita, una importancia que sin duda no podrían alcanzar por su cuenta.” LA DISCUSIÓN CON LOS ACADÉMICOS
(obtenido de http://cabalgandoaltigre.wordpress.com/).

-Respuesta-

Comprendo tu preocupación. Es la de todo verdadero demócrata cuando se implica en la lucha por traer la democracia a un país que no la tiene, aunque el mismo pueblo ignore ese hecho. Los demagogos, sean populistas o elitistas, se llevarán casi siempre el gato al agua, porque las gentes son como ovejas necesitadas de pastor. Y allí donde hay ovejas sueltas o rebaños de ovejas, aparecerán los lobos. Hay lobos porque hay ovejas, diría Ibsen. De otra forma, los lobos perecerían de hambre.

Lo que pasa que yo concibo la democracia como “autogobierno” del pueblo, más que como “gobierno” del pueblo. Por eso añado la palabra “constitucional” a la de democracia, porque es imprescindible que el pueblo -y no solo sus representantes- se someta voluntariamente al timón y los frenos de leyes comunes e iguales para todos; es decir, a una Constitución que sea como “el alma” del cuerpo social y sirva de vínculo y referencia para todos. Thomas Paine lo vio muy claramente, cuando criticó la Revolución francesa y su peligrosa deriva.

Al organizar una sociedad hay que prevenir y evitar todo tipo de despotismo, incluyendo el de las mayorías, pues ya Tocqueville alertó contra el riesgo de que la igualdad democrática acabara arrastrando dulcemente al espíritu humano a no pensar por sí mismo. “Por lo que a mí respecta -añadía- poco me importa saber quién me oprime, y no me siento más dispuesto a meter la cabeza en el yugo si un millón de brazos me lo presentan”.

Por eso estoy en contra de toda revolución consistente en asaltar el Poder con maniobras y tácticas que no pasan de ser la eterna manipulación de la mayoría ignorante por una minoría autodenominada selecta. Si hay un solo hombre libre de verdad en España tiene el deber -y así lo sentirá- de hacer pedagogía democrática. Pero quien pretende liberar a un pueblo contra su voluntad, será rechazado por el propio pueblo, como los hebreos rechazaron al principio a Moisés, y los condenados a galeras, liberados por don Quijote, acabaron apedreando al noble liberador manchego.

Gracias por las referencias a los académicos. He disfrutado leyendo los textos enlazados. Las discusiones con los intelectuales no deben ir más allá de la simple denuncia de su hipocresía y del peligro que suponen para el pueblo, cuando usan de forma torticera su inteligencia y su erudición. Ya sabes: lo único que hace falta para que triunfen los malos es que los buenos no hagan nada.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en NI JEFES NI AMOS, ¡LIBERTAD!

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Adiós, Montesquieu, adiós

Permalink 27.10.07 @ 11:59:57. Archivado en Mundo Libre

“La posición tradicional del PSOE ha sido siempre la liquidación de Montesquieu. La separación de poderes parece una incongruencia a una buena parte de los teóricos socialistas españoles. No hay otro poder que el Ejecutivo. Las Cámaras están para aprobar lo que decida el Gobierno. Y la obligación de la Justicia consiste en respaldar la política gubernamental. El proceso de rendición ante ETA, el rechazo con la boca chica de la banda para evitar la hemorragia electoral, el Estatuto de Cataluña, la entrevista con Ibarreche, el entendimiento bajo cuerda con Fidel Castro, el asalto al Tribunal Constitucional, todo forma parte de la colosal mentira que envuelve a Zapatero”.

La posición tradicional del PSOE ha sido siempre la liquidación de Montesquieu. La separación de poderes parece una incongruencia a una buena parte de los teóricos socialistas españoles. No hay otro poder que el Ejecutivo. Las Cámaras están para aprobar lo que decida el Gobierno. Y la obligación de la Justicia consiste en respaldar la política gubernamental.

Siempre ha sido así desde que en 1978 se puso en marcha la democracia constitucional española. Felipe González, nada más ascender al poder, obligó al Tribunal Constitucional a respaldar la tropelía cometida contra Rumasa, lo que provocó el exilio de su presidente, un hombre honrado. La muerte de Montesquieu fue la doctrina oficial proyectada desde Moncloa hasta el último de los Juzgados. Con 202 diputados, que si galleaban mínimamente no salían en la foto, el PSOE triunfante no quería saber nada de poderes independientes que limitaran su euforia.

Hasta aquí, todo archisabido. Que el Gobierno Zapatero se rebele contra el Tribunal Constitucional y cometa la infamia de recusar a dos de sus magistrados está en la lógica socialista. Para el presidente por accidente, el alto tribunal se debe limitar a respaldar jurídicamente lo que decida el Gobierno. Es así que existen dudas porque se teme que vaya a actuar de forma independiente. Pues se le socava y se le asalta.

Lo que no parece de recibo es el cinismo elevado al cubo. Se intenta cometer una tropelía para doblegar al Tribunal Constitucional y que se ponga de hinojos ante Zapatero, y los ministros, los medios de comunicación adictos y los tertulianos domesticados se lanzan a una frenética campaña asegurando que todo se hace para garantizar la independencia de la Justicia. Ésa es la estrategia zapatética: la mentira descarada.

El proceso de rendición ante ETA, el rechazo con la boca chica de la banda para evitar la hemorragia electoral, el Estatuto de Cataluña, la entrevista con Ibarreche, el entendimiento bajo cuerda con Fidel Castro, el asalto al Tribunal Constitucional, todo forma parte de la colosal mentira que envuelve a Zapatero. Con ese instinto que tiene el pueblo para detectar las desviaciones, la multitud grita en las manifestaciones públicas: “Zapatero, embustero, Zapatero, embustero”.

No. El Gobierno del PSOE no pretende que el Tribunal Constitucional sea independiente. Lo dice con cinismo, pero lo que quiere es convertirlo en una marioneta con los hilos manejados desde Moncloa para que diga sí a las decisiones anticonstitucionales de Zapatero y respalde las mercedes por él concedidas.

LUIS MARÍA ANSÓN, El Mundo, viernes 26 de octubre de 2007.

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La libertad es la libertad

Permalink 26.10.07 @ 20:53:15. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

“Si el Presidente declara la guerra a otro país, el Congreso y los ciudadanos lo respaldan.” Sabes que esto que escribes es una falacia. USA no hace una declaración de guerra desde hace 60 años. Y lleva 50 interviniendo militarmente en varios países. España ha intervenido en Irak y Afganistán sin declaración solemne del Congreso.

Muchos ciudadanos estadounidenses y españoles se han manifestado en contra. Luego no la respaldan.

-Respuesta-

Falacia es una mentira dicha con intención de dañar. No soy un mentiroso. Nunca digo lo contrario de lo que pienso y ni siquiera diría la verdad con el propósito de hacer daño. Pero puedo equivocarme, desde luego.

Tal vez “declaración de guerra” no sean las palabras adecuadas, formalmente. Vale. Lo que quise decir es que el presidente de los Estados Unidos, los congresistas, los gobernadores, etc. son elegidos democráticamente y representan al pueblo americano. Y este respalda a sus representantes, al menos hasta las siguientes elecciones.

Aznar nunca fue elegido por los españoles, pues en España no hay elecciones presidenciales, sino por su partido. Y, por último, muchos no deciden en democracia, aunque se manifiesten a voces y rompan farolas, sino la mayoría. Eso es democracia. La que nunca han tenido los países que vivieron bajo la bota comunista durante decenios (ni los que aún padecen esa ignominia).

Insisto: yo trabajo por la libertad y la democracia y no albergo ningún resentimiento hacia los que justifican, por convicción o por ambición, cualquiera de las pasadas o actuales ideologías del odio. Pero no puedo admitir que se compare la democracia americana, con todas sus miserias, con las dictaduras de izquierdas, aunque estuvieran llenas de virtudes.

La libertad es la libertad. Lo que un pueblo haga con ella y lo que le consienta a sus representantes, también es parte de la democracia.

Comentario y respuesta en ¿QUIÉN TENÍA RAZÓN, ORWELL O HUXLEY?

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La única respuesta inteligente

Permalink 25.10.07 @ 20:53:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

En 1939, G. Devereux, etnopsiquiatra hoy bien conocido, propuso una teoría sociológica de la esquizofrenia. En su opinión, existía una relación directa entre desorganización cultural y probabilidad de convertirse en esquizofrénico. La civilización occidental, según él, no puede ser aprehendida de manera sintética por el individuo, lo que provoca dificultades de orientación y favorece la psicosis.

El hombre desorientado, incapaz de asociarse a un conjunto cultural coherente (en su contenido y su proyecto, procede a “extrapolaciones rápidas” que le llevan hacia un pensamiento abstracto que se aparta progresivamente de lo real. El esquizofrénico sería por tanto, un sujeto más particularmente marcado, en un medio enfermo en su conjunto. El esquizofrénico considera la extrapolación como el solo medio de comprender el mundo.

La civilización moderna no sufre tanto por la dictadura y las revoluciones como por una forma de esquizofrenia sociopoliticaeconómica debida a una falta de realismo y a precipitadas extrapolaciones. Ninguna estadística precisa muestra un aumento manifiesto de la esquizofrenia desde comienzos de siglo. Por el contrario, la patología psicosomática y neurótica parece cada vez más frecuente.

(El escrito de arriba es producto del ensayo de Jean Brousta “La esquizofrenia” editorial Herder 1.979.)

-Respuesta-

En Medicina, como en cualquier arte -de ciencia tiene poco-, hay teorías y escuelas para todos los gustos. Respecto a los trastornos de la conducta, o enfermedades mentales, se ha dicho -y se dice- de todo: desde que no existen -como predica Thomas Szasz- hasta que son de origen genético, ambiental, etc. Lo que ocurre, a mi entender, es que ninguna enfermedad tiene “una sola causa”, sino incontables, pues todas son el resultado de innumerables factores concurrentes: genéticos, ambientales, sociales, biográficos, etc.

La mente humana está condicionada por la educación y la cultura, y está fragmentada por naturaleza. La sociedad acentúa las contradicciones y la incoherencia entre los fragmentos. Puede llevar a un ser humano, especialmente vulnerable, a la locura. Y también puede, cuando es razonable y humana, ayudar a integrar esos pedazos de conciencia confusa, favoreciendo el desarrollo y maduración de una personalidad equilibrada.

Nuestra mente necesita orden. El desorden y la incongruencia intelectual o afectiva, la desespera y la saca literalmente de quicio: se desquicia, se vuelve loca. El orden exterior, cuando es lógico, justo, equitativo, acogedor y humanitario, nos ayuda a ensamblar mejor nuestro cerebro y a que nuestra mente se aclare. El desorden, en cambio, agrava la fragmentación.

Pero deberíamos atender menos al mundo exterior, siempre caótico y conflictivo, y más al interno, a la razón y a la intuición, al corazón en suma: potencia de la mente para ver las cosas claras y ordenar nuestros pensamientos y afectos.

Desde afuera, poco se puede hacer por los espíritus más débiles: crear una sociedad que los arrope y estimule. Pero los más afortunados deberían sacar mejor partido de la dote innata de inteligencia que han recibido. Porque sólo ella es capaz de poner un orden “natural” en nuestras vidas.

El que espere que la sociedad o alguna institución le solucione sus problemas espirituales o afectivos, está perdido. Ahí dentro, no fuera, está la respuesta. La única respuesta “inteligente”.

Comentario y respuesta en EL HOMBRE TRAICIONADO

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Seré un soñador, pero ése es mi ideal social

Permalink 24.10.07 @ 17:58:46. Archivado en Filosofía cordial

“Buena voluntad y buenas intenciones del corazón. Eso es lo que necesitamos. Y asociar a las personas nobles en un movimiento político que dé ejemplo desde el principio de la altura de miras y la mentalidad integradora que aspira a implantar en el país. Teorías políticas y económicas hay para dar y tomar. Pero rechazar la tentación de mandar sobre otros (en vez de ansiar servir y ser útil a la humanidad) y liberarse del vicio común del amor al dinero que engendra la explotación laboral, es un programa ético-social tan difícil de difundir en la sociedad como raro verlo encarnado en los individuos. Pero en eso estamos. Y ahí seguiremos, si no desmayamos”.

Me alegro de las coincidencias. Me quedó por decir que a falta de ideas verdaderas los seres humanos tenemos que conformarnos con opiniones verosímiles. Todo lo que digo, en cuestiones políticas, no son más que opiniones. No tengo ni una sola certeza.

Por eso, debo confesar, sin complejo alguno, que soy demócrata porque, definida clásicamente, la democracia encaja mejor que cualquier otro sistema con mis principios filosóficos y morales.

Me gustaría vivir en un mundo donde nadie explote a nadie; donde el fuerte no oprima al débil, sino que lo ayude a fortalecerse y trate de elevarle a su nivel, con modestia y humanidad; donde el débil no odie al fuerte por ser más fuerte, sino que solicite, cordialmente, apoyarse en él para perfeccionarse; donde todos trabajemos, como un cuerpo con una sola mente, para que nuestras necesidades e ideales comunes de concordia, prosperidad y libertad lleguen a buen puerto.

Y creo que para empezar a moverse en esa dirección, debemos ponernos de acuerdo en lo que vamos a tener en común materialmente, además de iguales derechos y obligaciones ante el Estado. Por ejemplo: yo defiendo, como Spinoza, que sean comunes, como mínimo, el suelo y los bienes inmuebles, como ya lo es el aire y el agua.

Creo que debe ser común la defensa, como hacen los suizos, que tienen un ejército basado en la milicia, porque el pueblo en armas es la mejor defensa para un pueblo libre. Creo que la economía debe estar regida por la política y la política al servicio del bienestar general de los ciudadanos, y bajo su control directo e inmediato.

Me han tachado de comunista por defender un mínimo material común. Me han acusado de ser anarquista, por estar de acuerdo con que los representantes del pueblo en el parlamento de cualquier país son un hatajo de inútiles que votan sobre cosas que no entienden. Me llamarán liberal porque defiendo la libertad individual como base de la concordia social, y tal vez me acusarán de marxista por sostener con Marx (ver artículo de Jean Grenier) que concibo cómo: “En el lugar de la antigua sociedad burguesa, con sus clases y sus antagonismos de clases, surge una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno es la condición del libre desarrollo de todos”.

La verdad es que no soy ninguna de esas cosas, en cuanto ideologías; pero, como carezco de prejuicios, no puedo comprender cómo todo el mundo no puede ver la parte de verdad que hay en todas ellas. ¿No es posible extraer la quintaesencia de todas estos programas políticos -extremando las precauciones para que su aplicación no degenere jamás en totalitarismo-, extraer de ellos todo lo que tienen de bueno, e integrarlo en un ideario razonable y probar suerte, de común acuerdo, ensayando sin imposiciones todos los medios hasta dar con lo mejor?

Seré un soñador. Pero ése es mi ideal social, y lo creo perfectamente posible y realizable. No es una utopía para la humanidad, excepto en la medida en que la gente se mueve y reacciona mediatizada y condicionada por ideologías que le impiden razonar y defender lo que le dice el simple sentido común.

Buena voluntad y buenas intenciones del corazón. Eso es lo que necesitamos. Y asociar a las personas nobles en un movimiento político que dé ejemplo desde el principio de la altura de miras y la mentalidad integradora que aspira a implantar en el país.

Teorías políticas y económicas hay para dar y tomar. Pero rechazar la tentación de mandar sobre otros (en vez de ansiar servir y ser útil a la humanidad) y liberarse del vicio común del amor al dinero que engendra la explotación laboral, es un programa ético-social tan difícil de difundir en la sociedad como raro verlo encarnado en los individuos.

Pero en eso estamos. Y ahí seguiremos, si no desmayamos.

Un cordial saludo.

Respuesta a varios comentarios en LOS VALORES CLÁSICOS DE LA IZQUIERDA

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Esto también es filosofía, ¿o no?

Permalink 23.10.07 @ 21:39:07. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Convertir al Estado en nuestro “casero” y darnos un fusil a cada uno para que lo defendamos… Democratizar el campo… Que las propiedades inmobiliarias sean de derecho público… Sublime. A partir de ahora visitaré regularmente este blog de “filosofía” con la esperanza de reírme tanto como lo he hecho al leerles a usted y a ese señor Linus.

-Respuesta-

Si conseguimos hacerle reír, ya es algo. Aunque sinceramente, en FD, lo que pretendo no es ofrecer mis pensamientos, que en efecto pueden ser de risa, sino materia e incentivos para pensar.

Espero que sepa usted distinguir entre la risa -que es pura alegría- de la “irrisión”, que, como diría Nietzsche, es un “mal reír”. Y añadiría, con Spinoza, que el burlón demuestra tener mal corazón, porque si aprecia algo irrisorio en otro, demuestra ser noble si le corrige e innoble al burlarse de él. Esto también es “filosofía”. ¿O no?

Dudo, en cambio, que también a los que no tienen un pedazo de tierra para cultivar y vivir de lo que cosechen, o a los jóvenes, para quienes el precio de la vivienda es prohibitivo, mis sugerencias les produzcan risa.

En cuanto a las ventajas mejor conocidas de la democracia suiza sobre otras está, sin duda alguna, el que el pueblo suizo sea su propio Ejército. Si algún día tuvieren que luchar por la libertad, sería por la suya propia y no por la del Estado, que lejos de ser el casero al que defender, es la casa común de la que los suizos son dueños.

Que lo ría usted bien. Un saludo.

P.D. Le recomiendo que lea el artículo “La niebla del miedo”, de Antonio Escohotado, que acabo de publicar.

Comentario y respuesta en EL HEREJE HOY ES EL CREYENTE

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Yo soy un demócrata radical

Permalink 23.10.07 @ 10:24:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Nuestro aparente bienestar material es defendido con la vida de un pobre peruano que encuentra una manera de subsistir a la miseria, con un sueldo en un ejército extranjero.

Maldita sociedad hipócrita y cínica. Lo que comenzó con personas que tenían problemas de conciencia, justificó que la defensa de la Patria sea a cargo de mercenarios y profesionales del crimen de Estado.

-Respuesta-

Sí, nuestra sociedad es -además de decadente e inmoral- hipócrita y falsa, como los individuos que la formamos. Por eso me parece que discutir con tanta minuciosidad sobre la estructura política de una democracia formal o burguesa, no pasa de ser mero diletantismo de intelectuales y onanismo teorético de revolucionarios de tocador.

Yo soy un demócrata radical. Si defiendo la democracia política o formal es porque no veo otra manera de arrebatar, pacíficamente y sin convulsiones sociales, a los partidos y la clase política o gobernante el poder que usurpan a los ciudadanos y que debe descansar en manos de todos, no de unos pocos.

Pero el fin, a cuyo servicio debería estar la democracia política, para que el gobierno del pueblo sea real, es decir, “tanto un derecho como un hecho”, es la democracia social y económica. Y una Constitución democrática, a mi entender, debería incluir algo más que la elección de representantes y la división de poderes.

Por ejemplo, yo -que nunca he sido comunista- propugnaría, como Spinoza ya hacía en el siglo XVII, mucho antes de que viniera Marx al mundo, la democratización del campo, el suelo y las propiedades inmobiliarias, es decir, que sean de “derecho público”, y se arrienden por un importe anual a los ciudadanos.

Otro ejemplo: la única garantía de libertad para un pueblo no radica en la democracia formal o política, sino en que “el pueblo en armas” lo garantice. Todos los españoles deberían constituir el Ejército, como en Suiza. Si cada español, o el ciudadano de cualquier país, tuviera un fusil en casa, se acabarían para siempre los golpes de Estado y las guerras civiles.

Y podríamos seguir hablando de la democracia económica. ¿O es que el dinero, la asquerosa mosca que anda entre la carne, como decía Lawrence, no afecta a la democracia real?

En fin, vamos a dejarlo por hoy. Otro día, más. Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en EL HEREJE HOY ES EL CREYENTE

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La solidaridad engendra seguridad

Permalink 22.10.07 @ 23:49:07. Archivado en Mundo Libre

“Suiza no tiene ejército. La Confederación, los cantones, las comunidades y los cuerpos privados tienen prohibido por ley establecer o mantener fuerza militar alguna. Cualquier ley o acuerdo estatal relativo a la participación armada será sometido a votación popular obligatoria. El objetivo de la política de seguridad de la Confederación es la disminución de la injusticia como causa de conflicto. De acuerdo con este propósito, deberá estar guiada por los valores democráticos, los derechos humanos, y el principio de resolución pacífica de los conflictos.”

Texto de la iniciativa del GSsA/GSoA/GSsE para la abolición del Ejército Suizo adoptada por la Asamblea General del 24 de noviembre de 1996:

“SEGURIDAD, NO DEFENSA”

I. La Constitución Federal será modificada de la siguiente manera:

Art. 17

Suiza no tiene ejército.

La Confederación, los cantones, las comunidades y los cuerpos privados tienen prohibido por ley establecer o mantener fuerza militar alguna. La única excepción podrá ser hecha en caso de disposiciones legales para la participación de la Confederación en fuerzas de mantenimiento de la paz fuera del territorio de Suiza. Cualquier ley o acuerdo estatal relativo a la participación armada será sometido a votación popular obligatoria. Las tareas civiles, como la ayuda durante catástrofes, ejercidas por el Ejército hasta ahora, serán asumidas por las autoridades confederales, cantonales y comunitarias.

Art. 18

El objetivo de la política de seguridad de la Confederación es la disminución de la injusticia como causa de conflicto. De acuerdo con este propósito, deberá estar guiada por los valores democráticos, los derechos humanos, y el principio de resolución pacífica de los conflictos. En particular, la Confederación promoverá la igualdad de oportunidades y la justicia entre hombres y mujeres, grupos sociales y pueblos, así como la distribución igualitaria y en equilibrio con el medio ambiente de los recursos naturales. […]

VER TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

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Habrá vicios mientras haya hombres

Permalink 22.10.07 @ 10:00:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Caray. Si no estuviese incluido el autor, se podría decir que es un editorial de un corresponsal del Times, en Madrid.

Este Maquiavelo, además de inteligente y ‘maquiavélico’, ¿era adivino o estas formas de corrupción, como la que ‘disfrutamos’ actualmente, ya se ‘llevaban’ en la época?

Saludos cordiales.

-Respuesta-

Decía ya Spinoza que “habrá vicios mientras haya hombres”, por lo que consideraba que la responsabilidad de despertar las virtudes ciudadanas era de la sociedad, y que si en un país había más vicios, delitos o sediciones que en otro, la culpa era de esa sociedad, que estaría mal organizada. Maquiavelo viene a decir lo mismo.

Es verdad, a mí también me asombra la clarividencia de los tratadistas de la libertad política y la democracia. No eran adivinos, desde luego, como humorísticamente tú sugieres, sino finos y agudos observadores del hombre y las comunidades humanas. Así descubrieron para nosotros la ciencia política.

Pues, como decía Montesquieu, hay experiencias eternas comunes a toda la Humanidad. Como aquella de que el que tiene poder tiende a abusar de él. O esta otra de que las leyes son el alma de una nación.

De lo que dedujeron, con claridad meridiana, que la corrupción política de un país era causada exclusivamente por la mala Constitución del mismo, y la corrupción social, principalmente, como efecto derivado del mal gobierno: males leyes, malos estatutos, malas disposiciones, peores costumbres y pésima educación.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en LA CORRUPCIÓN POLÍTICA Y EL AMOR A LOS PARTIDOS

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Uno puede iluminar mucho

Permalink 21.10.07 @ 19:42:03. Archivado en Conciencia vigilante

“Invade todos los corazones el deseo de un tiempo mejor; sobre todas las almas se cierne la llamada a un combate supremo. Pero asusta el sacrificio; cobarde y floja decae la voluntad. Puesto que un hombre murió por todos, ya no es un crimen la cobardía. Almas mudas y sin sonrisas, corazones fríos ante la muerte de sus hermanos, y a quienes conmueve poco su propia caída, martillan, golpean, liman, olvidándose de la luz, pues ya ninguno de ellos sabe que aún se debe querer cuando se agotan las fuerzas. Horadado de relámpagos, el porvenir muestra tiempo y visiones peores. ¿Qué quieres? Lo que debo: ‘vivir’ lo que hasta hoy he ’soñado’, hacer ‘realidad’ lo que todavía era ‘pensamiento’. No quiero sufrir por un estipendio, ni lucho por mi triunfo. Uno puede iluminar mucho. La voluntad de uno puede mucho”.

En la meseta de las alturas desérticas. Arrecia la tempestad, arrastrando grandes masas de nubes bajas que casi rozan el suelo nevado. Acá y allá se yerguen cimas y picos negros que a ratos desaparecen en la niebla.

Llega BRAND, sangrante y maltrecho, a la montaña.

BRAND. (Parándose y volviendo la vista hacia atrás.) -A millares me seguían desde abajo, y ninguno ha alcanzado la cumbre. Invade todos los corazones el deseo de un tiempo mejor; sobre todas las almas se cierne la llamada a un combate supremo. Pero asusta el sacrificio; cobarde y floja decae la voluntad. Puesto que un hombre murió por todos, ya no es un crimen la cobardía. (Se desploma sobre una piedra y mira tímidamente alrededor suyo.)

He sentido espanto con frecuencia. De niño, perlaba mis cabellos el sudor del miedo, entre palpitaciones, cuando me encontraba en un cuarto oscuro donde podía haber fantasmas; pero comprimía mi corazón, exaltándome con el pensamiento, mientras me figuraba la luz de fuera, y ya no era la sombra noche ni crepúsculo, sino vaho en los cristales.”El esplendor del día -pensaba yo-, llama clara del verano, va a entra de repente, soberbio, por la puerta abierta, esparciéndose en el lóbrego cuarto de los fantasmas.”

¡Qué amarga decepción! Se apoderaba de mí la noche negra, y fuera, unos hombres melancólicos amontonaban de trecho en trecho, a lo largo del fiordo, recuerdos muertos. Los conservaban como el rey que durante años veló el cuerpo de su Snefrid (1), escuchando si latía su corazón, levantando un extremo del sudario, alimentando una débil esperanza, creyendo ver brotar en las mejillas de la muerta las rosas rojas de la sangre. Nadie se ha reanimado para abandonar la tumba, y ninguno de ellos sabía que a fuerza de soñar no se devuelve la vida al cadáver consagrado a la tierra y cuya total misión es dar pasto al germen nuevo…

¡Noche, nada más que noche, noche siempre sobre mujeres, niños y hombres! ¡Que no pueda yo, antorcha en mano, salvarlos de la angustia que les causa la muerte del cuerpo! (Se levanta bruscamente.)

Veo cómo pasan imágenes sombrías, cabalgada de infierno nocturno. Vestido de tormenta, nuestro tiempo exige una acción vital que requiere blandir el acero y dejar a una lado la vaina vacía. Veo parientes en lucha, y hermanos tranquilamente agazapados tras de cubrirse con el sombrero del olvido (2). Y observo más todavía: quejas, gritos de mujeres y de hombres, sordos a las órdenes y las plegarias, grabándose en la frente su título de indigentes de la orilla del mar, criaturas acuñadas por Dios cual moneda menuda. Lívidos al oír el fragor de la tormenta, creen estar protegidos por su inercia voluntaria.

Ver texto completo AQUÍ.

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Plantemos cara al misterio

Permalink 20.10.07 @ 21:31:56. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Cuando se imaginan al Creador se le inviste de las mismas cualidades que se le desean al HOMBRE. Hasta en la figura imaginaria del Creador hay “misoginia”. ¡Qué patético es el ser humano! y qué soberbio.

-Respuesta-

Es cierto que las religiones monoteístas presentan a Dios como “varón”. Hasta las mujeres se lo han imaginado siempre así. Pero lo triste no es eso, que hombres y mujeres se “imaginen” al Creador a semejanza suya o de las cosas que están acostumbrados a ver, sino que unos y otros no tengan ni la menor “idea” de El.

La inteligencia creadora de la Naturaleza, presente en el origen y evolución de la vida, ¿tiene alguna “relación” con nuestras patéticas vidas? Esa es la cuestión que plantea Madariaga, al margen de las religiones convencionales, a juzgar por la forma en que concibe a Dios:

“Esta idea o arquetipo que designamos con el vocablo “el Creador”, no presupone nada en cuanto a su esencia que no sea lo que ya hemos visto de toda evidencia en la evolución: una inteligencia, una iniciativa, una fecundidad de creación estética, de la misma índole que las facultades humanas de análogo nombre, pero inconmensurables con ellas”.

Así pues, dejemos a las mentes infantiles jugar a imaginarse las cosas que no pueden entender. Pero los que ya no somos niños, plantemos cara al misterio, a ver si conseguimos rasgar el velo de ignorancia que nos separa de él y conseguimos “desvelarlo”.

Tal vez nos esperen tales cosas, en vida, que el hombre -varón o hembra- jamás haya podido imaginarse ni en sueños.

Comentario y respuesta en LA EVOLUCIÓN VERTICAL

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Una ecuación para la eternidad

Permalink 20.10.07 @ 00:10:07. Archivado en Filosofía cordial

“¡Salud al hombre que atraviesa la vida pronto a socorrer, ignorando el miedo, libre de toda agresividad y de todo resentimiento! De tal madera están hechos los creadores de ideales, los que consuelan a la humanidad en las desgracias que ella misma se forja”.

Einstein siempre se consideró un filósofo que trabajaba en la Física. Por eso fue un sabio.

Lo que pasan por sabios hoy, el cielo nos asista, son científicos asalariados del Estado o de las grandes empresas, que trabajan por un sueldo, por el poder que consiguen o por la gloria que aspiran a alcanzar.

No otorgo a estos individuos más mérito, sino menos, que al equilibrista de un circo, cuyas habilidades naturales o adquiridas se exhiben en público para regocijo de los que admiran las cabriolas que ellos son incapaces de realizar.

Einstein fue un filósofo profundamente religioso y un eminente científico, que cultivó una vida sencilla y modesta, y que siempre pensó que quienes le pedían autógrafos y tenían fotos suyas en su casa estaban como chotas. Nunca comprendió por qué tenía tanta fama. Ni creo que la gente supiera qué había de admirable en él.

Yo nunca he leído su teoría de la relatividad, sé que no la comprendería. Pero le admiro profundamente porque fue siempre consecuente con su amor por el saber. Cuando le ofrecieron la presidencia del Estado de Israel, él la rechazó amablemente con estas palabras: “La política es por un tiempo, pero una ecuación es para la eternidad”.

Por eso, por dedicarse a lo eterno, fue un auténtico filósofo; más aún: un sabio.

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Libertad ¿para qué?

Permalink 19.10.07 @ 16:32:50. Archivado en El arte de ser libre

“He tratado del Estado democrático, con preferencia a todos los demás, porque me parecía el más natural y el que más se aproxima a la libertad que la naturaleza concede a cada individuo” (Spinoza).

Fernando de los Ríos, partidario de un socialismo democrático, visitó a Lenin, junto con otro comisionado español, para estudiar las condiciones en que el Partido Socialista Obrero Español, podría ingresar en la Internacional Roja. Lenin les puso veintiuna condiciones. Fernando de los Ríos, ya de vuelta, defendió la negativa a entrar en la III Internacional Comunista, sobre todo porque vino preocupado por los sesgos totalitarios que observó en la Rusia soviética. Al parecer le preguntó a Lenin qué pasaba con la libertad. Y el político marxista replicó: “Libertad, ¿para qué?”.

Semejante respuesta sólo puede proceder de un filósofo ignorante o de un político cínico. Si fue verdad que Lenin sintió, según reivindicación de su mujer, “un gran amor hacia la clase trabajadora” -¿qué clase de amor es el amor a una clase?- fue un amor mal entendido. Y un filósofo que no entiende lo que es el amor es un filósofo nulo, porque no entiende lo esencial. Pero, en cuanto que político, fue un cínico y un déspota, pues negó, a los que dijo amar tanto, la libertad que no hubiera soportado le arrebataran a él.

Nadie con un mínimo de honestidad intelectual y buen juicio puede preguntar para qué sirven cosas como la libertad, la vida o la felicidad. No sirven para nada, porque no son medios para conseguir fines más altos, sino un fin en sí mismas. Ignorar esto, y no sentirlo vivamente, es yacer en la oscuridad espiritual más espantosa. Compadezco al que vive en ese estado de ignorancia e incultura respecto a lo que más importa. Le compadezco, aunque no le desprecio, por supuesto. Es deber de todo hombre razonable instruir a los indoctos, por eso escribo; y aprender de los sabios, por eso estudio.

No me extraña en absoluto la enorme diferencia que noto al leer a los filósofos del Estado democrático y a los propagandistas de las estúpidas ideologías del miedo. Mientras Lenin -y otros tiranos mal ilustrados- consideraba que había cosas más importantes que hacer por la humanidad que liberarla de sus cadenas, Spinoza afirmaba que “el verdadero fin del Estado es la libertad”.

No deja, pues, de ser irónico que los materialistas marxistas hayan querido reclutar para sus filas a un filósofo que jamás hubiera entrado en ellas, puesto que siempre consideró que la opresión, en cualquiera de sus incontables facetas, era la mayor de las desdichas, “ya que es totalmente contrario a la libertad de todos adueñarse del libre juicio de cada cual mediante prejuicios o coaccionarlo de cualquier forma”.

De ahí que dejara firmemente asentada, basándose en la necesidad y la razón, la verdad de que la democracia es el más perfecto entre todos los regímenes posibles, porque es el único que libera a los hombres del miedo y les permite vivir en concordia, con el máximo de libertad y seguridad:

“De los fundamentos del Estado, anteriormente explicados, se sigue con toda evidencia, que su fin último no es dominar a los hombres ni sujetarlos por el miedo y someterlos a otro, sino por el contrario, librarlos a todos del miedo para que vivan, en cuanto sea posible, con seguridad; esto es, para que conserven al máximo este derecho suyo natural de existir y de obrar sin daño suyo ni ajeno. El fin del Estado, repito, no es convertir a los hombres de seres racionales en bestias o autómatas, sino lograr más bien que su mente y su cuerpo desempeñen sus funciones con seguridad, y que ellos se sirvan de su razón libre y que no se combatan con odios, iras o engaños, ni se ataquen con perversas intenciones. El verdadero fin del Estado es, pues, la libertad” (Tratado teológico-político, capítulo XX).

Así que, democracia ¿para qué? Para ser libres. Libertad ¿para qué? Para ser hombres.

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La honestidad del espíritu democrático

Permalink 18.10.07 @ 12:21:14. Archivado en El arte de ser libre

“Sigo creyendo que el ‘espíritu democrático’ es suficiente para producir una corriente regeneracionista en favor de la libertad, la igualdad y la concordia. La regeneración que nace de la reflexión produce los más excelentes efectos que puedan ser imaginados, pero son íntimos e individuales. Sólo mediante la indagación filosófica pueden ser obtenidos. Lo que necesitamos en España es gente convencida -por los motivos que sea- de que la libertad democrática será una bendición para todos. Y se pongan a trabajar en ello. No podemos esperar que el pueblo llano -ya que ni siquiera son capaces de lograrlo los intelectuales- disponga de tiempo, fuerzas e interés suficientes para alcanzar las grandes verdades de la vida mediante la reflexión”.

Decíamos en “Ideario y objetivos de la ALCD” que “España necesita urgentemente una regeneración moral, social y cívica de la que la política sería una mera consecuencia. Confiamos en que nuestra ALCD -junto con otras impregnadas del mismo espíritu- sea la cantera de la que salgan, si no los más brillantes, al menos los más honestos representantes del pueblo en la venidera democracia”.

Sigo creyendo que el espíritu democrático es suficiente, a mi entender, para producir una corriente regeneracionista en favor de la libertad, la igualdad y la concordia. La regeneración que nace de la reflexión produce los más excelentes efectos que puedan ser imaginados, pero son íntimos e individuales. Sólo mediante la indagación filosófica pueden ser obtenidos.

Lo que necesitamos en España es gente honesta y convencida -por los motivos que sea- de que la libertad democrática será una bendición para todos. Y se pongan a trabajar en ello. No podemos esperar que el pueblo llano -ya que ni siquiera son capaces de lograrlo los intelectuales- disponga de tiempo, fuerzas e interés suficientes para alcanzar las grandes verdades de la vida mediante la reflexión.

Los más perceptivos tienen ante sí el desafío de sembrar en las mentes más receptivas unas cuantas ideas generales sobre la moral, la sociedad y el civismo, que haga surgir en la mayoría un anhelo de mejoría social y política.

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Tormento moral y victimismo

Permalink 17.10.07 @ 22:09:52. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Esta es la acepción que he empleado. Falacia: argumentación torcida o viciosa.

“Los hombre están atormentados por las ideas que tienen de las cosas, no por las cosas en sí. Ganaríamos muchos puntos en cuanto al alivio de nuestra mísera condición humana si se pudiera establecer siempre como verdadera esta tesis” Montaigne.

Toda idea es neutra o debiera serlo, es el hombre quien la anima, quien proyecta en ella sus pasiones, locuras, sus sueños engendros de monstruos; transformada en creencia, se incrusta en el tiempo y adopta figura de suceso. Esta quiebra de la razón, que deviene en espasmo epiléptico, genera las ideologías, los dogmas y las pantomimas sangrientas de la Historia. E. Cioran.

Pasemos a otra cosa… querido Oliver.

-Respuesta-

Aclarado el significado que le das a la palabra falacia. No es el que le daría yo, pero me basta para entenderte. Asunto liquidado.

Por otro lado, estoy de acuerdo en que el sufrimiento o tormento moral no nos lo producen las cosas, sino la idea que nos hacemos de ellas. La vida tiene sentido, pero si yo no se lo veo, para mí no lo tendrá, y viviré una vida sin sentido. Así funcionan las cosas.

Por eso, tiene razón quien dice que, por lo tanto, en vez de revolcarnos en el sufrimiento que nos infligimos a nosotros mismos en una espiral de masoquismo sin fin, debemos intentar entender las cosas como son; porque tal vez descubramos que las cosas, que son para nosotros objeto de temor o angustia, no contienen en sí mismas más bien o mal que el que yo les atribuyo, y que sólo me hacen sufrir en la medida en que me dejo afectar por ellas.

Sobre la neutralidad de las ideas, que no comparto, excepto si nos referimos a las ideas abstractas o matemáticas, las cuales nos dejan generalmente indiferentes, hablaremos otro día. Quiero iniciar otra sección que seguramente titularé PENSAR PARA SABER, donde intentaré poner en orden mis opiniones sobre el origen de la mente, su naturaleza, sus propiedades y hasta dónde puede alcanzar su poder de conocer.

Por lo dicho a otro comentarista, podrás comprender que estoy de acuerdo en que para arreglar un país no necesitamos un ejército de personas decentes, sino simplemente un sistema político decente. Es más, contra tu opinión, si te he entendido bien, África, América, Asia, o incluso partes de Europa, deben dejar de lamerse las heridas y de echarle la culpa de sus males a otros países.

El victimismo vende bien frente a las almas ingenuas y altruistas que se dejan seducir por el llanto de los pueblos como por el de los particulares. Un pueblo con dignidad no mendiga ni acepta limosnas: se pone en pie y negocia con otros países, ofreciendo lo que tiene a cambio de lo que necesita.

Pero primero debe liberarse de la bota de sus amos, que no son principalmente los extraños, sino los que tiene en casa: los señores del poder y de la guerra. Primero, la libertad; luego, la política; por fin, la prosperidad y la paz.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en ¿QUIÉN TENÍA RAZÓN, ORWELL O HUXLEY?

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Las poderosas emociones públicas y el miedo al cambio

Permalink 16.10.07 @ 22:08:08. Archivado en El arte de ser libre

“Para ayudar a un pueblo, hay que comprender su idiosincrasia y las causas del miedo a la libertad que lo atenaza. E identificarse con él sin someterse a sus defectos. Todos los pueblos ricos, y más aún los recientemente enriquecidos, como España, tienen más libertad para cambiar y menos interés en el cambio. Es natural. Así que tendremos que hacer mucha, y muy paciente, pedagogía política y moral, pues como decía también Tocqueville, en las sociedades más igualitarias e individualistas, donde ninguna obligación liga entre sí a los ciudadanos, ‘habrá que convencerlos uno a uno’. ¡Ahí es nada!”

Soy consciente del enorme desafío que se nos presenta a los demócratas por querer el gobierno del pueblo en un país conformista y dividido en dos bandos por sendas ideologías contrapuestas, la conservadora y la progresista, pero igualmente reaccionarias, y que emiten, subrepticia o descaradamente, el mismo mensaje: los españoles deben resignarse a ser eternamente un rebaño administrado, porque no saben ser libres.

La “lucecita de El Pardo” que velaba por los españoles durante la dictadura, porque no se nos podía dejar solos, ha sido reemplazada por una ristra de déspotas iluminados que, desde hace treinta años, habitan por turno el palacio de La Moncloa y alardean de darlo todo por el pueblo… ¡pero sin el pueblo! Los caudillos por la gracia de Dios o de los votantes, pasan, pero la “democracia orgánica” permanece para siempre.

El pueblo vota democráticamente y el votado bota de alegría democrática porque -como el señor de Corville en una novela del Marqués de Sade- “se hizo digno de obtener los más altos cargos de su país, aceptando tales honores nada más que para obrar en beneficio del pueblo, la gloria de su soberano y la fortuna de sus amigos”.

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Regeneración democrática

Permalink 15.10.07 @ 18:09:58. Archivado en El arte de ser libre

“Yo me dirijo a cualquier persona amante de la libertad y con un mínimo de empatía hacia los más humildes. El trigo aquí son los demócratas y la cizaña los antidemócratas. Mis enemigos no son ni los socialistas ni los conservadores ni los nacionalistas, sino los que se oponen a la soberanía del pueblo y a su libertad. No voy contra ningún partido, sino que veo más lejos que ellos, y ninguna ambición ni corruptela me nubla la visión. Quiero el bien de mi país, que incluye mi propio bien, y todos los que se oponen a la libertad democrática, por el contrario, quieren únicamente su propio bien y se oponen al bien público y común”.

Estoy de acuerdo con quienes dicen -aunque no estoy seguro de compartir sus motivos para decirlo- que limitarse a criticar el sistema y a los ciudadanos no nos llevará a ningún sitio.

La forma de gobierno vigente en España es una oligocracia (poder político en manos de unos pocos), no una autocracia (dictadura unipersonal) ni un totalitarismo. Y tenemos muchas libertades civiles, incluso algunas políticas, pero no tenemos la más mínima democracia. Por eso dije alguna vez que este sistema es tan endiabladamente falso que va a generar mucha polémica incluso entre aquellos que luchan sinceramente por la libertad.

A mí me gustaría saber, simplemente, cuántos de ellos luchan también por la democracia. Porque no es lo mismo independencia que libertad, ni libertad que democracia. Cuando se logre, mediante el arte de ser libre, que nuestro país tenga libertad democrática, se habrá cumplido mi objetivo político.

Porque entiendo por democracia, el autogobierno del pueblo, y cuando la mayoría es razonable y justa (la educación tiene mucho que ver aquí), el poder del pueblo crea instituciones públicas libres que garantizarán, bajo la mirada vigilante de los ciudadanos, la libertad para todos.

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El destino es la política

Permalink 14.10.07 @ 22:56:47. Archivado en El arte de ser libre

“¿A qué venirme ahora con el Destino? El Destino es la política” (Napoleón).

No tengo ninguna duda de que Goethe merecía el homenaje que Napoleón le tributó cuando, en su encuentro casi privado, tras mirarle atentamente -según relata el propio autor alemán-, le espetó: “Es usted un hombre”.

No creo que el general que sembró Europa de cadáveres tuviera plena conciencia de hasta qué punto acertaba, pues él, en cambio, como alguien dijo de Alejandro, no pasaba de ser un ladrón de tierras.

Un poco después, el autocoronado y necio emperador francés, en vez de aprovechar la oportunidad irrepetible de sondear a un hombre coronado por la vida de grandeza, hizo recaer la conversación -¡qué insoportablemente narcisistas son siempre los poderosos!-, sobre el Werter de Goethe, que parecería haber estudiado a fondo, y le hizo un reproche sobre determinado pasaje de la obra, diciéndole: “¿Por qué hizo usted eso? Eso no es conforme a la Naturaleza”.

Lo curioso del caso es que Goethe, con su gentileza habitual, le escuchó con una sonrisa de satisfacción y le confesó que, aunque nadie le había hecho ese reproche, lo encontraba muy atinado. Por fin, tras declararse enemigo del fatalismo de los autores franceses, Napoleón le soltó aquello de: “la política, ¡he ahí el Destino!”.

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Eso que llaman rey

Permalink 10.10.07 @ 11:00:00. Archivado en El arte de ser libre

“En los gobiernos mixtos no existe la responsabilidad; las partes se encubren unas a otras hasta que se pierde la responsabilidad, y la corrupción, que pone en marcha la máquina, organiza al propio tiempo su propia escapatoria. Eso que llaman Rey es, en realidad, el Gobierno. El Rey es irresponsable: Se le coloca en un estado de seguridad parecido al de los idiotas y al de las personas dementes, y no cabe hablar de responsabilidad por lo que a él respecta. El Rey descarga en el ministro, el ministro se refugia tras una mayoría en el parlamento y el parlamento, en comisiones o comités.”

En el articulillo que he titulado Razón e ignorancia, defiendo la tesis de que, en España, tenemos un régimen político que, Thomas Paine, denominaba mixto. De esta forma se refería a una modalidad de gobierno donde se mezclan elementos de la monarquía, la aristocracia y la democracia.

SÓLO HAY UNA MANERA DE UNIR MONARQUÍA, OLIGARQUÍA Y DEMOCRACIA: LA CORRUPCIÓN

Sólo hay una forma de cementar o unir instituciones o poderes tan contradictorios, para componer un Estado: la corrupción. Y sólo un medio para mantener la hegemonía de un régimen como ese entre los gobernados: la mentira.

Así, la parte aristocrática del régimen degenera en el nepotismo y la plutocracia de los partidos políticos, es decir, en el gobierno de los peores. La democracia se convierte en demagogia y oportunismo, o sea: práctica de la adulación popular a mansalva, en busca del voto perdido. Y la monarquía, como figura decorativa que es, no sirve para nada, excepto para incrementar los enormes gastos del Estado, al tener que sufragar tres formas de gobierno a la vez. […]

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La soledad alegre y el infinito interior

Permalink 09.10.07 @ 11:00:00. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

No sé si mi comentario llegará hasta vosotros. Navego por Internet, pero soy reacia a entrar en debates. Sólo quería decir que me quito el sombrero leyendo esta página. Siempre tuve una querencia especial hacia este tipo de temas, y un día así, por azar o por suerte, la encontré.

Hace ya mucho tiempo deseé, con todo mi corazón, la soledad y el silencio. Creo que lo he conseguido, una soledad y un silencio perseguido, anhelado, y al fin alcanzado. La llegada a esa meta fue dura, hubo sufrimiento, tristeza, náusea, soledad fría y húmeda como esa niebla de invierno que cala hasta los huesos, miedo, rabia, el abismo de la nada. Y al fin la llegada a la soledad, al silencio. La alegría de haber alcanzado una verdad diferente, ajena al tumulto y al ruido de fuera. Una soledad que mantengo en agradables conversaciones conmigo misma y tal vez también con “El Solo”, también con los libros.

Pienso que el que ha aprendido a estar solo, a ser solitario, pertenece a esa raza de hombres superiores, que camina un poco por encima de la tierra, sin perderla de vista. Porque posee una verdad diferente, porque ha aprendido que la felicidad, así como el éxito o el fracaso, es una cuestión personal, no social. La sociedad, la civilización, la conciencia de pertenecer, de ser, de tener, es la que impone los límites a la libertad del ser humano, sólo el que es capaz de romper las alambrada, es verdaderamente libre. Mi querida soledad.

Un abrazo.

-Respuesta-

Yo no empecé a editar Filosofía Digital con la intención de debatir nada, ni mucho menos de polemizar. Es el formato de esta especie de diarios, que permite a los lectores comentar los pensamientos públicos de otros, lo que facilita, a la vez que una comunicación muy enriquecedora con gente desconocida de remotos lugares, también que algunos exaltados conviertan el diálogo necesario en una discusión innecesaria. Así que tranquila por lo que a mí respecta.

Comprendo tu amor por la soledad, porque es difícil convivir con personas muy diferentes sin que se produzca una importante mudanza en nosotros mismos. No es así cuando encuentras personas afines. Hay pocos placeres comparables al de una buena y tranquila conversación entre amigos.

Nietzsche llegó a decir que el matrimonio no era más que una larga conversación. Comunicarse y entenderse es, sin embargo, casi un milagro. Por eso, muchas personas sensibles prefieren la intimidad silenciosa, a la que les empuja un temperamento melancólico.

Pero ten cuidado, amiga mía, en no confundir la dolorosa soledad del aislamiento -como repliegue ante la hostilidad del mundo y la frustración del anhelo de comunión con otras almas-, con la soledad creativa y reflexiva, gozosa experiencia de la expansión, que no contracción, del espíritu derramado en el infinito interior. Esta soledad es gloriosa, aquélla un tormento infernal.

Tienes razón al decir que hay que ser muy especial para vivir en soledad alegre, pero la alegría es misionera, porque es generosa, y desea transmitirse. Por eso, el que la encuentra no se queda con ella, sino que siente su mayor satisfacción en alegrar a otros. Y eso, alegrar la vida del más próximo, es sencillamente amor.

Te deseo suerte. Recibe un cordial saludo.

Comentario y respuesta en DIÁLOGO Y POLÉMICAS

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Razón e ignorancia

Permalink 08.10.07 @ 13:19:10. Archivado en El arte de ser libre

“Razón e ignorancia, dos cosas opuestas, influyen en la gran mayoría de la humanidad. La razón se obedece a sí misma, y la ignorancia se somete a todo lo que se le dicte” (Thomas Paine).

Dice Thomas Paine, en “Derechos del hombre”, que en aquellos países que tomen la razón como guía de su sistema político los ciudadanos gozarán de la máxima libertad bajo “un gobierno por elección y representación”, es decir: la república democrática.

LA MONARQUÍA Y LA OLIGARQUÍA NO SE BASAN EN LA RAZÓN, SINO EN LA IGNORANCIA

Como, por otro lado, el ejercicio del gobierno requiere capacidades y talentos que no son hereditarios, la monarquía y la aristocracia u oligocracia, con su mecanismo sucesorio basado en la herencia o la endogamia política, respectivamente, no se basan en la razón, sino en la ignorancia; y “cuanto más ignorante sea un país, más adecuado resulta para esa especie de gobierno”.

Pero aún queda, según Paine, un tercer sistema de gobierno al que llama mixto; o como a veces se dice, “cómicamente, un gobierno que tiene de esto, de aquello y un poco de lo otro”.

Un régimen político así de cómico es el que sufrimos en España. Monarquía hereditaria como forma de Estado, por designio de un dictador, y oligarquía de partidos o partitocracia como forma de gobierno, cínicamente denominada, por la clase política, como “democracia parlamentaria”. Todo ello, por supuesto, bendecido, mediante un referéndum tramposo, por un pueblo ignorante y sumiso, amedrentado por cuarenta años de dictadura.

Al apocamiento de la inmensa mayoría de los españoles, que nunca se rebelaron contra la dictadura y, ya muerto el dictador, se conformaron con una salida engañosa en vez de exigir la libertad, se unió la traición de unos políticos oportunistas y corruptos, de izquierdas y de derechas, que pactaron un “golpe de Estado constitucional” para secuestrar la soberanía nacional y repartirse el poder político en proporción a los votos obtenidos en sucesivas elecciones fraudulentas.

La Constitución española de 1.978 miente. Todos los partidos políticos también. En España no hay democracia. A menos, claro, que entendamos por democracia lo que el socialista Gramsci definía como: dictadura más hegemonía. Es decir, en este caso, dictadura de partidos que se van alternando en el gobierno según obtenga la hegemonía entre los votantes ora la derecha ora la izquierda. Puro teatro que imita burdamente la verdadera alternancia democrática, pues al gobernar por consenso, los que mandan son siempre los mismos perros con distintos collares.

Aunque los jóvenes, por ignorancia, no lo sepan y los de mi generación, por pura conveniencia, no lo quieran saber, en España se pasó de la autocracia (gobierno de uno solo) a la oligocracia (gobierno de unos pocos), sistema común a casi toda Europa; pero todavía no a la democracia (gobierno de todo el pueblo). […]

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La causa de nuestros males

Permalink 06.10.07 @ 20:49:57. Archivado en El arte de ser libre

“Se ven pueblos cuya primera educación ha sido tan viciada y cuyo carácter presenta tan extraña mezcla de pasiones, de ignorancia y de erróneas nociones sobre todo, que por sí mismos no serían capaces de discernir la causa de sus desgracias; tales pueblos sucumben a males que ignoran” (Alexis de Tocqueville).

Me había propuesto no dar una definición de democracia, pero está visto que el hombre propone y la necesidad dispone. Pensé que sería suficiente con describirla y pergeñar sus rasgos principales. Me equivoqué. Porque aunque hay tantas definiciones de la democracia como del amor, casi todas son nominales, no reales. Me explico.

DEMOCRACIA, EL GOBIERNO DE TODOS LOS CIUDADANOS

Ya Pascal, entre otros, decía que antes de discutir sobre cualquier asunto los discutidores deberían definir los términos que usan, para entenderse al menos verbalmente.

Spinoza, por su parte, demostró en su Ética, cuán más eficaz es la definición real de las cosas que la definición nominal de las mismas.

La definición nominal expresa la opinión particular que uno tiene acerca de lo definido. La real, en cambio, lo que la cosa es en sí misma. Ya sé, ya, que Kant, dijo -y si lo dijo el sabio profesor hay que pensárselo mucho antes de llevarle la contraria-, que la cosa en si era inalcanzable para la razón. Pero es que yo no soy kantiano. En la sección de filosofía me explayaré sobre este tema.

Como tampoco soy esencialista -ni existencialista-, no creo que la idea de democracia esté flotando en el éter desde siempre y vaya a descender sobre nosotros como por arte de magia. Las teocracias tal vez sean revelaciones divinas -como pretenden las religiones integristas-, pero la democracia es una creación de la necesidad y la razón.

La necesidad, que todo lo gobierna con mano de hierro y trata a los humanos como a perros de paja, ha inducido a los hombres, al margen de la conciencia que ellos tengan del proceso, a constituir, en cualquier lugar donde se encuentren, algún tipo de sociedad sujeto a normas comunes. Cuando esa sociedad civil, cede al Estado la capacidad de dictar leyes, juzgar y gobernar, se convierte en sociedad política, y según que el poder esté en manos de uno, de algunos o de todos, tendremos otros tantos regímenes políticos: autocrático, oligocrático o democrático. [...]

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El materialismo, un sofisma escandaloso

Permalink 06.10.07 @ 11:31:42. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Creo que he hecho un uso excesivo o incorrecto en definitiva del «mas allá» o «de la nada» o «de otro mundo». Intentaba ironizar sobre la explicación que los profanos les dan (o damos) a ciertos descubrimientos de los científicos y por lo que descubro gracias a ti, también de los filósofos.

Me interrumpo un momento para recordar que esto es otra cosa que he advertido también y quería indicar, que la filosofía y la ciencia (y puede que la religión), aunque parecen ir por caminos paralelos o separados, tienen en realidad un punto convergente en un futuro puede que lejano, o puede que no, quién sabe. De momento la ciencia va encontrando evidencias de cosas que la religión o la filosofía explicaba o explica de otra forma.

Enlazo ahora con lo del «otro mundo» y eso. La ciencia y los seres humanos en general, sólo consideraban el universo como el observable, el que podemos percibir. Pero algunos descubrimientos, como el de la física cuántica y algunas deducciones matemáticas, evidencian que el universo que vemos, aunque infinito en cuanto a que no tienen límites, está albergado dentro de otro (u otros) infinitamente mayor, de donde intercambia energía, explicando así esos fenómenos subatómicos, siendo en realidad un solo universo con múltiples dimensiones (lo digo de memoria, solo soy aficionado, pero por aquí van los tiros). Todo esto tiene su correspondiente modelo matemático, hasta donde pueden llegar los números, claro. No obstante, esa distinción de infinitos también existe en las matemáticas.

No sé si los científicos, o qué científicos, son los que niegan esa inteligencia (o alma, supongo, para los «profanos») a la materia. No creo que un científico se atreva a negar nada que no puede determinar. Sencillamente, no aceptan algo que no se puede demostrar. De momento. Y por ahora parece que al menos se percibe en el mundo científico que no todo es tan predecible como les gustaría a algunos, y que no hay más remedio que empezar a ver las cosas desde otra perspectiva más… «filosófica».

Un saludo.

-Respuesta-

Estaba casi seguro de que no empleabas los términos “nada”, “otro mundo” o “más allá”, en el sentido trascendente que habitualmente se les da en el mundo religioso. Quería, más que nada, dejar claro que yo, al menos, no les atribuyo ningún ribete sobrenatural, pues sé el riesgo que corro de ser malinterpretado por hablar de Dios y de religión, aunque sea filosóficamente. Un bloggero inmanentista ya me ha censurado este hecho, pero creo que hago lo correcto.

Espero explicarme mejor con el tiempo, a medida que pueda ir desarrollando las secciones de FD destinadas a acoger mis reflexiones e intuiciones -hasta donde lleguen mis escasas fuerzas intelectuales- sobre las cuestiones más difíciles de la filosofía, es decir, la metafísica y la epistemología.

Los científicos materialistas y los filósofos racionalistas a los que me refiero los traeré a colación en FALACIAS, SOFISMAS Y SOFLAMAS. No es que nieguen la existencia de la conciencia, pero en un reduccionismo escandaloso (del que participan la mayoría de los psicólogos y psiquiatras) afirman que la mente es un epifenómeno del cerebro, como si la inteligencia y la conciencia no fueran una propiedad del ser humano, sino del sistema nervioso.

Son monistas. Es decir, sostienen el dogma (con muchas variantes) de que la naturaleza es puramente material y que el cerebro produce pensamientos o ideas de la misma forma que el hígado produce bilis. Ni siquiera perciben en sí mismos la naturaleza infinitamente distinta de la mente y el cerebro, de la conciencia y la materia. Dirán, ya lo sé, que eso es dualismo cartesiano rancio, pero yo espero poder demostrar que los rancios son ellos, por confundir mente y cuerpo, así como quien confunde la velocidad con el tocino.

Coincido contigo en mi visión de la naturaleza y la relación que estableces entre la dimensión espacio-temporal del universo y la otra, esquiva e inasible, pero tan real como aquélla. Mejor dicho: más real que ninguna, pues si está dotado de realidad todo lo que existe por un tiempo, mucho más real será lo que existe eternamente. Y es que yo creo que en la naturaleza existen grados o niveles de realidad íntimamente relacionados, por lo que se comprende que tengan lugar esos intercambios tan misteriosos para la ciencia, que tú mencionas.

En fin, que la vida no es unidimensional ni el ser humano tampoco. Y que entrar en contacto o relacionarse con la dimensión infinita y eterna de la naturaleza es, en cuanto que conocimiento, metafísica; y en tanto que experiencia, religión. Del mismo modo que el conocimiento de las leyes que rigen la conducta humana constituyen la razón; y en tanto que vivencia, la ética. Pero eso lo dejaremos para mejor ocasión.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en DIOS

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Seguir nuestro deber al dictado

Permalink 05.10.07 @ 09:35:15. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Hace algo más de un año, recabé en la ciudad alemana de ULM. Me llamó la atención que en su famosa catedral estuvieran las estatuas de JS BACH y LUTERO.

El reformador me parece un buen ejemplo de cómo una sola persona puede, llegado su momento, cambiar el rumbo de toda una civilización. Pedro J, en un artículo reciente, citaba una famosa frase de Shakespeare en el mismo sentido y ello entronca con mi anterior comentario sobre Conthe y Noelle-Newmann y las espirales de silencio.

Con todo ello quiero animarle a que defienda la buena dirección de su blog de calidad y quizás en algún momento entre en una de esas espirales, crezca en un bucle de retroalimentación, configure una “estructura disipativa” en el entorno social…

Para intervenir en una realidad social cada vez más compleja y sofisticada, se necesitan instrumentos de precisión y su página apunta a serlo.

Un cordial saludo.

-Respuesta-

Me abruma al considerar que FD apunta en la dirección que usted señala. Créame, por favor, si le digo que no aspiro a liderar ni a protagonizar ningún cambio.

Si me he visto envuelto en algo así, se debe a una “impuesta necesidad”, similar a la que impelía al apóstol Pablo a predicar y enseñar a las gentes. Pues jamás hago nada, en momentos trascendentales para mí o para los demás, hasta “sentir” un impulso irresistible que me obligue a actuar. Y entonces “me rindo”, seducido y aliviado a la vez, ante esa Voluntad superior y el deber ineludible que se me dicta, sin pensar en las consecuencias que de ello se puedan derivar.

Ni me aterra el fracaso ni me seduce el éxito, porque ni amo ni detesto los frutos de la acción. Algo ocurre, algo se hace, y yo me veo involucrado. Eso es todo. “Aquí estoy, no puedo hacer otra cosa”, como dijo Lutero en el momento de mayor peligro personal.

Cuando empecé a publicar, hace cosa de año y medio, mis primeros articulillos en FD, jamás se me pasó por la imaginación que me pudiera ver implicado en un movimiento filosófico/político regeneracionista, modesto, pero significativo a juzgar por el eco que ha tenido.

De eso se trata, ¿verdad?, de seguir nuestro deber al dictado. Y que ocurra lo que tenga que ocurrir. No podemos hacer otra cosa.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en TÚ TAMBIÉN ERES DIVINO

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Spinoza, un revolucionario descaradamente espiritual

Permalink 04.10.07 @ 10:32:06. Archivado en Antología de la claridad

“Spinoza prescribió un estado democrático ideal, cuyos sellos distintivos eran la libertad de expresión, la separación de la Iglesia y el Estado, y un contrato social generoso que promoviera el bienestar de los ciudadanos y la armonía del gobierno. Ofreció esta receta más de un siglo antes de la Declaración de Independencia y de la Primera Enmienda (de Estados Unidos). Fue una persona a la vez valiente y cauta, inflexible y complaciente, arrogante y modesta, despreocupada y amable, admirable y fastidiosa, cercana a lo observable y lo concreto y, sin embargo, descaradamente espiritual”.

Spinoza es relevante para la neurofisiología a pesar del hecho de que sus reflexiones sobre la mente humana surgieran de una preocupación a mayor escala por la condición de los seres humanos. Su preocupación última era la relación de éstos con la naturaleza.

Intentó esclarecer dicha relación con el fin de proponer medios realistas para la salvación humana. Algunos de dichos medios eran personales, y se hallaban bajo el control único del individuo, y otros se basaban en la ayuda que determinadas formas de organización social y política proporcionaban al individuo. Su pensamiento desciende del de Aristóteles, pero el fundamento biológico es más firme, lo cual no es ninguna sorpresa.

Parece que Spinoza entresacó una relación entre la felicidad personal y colectiva, por una lado, y la salvación humana y la estructura del Estado, por otro, mucho antes que lo hiciera John Stuart Mill. Al menos, en lo que se refiere a las consecuencias sociales de su pensamiento parece haber un reconocimiento considerable.

TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

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La ciencia y el infinito

Permalink 03.10.07 @ 09:22:57. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Cuando Newton demostró al mundo sus leyes del movimiento, surgió una corriente científica llamada «mecanicista», debido a que consideraban el universo (es decir, todo) como un gigantesco (infinito) mecanismo de relojería. Por lo tanto, predecible si se cuenta con la suficiente capacidad de cálculo. Al ser infinito, haría falta una capacidad infinita para predecirlo, pero si cogemos una parte finita de el, como un ser humano, podría ser factible esta pretensión (según los «mecanicistas»)

Sin embargo, con la matemática y la informática se ha descubierto que hay algunos problemas «no computables». Quiere esto decir que determinados problemas son matemáticamente imposibles de resolver por un ordenador, sistema automático o autómata de cualquier tipo. Esto ha sido una relativa revolución en el mundo científico, ya que vendría a decir que para construir algún artefacto con capacidades similares a un humano, hace falta «algo especial», que va más allá que la mera reunión de parte pequeñas, y que la «inteligencia artificial» es un concepto discutible, en la medida que se pretende comparar con la humana, ya que esos problemas imposibles de resolver por una máquina, son fáciles de resolver o de al menos imaginar y/o conceptualizar, por un humano (me encantaría poner un ejemplo, pero efectivamente, mi conocimiento no es completo).

Esto entronca con una sería de teorías posteriores a la de Newton. Einstein ya movió las bases con sus teorías del efecto fotoeléctrico y con la famosa de la relatividad, pero la que ha sido un puntazo para esto es la de la mecánica cuántica, que entre otras cosas dice que a nivel subatómico, la energía puede surgir de la nada, o al menos, de otra dimensión o de alguna parte, «ajena a este mundo». Algunos divulgadores científicos, como Paul Davies, sostienen que el cerebro (por lo menos el humano) tienen capacidades cuánticas en la medida en que son capaces de conceptualizar o intuir cosas de «la nada» o … de otro mundo.

Para acabar la ¿exposición?, decir que también esta relacionado con todo esto, la llamada Teorías del Caos, por la que se observan que determinadas agrupaciones de elementos básicos, sencillos, con un comportamiento elemental (dos o tres ordenes básicas), al unirse e interactuar entre sí, forman complicadísimos y matemáticamente impredecibles «organismos» con un comportamiento sorprendentemente preciso. En esto si que puedo poner ejemplos, colonias de células, insectos o propagaciones de virus, el propio funcionamiento inexplicable de algunos insectos (un gusano, lo cortas, y sus partes continúan moviéndose … ¡¡sincronizadamente!!), el crecimiento o formación de cristales minerales o las estructuras como los bronquios o vasos capilares.

En esto último entran los fractales, que son representaciones matemáticas de estructuras teóricas de volumen finito, pero superficie infinita (si, si, así es). Esto en la realidad significa que las aproximaciones a este concepto serán las topografías que en menor volumen tiene una mayor superficie (muy apropiadas para los casos citados).

Los trabajos de Cantor, el matemático, fueron decisivos para estos descubrimientos. Este matemático, fue por cierto, el que descubrió que habían infinitos matemáticos mayores que otros. Por ejemplo, el infinito de los número reales es infinitamente mayor que el de los número naturales, el cuál es también infinito.

Cantor acabó sus días con un fuerte trastorno mental. Y si yo no acabo esto ahora, acabaré al menos con dolor de cabeza.

Se me olvidaba. Todo esto era para decirte que los científicos están cambiando su forma de ver el universo y a los seres humanos. Un saludo.

-Respuesta-

Sin duda, la física moderna ha cambiado la forma de ver el mundo de los científicos que se han atrevido a dar el salto a la filosofía, especialmente desde la física cuántica. Por el contrario, mientras que los físicos más eminentes del último siglo, se han atrevido a hablar de lo místico, como denominaba Wittgenstein a la experiencia de la realidad indecible, los biólogos y los estudiosos de la psicología y demás ciencias sociales, han derivado hacia el más tosco materialismo.

Comprendo perfectamente que algunas cuestiones no podrán ser resueltas nunca por autómatas dotados de inteligencia artificial, por la sencilla razón de que hay cosas que no pueden ser calculadas o numeradas matemáticamente, pues su naturaleza misma lo impide. Es más, Spinoza ya anticipó “la incapacidad de los números para determinarlo todo”, afirmación que obtuvo la aprobación de Leibniz, matemático.

Lo que ocurre es que la palabra infinito se usa con al menos tres significados diferentes: 1) lo absolutamente infinito; 2) lo ilimitado; y 3) lo incontable o innumerable. Ciertos infinitos no tienen límites (por ejemplo, las superficies de que hablas); algunos no pueden ser numerados o calculados, pero pueden ser mayores o menores que otros (los números de Cantor); y, por último, hay infinitos que lo son por su propia naturaleza absoluta, como los atributos, cualidades o propiedades (inteligencia y energía) de esa sustancia que denominamos, a falta de otra mejor, con la palabra Dios: la esencia infinita y eterna de la naturaleza, que por ser causa inmediata o mediata de todo cuanto existe, no pertenece a otro mundo (no hay más que un universo) o a un más allá trascendente (Dios está aquí), sino que lo penetra y gobierna todo con su poder inmanente.

Por otro lado, ni Dios puede hacer algo de la nada, porque la nada nada es. Esa nada de que hablas es, en realidad, la totalidad infinita, la base o atributo material (espacio vacío) de la que surgen esas partículas que componen los átomos y las moléculas de que constan los cuerpos. Entiendo, pues, que las cosas visibles surgen a partir de esa sustancia invisible, absolutamente infinita y eterna.

Es natural que las fuerzas que relacionan a unos cuerpos con otros, incluso a una subpartícula con otra, sean también invisibles para el ojo humano y actúen de una forma misteriosa para el observador. Pero no hay ningún fantasma en las cosas. Es la energía/materia, al fin y al cabo, lo que está actuando y manifestándose, con sus infinitas propiedades, en todo cuanto existe. Así pues, que los científicos estudien cuanto quieran la materia: cuanto más sepan de ella, más sabremos nosotros.

Lo que censuro a los científicos materialistas es que nieguen otros atributos a la naturaleza como, por ejemplo, la inteligencia/conciencia. Pues es precisamente esta propiedad, infinitamente distinta de la materia, la única que nos permite percibir el sentido mismo de las cosas, y que constituye la sustancia, o mejor: atributo, de que están hechas las mentes.

Dicho en plata: Dios es, en esencia, sumamente inteligente y no solamente omnipotente. Si no fuera así ninguno de nosotros, criaturas finitas y temporales, pero dotadas de mente y cuerpo, de inteligencia y materia, tendríamos la capacidad de poder hacer o saber algo. Pero El es así, y nosotros somos así por él.

No obstante, algunas de estas cosas que digo podrían ser erróneas. No soy físico ni biólogo. Dejo, pues, que los científicos se ocupen de la materia y los cuerpos, y aprendo de ellos.

Pero de mi mente, eso sí, me ocupo yo mismo; y sé que se puede penetrar en ella hasta percibir la unión íntima de nuestro espíritu con ese infinito y esa eternidad que los científicos, en sus laboratorios y con sus teorías, no podrán tocar ni en sueños. A menos que se dediquen a la metafísica con el mismo énfasis y consagración que a la física.

Salud y dicha.

[Comentario y respuesta en DIOS]

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Cristo acierta, Nietzsche se equivoca

Permalink 01.10.07 @ 17:12:29. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

La libertad no se regala, ni se legisla, ni se institucionaliza, ni se socializa, se conquista, un día se da un paso, otro, otro y así, en soledad y silencio, la libertad, como el éxito o el fracaso, es una cuestión personal, no social. “La Verdad os hará libres” (CRISTO). “La fe en la verdad, comienza con la duda respecto a todas las verdades en las que hemos creído hasta el presente” (NIETZCHE).

“Si se le hace comprender a alguien que en sentido estricto no se puede hablar nunca de verdad, sino solamente de probabilidad, se ve generalmente, por la alegría disimulada de aquél a quien se le instruye así, cuánto prefieren los hombres la incertidumbre del horizonte intelectual, y cuánto odian en el fondo de su alma la verdad, a causa de su precisión, se debe esto a que temen todos, secretamente, que caiga sobre ellos con demasiada intensidad la luz de la verdad, ¿quieren dar a entender algo, y por consiguiente, no se debe saber nunca lo que son? o acaso ¿no es más que el temor a una luz más intensa a la cual su alma de topo crepuscular y fácil de deslumbrar no está habituada, de modo que tiene que odiar esa luz?” (NIEZTCHE).

-Respuesta-

La libertad es un árbol con muchas ramas que tiene su raíz en el Espíritu. Por eso, la libertad radical o esencial es espiritual, como la verdadera felicidad. Pero precisamente porque la verdad nos hace libres, no habría libertad si no existiera la verdad. Cristo acierta, Nietzsche se equivoca.

La verdad es exacta, no probable. Sólo cuando nuestro conocimiento de ella es parcial e inexacto, como les ocurre a los científicos cuando intentan precisar la posición y la velocidad de una partícula, surge la incertidumbre, y preferimos hablar de lo verosímil (lo que “parece” verdad) más bien que de lo verdadero. Porque hay grados de veracidad en nuestro conocimiento, pero la verdad es una e idéntica para todos. Es difícil alcanzarla, como la libertad, como la felicidad, pero no imposible.

El problema es que muchas personas buscan liberarse: “una salida”, en áreas concretas y reducidas de su vida, pero no anhelan esa “gran sensación de libertad hacia todos los ámbitos”, de que habla el mono de Kafka.

Y si a ese conformismo de los espíritus débiles, se añade la percepción de que “uno se engaña demasiado entre los hombres, ya que si el sentimiento de libertad es uno de los más sublimes, así de sublimes son también los correspondientes engaños”, venimos a caer en el escepticismo, o en el individualismo egoísta e insolidario.

Como el que habiéndose enamorado repetidas veces de quienes no debía, con sus correspondientes decepciones, acaba por dejar de creer en el amor y se vuelve cínico. El amor existe, aunque uno todavía no haya dado con él, y si en verdad se “necesita”, jamás se deja de buscar y de anhelar.

Nietzsche también se equivoca si da a entender que los hombres, en general, odian la verdad y prefieren la dolorosa incertidumbre. Eso sólo ocurre con esas “almas de topo”, que viven en la más completa oscuridad y se acostumbran a la noche. Porque, por el contrario, los hijos de la luz aman la verdad con pasión; y si por un solo instante la pierden de vista, se marchitan.

La verdad nos libera, nos salva y nos da el goce sublime de vivir verdaderamente en “todos los ámbitos”, lo que incluye las leyes, la educación, las instituciones, la sociedad, la moral y la cultura. Pues, si bien es cierto que la libertad esencial ”nace” en el espíritu individual, es como un perfume que impregna la vida entera del hombre.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en ¿AÑORAS LA LIBERTAD O BUSCAS UNA SALIDA?

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El único viaje que importa

Permalink 30.09.07 @ 16:37:11. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Veo que tú no asumes tu esquizofrenia. Nos hemos dotado a través de la historia de una ficción, de una ilusión, cual es la de que el ser humano es la medida de todas las cosas. Antes de que la racionalidad se construyera, ya había vida; y seguro que cuando fenezca, seguirá por otros confines. No hay trascendencia ni somos de origen inmaterial. Lo que nos pasa es que al ser producto de una ilusión, somos a su vez productores de ilusiones.

No todos los seres humanos tienen nuestro comportamiento. El nuestro es producto de la CULTURA. Los que son primarios se mueven en otra esfera del comportamiento. Decía Ortega, creo que en Historia como Sistema, que “el hombre se diferencia del tigre en que cada vez que nace un tigre, nace un primer tigre”.

Millones de seres humanos no se han encontrado nunca, porque su medio y su genética no se los han facilitado. Han vivido, pero no han existido. Como Neruda, en sus memorias, yo digo que “Confieso que he vivido”, pero añado que también “confieso que existo”. Siempre podré decir en pasado lo primero, pero NUNCA lo segundo.

-Respuesta-

No, no puedo asumir lo que no soy ni tengo. Ni “soy” esquizofrénico (mi mente no está escindida ni fragmentada) ni “tengo” esquizofrenia (caso de que se admita como una enfermedad cerebral, o sea, orgánica).

Yo he hecho el viaje interior -el que nos lleva a sentir y experimentar la infinitud, eternidad y unidad esencial de la Vida, de la que formamos parte inseparable-, que Lange, inventor de la antipsiquiatría, recomendaba a todos para superar la locura y la neurosis. El problema es que todo el mundo viaja sin parar, pero como tú dices, “a ninguna parte”. Y el único viaje que importa no lo emprenden jamás.

Mira, he abandonado un poco la filosofía porque ahora tocaba tratar de política. Pero en mente tengo varios artículos que irán dirigidos contra el racionalismo y el fideísmo, contra el espiritualismo y el materialismo, contra el teísmo y el ateísmo, no por afán “equilibrista” o ecléctico, sino porque estoy persuadido de que todas estas doctrinas son erróneas (el error no es una falsedad absoluta), y que la parte de verdad que encierran está integrada adecuadamente en una visión superior y completamente verdadera.

Ya lo hizo Spinoza magistralmente. Y Khrishnamurti. Pero la gente prefiere seguir a poetas populares, esos que dicen cosas tan bellas que nos encandilan y nos impiden ver, como dijo Platón, que “mienten muchas veces”. No siempre, pero muchas veces.

Quiero decir que no somos producto de una ilusión (como no sea la de los padres que nos engendraron de su amor), y que nuestra mente puede liberarse de todas las ilusiones vanas y esperanzas quiméricas. La Vida es trascendente e inmanente a la vez. Aunque reconozco, ¡cómo no!, que causas exteriores, unas veces manifiestas, otras ocultas, condicionan las mentes débiles -la sociedad y la cultura son más fuertes- hasta tal punto que prefieren morir a vivir.

Te pido, si me permites, que seas fuerte, que saques fuerzas de flaqueza y te liberes de todos tus condicionamientos. Es difícil, pero posible. Del camino que allí conduce hablaremos aquí. Lo mostraremos, como Spinoza, paso a paso, hasta la cumbre. Pero el camino hay que andarlo.

Comentario y respuesta en LOS HIPÓCRITAS

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Democracia y ateísmo

Permalink 29.09.07 @ 14:34:27. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Hola, Jesús, creía que habías desaparecido. Me alegra ver que sigues con tu apasionada inquietud por la formación de los EUA.

Respecto a lo de ateo, he comprobado como existe una gran confusión en su definición. En la wikipedia dan varias opciones, pero en general, se piensa que es ateo, ¡el que no se confiesa seguidor o practicante de ninguna religión en concreto! Es decir, no se concibe una creencia personal, que consiste en admirar las maravillas de la creación y los insondables misterios que esconden, que no requiere la adoración de imágenes o símbolos de cualquier tipo, ni el seguimiento de dogmas estrictos.

Saludos.

-Respuesta-

A medida que voy leyendo la selección de documentos y cartas de Jefferson incluidos en “Autobiografía y otros escritos”, publicados por Tecnos, más crece mi admiración por este demócrata honesto y más me reconozco en su filosofía política.

Si ahora publico este fragmento sobre religión de una de sus cartas a John Adams es para mostrar cuán falsa es la acusación de ateísmo que arrojaron sobre él y lo absurdo de los temores, cuando llegó a la presidencia de los Estados Unidos, de las ancianas pietistas que escondían sus Biblias porque había ganado “El Ateo”.

Jefferson fue siempre un campeón en la lucha por los derechos naturales del hombre y del ciudadano, lo que incluía la defensa a ultranza de la libertad de religión y de pensamiento. Nunca los intereses de los católicos y protestantes americanos estuvieron mejor defendidos que cuando gobernó este filósofo deísta y político republicano de Virginia.

Aunque discrepo de su metafísica (yo no soy ateo, pero tampoco deísta), comparto totalmente su apreciación sobre Calvino. Incluso cuando yo aún era protestante, siempre consideré al dictador de Ginebra un monstruo que concibió a sus veintiséis años un dios tan monstruoso como su propia alma de tirano y homicida. No hay excusa posible para quienes se declaran calvinistas. En cambio, les bastaría con ser simplemente cristianos.

Me apasiona Jefferson, entre todos los padres fundadores de los Estados Unidos, porque fue el único demócrata radical del grupo. No me extraña, ahora que lo voy conociendo un poco, que Tocqueville le declarara “el más grande demócrata de todos los tiempos”. Lo fue, sin duda. Y creo que, siguiendo la pista de lo que él llamó “el experimento americano”, para intentar construir una nación libre y democrática, sin ninguna garantía de éxito, podremos inspirarnos para hacer de una nación como España -que ya existe desde hace siglos- un pueblo igualmente grande y feliz.

Respecto al ateísmo, en efecto, hay tantas modalidades como definiciones de Dios. Cada cual tiene la suya. Pero yo diría que quien afirma la existencia de una Naturaleza infinita y eterna, causa inmanente de todas las cosas, y distinta aunque no distante de ellas, no puede ser tachado de ateo, ni tampoco presumir de serlo. Por más que niegue los dioses imaginarios de los creyentes y se mantenga al margen del folclore religioso de cultos, ceremonias y dogmas.

La certeza de la eternidad de la vida y el sentimiento de que hay en nosotros algo igualmente eterno es, para mí, religión. Y a la sustancia de la vida y del universo, la llamo Dios. Como tú bien dices, la gente ha perdido su capacidad de asombro ante el prodigio de la naturaleza infinita que se prodiga en infinitas formas, de infinitos modos. Creen, ¡eso sí que me resulta asombroso!, que su propia inteligencia, aunque sea escasa, es fruto de una Naturaleza estúpida.

Pero, en fin, como decía Madariaga, el ateo es como un edificio incompleto al que le falta un piso. Precisamente aquel que mejor perspectiva y claridad de visión permite tener de la vida y de uno mismo. El ateo, lo siento, es ciego para lo esencial, y así va por la vida, con la mirada perdida, sin jamás poder divisar un horizonte de eternidad. ¡Lástima! Porque la pérdida es irreparable.

Un cordial saludo.

Comentario y respuesta en CALVINO ERA ATEO, COSA QUE YO NUNCA SERÉ

Soñando con el siglo dorado de los poetas

Permalink 27.09.07 @ 18:54:29. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Estimado Oliver, el esfuerzo por superar los prejuicios y llegar al conocimiento en base a la razón, llegando a veces a contradecir ideas fuertemente preconcebidas socialmente, llevan haciéndolo los científicos desde hace siglos.

Desde al menos Galileo, que tuvo la valentía de enfrentarse al poder de entonces, no porque estuviera en contra de él, sino porque descubrió que estábamos equivocados en algunas cosas, la mentalidad científica lleva andando por este camino.

Me llama la atención cómo existe una desconexión entre esta mentalidad y la sociedad, la cuál si la empleara de vez en cuando en alguna cosilla, es decir, se esforzara en pensar un poco antes de actuar, o seguir los designios de algún medio de comunicación o de algún político, pienso que nos iría mucho mejor.

Saludos.

-Respuesta-

La desconexión entre la filosofía, o la ciencia, y la sociedad es inevitable, porque la mentalidad racional de unos pocos y la mentalidad imaginativa de los más están separadas por un abismo infranqueable.

El sabio, en cuanto tal, vive en lo eterno y habita en la serenidad imperturbable de la inteligencia. El hombre común, se debate agitado en un mar de confusión y nunca encuentra el descanso que ansía. Aquél es plenamente consciente en su lucidez; éste, vive como dormido en los ensueños de su imaginación, a oscuras o en penumbra.

¿Qué relación puede haber, hablando con propiedad, entre el sabio y el ignorante, entre la luz y la oscuridad? Ninguna, es imposible que la haya, porque la eternidad no tiene conexión con el tiempo ni guarda con él ninguna relación. Por eso decía Spinoza que el que aspira a que las multitudes -o los que viven absortos por los asuntos públicos- vivan bajo el exclusivo mandato de la razón, “sueñan con el siglo dorado de los poetas o con una fábula”.

Lo más que puede hacer el sabio -o el filósofo- por los ignorantes, es conseguirles un gobierno benigno y una buena educación, para que cada uno busque la felicidad libremente por el camino que más le agrade. Los consejos fraternales de la filosofía están reservados para los que quieren saber, es decir, una exigua minoría. Acuérdate del mito de la caverna de Platón y de cómo fue recibido el que volvió a desengañar a sus antiguos compañeros de sombras.

Dicen que el hombre vulgar teme a la libertad, pero yo creo, más bien, que odia la verdad. Le aterroriza descubrir que su vida es una completa impostura y que está basada en mentiras y cuentos de viejas. La “filosofía” del ignorante es tan simple como él: esto me da miedo, luego es malo y debo destruirlo.

Pero no creas que yo tengo por sabios a esa otra “masa” de científicos y filósofos al uso, tan prisioneros de sus prejuicios como la gente común de los suyos. Un campesino inteligente, capaz de usar su razón, puede llegar mucho más lejos que todos esos doctores en ignorancia incapaces de atravesar la valla de teorías y especulaciones tras las que se sienten tan seguros como un rebaño de ovejas en su redil.

Pero basta ya, que no quiero ganarme la inquina de todas las categorías de ignorantes al mismo tiempo.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en EL DURO TRABAJO DE PENSAR PARA SABER

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Pensar bien para gozar más de la vida

Permalink 27.09.07 @ 09:59:01. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Gracias por el enlace a mi blog, Jesús, y por éste bello post dedicado a Epicuro, para mí unos de los grandes filósofos de la vida. Pasar por el mundo de puntillas, al mejor estilo epicúreo, es quizás un devenir propio para los que creemos que pensando se disfruta mejor. Saludos cordiales.

-Respuesta-

Pasar por la vida de puntillas, pensando bien, para disfrutar más de ella. ¡Qué afortunada expresión la tuya! En efecto, ¡qué locos son los que pasan por este mundo, con ruido y furia, y hacen creer a otros que la vida es un cuento contado por un idiota! ¡Qué tentador refugiarse en un jardín, cultivar un huerto y charlar con los amigos!

Pero ya ves. Ni, aunque uno quisiere, es posible tal cosa. El mundo arde por los cuatro costados, y tenemos el deber de gritar a voz en cuello, con la mente lúcida y el corazón enérgico, para que no cunda el pánico y, si la vislumbramos, mostrar a la humanidad una salida.

Se ha dicho que Epicuro y Spinoza son dos filósofos que quitan el miedo. Luego hacen al hombre libre, con esa libertad auténtica, no otorgada por nadie, nacida de nuestros adentros. ¡Qué lástima!, ¿no crees?, que la mayoría no hable más que de libertad política, social o económica, la única que al parecer conocen, cuando en realidad no es más que una de las ramas secundarias, entre otras mucho más importantes, que brotan del árbol frondoso de la libertad.

¡Cuánto libertador hay, por ahí, esclavo de pasiones que causan vergüenza ajena! ¡Libertador, libérate a ti mismo! ¡Entonces podrás deshacer las ataduras de tu hermano! Pero si estás maniatado por mil pasiones y eres esclavo de inconfesables debilidades, que te llevan por donde no quieres, no mientas contra la verdad: la libertad que proclamas no es más el nombre que das a uno de tantos suspiros de tu fantasía.

En fin, sigamos filosofando. Deliciosa ocupación que acrecienta hasta lo sumo el gozo de vivir. Ojalá que podamos despertar la emulación de aquellos que andan angustiados buscando, de acá para allá, una migaja de esperanza con que entretener la vida.

Saludos cordiales.

Comentario y respuesta en EL ARTE DE VIVIR FELIZ.

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La educación de los futuros ciudadanos

Permalink 22.09.07 @ 10:49:34. Archivado en El arte de ser libre

“En vez de poner la Biblia y los Evangelios en manos de los niños cuando sus juicios no están aún lo bastante maduros para investigaciones religiosas, su memoria podrá asimilar los hechos más útiles de la historia griega, romana, europea y americana.

También conviene inculcar los primeros rudimentos de moralidad en sus mentes; para que cuando sus entendimientos progresen en fuerza puedan enseñarles a lograr la máxima felicidad, mostrándoles que no depende de la condición donde la suerte les puso sino de buena conciencia, buena salud, trabajo y libertad en todas las empresas justas.

Todo gobierno degenera cuando se confía solamente a los dirigentes del pueblo. Los individuos que constituyen el pueblo son sus únicos depositarios seguros. Y para darles seguridad, sus mentes tienen que ser mejoradas hasta cierto punto.

Esto no es ciertamente todo lo necesario, aunque sea esencialmente necesario. Una reforma de nuestra constitución debe venir en ayuda de la educación pública”.

TEXTO COMPLETO EN MUNDO LIBRE DIGITAL

El camino del corazón ya no se lleva

Permalink 17.09.07 @ 21:03:37. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Para que aparezca la religión ha de haber introspección. Pues bien, millones de seres humanos no han practicado la introspección NUNCA, ni la practicarán. Millones de seres humanos miran, nunca observan, oyen, nunca escuchan…

Mi padre nunca, ni en sus conversaciones, ni en sus gestos, ni en su mirada demostró el menor atisbo de ello. Desde que tengo uso de razón he conocido a muchas personas que no tienen el más mínimo interés por lo que consideran una tontería.

-Respuesta-

Lo importante es si uno mismo ha descendido hasta el sótano de su propia alma o si esa introspección equivale a asomarse a la terraza. ¡Claro que muy pocas personas lo hacen! Ellas se lo pierden, ¿no crees?

Pero si uno ha hecho ese viaje, quedando maravillado de lo que encuentra por el camino y extasiado por lo que vislumbra al final de todo, ¿qué otra cosa puede hacer sino invitar a todos a que visiten ese “otro” mundo que está a solo un paso de éste y con el que mantiene una perfecta continuidad?

Si has visto una flor preciosa durante tu paseo por el campo y al que va a tu lado, que tiene ojos para todo menos para lo que importa, le dices: ¡Fíjate, qué belleza!, ¿qué más puedes hacer, si tiene ojos, pero no ve? Lo esencial sólo se ve con el corazón y, hoy, seguir el camino del corazón ya no se lleva.

Para la gente vulgar la vida es de una absoluta vulgaridad. Y para el que vive una vida absurda, llena de ruido y furia, nada tiene sentido. Hasta un ateo como Feuerbach reconoció que sin religión el hombre no está completo; como diría Madariaga, es como un edificio al que le falta un piso.

Y el diálogo, el de verdad, sólo se puede producir entre personas completas, porque son las únicas situadas al mismo nivel y que hablan con la misma pasión de un campo común de experiencia. El resultado, cuando se dan estas condiciones, es el entendimiento y la amistad.

Por lo tanto, pesimistas ¿por qué? El ser humano es un haz de relaciones. Quien no sabe relacionarse con otros, especialmente con los que muestran una actitud amistosa y honesta hacia él, es un fracaso completo. Porque será un erudito a la violeta o un experto en naderías, pues ignora lo más importante: el amor y la amistad. Y, por eso, nunca podrá prestar alguna ayuda real a su prójimo.

Pero el que está en el secreto de la vida, ha hallado un tesoro con el que, aunque sea pobre como una rata, puede enriquecer al mundo.

Un cordial saludo.

[Comentario y respuesta -10/07/2006- en EL DIÁLOGO INDISPENSABLE]

Podemos ser libres y crear una cultura libre

Permalink 17.09.07 @ 01:39:34. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Mira, querido Oliver, la Cultura produce en el ser humano la esquizofrenia. Toda cultura es esquizofrénica. Esa es la causa por la que una cosa es el mensaje y otra el mensajero.

Toda objetividad es subjetiva. Liberarse TOTALMENTE de nuestro físico es IMPOSIBLE.

-Respuesta-

Nuestra cultura es un asco, como decía ya Hermann Hesse: ¡qué arte, qué música, que literatura, qué arquitectura, qué intelectuales, qué política…! Pero la cultura que tenemos refleja lo que somos. Es criatura nuestra, no es una entelequia con vida propia, caída del cielo por una fatalidad del Destino.

No estamos condenados a vivir en el estiércol en que nos han parido. Podemos ser libres de toda coacción exterior e interior, y crear una cultura libre. Por eso me interesa la política, porque puede ayudar al surgimiento de una nueva cultura: nuevas costumbres, nuevos valores artísticos o auténticos principios morales, suscitados, que no producidos, por la democracia. Por eso y nada más. Pues la política no es “todo” excepto para los “politicistas”, los que permiten que su ambición de poder y mando invada su vida completamente y consientan en reducirla a su mera actividad social.

Claro que es imposible liberarse “del” físico, tan imposible como saltar fuera de nuestra propia sombra. De lo que se trata es de conseguir liberar (“a”) nuestro físico, o sea, nuestro cuerpo, mediante el conocimiento de la verdad o la sabiduría. En eso consiste la verdadera, auténtica y profunda libertad.

Entonces la objetividad y la subjetividad confluyen, son la misma cosa. Y el hombre es el mensaje. Entonces habremos superado la neurosis y la esquizofrenia, nacidas del miedo a la muerte, a la vejez, al dolor y a la soledad. Entonces habremos logrado ser total e incondicionalmente libres. Esa es nuestra única salvación posible.

Por favor, sigamos conversando. Tus palabras transpiran dolor, soledad y frustración. Quisiera ayudarte, si puedo, y si no te ofendo al decirlo.

Un cordial saludo.

[Comentario y respuesta en LOS HIPÓCRITAS]

La verdadera felicidad, continua y suprema

Permalink 11.09.07 @ 12:46:46. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

“El universo de los sentimientos es el universo de la ilusión.

Creo que fué a partir de los 5-7 años cuando fuí dándome cuenta de que lo que acurría a mi alrrededor era un espéctaculo casi contínuo. Mis sentidos me transmitían imágenes y ruidos que me maravillaban por que todo eso ocurría fuera de mí.

Yo los hacía míos y cuando me producían un gran placer el hecho de recordarlos era como si volviesen a realizarse de nuevo.

Lo más maravilloso que he encontrado en la vida ha sido el enigma de como un objeto pasa a sujeto. He tenido la suerte de haberlo conocido en mí. En ésas sigo cada día como premisa para la acción diaria.

Cuando duerma el sueño eterno todo habrá terminado y los que me conocen dirán que “mientras vivió fué moderadamente feliz”.”

-Respuesta-

“Los sentimientos son reales, no son una ilusión. La ilusión consiste en creer que las cosas son realmente tal como las sentimos.

El modo en que nos afectan las cosas depende más bien de nosotros, de nuestra constitución psicofísica, que de las cosas mismas. Por eso hay tantas versiones de la vida y opiniones sobre cualquier asunto como experiencias subjetivas tiene cada individuo en particular.

Sobre gustos, experiencias u opiniones no hay nada escrito, es decir, no se debe discutir. Porque nuestra imaginación está condicionada por el pasado, que es lo que registra en su memoria, y sólo el pasado nos puede volver a “representar”, cuando recuerda. Y también es ilusorio pensar que esas sensaciones se producen “fuera” de nosotros, pues es nuestro cerebro/mente el que percibe y siente cómo nos afectan las cosas.

Tampoco el objeto se convierte en sujeto, puesto que ambos son la misma cosa. Mente y cuerpo, percepción y sensación, idea y sentimiento son dos aspectos diferenciables, pero inseparables, que constituyen el mismo fenómeno.

Mientras la base de nuestras acciones sea la memoria y la imaginación, o sea, la experiencia del ayer, estaremos condicionados por el pasado y seremos, por lo tanto, prisioneros del tiempo. Es decir: no seremos libres.

Y es imposible que así seamos felices, porque la felicidad es un estado permanente del espíritu que no depende en absoluto del tiempo. No debemos confundir la felicidad con el placer, discontinuo y superficial por su propia naturaleza.

Pasar de la experiencia del tiempo al sentimiento y percepción de la eternidad, es en esencia, la experiencia religiosa, y la única salvación posible. Entonces no seremos “moderadamente” felices, sino “verdaderamente” felices, con una felicidad, como diría Spinoza, “continua y suprema”.

Un cordial saludo.”

[Comentario y respuesta -Jul 11 y 12, 2006- en el post EL DIÁLOGO INDISPENSABLE]

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El entendimiento es la verdad

Permalink 10.09.07 @ 10:15:19. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

Leibniz negó haberse entrevistado en secreto con Spinoza, no leer sus textos. Confesar lo primero equivalía casi a convertirse en partícipe de su ateísmo y, en consecuencia, conllevaba desacreditar su propia filosofía, que en muchos aspectos fue a la contra de Spinoza, y condenarse al ostracismo. Precisamente porque el populacho juzga demasiado deprisa (este post es un ejemplo), creo que Leibniz hizo bien guardando las apariencias.”

-Respuesta-

“Gracias por tu comentario. Me he propuesto no replicar a nadie. Ni siquiera a los que me insulten. En la sección “Antología de la claridad”, he colocado un post sobre Leibniz y Spinoza, en tu honor. Repara, por favor, que no juzgo el talento filosófico o matemático de Leibniz. Es indudable. El de Hume, en cambio, más que dudoso. Para mí, claro.

Califico, en cambio, la postura de ambos, respecto a Spinoza, de cobarde. Y lo mantengo. Ya ves que no estoy solo en esta apreciación mía. Pero reconozco que toda valoración moral es subjetiva y comparativa. Por citar una vez más a Spinoza: ”Me parecerá cobarde quien teme un mal que yo suelo despreciar, y si, además, reparo en que su deseo es reprimido por el temor de un mal que a mí no puede contenerme, diré que es pusilánime, y así juzgará cada uno” (Ética,4-LI). Si encima vienes tú y me dices que te parece bien que Leibniz “guardara las apariencias”, ¿no estás siendo un poco cínico? (Ver post, aquí, sobre la hipocresía).

Te he mandado mi e-mail en esta bitácora. Pero no tengo la menor intención de entrar en batallas dialécticas. Créeme: estoy de vuelta de debates. No sirven para nada. Y aborrezco las polémicas. Es un ardid de los intelectuales frustrados para hacerse notar. Creo, en cambio, en el diálogo entre personas que aman la verdad más que tener razón y que parten de los mismos principios.

En el primer aspecto, no te conozco. En el segundo, si lo que he leído de ti por ahí es cierto, es decir, que eres un converso al catolicismo, mi más sentido pésame. Has perdido la razón y necesitarás más del tiempo, para recuperarla, que de argumentos a los que, seguro, serás refractario. Sobre creencias y gustos, no discuto. Mi autoridad, en filosofía y religión, es el entendimiento natural. No reconozco otra. Porque el entendimiento, amigo mío, es la verdad. Aunque tú no lo sepas.

Un saludo.

[Comentario -31-12-2005- y respuesta -02/01/2006- en el post LA HIPÓTESIS MONSTRUOSA].

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Dios: idea, palabra e imagen

Permalink 08.09.07 @ 10:03:11. Archivado en Filosofía cordial

-Comentario-

“Refutar falacias con falacias no me parece una práctica apetecible, sin duda. Este párrafo realmente brilla por su autoinmolación: “Hasta la ciega materia y el azar caprichoso se les antojan creadores más verosí­miles que el Ser infinito y eterno, es decir, Dios. ¡Qué forma tan pueril e insensata de razonar! Intelectualmente perdidos, los ateos se envanecen en sus razonamientos y niegan a Dios, la evidencia invisible, según Victor Hugo, sólo porque ellos, cerrando los ojos al entendimiento, son incapaces de verlo”.

No serí­a deseable que dejaras pasar más tiempo para dar a conocer cómo es ese Dios que eres capaz de ver (puesto que sólo los ateos no ven), sobre todo atendiendo a que es, justamente, una “evidencia invisible”. Resultarí­a un hallazgo asombroso. Me pregunto, ¿qué clase de materia es la que lo compone? Invisible y visible a la vez: un desafí­o para nuestras retinas.

Con respecto a la “evidencia”, tení­a entendido que es algo de lo que no se puede dudar. Digamos que la Tierra es redonda. ¿Sucede lo mismo con Dios? Obviemos que le imputá¡s a los ateos cierta ceguera, pero, ¿es así­? ¿Acaso es Dios evidente? Que no te ciegue, aquí­, la fe. Coincidiré¡s en que no lo es, y no por nada se han ofrecido tantas teologí­as, contradictorias acaso entre sí­, en pos de demostrar lo que costó mucho tiempo construir.

Vamos a estar de acuerdo en que serí­a muy bonito que tuviéramos un Dios, pero ello no es una prueba de que lo haya. Yo, en cambio, no me creería eso de que una victoria es una derrota y que encontrar que Dios no existe es confirmar su existencia, frases que podrí­an ejercer de resumen a tu escrito y que, porque cuesta ver las vigas en los ojos propios, no se incluyen en el rosario de sofismas que parecí­a ibas a ofrecer como un servicio al lector.”

-Respuesta-

“No entiendo por qué el párrafo al que aludes “brilla por su autoinmolación”. Una cosa te aseguro: no entenderás nada de lo que digo, si antes no te desprendes de tus prejuicios.

Todos los ateos que he conocido hacéis lo mismo: tomáis la “imagen” de Dios que tienen los creyentes de tal o cual religión, o inventáis otra, y la negáis. Léeme bien, por favor: de los dioses populares soy tan ateo o más que vosotros. Hay suficiente material en mi blog, aunque todavía es muy exiguo, como para que esto quede claro.

Los creyentes “creen” en dioses “personales”, más humanos que divinos. Y vosotros negáis su existencia. Yo también. Pero no cometo lo que entiendo que constituye vuestro principal error: tiráis al niño por el desagüe junto con el agua sucia de la bañera. Yo salvo al niño, una vez limpio de toda suciedad. El niño es real, amigo, aunque tú lo veas cubierto de mierda. Sólo que tú lo ves y lo desprecias antes de estar limpio.

Así pues, yo no estoy enredado en “imágenes”, ni tampoco en palabras. Y a veces tengo la impresión de que los ateos no hacéis otra cosa. Dios, para mí -como para Kierkegaard, por ejemplo- es una idea, no una palabra. Pero una idea no es una imagen, ni consta de palabras, ni se capta con argumentos lógicos.

Una idea es una forma determinada del entendimiento racional o intuitivo. Y si me apuras, la razón, que tanto adoráis los racionalistas, aunque nos da un conocimiento cierto y verdadero de “cómo” son las cosas, no nos dice jamás “qué” son. En una palabra, la razón no nos da cuenta de la esencia de nada. Eso sólo lo puede hacer la intuición, género supremo de conocimiento y máximo poder de la mente para ver lo “invisible”.

¿Entiendes ahora lo que quiere decir “evidencia invisible”? Es una paradoja verbal, pero una afirmación magistral de Hugo: algo que no es “visible” para el ojo humano, pero cuyo conocimiento es absolutamente cierto, aunque sólo sea perceptible para el entendimiento.

En efecto, “evidencia” es aquello de lo que el entendimiento “está cierto”, aunque el mundo entero pueda dudar de ello. Y cualquiera que lo “entiende” lo “ve” tan claro y evidente como cualquier otro que también lo entienda. Porque el entendimiento no es tuyo ni mío (como la imaginación y la opinión): es el mismo en todos los hombres.

Llamo “ciego” al ateo respecto a la existencia de lo Eterno, como llamamos al daltónico “ciego para ciertos colores”: no “ve” la diferencia (no distingue) entre el verde y el rojo. Discutir con él de la teoría de colores o intentar demostrarle que le falta esa visión clara y distinta es tan ridículo como intentar convencer a un ateo de que Dios existe. Si no lo ve, para él no existe. Pero eso no quiere decir que lo que él afirme sea verdad, ni lo que digo yo, falso.

Tienes razón: aún no he descrito la naturaleza de Dios con detalle. Hasta ahora sólo me he centrado en su existencia; pero no en la naturaleza de su existencia. Por eso, a los impacientes, les remito al primer capítulo de la Ética de Spinoza.

En cuanto a que no entiendes cómo una derrota puede ser a la postre una gran victoria, será porque te cuesta entender las paradojas; o porque no has leído a Sócrates cuando afirma a un interlocutor que “el que pierde en una discusión racional es el que gana, porque sale del error y la ignorancia”.

Para terminar: no me ciega ninguna fe, aunque la que tuve en mi juventud casi estorbó más que ayudó a mi entendimiento de las cosas eternas. No obstante, no odio las religiones ni soy anticlerical. Esta actitud me resulta tan ajena como la de un adulto que odiara su infancia porque ha dejado de ser niño, pensar como niño y juzgar como niño. Yo me alegro infinitamente de haber entendido ciertas cosas, ¡por fin!

Gracias por tu comentario. Un saludo.”

[Comentario y respuesta (26/04/2006) en el post LA SANTIDAD DE LOS ATEOS]

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El océano de la belleza y el sentimiento místico

Permalink 04.09.07 @ 10:01:36. Archivado en Conciencia vigilante

“El sentimiento oceánico del que hablamos, la vivencia de lo universal y eterno, el sentido de la existencia, que está perdiendo su fundamento en una sociedad cuyas instituciones han cesado de ser religiosas y lo eclesiástico se dirime entre el discurso recalcitrante y la represión, se repliega hacia el interior y halla en los hechos de conciencia su lugar privilegiado. La mística ofrece un nuevo lenguaje en que poder expresarse y un refugio ante la deficiencia y mezquindad sociales. El alma entra sin más en el sosiego y la paz, donde alcanza la visión intelectual de Dios -muy similar a lo que Spinoza llamará el amor intelectual de Dios, casi un siglo más tarde. Comprensión clara y transparente de sí misma -saber quién somos- lo que le produce una enorme seguridad y quietud”.

LA PURA BELLEZA, DESDE TERESA DE JESÚS

Quisiera realizar una reflexión estética y filosófica sobre un aspecto concreto del concepto de “belleza”. Para ello he escogido algunas ideas que Teresa de Jesús traza en las Moradas (texto fechado en 1577) en relación con la naturaleza del alma.

Los escritos de Santa Teresa ofrecen una gran claridad sobre el crítico momento situado entre la noción clásica de belleza, tal y como se describe en Platón, y la emergencia del pensamiento moderno. Podemos observar en sus textos el nacimiento de una nueva concepción que, sin embargo, contiene una herencia ineludible.

En Santa Teresa coinciden tres elementos que están en los fundamentos de nuestra cultura y se entrelazan en un lenguaje simple y una disposición muy estructurada, oportunidad que le ofrece la propia naturaleza del discurso místico.

El primero es la tradición platónica que atraviesa el mundo medieval -desde Plotino y su influencia en San Agustín- e inunda el humanismo renacentista. Sabemos que Santa Teresa leyó a San Agustín, a quien cita en las Moradas, y estuvo muy influida por los Abecedarios espirituales del franciscano -orden que seguía la tendencia agustiniana- Francisco de Osuna.

En el Banquete Platón desarrolla la idea del “amor a la belleza”. El alma, la razón, pasando por etapas sucesivas desde el amor a los cuerpos bellos, las acciones bellas y los bellos conocimientos, se va elevando hasta percibir “como un relámpago” el gran “océano de la belleza”, la idea en sí, pura y eterna, que hace bellas a las cosas. ARTÍCULO COMPLETO-->

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Diferentes razas, sexos y talentos, pero iguales derechos

Permalink 26.08.07 @ 19:36:23. Archivado en El arte de ser libre

“No hay nadie que desee más que yo ver completamente disipadas las dudas que yo mismo he abrigado y expuesto sobre el grado de entendimiento que les ha otorgado la naturaleza [a los negros], y descubrir que a este respecto son nuestros iguales. Las expresé, por tanto, con grandes vacilaciones; pero sea cual fuere el grado de su talento, éste no constituye medida de sus derechos. Sir Isaac Newton era superior a otros en entendimiento, lo que no le hacía dueño de sus personas o propiedades. [También] las mujeres están sujetas a un injusto yugo. Donde la fuerza es la ley, el sexo fuerte se impone al débil. Sólo la civilización devuelve a la mujer el disfrute de su natural igualdad. Es lo que inicialmente nos enseña a someter las pasiones egoístas, y a respetar en otros los derechos que valoramos en nosotros mismos”.

Muchos millones [de negros] han sido traídos a América, y otros han nacido aquí. Desde luego, la mayoría se ha visto confinada a tareas agrícolas, en sus propias casas y compañías, pero muchos han estado en posición de aprovechar la conversación de sus amos, muchos fueron también instruidos en artes manuales, y debido a esas circunstancias estuvieron siempre ligados a los blancos.

SI UN HOMBRE FUERE ESCLAVIZADO, PERDERÁ DE CIERTO LA MITAD DE SU VALÍA

Algunos han recibido educación liberal, todos han vivido en países donde las artes y las ciencias se cultivan en grado considerable, y todos han tenido a la vista muestras de los mejores libros hechos fuera.

Sin ventajas de este tipo, los indios trazarán a menudo figuras de sobre sus páginas no carentes de dibujo y mérito. Esbozarán un animal, una planta o un territorio, como para probar la existencia de una semilla en sus mentes que sólo requiere cultivo. Nos asombran con golpes de la más sublime oratoria, que prueban la fuerza de su razón y su sentimiento, el brillo y altura de su imaginación.

Pero no he podido hasta ahora encontrar un negro que expresase un pensamiento por encima del nivel más prosaico, o el más elemental rasgo de pintura o escultura. En música están generalmente más dotados que los blancos, con oído exacto para la afinación y el tiempo, y han sido capaces de imaginar un pequeño instrumento [el banjar, origen de la guitarra].

Sabemos que entre los romanos, hacia la era de Augusto especialmente, la condición de sus esclavos resultaba mucho más deplorable que la de los negros en el continente americano. […] Era práctica común dejar en la isla de Esculapio, sobre el Tíber, a los esclavos enfermos cuya cura tendía a hacerse engorrosa. Un edicto del emperador Claudio confirió la libertad a quienes consiguieran sanar, declarando antes que no se consideraría homicidio si cualquier persona eligiera matarlos en vez de abandonarlos. Abandonarlos es un crimen del que no existe un solo precedente entre nosotros, que si desembocara en la muerte sería castigado con la pena capital.

Confirmen o no observaciones adicionales la suposición de que la naturaleza ha sido con los negros menos generosa en los dones de la cabeza, creo que en los del corazón se descubrirá que les hizo justicia. La disposición al hurto con que se les ha marcado debe atribuirse a su situación, y no a ninguna vileza del sentido moral. El hombre para quien no existen leyes que favorezcan su propiedad se siente probablemente menos inclinado a respetar las hechas en favor de otros.

Cuando pensamos en nosotros damos por fundamental que las leyes, para ser justas, deben conceder una reciprocidad de derecho, siendo en otro caso meras reglas arbitrarias de conducta, basadas sobre la fuerza y no sobre la rectitud. Dejo al juicio del amo resolver el problema de decidir si los preceptos religiosos contrarios a la violación de la propiedad no se hicieron tanto para su esclavo como para él. ¿Acaso no puede tan justificablemente tomar algo de quien le ha quitado tanto, tal como podría acuchillar a quien quisiera acuchillarle?

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Destino y espíritu

Permalink 24.08.07 @ 18:37:48. Archivado en Conciencia vigilante

“El dinero y el poder y todas esas cosas por las que los hombres se torturan mutuamente y acaban por matarse a tiros tienen poco valor para quien se ha encontrado a sí mismo. Éste sólo valora una cosa: la misteriosa fuerza en su interior, que le ordena vivir y le ayuda a crecer. El que desconfía de la fuerza vital en su interior, el que carece de ella, tiene que compensarla con sucedáneos como el dinero. El hombre que ha encontrado el valor de ser él mismo y ha oído la voz de su propio destino no tiene ya el más mínimo interés en la política, ya sea monárquica o democrática, revolucionaria o conservadora. Le preocupan otras cosas. Para éste no existen ni el destino del Capitalismo, ni el destino del Socialismo, ni Inglaterra ni América; para él no existe nada más que la ley silenciosa y tenaz que late en su pecho, que resulta tan penosa al hombre cómodo y tradicional, pero que significa destino y Dios para el obstinado”.

Una virtud hay que quiero mucho, una sola. Se llama obstinación. Todas las demás, sobre las que leemos en los libros y oímos hablar a los maestros, no me interesan tanto. En el fondo se podría englobar todo ese sinfín de virtudes que ha inventado el hombre en un solo nombre. Virtud es: obediencia. La cuestión es a quién se obedece.

QUIEN TIENE INTUICIONES PROPIAS Y VIVE EN CONFORMIDAD CON ELLAS HA ENCONTRADO SU DESTINO Y EL SENTIDO DE SU VIDA

La obstinación también es obediencia. Todas las demás virtudes, tan apreciadas y ensalzadas, son obediencia a leyes dictadas por los hombres. Tan sólo la obstinación no pregunta por esas leyes. El que es obstinado obedece a una ley, a una sola, absolutamente sagrada, a la ley que lleva en sí mismo, al “propio sentido”. [”Obstinación”, en alemán es “Eigensinn”, palabra compuesta que literalmente significa “propio sentido”. (N. del T.)]

¡Lástima que la obstinación sea tan poco apreciada! ¿Acaso goza de estima? ¡Oh, no! Incluso se la considera un vicio o al menos un lamentable desmán. Sólo se la designa por su hermoso nombre cuando molesta y suscita odio (por cierto que las verdaderas virtudes siempre molestan y suscitan odio. Véase Sócrates, Jesús, Giordano Bruno y todos los demás obstinados.)

Y cuando existe cierta voluntad de admitir la obstinación como virtud, o al menos como un bello atributo, se mitiga en lo posible su áspero nombre. “Carácter” o “personalidad” no suena tan desapacible o vicioso como “obstinación”. Tiene un tono más presentable, e incluso “originalidad” se acepta en último extremo, claro que sólo referida a tipos raros a los que se tolera, artistas y gente estrambótica.

En el arte, donde la obstinación no puede infligir daños considerables al capital y a la sociedad, se la tolera, incluso como originalidad; en el artista es hasta deseable una pizca de obstinación; se paga bien.

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Religiones diabólicas y espíritus malignos

Permalink 23.08.07 @ 12:27:41. Archivado en Catecismo filosófico

“El amor siempre nos permitirá distinguir con claridad el trigo religioso de la cizaña supersticiosa. Las personas realmente religiosas son benignas y pacíficas. No adoran a Dios en los templos, sino en espíritu y en verdad. Se han sacudido las cadenas sacerdotales y deciden por sí mismos lo que es justo. No persiguen ni lapidan a las adúlteras, ni a los homosexuales, ni a los ladrones, ni a los blasfemos, pues no sólo no los condenan, sino que ni siquiera los juzgan. No someten a las mujeres, las aman. No adoctrinan a los niños, los ayudan a hacerse hombres y mujeres íntegros. Desprecian las riquezas, que siempre son injustas. Trabajan con sus manos para tener qué compartir con el que padece necesidad. No abandonan jamás a los suyos en la vejez, la enfermedad o la pobreza, pues no podrían convivir con tamaña ingratitud. Se sienten más dichosos al dar que al recibir. Y si sufrieran la desventura de tener que gobernar a otros hombres, lo harían como simples servidores, nunca como dominadores”.

El último sermón que prediqué, hace ya muchos años, ante unos cientos de protestantes de varias denominaciones y unos doce pastores, lo titulé “El amor: misterio y ministerio”, e intenté trasmitir a los presentes la necesidad de que el Evangelio, para conseguir alguna influencia en el mundo moderno, debería volver a ser, tal como Cristo lo quiso, un mensaje de amor, alegría y libertad para toda la humanidad, aunque para ello hubiere que purgarlo de todas las supersticiones y dogmas absurdos que se le añadieron a lo largo de siglos hasta hacerlo irreconocible.

CUALQUIERA QUE CONSIDERA UN SERVICIO DIVINO MATAR AL PRÓJIMO NO CONOCE A DIOS

Sabiendo muy bien a qué público me dirigía, recordé aquellas palabras finales de Jesús a sus discípulos más íntimos, advirtiéndoles de las persecuciones que les sobrevendrían: “Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. Y harán esto porque no conocen ni al Padre ni a mí” (Juan 16:2-3).

A renglón seguido, tratándose de protestantes, no les hablé de la criminal Inquisición católica, de triste memoria, sino de Lutero y Calvino, como ejemplo de supuestos “varones de Dios” que, aunque fueran eminencias teológicas y líderes natos, nunca conocieron a Dios ni tuvieron el espíritu o mente de Cristo, pues de otra forma ni el dictador de Ginebra hubiera ordenado la muerte de Miguel Servet ni el monje agustino la de los campesinos alemanes.

De la maldad de Calvino poco puedo decir, como no sea que, al igual que Jefferson, considero que “su religión era maligna”, su dios un tirano y él mismo, en la práctica, un ateo. Pero de Lutero tal vez muchos desconozcan sus escritos políticos donde se pueden hallar soflamas como esta, contra la rebelión del campesinado alemán: “Quien pueda ha de abatir, degollar o apuñalar al rebelde, en público o en privado, y ha de pensar que no puede existir nada más venenoso, nocivo y diabólico que un rebelde; ha de matarlo igual que hay que matar a un perro rabioso; si tú no lo abates, te abatirá a ti y a todo el país contigo”. Y añadió un poco más adelante: “El que pueda, que apuñale, raje, estrangule; y si mueres en esa acción, bienaventurado tú, pues jamás alcanzarás una muerte más dichosa. Mueres en la obediencia a la palabra y al mandato de Dios” (1).

“Abatir, degollar, apuñalar, rajar, en público o en privado”, “no hay nada más venenoso, nocivo o diabólico que un rebelde”, “y si mueres en esa acción, bienaventurado tú, pues jamás alcanzarás una muerte más dichosa”, ¿no son las mismas abyectas invectivas y promesas con que se jalea hoy a los “soldados de Alá” para inducirles a matar infieles?

Cuando los campesinos alemanes, capitaneados por el visionario Thomas Müntzer, fueron aplastados en la batalla de Frankenhausen, Lutero fue tachado de “adulador de príncipes” por haber animado a los señores a usar toda su fuerza contra el pueblo llano. Recalcitrante, se ratificó en su crueldad inhumana con estas palabras: “Lo que entonces escribí lo vuelvo a escribir ahora: que nadie tenga misericordia de los campesinos contumaces, obstinados y obcecados, que no se dejan decir nada; el que pueda, y como pueda, que les pegue, los hiera, los degüelle, los muela a palos, como a perros rabiosos… Con el puño hay que contestar a estos bocazas, que les salte la sangre de las narices… Hubo que abrirles las orejas con balas de arcabuz y las cabezas saltaron por los aires; para tal alumno tal palmeta. Quien no quiere escuchar la palabra de Dios por las buenas, escuchará al verdugo con la hoja” (2). ¡Qué lenguaje tan edificante en un teólogo! ¡Qué corazón tan sensible en un reformador! ¿Quién era aquí el perro rabioso, el obstinado y el obcecado? Máxime cuando las reclamaciones de los “rebeldes”, meros trabajadores del campo, eran tan naturales como legítimas.

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Calvino era ateo, cosa que yo nunca seré

Permalink 20.08.07 @ 09:12:28. Archivado en Conciencia vigilante

“Jamás podré coincidir con Calvino cuando se refiere a su Dios. El era, en verdad, ateo, cosa que yo nunca seré, o más bien, su religión era diabólica. A decir verdad, creo que todas las sectas cristianas cooperan mucho con el ateísmo con ese su dogma general de que sin revelación no habría pruebas suficientes de la existencia de Dios. Yo sostengo, por el contrario (sin recurrir a la revelación) que cuando observamos el universo, es imposible que la mente humana no perciba y sienta, en sus partes generales o particulares, la convicción de un designio, una destreza consumada y un poder infinito en cada átomo que lo compone”.

Jamás podré coincidir con Calvino cuando se refiere a su Dios. El era, en verdad, ateo, cosa que yo nunca seré, o más bien, su religión era diabólica. Si algún hombre ha rendido culto a un Dios falso, ese hombre fue él.

LAS SECTAS CRISTIANAS COOPERAN MUCHO CON EL ATEÍSMO

El ser descrito en sus cinco puntos no es el Dios que vos y yo reconocemos y adoramos, el Creador y benévolo Gobernador del mundo; sino un demonio de espíritu maligno. Sería más perdonable no creer en ningún Dios que blasfemar de Él con los atroces atributos de Calvino.

A decir verdad, creo que todas las sectas cristianas cooperan mucho con el ateísmo con ese su dogma general de que sin revelación no habría pruebas suficientes de la existencia de Dios. Parece que actualmente sólo es cristiana una sexta parte de la humanidad; ¡entonces, los otros cinco sextos, que no creen en la revelación judía y cristiana, no tienen conocimiento de la existencia de Dios!

Esto otorga un gain de causa [da la razón, otorga la victoria] total a los discípulos de Ocellus, Timeo, Spinoza, Diderot, D’Holbach. El argumento en que se apoyan, considerándolo triunfal e irrebatible, es que en toda hipótesis de una cosmogonía hay que reconocer la eterna preexistencia de algo; y, conforme a una regla de buena filosofía, nunca deben emplearse dos principios para resolver una dificultad cuando uno solo es suficiente.

Dicen entonces que es más simple creer de una vez en la eterna preexistencia del mundo, tal como es ahora y quizá siga siendo para siempre por el principio de reproducción que vemos y atestiguamos, que creer en la eterna preexistencia de una causa ulterior, o Creador del mundo, un Ser al que ni vemos ni conocemos, cuya forma, sustancia y modo, o lugar de existencia, o de acción, no percibimos por ningún sentido, ni ningún poder de la mente nos permite delinear o comprender.

Yo sostengo, por el contrario (sin recurrir a la revelación) que cuando observamos el universo, es imposible que la mente humana no perciba y sienta, en sus partes generales o particulares, la convicción de un designio, una destreza consumada y un poder infinito en cada átomo que lo compone. LEER MÁS-->

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Las servidumbres del odio

Permalink 16.08.07 @ 21:21:09. Archivado en Conciencia vigilante

“Nosotros no reharemos a los hombres. Pero no los rebajaremos. Por el contrario, los levantaremos un poco a fuerza de obstinación, de lucha contra la injusticia, en nosotros mismos y en los demás. Está por construirse la verdad, como el amor, como la inteligencia. Nada es dado ni prometido, pero todo es posible para quien acepta empresa y riesgo. Es esta apuesta la que hay que mantener en esta hora en que nos ahogamos bajo la mentira, en que estamos arrinconados contra la pared. Hay que mantenerla con tranquilidad, pero irreductiblemente, y las puertas se abrirán”.

- ¿Cree usted lógico relacionar las dos palabras “odio” y “mentira”?

- El odio es en sí mismo una mentira. Se calla instintivamente con relación a toda una parte del hombre. Niega lo que “en cualquier hombre” merece compasión. Miente, pues, esencialmente, sobre el orden de las cosas. La mentira es más sutil. Sucede incluso que se miente sin odio, por simple amor a uno mismo. Todo hombre que odia, por el contrario, se detesta a sí mismo, en cierto modo. No hay, pues, un lazo lógico entre la mentira y el odio, pero existe una filiación casi biológica entre el odio y la mentira.

- En el mundo actual, presa de las exasperaciones internacionales, ¿no toma el odio frecuentemente la máscara de la mentira? ¿Y no es la mentira una de las mejores armas del odio, quizá la más pérfida y la más peligrosa?

- El odio no puede tomar otra máscara, no puede privarse de esta arma. No se puede odiar sin mentir. E inversamente, no se puede decir la verdad sin sustituir el odio por la compasión. De diez periódicos, en el mundo actual, nueve mienten más o menos (que no tiene nada que ver con la neutralidad). Es que en grados diferentes son portavoces del odio y de la ceguera. Cuanto mejor odian, más mienten. La prensa mundial, con algunas excepciones, no conoce hoy otra jerarquía. A falta de otra cosa, mi simpatía va hacia esos, escasos, que mienten menos porque odian mal.

- Rostros actuales del odio en el mundo. ¿Los hay nuevos, propios de las doctrinas o de las circunstancias?

- Por supuesto, el siglo XX no ha inventado el odio. Pero cultiva una variante particular que se llama el odio frío, en maridaje con las matemáticas y las grandes cifras. La diferencia entre la matanza de los Inocentes y nuestros ajustes de cuentas es una diferencia de escala. ¿Sabe usted que en veinticinco años, desde 1922 a 1947, setenta millones de europeos, hombres, mujeres y niños, han sido privados de hogar, deportados o matados? He ahí en lo que se ha convertido la tierra del humanismo, que, a pesar de todas las protestas, es como debemos seguir llamando a esta vergonzosa Europa. LEER MÁS-->

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La justicia social vista por un niño argentino

Permalink 16.08.07 @ 11:00:00. Archivado en Conciencia vigilante

El camino al derrumbe, por D.L.C.

La carta que publicó el diario Norte de la provincia del Chaco, describe fielmente cómo un país decreta su derrumbe.

COMPOSICION ESCOLAR DE UN ALUMNO DE EGB 2. PUBLICADA POR EL DIARIO “NORTE” DE RESISTENCIA-Chaco- EN SU EDICIÓN DEL 07/11/05 (PAG.42).
ENVIADO POR BELEN ALVAREZ DE LA LOCALIDAD DE QUITILIPI-CHACO

¿QUÉ ES LA JUSTICIA SOCIAL?

La maestra nos dio como tarea hacer una redacción con este título. Yo descubrí que la Justicia Social es la mejor ayuda para los pobres y permite a las personas vivir sin trabajar. No me resultó muy difícil porque es el caso de mi familia y otros vecinos.

En casa estamos todos muy contentos, el único que está enojado es mi abuelo que protesta porque cree que así no se levantará el país. Él sale a cortar pasto en los otros barrios, limpia jardines y arregla bicicletas. Dice que eso es ganarse la vida, pero mis padres se ríen y piensan que él está “fuera de onda”.

Antes vivíamos en la casa de mi abuelo, que es grande pero algo vieja. Papá se ocupaba de mecánico y mi mamá vivía quejándose, porque además de trabajar para su patrona, también tenía que lavar las ropas y las camisas engrasadas de papá. Mi hermana cocinaba, mi hermano era cadete y yo hacía los mandados. Siempre íbamos a la escuela porque mi abuelo le dijo a mi papá que si no nos mandaba, teníamos que irnos de su casa.

Ocurrió que una tarde llegaron unas señoras que parecían maestras, pero no eran. Mi papá no quiso atenderlas y hablaron con mi mamá. Le dejaron unos papeles. Durante la cena mi mamá dijo que el tema era la Justicia Social y contó lo lindo que sería porque nos darían una vivienda nueva y gratis. Mi papá rió y mi abuelo se quedó muy pensativo. Al final papá fue a firmar los papeles.¡Y era cierto!

Cuando inauguraron el barrio nos fueron a buscar en un colectivo. Conocimos al gobernador y otros altos funcionarios. La casita es increíble: tiene baño, cocina, canillas con agua y focos por todas partes. Aplaudimos tanto porque también dijeron que no tendríamos que pagar impuestos ni agua ni luz. LEER MÁS-->

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Proyecto de ley sobre libertad religiosa

Permalink 10.08.07 @ 13:45:11. Archivado en El arte de ser libre

“Las opiniones de los hombres no son objeto del gobierno civil, ni están bajo su jurisdicción; permitir una intrusión del magistrado civil en el campo de la opinión, y reprimir la profesión o propagación de principios suponiendo su mala tendencia, es una falacia peligrosa que en un instante destruye toda libertad religiosa, porque quien juzgue la tendencia hará de sus opiniones la regla de juicio, y aprobará o condenará los sentimientos de los otros sólo en la medida en que se adecuan o se oponen a los suyos propios; bastante es para los legítimos propósitos del gobierno civil que sus funcionarios interfieran cuando los principios estallan en actos abiertos contra la paz y el buen orden.”

Sección I. CONSCIENTES

de que las opiniones y la creencia de los hombres dependen de su propia voluntad, pero siguen involuntariamente la evidencia propuesta a sus mentes;

de que Dios todopoderoso ha creado a la mente libre, y manifestado su suprema voluntad de que libre permanezca, haciéndola completamente refractaria a la coacción;

de que todos los intentos de influir sobre ella con castigos temporales, cargas o incapacitaciones civiles sólo tienden a engendrar hábitos de hipocresía y perversidad, desviándose del plan del sagrado Autor de nuestra religión, que siendo Señor tanto del cuerpo como del alma eligió no propagarla por coacciones sobre ninguno, como estaba en su poder omnipotente hacerlo, sino exaltarla por la sola influencia sobre la razón;

de que la impía presunción del legislador y el gobernador, tanto civil como eclesiástico, que no siendo sino hombres falibles y sin inspiración han asumido dominio sobre la fe de otros, estableciendo sus propias opiniones y modos de pensar como los únicos verdaderos e infalibles, y esforzándose por imponerlos así a los otros, establecieron y mantuvieron falsas religiones en la mayor parte del mundo y a través de todos los tiempos; [...] LEER MÁS-->

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Todo no seguirá igual

Permalink 09.08.07 @ 00:45:28. Archivado en Conciencia vigilante

“Quien aún esté vivo no diga “jamás”. Todo no seguirá igual. Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados. ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros. ¿De quién que se acabe? De nosotros también. ¡Que se levante aquél que está abatido! ¡Aquél que está perdido, que combata! Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana y el jamás se convierte en hoy mismo”.

LOA DE LA DIALÉCTICA

Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: “Todo seguirá igual”.
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: “Ahora es cuando empiezo”.
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
“Jamás se logrará lo que queremos”.

Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.

¡Que se levante aquél que está abatido!
¡Aquél que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conozca su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.

BERTOLT BRECHT, Poemas y Canciones, 1932. Alianza Editorial, 2005.

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Cuando vinieron los nazis

Permalink 07.08.07 @ 23:17:18. Archivado en Conciencia vigilante

“El amor al prójimo no conoce límites ideológicos ni confesionales” (Martin Niemöller)

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.

Cuando vinieron a buscar a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío.

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

MARTIN NIEMÖLLER, poema que trata acerca de las consecuencias de no resistir las tiranías en los primeros intentos de su establecimiento. Su autor, menciona que no se trataba originalmente de un poema, sino de un sermón en la semana santa de 1946 en Kaiserslautern, Alemania “¿Qué hubiera dicho Jesucristo?”. Esta cita frecuentemente se atribuye por error a Bertolt Brecht.

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No nos justifica cualquier amor

Permalink 03.08.07 @ 20:00:00. Archivado en Conciencia vigilante

“Si se me permite utilizar una frase que no es mía, amo demasiado a mi país para ser nacionalista. Y sé que ni Francia ni Italia perderían nada -más bien al contrario- abriéndose a una sociedad más amplia. Pero distamos todavía de eso y Europa sigue desgarrada. Por eso me avergonzaría hoy dar a entender que un escritor francés pueda ser enemigo de una nación. Sólo aborrezco a los verdugos.” Albert Camus

Me decía usted: “La grandeza de mi país no tiene precio. Cuanto contribuya a llevarla a cabo es bueno. Y en un mundo en el que ya nada tiene sentido, quienes, como nosotros, los jóvenes alemanes, tienen la fortuna de encontrarle uno al destino de su nación, deben sacrificárselo todo”. Por aquel entonces contaba usted con mi cariño, pero en eso me distanciaba ya de usted.

ME GUSTARÍA AMAR A MI PAÍS SIN DEJAR DE AMAR LA JUSTICIA

“No”, le decía yo, “no puedo creer que haya que supeditarlo todo a la meta perseguida. Hay medios que no se justifican. Y me gustaría poder amar a mi país sin dejar de amar la justicia. No deseo para él cualquier tipo de grandeza, y menos todavía la de la sangre y la mentira. Quiero que la justicia viva con él y le dé vida”. “Pues no ama usted a su país”, me contestó usted.

Hace de eso cinco años, estamos separados desde entonces y puedo decir que no ha pasado un solo día en estos largos años (¡tan breves y fulgurantes para usted!) en que no me haya venido esta frase a la mente. “¡No ama usted a su país!”. Cuando pienso hoy en esas palabras, se me hace un nudo en la garganta. No, no lo amaba, si no amar es denunciar lo que no es justo en lo que amamos, si no amar es exigir que el ser amado y la más hermosa imagen que de él nos forjamos coincidan.

Hace de eso cinco años y muchos hombres pensaban como yo en Francia. Algunos de ellos, sin embargo, se han encontrado ya ante los doce ojillos negros del destino alemán. Y esos hombres, que según usted no amaban a su país, han hecho más por él de lo que nunca hará usted por el suyo, aunque le fuera posible dar cien veces la vida por él.

Porque antes han tenido que vencerse a sí mismos y en eso estriba su heroísmo. Pero hablo aquí de dos tipos de grandeza y de una contradicción sobre la cual le debo una explicación.

Nos veremos pronto si es posible. Pero para entonces, se habrá roto nuestra amistad. Estará usted acaparado por su derrota y no se avergonzará de su antigua victoria, antes bien, la añorará con todas sus aniquiladas fuerzas.

Hoy, todavía estoy cerca de usted en el espíritu. Soy su enemigo, cierto, pero sigo siendo un poco su amigo puesto que le hago partícipe de lo que pienso. Mañana todo habrá acabado. Lo que su victoria no haya podido mermar, lo consumará su derrota.

Pero, al menos, antes de que nos enfrentemos a la indiferencia, quiero aclararle lo que ni la paz ni la guerra le han enseñado a conocer sobre el destino de mi país. LEER MÁS-->

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Ciencia y conciencia

Permalink 02.08.07 @ 20:41:40. Archivado en Conciencia vigilante

“Sencillamente, a mí me produce más alegría dar que recibir en todos los aspectos; no concedo demasiada importancia a mi persona ni a lo que hace la muchedumbre; no me avergüenzo de mis debilidades ni de mis vicios; y por naturaleza acepto las cosas con humor y con calma. Hay muchos como yo, y no acierto a comprender en absoluto por qué han hecho de mí una especie de ídolo. Resulta tan incomprensible como el que un alud, a causa de un copo, se desprenda y tome un determinado camino” (Einstein).

Einstein siempre se consideró un filósofo que trabajaba en la Física. Por eso fue un sabio.

Los que pasan por sabios hoy, el cielo nos asista, son científicos asalariados del Estado o de las grandes empresas, que trabajan por un sueldo, por el poder que consiguen o por la gloria que aspiran a alcanzar.

No otorgo a estos individuos más mérito, sino menos, que al equilibrista de un circo, cuyas habilidades naturales o adquiridas se exhiben en público para regocijo de los que admiran las cabriolas que ellos son incapaces de realizar.

Einstein fue un filósofo profundamente religioso y un eminente científico, que cultivó una vida sencilla y modesta, y que siempre pensó que quienes le pedían autógrafos y tenían fotos suyas en su casa estaban como chotas. Nunca comprendió por qué tenía tanta fama. Ni creo que la gente supiera qué había de admirable en él.

Yo nunca he leído su teoría de la relatividad, sé que no la comprendería. Pero le admiro profundamente porque fue siempre consecuente con su amor por el saber. Cuando le ofrecieron la presidencia del Estado de Israel, él la rechazó amablemente con estas palabras: “La política es por un tiempo, pero una ecuación es para la eternidad”.

Por eso, por dedicarse a lo eterno, fue un auténtico filósofo; más aún: un sabio. LEER MÁS-->

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Tiempo y eternidad

Permalink 01.08.07 @ 20:34:50. Archivado en Conciencia vigilante

“El Inmortal, el Espíritu de la Vida, está oculto, lo mismo que el Sol -la Verdad- es ocultado por sus rayos, a los que se les pide que se aparten para que su “más bella forma” pueda ser vista. Del mismo modo, las potencias del alma son “verdaderas” o “reales”, pero la “Verdad que es el Sí es la Realidad de su realidad, o la Verdad de su verdad”; es esta Realidad, este Sí, lo que tú eres.”

La doctrina metafísica opone simplemente el tiempo, como continuidad, a la eternidad, que está fuera del tiempo y que, por tanto, no debe ser confundida con la perpetuidad: aquélla coincide con el presente real, o el instante, del que no se puede tener experiencia en el tiempo.

LA CONFUSIÓN ESTÁ EN NUESTRA CONCIENCIA

Aquí la confusión sólo aparece en una conciencia que reflexione en función del tiempo y del espacio; para ella, un “instante” sucede a otro “instante”, sin interrupción, y le parece que hay una serie indefinida de instantes, colectivamente totalizados en el “tiempo”.

Esta confusión puede desaparecer si advertimos que ninguno de estos instantes tiene duración; en cuanto a su medida, todos ellos son ceros, cuya suma es inconcebible. Es una cuestión de relatividad; somos “nosotros” los que estamos en movimiento, mientras que “el instante” es inmutable, y sólo aparenta desplazarse -lo mismo que el sol parece salir y ponerse porque la tierra gira.

El problema que se plantea es el del lugar de la “realidad o ser”: esta realidad o este ser, ¿pueden ser atribuidos a una “cosa” existente en el flujo del tiempo -y que, por consiguiente, no es nunca semejante a sí misma-, o solamente a entidades, o a una entidad totalizadora, situadas fuera del tiempo y, por consiguiente, siempre idénticas?

El Inmortal, el Espíritu de la Vida, está oculto, lo mismo que el Sol -la Verdad- es ocultado por sus rayos, a los que se les pide que se aparten para que su “más bella forma” pueda ser vista. Del mismo modo, las potencias del alma son “verdaderas” o “reales”, pero la “Verdad que es el Sí es la Realidad de su realidad, o la Verdad de su verdad”; es “esta Realidad, este Sí, lo que tú eres”.

En este sentido absoluto, también, Verdad o Realidad, es sinónimo de Drama, Justicia (Ley Eterna), uno de los nombres de Aquel “que es el único en ser hoy y mañana”: y sólo el que conoce esta Verdad última puede ser llamado maestro de enseñanza, y “nuestro intelecto jamás puede estar satisfecho si esta Verdad, fuera de la cual no hay verdad, no lo ilumina” (Dante, Paraíso, IV: 124-125). LEER MÁS-->

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Democracia y defensa popular no-violenta

Permalink 30.07.07 @ 10:36:41. Archivado en El arte de ser libre

"La no-cooperación y la desobediencia civil, conjugadas con la creación de instituciones locales independientes y el establecimiento de técnicas ligeras o instrumentos de convivencia controlables por todos, permitiría realizar después de un profundo trabajo de sensibilización y de información, una liberación progresiva a partir de la base. No sería imposible constituir entonces verdaderos “territorios liberados” cuya gestión asumiría la población local. Estos “territorios” podrían ser o geográficos o institucionales".

Una verdadera democracia parece impracticable dentro de un Estado centralizado, en donde todos los poderes (político, económico, técnico, militar) están situados en la cúspide de una pirámide o incluso en el exterior de esa pirámide (poder de las sociedades multinacionales, por ejemplo).

Tal estructura social, cualquiera que sea el partido en el poder, engendra un profundo sentimiento de impotencia, irresponsabilidad y pasividad. Nada pueden todas las hermosas palabras sobre la democracia o la participación.

Una defensa no-violenta -como la democracia en general- sólo podrá instaurarse en la dinámica de un movimiento de descentralización en todos los campos.

La no-cooperación y la desobediencia civil, conjugadas con la creación de instituciones locales independientes y el establecimiento de técnicas ligeras o instrumentos de convivencia controlables por todos, permitiría realizar después de un profundo trabajo de sensibilización y de información, una liberación progresiva a partir de la base.

No sería imposible constituir entonces verdaderos “territorios liberados” cuya gestión asumiría la población local. Estos “territorios” podrían ser o geográficos o institucionales.

Claro está que tal movimiento tropezaría con numerosos obstáculos; pero los más importantes tal vez no sean aquellos en que primeramente se piensa. La oposición del Estado, del ejército y de los poderes económicos podría hacerse fácilmente inoperante si se le oponen los medios de la no-violencia y el efecto de inhibición que ésta podría ejercer sobre todo intento de represión.

Lo más difícil sería crear, en la base, un movimiento verdaderamente solidario, sobre todo en las grandes ciudades en las que la ciudad está ya muy “atomizada”. LEER MÁS-->

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Vivir en libertad es vivir de verdad

Permalink 28.07.07 @ 16:57:27. Archivado en El arte de ser libre

“Una revolución pacífica por la libertad, incluso bajo una dictadura y cualquiera que sea su inspiración ideológica, es posible sin disparar un solo tiro ni romper una botella. Sólo es imprescindible que el pueblo desee realizar sus sueños, si es que no los ha ahogado aún del todo en un mar de trivialidades. Porque el peor enemigo de la libertad no es el régimen político imperante, sino nuestra propia naturaleza”.

En ese vagabundeo que practico, de vez en cuando, por Internet, me he encontrado con un vídeo que nos recuerda la “Revolución de los claveles” en Portugal, también conocida como la “Revolución de abril”, de orientación comunista.

El año anterior a la muerte del general Franco, un grupo de capitanes se rebeló contra la dictadura salazarista en Portugal. La población civil adornaba los cañones de los fusiles y de los tanques, al igual que los uniformes de los militares, con claveles.

Es una prueba más de que una revolución pacífica por la libertad, incluso bajo una dictadura y cualquiera que sea su inspiración ideológica, es posible sin disparar un solo tiro ni “romper una botella”, como se dijo de la “Revolución de terciopelo” en Checoslovaquia.

Sólo es imprescindible que el pueblo desee realizar sus sueños, si es que no los ha ahogado aún del todo en un mar de trivialidades. Porque el peor enemigo de la libertad no es el régimen político imperante, sino nuestra propia naturaleza.

En Lisboa, la contraseña para la insurrección fue la bella melodía de José Afonso. Se puede apreciar el texto y la música, así como otros enlaces de interés, AQUÍ.

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Errores y prejuicios

Permalink 27.07.07 @ 10:22:01. Archivado en Conciencia vigilante

“El entendimiento humano, una vez satisfecho con una determinada concepción (ya sea por haberla recibido de la tradición y haberle dado crédito, ya sea porque resulta agradable), lleva todo lo demás a coincidir con ella y a apoyarla. Pero este mal infecta mucho más sutilmente la filosofía y las ciencias, en las cuales lo que una vez resultó agradable corrompe todo lo demás (aunque sea mucho más sólido y superior) reduciéndolo a su propio orden.”

Los Ídolos y las falsas nociones que han ocupado ya el entendimiento humano y han arraigado profundamente en él no sólo asedian las mentes humanas haciendo difícil el acceso a la verdad, sino que en el caso de que se diera y concediera el acceso, esos ídolos saldrán de nuevo al encuentro y causarán molestias en la misma restauración de las ciencias, a no ser que los hombres, prevenidos contra ellos, se defiendan en la medida de lo posible.

El entendimiento humano, una vez satisfecho con una determinada concepción (ya sea por haberla recibido de la tradición y haberle dado crédito, ya sea porque resulta agradable), lleva todo lo demás a coincidir con ella y a apoyarla.

LOS PREJUICIOS ATIENDEN A LA AUTORIDAD ANTES QUE A LOS HECHOS

Y aunque la fuerza y cantidad de las instancias contrarias sea mayor, o no las toma en consideración o las menosprecia o las aparta y rechaza con distinciones, por el grave y pernicioso prejuicio de que permanezca intacta la autoridad de aquella primera concepción.

Por eso respondió correctamente aquél que –siéndole mostrado el cuadro colgado en el templo por aquellos que habían cumplido la promesa efectuada con ocasión de un peligro de naufragio- a aquellos que le urgían a responder si reconocía la providencia divina, preguntó a su vez: “¿Y dónde están pintados los que perecieron tras haber efectuado la promesa?”.

Lo mismo ocurre en casi todo tipo de superstición, como por ejemplo en la astrología, en los sueños, en los auspicios, en los castigos divinos, etc. En estos casos los hombres que gustan de estas vanidades advierten los acontecimientos cuando se confirman, pero cuando resultan falsos (aunque esto ocurra con mucha más frecuencia) los pasan por alto y omiten.

Pero este mal infecta mucho más sutilmente la filosofía y las ciencias, en las cuales lo que una vez resultó agradable corrompe todo lo demás (aunque sea mucho más sólido y superior) reduciéndolo a su propio orden. LEER MÁS-->

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Paraísos artificiales

Permalink 26.07.07 @ 11:04:26. Archivado en Conciencia vigilante

“Todo hombre que no acepte las condiciones de la vida vende su alma. El hombre ha querido ser Dios, y ahí lo tenemos, caído, en virtud de una ley moral incontrolable, más bajo que su naturaleza real. Es un alma que se vende al detalle”.

Ganar el paraíso de un golpe. ¡Ay!, los vicios del hombre, por más horrorosos que los supongamos, contienen la prueba (¡aunque ésta no fuera otra que su infinita expansión!) de su gusto por el infinito; sólo que es un gusto que se equivoca a menudo de ruta.

SENTIDO DEPRAVADO DEL INFINITO

El hombre ha querido, pues, crear, el paraíso mediante la farmacia, mediante las bebidas fermentadas, como un maníaco que reemplazara muebles sólidos y jardines reales por decorados pintados en tela y montados sobre bastidores.

En esta depravación del sentido del infinito es donde yace, en mi opinión, la razón de todos los excesos culpables, desde la embriaguez solitaria y concentrada del literato que, obligado a buscar en el opio, alivio a un dolor físico y descubriendo así una fuente de goces mórbidos, la convierte lentamente en su único alimento y en una especie de sol de su vida espiritual, hasta la borrachera más repugnante de los suburbios que, con el cerebro lleno de ardor y gloria, se revuelca ridículamente en las inmundicias del camino.

Entre las drogas más idóneas para crear lo que yo denomino el Ideal Artificial, dejando a un lado los licores, que empujan rápidamente al furor material y que abaten la fuerza espiritual…, las dos substancias más enérgicas, aquellas cuyo empleo es más cómodo y está más a mano, son el hachís y el opio.

El análisis de los efectos misteriosos y de los goces mórbidos que pueden engendrar estas drogas, de los inevitables castigos que resultan de su uso prolongado y, finalmente, de la inmoralidad misma implicada en esa persecución de un falso ideal, constituye el tema del presente estudio.LEER MÁS-->

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Zapatero: vencer no es convencer

Permalink 25.07.07 @ 18:17:51. Archivado en Conciencia vigilante

“Nos daría igual si el Gobierno fuese de mayoría protestante, y la moral de los libros de Educación para la Ciudadanía fuesen de una línea moral en la que estuviéramos al cien por cien de acuerdo. Nos parecería igual de mal imponer una moral que fuese cristiana, quisiesen o no quisiesen los padres. Ya hizo esto el gobierno de Franco (por citar lo más reciente). Y ahí está la clave. Zapatero se parece cada vez más a Franco, en su imagen especular, o en negativo (en este aspecto de la imposición de una moral única de Estado). Cada vez está más lejos de saber lo que es el respeto a quienes no están de acuerdo con una moral de Estado, e impone la suya propia y de su Gobierno al conjunto de la sociedad”.

Acaba de ser noticia en todo el mundo un triste hecho ocurrido en España. Una viñeta ofensiva con los príncipes de Asturias en la revista “El Jueves” ha motivado que se decrete el secuestro judicial de la última edición de esta revista satírica, así como la difusión de la viñeta sexual de los príncipes de Asturias en la web de la revista. ¿Qué tiene que ver Zapatero con esto? Nada… ya llegaremos.

Nadie ha dicho que la famosa viñeta sea de buen gusto, porque es de lo más soez y basto que uno pueda imaginar. Pero las reacciones han sacado el tema de la libertad de prensa y de expresión. Una de las cuestiones más aludidas ha sido de tipo pragmático: se ha conocido más la viñeta que si no se hubiese dicho o hecho nada. Y es cierto.

Pero la cuestión a nuestro juicio no es tanto la difusión, sino el principio del respeto: nadie se atreve a cuestionar la sacrosanta libertad de hacer y decir lo que a cada cual le viene en gana, sin que se respete a persona ni idea alguna salvo la permisividad absoluta.

Así, cuando hace poco salieron a la luz las imágenes pornográficas que tuvieron a Jesús como centro en una publicación de “arte” en Extremadura, lo mal visto fue estar en desacuerdo. Ahora la viñeta del acto sexual explícito de los príncipes, de los futuros reyes de España (utilizada además para llamarle a él vago total) también lleva a que estén mal vistos quienes se oponen a esta falta total de respeto. Es decir, al final el malo es el juez.

Sin embargo, ocurre lo contrario en otros terrenos. Ahí está el dogma laicista de la Inmaculada Concepción del matrimonio gay, sin que haya salvación social fuera de él. Está mal visto manifestarse ideológicamente en contra, aunque sea con la mayor educación. Ahí no se aplica la libertad de expresión. Y si no, pregunten a los guionistas de programas de televisión.

Y llegamos al centro de nuestro título. La desafortunada declaración de Zapatero «Ninguna fe se puede imponer a las leyes en una democracia». Se refiere a la petición de muchos católicos y evangélicos españoles que piden que no se aplique -tal cual está- la asignatura de Educación para la Ciudadanía. LEER MÁS-->

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La religión pura y sin mancha

Permalink 25.07.07 @ 12:38:26. Archivado en Conciencia vigilante

“Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana. La religión pura y sin mancha delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo. Así hablad, y así haced, como los que habéis de ser juzgados por la ley de la libertad. Porque juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. Y si un hermano o una hermana están desnudos, y tienen necesidad del mantenimiento de cada día, y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentaos y saciaos, pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, ¿de qué aprovecha? Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma”.

El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos. El hermano que es de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación; porque él pasará como la flor de la hierba.

EL QUE PERSEVERA EN LA LEY DE LA LIBERTAD SERÁ DICHOSO EN TODO LO QUE HACE

Porque cuando sale el sol con calor abrasador, la hierba se seca, su flor se cae, y perece su hermosa apariencia; así también se marchitará el rico en todas sus empresas.

Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propio deseo es atraído y seducido.

Entonces el deseo, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte. Amados hermanos míos, no erréis.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de variación. El, de su voluntad, nos hizo nacer para que seamos primicias de sus criaturas.

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.

Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.
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La paz, hermanos, es mejor que la guerra

Permalink 24.07.07 @ 19:09:04. Archivado en El arte de ser libre

“Hechos por el mismo Gran Espíritu, y viviendo en la misma tierra con nuestros hermanos, los pieles rojas, nos consideramos como de la misma familia; queremos vivir como un solo pueblo, y estimar sus intereses como los propios. Ya son suficientemente numerosos los males que por necesidad rodean la vida del hombre. ¿Por qué habríamos de añadir a ellos los derivados de acosarse y destruirse recíprocamente? La paz, hermanos, es mejor que la guerra. Vivamos, pues, en paz y amistad, haciéndonos unos a otros todo el bien posible. Los sabios y buenos en ambos bandos lo desean, y debemos cuidarnos de que los necios y malvados entre nosotros puedan evitarlo”.

Hermanos y amigos de los miamis, los pwtewatamies y weeauks:

Recibo con gran satisfacción la visita que habéis tenido la gentileza de hacerme en este lugar, y doy gracias al Gran Espíritu que os ha conducido a nosotros con salud y seguridad.

Es bueno que los amigos se encuentren de cuando en cuando, abran sus mentes de modo mutuo y renueven el vínculo de afecto. Hechos por el mismo Gran Espíritu, y viviendo en la misma tierra con nuestros hermanos, los pieles rojas, nos consideramos como de la misma familia; queremos vivir como un solo pueblo, y estimar sus intereses como los propios.

Ya son suficientemente numerosos los males que por necesidad rodean la vida del hombre. ¿Por qué habríamos de añadir a ellos los derivados de acosarse y destruirse recíprocamente?

La paz, hermanos, es mejor que la guerra. En una guerra larga y sangrienta perdemos a muchos amigos y nada ganamos. Vivamos, pues, en paz y amistad, haciéndonos unos a otros todo el bien posible.

Los sabios y buenos en ambos bandos lo desean, y debemos cuidarnos de que los necios y malvados entre nosotros puedan evitarlo.
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¿Para qué sirve un filósofo?

Permalink 24.07.07 @ 09:19:34. Archivado en Conciencia vigilante

“Hasta ese punto llega su total inutilidad para sí mismo, para la patria y para los suyos, puesto que no conoce nada de los asuntos corrientes y se aparta larga y ampliamente de las ideas populares y de las costumbres ordinarias. De todo ello se desprende necesariamente que resultan odiosos; y eso no es de extrañar, dada una tan grande diferencia de vida y pensamiento. Pues, ¿qué cosa se realiza entre los mortales que no esté llena de estulticia, y hecha para estúpidos? Es por ello que si alguien quisiera, por sí solo, importunar a todos, yo le aconsejaría que, imitando al misántropo Timón, marche a algún desierto y allí goce en soledad de su propia sabiduría”.

¿Acaso la guerra no es el campo y la fuente de las hazañas más loadas? En cambio, ¿qué más estúpido que, por no sé qué causas, emprender una lucha de este tipo, de la que una y otra partes siempre sacan más perjuicio que provecho? De los que caen, como si fueran de Mégara, no se dice ni una palabra.

LAS LUMBRERAS FILOSÓFICAS, CAPACES DE MEDIR EL SALTO DE UNA PULGA, NO SABEN NADA DE LA VIDA CORRIENTE

Luego, cuando ya se hallan formadas, unas frente a otras, las tropas armadas y las trompetas de guerra “han retumbado con su ronca música” (Virgilio), ¿cuál es la utilidad -pregunto yo- de esos sabios que, agotados por sus desvelos, apenas si siguen en vida con su débil y helada sangre? Hombres robustos y sanos, es lo que se necesita; que tengan el máximo de audacia y, de seso, el mínimo. A no ser que alguien prefiera como soldado a un Demóstenes, que, siguiendo el ejemplo de Arquíloco (1), apenas vio al enemigo, arrojó el escudo y emprendió la fuga: soldado tan cobarde como sabio orador.

Mas la inteligencia -me dirán- tiene mucha importancia en las guerras. Eso es cierto para el general…, pero, en realidad, es la inteligencia de un militar; no la de un filósofo. Por otra parte, una empresa tan gloriosa es confiada a parásitos, rufianes, salteadores, asesinos, villanos, estúpidos, deudores arruinados y heces humanas de este género; no a lumbreras filosóficas.

De lo inútiles que son los filósofos para todas las cosas de la vida, puede servir de ejemplo Sócrates mismo, juzgado, aunque muy mal, como un sabio excepcional por el oráculo de Apolo, pero que, al intentar hablar en público de no sé qué cuestión, tuvo que abandonar su empeño entre el risoteo general de todos los circunstantes.

Es cierto que este hombre demostró no carecer en todo de sentido común, pues rechazó el calificativo de sabio, atribuyéndoselo en cambio a la divinidad y, además, es su opinión que el sabio debe abstenerse de la política; mejor hubiera hecho enseñando que le conviene mantenerse apartado de la sabiduría, a aquél que quiera ser admitido entre los hombres como uno de ellos.

Por otra parte, ¿qué le obligó a beber la cicuta, luego que se lanzaran acusaciones contra él, sino la sabiduría? Mientras filosofaba acerca de nubes e ideas, mientras medía los pasos de una pulga, mientras admiraba la voz del mosquito, (2) no aprendió lo que interesa para la vida corriente.

Pero he aquí que viene a defender a Sócrates, cuando éste está amenazado por la pena capital, su discípulo Platón, un excelente defensor, en verdad, que, afectado por el vocerío de la turba, apenas pudo pronunciar medio período de su discurso. (3)

¿Y qué decir de Teofrasto, que habiéndose presentado a hablar ante una asamblea, de repente enmudeció, como si hubiera visto un lobo? ¡Qué bien hubiera arengado a los soldados en guerra, Isócrates!…, pero, por la timidez de su carácter, nunca osó ni abrir boca.
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La libertad sospechosa

Permalink 22.07.07 @ 11:28:41. Archivado en El arte de ser libre

“Está en la naturaleza de las cosas que la marcha de la razón sea lentamente progresiva. El gobierno más vicioso encuentra un poderoso apoyo en los prejuicios, los hábitos y la educación de los pueblos. El propio despotismo pervierte el espíritu de los hombres hasta hacerse adorar, y hasta volver la libertad sospechosa y aterradora a primera vista. La Declaración de los derechos no es la luz del sol que ilumina a todos los hombres simultáneamente; no es el rayo que golpea al mismo tiempo todos los tronos. Es más fácil escribirla en el papel o grabarla en el bronce, que restablecer en el corazón de los hombres sus sagrados caracteres borrados por la ignorancia, por las pasiones y por el despotismo”.

Las más grandes cuestiones que agitan a los hombres tienen habitualmente un malentendido como base; es suficiente hacerlo cesar, y todos los buenos ciudadanos se unirán a los principios y a la verdad.

¿A QUIÉN DEBE EL PUEBLO SU ADHESIÓN? ¿AL GOBIERNO, A UN HOMBRE? ¿O A LA PATRIA Y A LA LIBERTAD?

De las dos opiniones que han sido sopesadas en esta asamblea, una tiene en ella todas las ideas que fomentan la imaginación, todas las esperanzas brillantes que animan el entusiasmo, e incluso un sentimiento generoso sostenido por todos; los medios que el gobierno más activo y poderoso puede emplear para actuar sobre la opinión; la otra no está más que apoyada por la fría razón y sobre la triste verdad. Para complacer, hay que defender la primera; para ser útil hay que sostener la segunda, con la certeza de disgustar a todos los que tienen el poder de perjudicar: es por esta última por la que me inclino.

¿Haremos la guerra o haremos la paz? ¿Atacaremos a nuestros enemigos o los esperaremos en nuestros hogares? ¿Qué partido deben tomar la nación y sus representantes en las circunstancias en que estamos, en relación con nuestros enemigos interiores y exteriores? […] “La desconfianza, habéis dicho [Brissot] en vuestro primer discurso, la desconfianza es un estado horroroso: impide a los dos poderes actuar concertadamente; impide al pueblo creer en las demostraciones del poder ejecutivo, debilita su adhesión, relaja su sumisión”.

¡La desconfianza es un estado horroroso! ¿Es este el lenguaje de un hombre libre que cree que la libertad no puede ser comprada a muy alto precio? ¡Impide a los dos poderes actuar concertadamente! ¿Sois vos quien sigue hablando? ¡Qué! ¿Es el pueblo quien debe creer ciegamente en las demostraciones del poder ejecutivo?; ¿no es el poder ejecutivo quien debe merecer la confianza del pueblo, no por las demostraciones, sino por los hechos?

¡La desconfianza debilita su adhesión! ¿Y a quién debe el pueblo su adhesión? ¿A un hombre? ¿A la obra de sus manos, o bien a la patria, a la libertad? ¡Relaja su sumisión! A la ley sin duda. ¿Ha faltado a la misma? ¿Quién debe hacerse más reproches a este respecto, el pueblo o sus opresores? Si este texto ha excitado mi sorpresa, ella no ha disminuido, lo confieso, cuando he oído el comentario a través del cual lo habéis desarrollado en vuestro último discurso.

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El alma humana busca una meta

Permalink 21.07.07 @ 10:18:14. Archivado en Psicología con alma

“Existe en el alma un proceso, por decirlo así, independiente de las circunstancias exteriores y que busca una meta. El arte requiere de todo el hombre. Pues bien, es este hombre total el que se busca. Tanto los esfuerzos del médico como la búsqueda del paciente apuntan hacia ese hombre “total” oculto, no manifiesto todavía, que es al mismo tiempo el más grande y el futuro. Pero, por desgracia, el auténtico camino que lleva a la totalidad está integrado por rodeos y caminos equivocados condicionados por el destino. Es este camino donde tienen lugar las experiencias que se acostumbra a calificar de “difícilmente accesibles”. Su insuficiencia estriba en que son costosas: exige aquello a que más se teme, concretamente la totalidad, algo que está continuamente en boca de todos y con la que se puede teorizar hasta el infinito; pero a la que en la realidad de la vida se rehuye con los máximos rodeos”.

Lo que voy a exponer en relación con la esencia del alma humana son fundamentalmente observaciones en seres humanos. Se ha reprochado a estas observaciones que se trata de experiencias desconocidas y difíciles de comprender, respectivamente.

EL ALMA HUMANA ES EL CAMPO MÁS OSCURO Y MISTERIOSO CON QUE TROPIEZA NUESTRA EXPERIENCIA

Es un hecho curioso, con el cual se tropieza una y otra vez, que absolutamente todos, incluso los profanos más incompetentes, creen estar enterados por completo de lo que es la psicología, como si la psique fuera precisamente el campo que disfrutara del más general de los conocimientos.

Pero cualquiera que conozca de verdad el alma humana estará de acuerdo conmigo si digo que este campo es el más oscuro y misterioso con que tropieza nuestra experiencia. Jamás se acaba de aprender en este campo. En mi actividad práctica, no transcurre casi ningún día sin que me encuentre con algo nuevo e inesperado.

Cierto que mis experiencias no son trivialidades que estén a flor de piel, pero están en una proximidad accesible para cualquier psicoterapeuta que se ocupe de este campo especial. Por ello, me parece absurdo, cuando menos, que se me reproche en cierto modo el desconocimiento de las experiencias participadas. No me considero responsable de la insuficiencia del saber profano en materia de psicología.

En el proceso analítico, o sea, en el enfrentamiento dialéctico entre el consciente y el inconsciente, existe una evolución, un progreso hacia una meta o un fin, cuya naturaleza, difícilmente descifrable, ha acaparado mi atención durante muchos años. En todas las fases posibles de la evolución, los tratamientos psíquicos llegan a un final; pero sin que, al alcanzarle, se tenga la impresión de haber conseguido con él una meta.

Las terminaciones temporales, típicas, tienen lugar: 1) después de recibir un buen consejo; 2) después de una confesión más o menos completa, pero, en cualquier caso, suficiente; 3) tras el reconocimiento de un contenido desconocido hasta el momento, pero esencial, cuya conciencia lleva anejo un nuevo impulso vital o de actividad; 4) tras conseguir una nueva adaptación racional a circunstancias ambientales, quizá difíciles o desacostumbradas; 5) tras conseguir desprenderse de la psique infantil después de un largo trabajo; 6) tras la desaparición de síntomas atormentadores; 7) después de producirse un cambio positivo en el destino, como exámenes, noviazgo, matrimonio, separación, cambio de profesión, etc.; 8) después del redescubrimiento de pertenecer a una confesión religiosa o después de la conversión; 9) tras comenzar el establecimiento de una filosofía práctica de la vida (¡”Filosofía”, en el sentido de la Antigüedad!).

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La sabiduría del indio americano

Permalink 20.07.07 @ 09:24:27. Archivado en Conciencia vigilante

“Puedo decir ahora mismo que no hay secretos. No hay misterios. Sólo hay sentido común.” (OREN LYONS, onondaga, 1990).

“Cuanto más sepas mayor será tu confianza y menor tu miedo” (ORACIÓN MEDEWIWIN, ojibway).

“En estos tiempos la gente busca conocimientos, no sabiduría. El conocimiento pertenece al pasado; la sabiduría, al futuro” (VERNON COOPER, lumbee, 1990).

“El hombre que mantiene su ser siempre en calma e imperturbable a pesar de las tormentas de la existencia (sin que ni una hoja, como si dijéramos, se agite en el árbol; ni un rizo sobre la superficie del estanque luminoso), ese hombre, en opinión del sabio iletrado, tiene la actitud y la conducta ideales en la vida.

Si le preguntas qué es el silencio te contestará: “¡Es el Gran Misterio! ¡El silencio sagrado es su voz!”. Si le preguntas cuáles son los frutos del silencio te dirá: “El dominio de sí mismo, el auténtico valor o resistencia, la paciencia, la dignidad y la reverencia. El silencio es la piedra angular del carácter.”

“Guarda tu lengua en la juventud”, dijo el viejo jefe Wabashaw, “y en la vejez quizá madures un pensamiento que sea de utilidad a tu pueblo” (OHIYESA/DR.CHARLES A. EASTMAN, dakota santee, 1902).

“Todo lo que da a luz es femenino. Cuando los hombres empiecen a comprender las relaciones del universo que las mujeres han conocido siempre, el mundo empezará a mejorar” (LORRAINE CANOE, mohawk, 1993).

“¿Por qué nos quitáis por la fuerza lo que podéis conseguir con amor? ¿Por qué nos destruís a nosotros que os proporcionamos alimentos? ¿Qué podéis conseguir con la guerra? Estamos desarmados y dispuestos a daros lo que pidáis si venís como amigos…

No soy tan simple como para no saber que es mejor comer buena carne, dormir cómodamente, vivir tranquilo con mis mujeres y mis hijos, reír y disfrutar con los ingleses y ser su amigo, comerciar con ellos cobre y hachas, que escapar de ellos…

Dejad las escopetas y las espadas, la causa de toda nuestra envidia, o podréis morir del mismo modo” (WAHUNSONACOCK, Confederación Powathan, 1609).

“Los humanos hacen poco. Creen que saben mucho… Los humanos no pueden hacer un árbol” (FIDELIA FIELDING, mohicana, 1904).

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Esclarecer hombres libres

Permalink 19.07.07 @ 16:55:22. Archivado en Las voces y los ecos

“Esclarecer hombres libres es despertar su coraje, es impedir que este coraje se convierta en escollo para su libertad. Y aunque yo no hubiera hecho otra cosa que desvelar las trampas, que refutar tantas falsas ideas y tan malos principios, que detener los arrebatos de un entusiasmo peligroso, yo habría hecho avanzar el espíritu público y servido a la patria. El verdadero medio de dar testimonio de respeto por el pueblo no es adormecerlo, alabando su fuerza y su libertad, sino defenderlo, inmunizarlo contra sus propios defectos. Porque incluso el pueblo tiene defectos. Nadie nos ha dado una más justa idea del pueblo que Rousseau, porque nadie lo ha amado tanto. “El pueblo quiere siempre el bien, pero no siempre lo ve”. El pueblo quiere el bien porque el bien público es su interés, porque las buenas leyes son su salvaguardia: sus mandatarios no lo quieren siempre, porque ellos quieren volver la autoridad que él les ha dado en provecho de su orgullo.”

Decís que yo desanimo a la nación. Por el contrario, yo la esclarezco. Esclarecer hombres libres es despertar su coraje, es impedir que este coraje se convierta en escollo para su libertad. Y aunque yo no hubiera hecho otra cosa que desvelar las trampas, que refutar tantas falsas ideas y tan malos principios, que detener los arrebatos de un entusiasmo peligroso, yo habría hecho avanzar el espíritu público y servido a la patria.

NUESTRA PASIÓN DOMINANTE: HE AHÍ EL SECRETO DEL CORAZÓN HUMANO

También habéis dicho que yo había ultrajado a los franceses dudando de su coraje y de su amor a la libertad. No, no es del valor de los franceses de lo que desconfío. Lo que temo es la perfidia. Si la tiranía los ataca abiertamente, ellos son invencibles. Pero el coraje es inútil contra la intriga.

Habéis dicho que os ha sorprendido oír a un defensor del pueblo calumniar y despreciar al pueblo. Ciertamente no me esperaba semejante reproche. En primer lugar sabed que no soy un defensor del pueblo; jamás he pretendido ese título fastuoso. Soy del pueblo, nunca he sido otra cosa y no quiero ser otra cosa. Desprecio a cualquiera que pretenda ser algo más.

Si hay que decir más, confesaré que no he comprendido jamás por qué se dan nombres pomposos a la fidelidad constante de aquellos que no han traicionado su causa. ¿Es un medio de proporcionar una excusa a aquellos que la abandonan, presentando la conducta contraria como un esfuerzo de heroísmo y de virtud? No, no es nada de eso; no es más que el resultado natural del carácter de todo hombre que no se haya degradado.

El amor a la justicia, a la humanidad, a la libertad es una pasión como otra. Cuando domina, se le sacrifica todo; cuando se ha abierto el alma a pasiones de otra especie, como la de sed de honores o de oro, se le inmola todo, la gloria, la humanidad, el pueblo y la patria. Ahí está el secreto del corazón humano. Ahí está la diferencia entre el crimen y la probidad, entre los tiranos y los benefactores del país. LEER MÁS-->

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Psicología "sin alma"

Permalink 18.07.07 @ 20:55:55. Archivado en Psicología con alma

“En la segunda mitad del siglo XIX se asiste al nacimiento de una psicología “sin alma”. No se puede jugar con el espíritu de la época, pues constituye una religión, más aún, una confesión o un credo, cuya irracionalidad no deja nada que desear; tiene, además, la molesta cualidad de querer pasar por el criterio supremo de toda verdad y la pretensión de detentar el privilegio del sentido común. El espíritu de la época escapa a las categorías de la razón humana. Es una inclinación sentimental que, por motivos inconscientes, actúa con una soberana fuerza de sugestión sobre todos los espíritus débiles y los arrastra. Pensar así es popular; y, por tanto, decente, razonable, científico y normal”.

Mientras que la Edad Media, la Antigüedad e incluso la humanidad entera desde sus primeros balbuceos vivieron en la convicción de un alma sustancial, en la segunda mitad del siglo XIX se asiste al nacimiento de una psicología “sin alma”.

CON EL AUGE DEL MATERIALISMO LA CONCIENCIA SE ENSANCHÓ, PERO DEJÓ DE CRECER EN ALTURA

Bajo la influencia del materialismo científico, todo lo que no puede verse con los ojos ni aprehenderse con las manos se pone en duda y, hasta sospechoso de metafísico, se vuelve comprometedor. Desde ese momento sólo es “científico” y, por consiguiente, admisible, lo que es manifiestamente material o lo que puede ser deducido de causas accesibles para los sentidos. Tal trastocamiento se había iniciado mucho antes, en una lenta gestación, muy anterior al materialismo.

Cuando la era gótica, que se había alzado con un impulso unánime hacia el cielo, aunque apoyándose en una base geográfica y en una concepción del mundo estrechamente circunscritas, se derrumbó, quebrantada por la catástrofe espiritual de la Reforma, la ascensión vertical del espíritu europeo se vio frenada por la expansión horizontal de la conciencia moderna. La conciencia no se desarrolló ya en altura, sino que ganó en extensión geográfica e intelectualmente. Fue la época de los grandes descubrimientos y del ensanchamiento empírico de nuestras nociones del mundo.

La creencia en la sustancialidad del espíritu cedió, poco a poco, ante una afirmación cada vez más intransigente de la sustancialidad del mundo físico, hasta que, al fin -tras una agonía de casi cuatro siglos-, los representantes más avanzados de la conciencia europea, los pensadores y los sabios, consideraron el espíritu como totalmente dependiente de la materia y de las causas materiales.

Sería un error, sin duda, imputar a la filosofía y a las ciencias naturales una inversión tan total. Siempre hubo numerosos filósofos y hombres de ciencia inteligentes que no dejaron de protestar, gracias a una suprema intuición y con toda la profundidad de su pensamiento, contra esta inversión irracional de las concepciones; pero les era difícil imponerse, perdían popularidad y su resistencia resultaba impotente para vencer la preferencia sentimental y universal que -como una marea de fondo- llevó al orden físico hasta el pináculo. LEER MÁS-->

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Un solo cerebro es más amplio que el cielo

Permalink 18.07.07 @ 11:00:01. Archivado en Psicología con alma

“El Dios de Spinoza no era judío ni cristiano. El Dios de Spinoza estaba en todas partes, no se le podía hablar, no respondía si se le rezaba, se encontraba absolutamente en todas las partículas del universo, sin principio ni fin. Enterrado y desenterrado; judío o no; portugués, pero no realmente; holandés, pero no del todo, Spinoza no pertenecía a ningún lugar y pertenecía a todos. ¿Cómo pudo Spinoza haber sobrevivido a esta reclusión? Sin duda, liberándose en el espacio infinito de su mente, un lugar mayor y no menos refinado que Versalles y sus jardines. Debía tener razón Emily Dickinson cuando escribió que un solo cerebro, al ser más amplio que el cielo, puede acomodar confortablemente el intelecto de un hombre y, además, el mundo entero”.

Pienso que tengo la necesidad de entra en la casa, pero por el momento la puerta está cerrada. Todo lo que puedo hacer es imaginar que alguien sale de una barcaza amarrada cerca de la casa, va andando hasta ella y pregunta por Spinoza. El encantado Van der Spijk, el propietario y pintor, abriría la puerta. Acompañaría amigablemente al visitante hasta su estudio, situado tras las dos ventanas inmediatas a la puerta principal, lo invitaría a esperar, e iría a decirle a Spinoza, su inquilino, que había llegado una visita.

TODO HOMBRE DEBE PENSAR LIBREMENTE Y EXPRESAR SU PENSAMIENTO, PERO CON CAUTELA

Los aposentos de Spinoza estaban en el tercer piso, y éste bajaría por la escalera espiral, una de ésas por las que la arquitectura holandesa tiene mala fama. Spinoza iría elegantemente vestido, con su traje fidalgo; nada nuevo, nada muy gastado, todo bien conservado: cuello blanco almidonado, pantalones negros, un chaleco de cuero negro, una chaqueta de lana de camello, negra, bien equilibrada sobre sus hombros, zapatos de cuero negro brillantes con grandes hebillas de plata y, quizá, un bastón de madera para ayudarse a subir la escalera. Tenía la cara armoniosa y bien afeitada; sus ojos grandes y negros, que resplandecían brillantes, dominaban su aspecto. Su cabello también era negro, al igual que las largas cejas; la piel era olivácea, la estatura media, el cuerpo grácil.

Con educación, incluso con afabilidad, pero de manera directa y económica, al visitante se le apremiaba para que entrara en materia. Este maestro generoso podía mantener conversaciones sobre óptica, política y fe religiosa durante sus horas de despacho. Se servía té. Van der Spijk continuaba pintando, casi siempre en silencio, pero con una dignidad democrática y saludable. Sus siete hijos traviesos se mantenían alejados, en la parte posterior de la casa. La señora Van der Spijk cosía. Los criados se afanaban en la cocina. Podemos imaginarnos el cuadro.

Spinoza fumaba su pipa. El aroma del tabaco libraba batalla con la fragancia de la trementina mientras se planteaban preguntas, se ofrecían respuestas y la luz del día menguaba. Spinoza recibía innumerables visitas, desde vecinos y parientes de los Van der Spijk hasta jóvenes estudiantes impacientes y mujeres jóvenes e impresionables, desde Gottfried Leibniz y Christians Huygens hasta Henry Oldenburg, presidente de la recién creada Sociedad Real de Inglaterra. A juzgar por el tono de su correspondencia, era más benévolo con la gente sencilla y menos paciente con sus iguales. Aparentemente, podía soportar con facilidad a los necios modestos, pero no a los de otra clase. LEER MÁS-->

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La sabiduría del amor, la alegría y el placer

Permalink 16.07.07 @ 21:20:20. Archivado en Psicología con alma

“Ciertamente, sólo una triste y torva superstición puede prohibir el deleite. ¿Por qué saciar el hambre y la sed va a ser más decente que desechar la melancolía? Tal es mi regla, y así está dispuesto mi ánimo. Ningún ser divino, ni nadie que no sea un envidioso, puede deleitarse con mi impotencia y mi desgracia, ni tener por virtuosos las lágrimas, los sollozos, el miedo y otras cosas por el estilo, que son señales de un ánimo impotente. Muy al contrario: cuanto mayor es la alegría que nos afecta, tanto mayor es la perfección a la que pasamos, es decir, tanto más participamos necesariamente de la naturaleza divina. Así pues, servirse de las cosas y deleitarse con ellas cuanto sea posible (no hasta la hartura, desde luego, pues eso no es deleitarse) es propio de un hombre sabio.”

El odio nunca puede ser bueno. Nos esforzamos en destruir al hombre que odiamos, esto es, nos esforzamos en algo que es malo. (Nótese que aquí y en lo que sigue entiendo por odio sólo el odio hacia los seres humanos).

TODO LO QUE DESEAMOS MOVIDOS POR EL ODIO ES DESHONESTO E INJUSTO

La envidia, la irrisión, el desprecio, la ira, la venganza y los restantes afectos que se remiten al odio o nacen de él son malos. Todo lo que apetecemos en virtud del odio que nos afecta es deshonesto y en el Estado es injusto.

Quien vive bajo la guía de la razón se esfuerza cuanto puede en compensar, con amor o generosidad, el odio, la ira, el desprecio, etc. que otro le tiene. Todos los afectos del odio son malos; y así, quien vive bajo la guía de la razón se esforzará cuanto pueda por no padecerlos, y, consiguientemente, se esforzará en que tampoco otro los padezca.

Ahora bien, el odio se incrementa con un odio recíproco y, en cambio, puede ser destruido por el amor, de forma que el odio se transforme en amor.

Quien quiere vengar las ofensas mediante un odio recíproco vive, sin duda, miserablemente. Quien, por el contrario, procura vencer el odio con el amor lucha con alegría y confianza, resiste con igual facilidad a muchos hombres que a uno solo, y apenas necesita la ayuda de la suerte. Si vence, sus vencidos están alegres, pues su derrota se produce no por defecto de fuerza, sino por aumento de ella. LEER MÁS-->

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El deleite de una vida infinita

Permalink 15.07.07 @ 11:00:00. Archivado en Rayos de luz

“En cualquier sitio donde tú me lleves, tú eres tú mismo, el único compañero de mi vida infinita, tú, que estás atando siempre mi corazón, con lazos de alegría, a lo ignorado. La libertad no está para mí en la renunciación. Yo siento su abrazo en infinitos lazos deleitables. No, nunca cerraré las puertas de mis sentidos. Los deleites de mi vista, de mi oído y de mi tacto, soportarán tu deleite. Todas mis ilusiones arderán en fiesta de alegría, y todos mis deseos madurarán en frutos de amor”.

ESTÁS ATANDO SIEMPRE MI CORAZÓN CON LAZOS DE ALEGRÍA

Tú me has traído amigos que no me conocían. Tú me has hecho sitio en casas que me eran extrañas. Tú me has acercado lo distante y me has hermanado con lo desconocido.

Mi corazón se me inquieta si tengo que dejar mi albergue acostumbrado. Olvido que lo antiguo está en lo nuevo, que en lo nuevo vives también tú.

En el nacimiento y en la muerte, en este mundo o en otro, en cualquier sitio donde tú me lleves, tú eres tú mismo, el único compañero de mi vida infinita, tú, que estás atando siempre mi corazón, con lazos de alegría, a lo ignorado.

Pero cuando se te conoce, nadie es extranjero, ninguna puerta está cerrada. ¡Señor, concédeme esto que te pido: que yo no pierda nunca la felicidad de encontrar lo único en este juego de lo diverso!

DAME FUERZA

Mi oración, Dios mía es esta:

Hiere, hiere la raíz de la miseria en mi corazón.

Dame fuerza para llevar ligero mis alegrías y mis pesares.

Dame fuerza para que mi amor dé frutos útiles.

Dame fuerza para no renegar nunca del pobre, ni doblar mi rodilla al poder del insolente.

Dame fuerza para levantar mi pensamiento sobre la pequeñez cotidiana.

Dame, en fin, fuerza para rendir mi fuerza, enamorado, a tu voluntad.

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Declaración sobre los derechos sexuales

Permalink 14.07.07 @ 10:25:12. Archivado en Conciencia vigilante

“Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor. Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios”.

La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.

La sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales. El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social.

Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico.

Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios.

La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:

* El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Sin embargo, esto excluye toda forma de coerción, explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.

* El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo. LEER MÁS-->

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Una oligarquía o monarquía constituye traición al pueblo y a la humanidad

Permalink 13.07.07 @ 09:57:00. Archivado en El arte de ser libre

“Las necesidades que disuelven un gobierno no transfieren su autoridad a una oligarquía o monarquía. Al contrario, devuelven al pueblo los poderes por él delegados, dejando que sus individuos decidan por sí mismos. Puede ofrecérseles un líder, pero no es admisible que él se imponga o que se lo impongan al pueblo. ¿Acaso era nuestro Estado el único carente de virtud, hasta el extremo de que el miedo se adueñara de los corazones de los ciudadanos para convertirse en el motivo principal de sus desvelos y el principio de su gobierno? Este simple pensamiento constituye traición al pueblo, traición a la humanidad en general, pues fortalece para siempre las cadenas que inclinan sus cabezas, proporcionando a sus opresores una prueba -que habrían pregonado por todo el universo- de la imbecilidad del gobierno republicano”.

Al enumerar los defectos de la Constitución sería erróneo incluir allí lo que sólo es error de personas específicas.

Siendo angustiosas nuestras circunstancias entonces, en diciembre de 1776 se propuso en la cámara de delegados crear un dictador, provisto con todos los poderes legislativos, ejecutivos y judiciales, civiles y militares, con derecho de vida y muerte sobre nuestras personas y propiedades. Y en junio de 1781, nuevamente afligidos por la calamidad, se repitió la misma proposición, faltando sólo unos pocos votos para que fuese aprobada.

QUIEN LUCHE POR PURO AMOR A LA LIBERTAD, SE SENTIRÁ CONSTERNADO ANTE LA TRAICIÓN DE LOS OLIGARCAS

Quien haya entrado en esta lucha por un puro amor a la libertad y una sensibilidad ante derechos conculcados, decidiendo hacer cualquier sacrificio y exponerse a cualquier peligro para lograr el restablecimiento de tales derechos sobre una base firme, sin querer gastar su sangre y substancia en el torcido propósito de cambiar esta materia por otra, sino poner el gobierno en una pluralidad de manos elegidas por su propia decisión, de manera que nunca la voluntad corrupta de un hombre pueda en el futuro oprimirle, se sentirá consternado al saber que una parte considerable de esa pluralidad ha mediado en la rendición de todos los derechos a uno solo, entregándole al poder de una monarquía despótica como alternativa al de una monarquía limitada. ¡Hasta qué punto hemos de considerar abusados y traicionados sus esfuerzos si sigue siendo posible que por una sola votación se vea postrado a los pies de un hombre!

En nombre de Dios, ¿de dónde pretenden heredar esta competencia? ¿De nuestras leyes antiguas? Ninguna podrá alegarse a tales fines. ¿Acaso de algún principio expreso o implícito de nuestra nueva Constitución? Todos sus pronunciamientos, expresos o implícitos, se oponen plenamente a ello. Su principio fundamental es que el Estado será gobernado como una república. Proporciona una organización republicana; prohibe bajo el nombre de prerrogativa el ejercicio de cualesquiera competencias no definidas por las leyes, sienta sobre esta base todo nuestro sistema legislativo, y al consolidarlo en conjunto elige que se mantendrán o se hundirán todas juntas, sin prever ni admitir jamás como posible que algunas en especial pudieran ser suspendidas. No, en ningún instante lo acepta.LEER MÁS-->

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Todos los hombres serían tiranos si pudieran

Permalink 11.07.07 @ 09:58:26. Archivado en El arte de ser libre

“Que los de tu sexo sois, por naturaleza, tiránicos, es una verdad tan cabalmente establecida que no admite discusión; pero aquellos que deseéis la felicidad, debéis suprimir el duro título de amo por otro más afectuoso y tierno, como es el de amigo. Por lo tanto, ¿por qué no dejar fuera de la potestad de los malvados y de los sin ley el poder valerse impunemente de nosotras con crueldad e indignidad? Los hombres sensatos de todas las épocas han sentido aversión por esas costumbres, por las que se nos trata únicamente como esclavas de vuestro sexo”.

A John Adams, de su mujer Abigail Adams - 31 marzo 1776

“En el nuevo código de leyes, que supongo tendréis que redactar, desearía que te acordases de las damas, y que fueses más generoso y condescendiente con ellas que tus antepasados. No pongas un poder tan ilimitado en las manos de los maridos. Recuerda que todos los hombres serían tiranos si pudiesen. Si no se nos presta especial atención y cuidado a las damas, estamos decididas a organizar una rebelión y no nos consideraremos obligadas a obedecer ninguna ley en la que no hayamos tenido ni voz ni voto.

Que los de tu sexo sois, por naturaleza, tiránicos, es una verdad tan cabalmente establecida que no admite discusión; pero aquellos que deseéis la felicidad, debéis suprimir el duro título de amo por otro más afectuoso y tierno, como es el de amigo. Por lo tanto, ¿por qué no dejar fuera de la potestad de los malvados y de los sin ley el poder valerse impunemente de nosotras con crueldad e indignidad? Los hombres sensatos de todas las épocas han sentido aversión por esas costumbres, por las que se nos trata únicamente como esclavas de vuestro sexo.”

A Abigail Adams, de su marido John Adams - 14 abril 1776

“En cuanto a tu extraordinario código de leyes, no puedo por menos de reírme. Hemos sido informados que, a causa de la lucha, se ha relajado la autoridad en todas partes; que los niños y los aprendices desobedecen; que en las escuelas y colegios ha habido desórdenes; que los indios se han soliviantado contra sus guardianes, y que hay negros que se han insolentado con sus amos. Empero, tu carta ha sido la primera amenaza de que otra tribu, más numerosa y poderosa que las demás, empieza a estar descontenta.” LEER MÁS-->

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El derecho de la mujer a la búsqueda de su felicidad

Permalink 10.07.07 @ 21:19:51. Archivado en El arte de ser libre

“Está convenido que el gran precepto de la naturaleza es que «el hombre ha de perseguir su verdadera y sustancial felicidad». Puesto que esta Ley de la naturaleza es coetánea con la humanidad y fue dictada por Dios, tiene evidentemente primacía sobre cualquier otra. Es obligatoria en toda la tierra, en todos los países y en todos los tiempos; ninguna ley humana tiene valor si la contradice, y aquellas que son válidas derivan toda su fuerza, todo su valor y toda su autoridad mediata e inmediatamente de ella. Todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera con la verdadera y sustancial felicidad de la mujer, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro”.

DECLARACIÓN DE SENECA FALLS (1848)

CONSIDERANDO: Que está convenido que el gran precepto de la naturaleza es que «el hombre ha de perseguir su verdadera y sustancial felicidad». Blackstone en sus Comentarios señala que puesto que esta Ley de la naturaleza es coetánea con la humanidad y fue dictada por Dios, tiene evidentemente primacía sobre cualquier otra. Es obligatoria en toda la tierra, en todos los países y en todos los tiempos; ninguna ley humana tiene valor si la contradice, y aquellas que son válidas derivan toda su fuerza, todo su valor y toda su autoridad mediata e inmediatamente de ella; en consecuencia:

DECIDIMOS: Que todas aquellas leyes que sean conflictivas en alguna manera con la verdadera y sustancial felicidad de la mujer, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y no tienen validez, pues este precepto tiene primacía sobre cualquier otro.

DECIDIMOS: Que todas las leyes que impidan que la mujer ocupe en la sociedad la posición que su conciencia le dicte, o que la sitúen en una posición inferior a la del hombre, son contrarias al gran precepto de la naturaleza y, por lo tanto, no tienen ni fuerza ni autoridad.

DECIDIMOS: Que la mujer es igual al hombre - que así lo pretendió el Creador- y que por el bien de la raza humana exige que sea reconocida como tal.

DECIDIMOS: Que las mujeres de este país deben ser informadas en cuanto a las leyes bajo la cuales viven, que no deben seguir proclamando su degradación, declarándose satisfechas con su actual situación ni su ignorancia, aseverando que tienen todos los derechos que desean.

DECIDIMOS: Que puesto que el hombre pretende ser superior intelectualmente y admite que la mujer lo es moralmente, es preeminente deber suyo animarla a que hable y predique en todas las reuniones religiosas.

DECIDIMOS: Que la misma proporción de virtud, delicadeza y refinamiento en el comportamiento que se exige a la mujer en la sociedad, sea exigido al hombre, y las mismas infracciones sean juzgadas con igual severidad, tanto en el hombre como en la mujer. LEER MÁS-->

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El libre reino del pensamiento

Permalink 03.07.07 @ 13:04:49. Archivado en Conciencia vigilante

"Hay hoy todavía quienes afirman y pretenden demostrar que no hay conocimiento de la verdad; que Dios, la esencia del mundo y del espíritu, es un ser inconcebible e incomprensible. Se debe, en su opinión, atenerse a la religión, y ésta debe atenerse a la creencia, al sentimiento, a un presentimiento oscuro de su objeto y no aspirar a un conocimiento racional de la verdad. El amor a la verdad y la fe en el poder de la inteligencia, son la primera condición de la indagación filosófica. Ella es imposible allí donde la vida es absorbida por los intereses y las necesidades cotidianas y donde dominan opiniones frívolas y vanas. El reino del espíritu es el reino de la libertad".

Eran antes las necesidades del tiempo las que daban una gran importancia a los mezquinos intereses de la vida diaria; eran, de otra, los intereses más elevados de la realidad, las luchas que tenían por objeto restablecer y libertar el Estado y la vida política en los pueblos las que se habían apoderado de todas las fuerzas del espíritu, de la energía de todas clases, así como de todos los medios exteriores; de modo que la vida interior del espíritu no podía obtener la calma y el descanso que exige.

LA NECESIDAD MÁS SERIA ES LA DE CONOCER

El espíritu del mundo, absorbido como estaba por la realidad y desgarrado exteriormente, no podía replegarse sobre sí mismo y gozar así de sí mismo en su propio elemento.

Pero [...] ha llegado también el tiempo en que, al lado del gobierno del mundo exterior, se podrá ver elevarse en el Estado el libre reino del pensamiento.

Y el espíritu ha manifestado ya su poder en cuanto sólo las ideas y lo que es conforme a las ideas puede hoy sostenerse, y en cuanto sólo tiene valor aquello que puede justificarse ante la inteligencia y el pensamiento. [...]

Pero, al lado de esta vida espiritual, que es el elemento fundamental de la existencia de un Estado, hemos visto comenzar ese gran combate en que los pueblos se han asociado a sus jefes para asegurar su independencia y la libertad del pensamiento, y para sacudir el yugo de una dominación violenta y extraña. Obra es ésta del poder interior del espíritu, en el cual se ha despertado la conciencia de su energía, y que en este sentimiento ha enarbolado su bandera y ha manifestado su poder en la realidad.

Debemos considerar como un bien inestimable que nuestra generación haya vivido y obrado en este sentimiento en que se hallan encontrados todo derecho, toda moralidad y toda religión. Por estas empresas vastas y profundas el espíritu se eleva a su dignidad, bórrase lo que hay de vulgar en la vida e insignificante en los intereses, y las opiniones y las miras superficiales son desnudas y desvanecidas.

Este pensamiento serio es el que, apoderándose del alma, cimenta el verdadero terreno sobre el cual ha de alzarse la filosofía. Ella es imposible allí donde la vida es absorbida por los intereses y las necesidades cotidianas y donde dominan opiniones frívolas y vanas. En el alma que estas necesidades y opiniones han esclavizado, no hay ya lugar para esa actividad de la razón que indaga sus propias leyes.

Pero estos pensamientos frívolos deben desaparecer, cuando el hombre es obligado a ocuparse en lo que hay de esencial en él y cuando las cosas han llegado a tal punto que toda otra ocupación es a sus ojos subordinada a ésta, o, por mejor decir, carece ya de valor para él. [...]LEER MÁS-->

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La botella, la red y el laberinto

Permalink 02.07.07 @ 10:17:45. Archivado en Conciencia vigilante

“Pero nosotros, los hombres, ¿somos moscas en la botella o peces en la red? Tal vez ni una cosa ni la otra. Tal vez la condición humana puede representarse globalmente de manera más apropiada con una tercera imagen: el camino de salida existe, pero no hay ningún espectador afuera que conozca de antemano el recorrido. Estamos todos dentro de la botella. Sabemos que la vía de salida existe, pero sin saber exactamente dónde se halla procedemos por tentativas, por aproximaciones sucesivas. Para esta situación nos puede ser útil otra imagen, la del laberinto: quien entra en un laberinto sabe que existe una vía de salida, pero no sabe cuál de los muchos caminos que se abren ante él a medida que marcha conducen a ella. Avanza a tientas”.

Wittgenstein ha escrito que la tarea de la filosofía es la de enseñar a la mosca a salir de la botella. Esta imagen, elevada a la representación global de la vida humana, refleja sólo una de las posibles situaciones existenciales del hombre, y no la más desfavorable.

Es la situación en que existe una vía de salida (evidentemente se trata de una botella sin tapón); por otra parte, fuera de la botella hay alguien, un espectador, el filósofo, que ve claramente dónde está.

¿Pero qué pasa si en lugar de la imagen de la mosca en la botella consideramos la del pez en la red? También el pez se debate en la red para salir de ella, con una diferencia: cree que hay un camino de salida, pero éste no existe. Cuando la red se abra (no por obra suya), la salida no será una liberación, es decir, un principio; sino la muerte, o sea, el fin.

En esta situación, la tarea del filósofo, del espectador externo que ve no sólo el esfuerzo, sino también la meta, no puede ser ya la descrita por Wittgenstein.

Con toda probabilidad predicará la vanidad de la cura, de agitarse sin un objetivo, la renuncia a los bienes cuya posesión no es segura y en cualquier forma ya no depende de nosotros, la abstinencia, la resignación, la imperturbabilidad. LEER MÁS-->

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El tabú, solución de todo problema

Permalink 01.07.07 @ 11:00:00. Archivado en Conciencia vigilante

“Para nosotros, defender y difundir la cultura es una misma cosa: aumentar en el mundo el humano tesoro de conciencia vigilante” (Antonio Machado, 1937).

La cuestión religiosa es el gran tabú de nuestros indígenas. Todos han llegado a persuadirse de que tal cuestión no debe mentarse.

La cuestión de régimen político, de formas de gobierno, es otro tabú, aunque de menor cuantía, desde que unos cuantos pedantones la declararon inesencial.

Nuestra posición ante la guerra europea es otro tabú.

La cuestión social lleva el mismo camino.

No está lejano el día en que con un ¡lagarto, lagarto!, en boca de nuestros hombres de buen tono, la conciencia española (porque hay una conciencia española-castiza) sacuda esta pesadilla. LEER MÁS-->

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Madre España

Permalink 29.06.07 @ 09:00:51. Archivado en Las voces y los ecos

Abrazado a tu cuerpo como el tronco a su tierra,
con todas las raíces y todos los corajes,
¿quién me separará, me arrancará de ti,
madre?

Abrazado a tu vientre, ¿quién me lo quitará,
si su fondo titánico da principio a mi carne?
Abrazado a tu vientre, que es mi perpetua casa,
¡nadie!

Madre: abismo de siempre, tierra de siempre: entrañas
donde desembocando se unen todas las sangres:
donde todos los huecos caídos se levantan:
madre.

Decir madre es decir tierra que me ha parido;
es decir a los muertos: hermanos, levantarse;
es sentir en la boca y escuchar bajo el suelo
sangre.¨

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Libertad democrática

Permalink 28.06.07 @ 09:19:43. Archivado en El arte de ser libre

La libertad de escoger quién será tu amo ¿es libertad?

¿Le debe dar el esclavo gracias al amo por alimentarlo?

La libertad de escoger qué vas a comprar ¿es libertad?

¿Acaso la libertad se ha prostituido de tal manera que sólo se aplica a lo comercial?

¿Una sociedad democrática con instituciones totalitarias?

La democracia participativa nos garantiza el derecho de todos a vivir en libertad con libre ejercicio de nuestra voluntad individual y colectiva sin imposición alguna.

Un pueblo no es libre si sus instituciones económicas, políticas, sociales y espirituales no están fundadas en la libertad democrática”. LEER MÁS -->

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Tomo partido por la felicidad del pueblo

Permalink 03.06.07 @ 00:02:45. Archivado en La sagrada batalla

“En nuestros días hay que saber tomar partido y atreverse a elegir entre el patriotismo de todos y el gobierno de unos pocos, pues no se puede reunir a la vez la fuerza y la actividad sociales que da el primero con las garantías de tranquilidad que suele proporcionar el segundo” (Tocqueville).

He estado reflexionando con tranquilidad antes de anunciar, a mis compañeros de la ALCD y a los lectores de FD, la decisión que finalmente he asumido: tomo partido por la felicidad del pueblo, de mi país y del mundo. Creo que es lo que debo hacer.

Sé cuán extraña y pretenciosa les parecerá a muchos semejante declaración, pues se preguntarán, con razón, qué he estado haciendo entonces hasta ahora. La respuesta es fácil: tratando de hacerme sabio y feliz, y enseñando sabiduría al pueblo para contribuir a su felicidad.

La única novedad reciente en mi vida intelectual es que he llegado a comprender, con mayor claridad, cuán dichoso puede hacer a un pueblo un gobierno bueno y cuán desdichado puede hacerlo un gobierno malo. No obstante, la importancia de la política en la vida cotidiana de la gente nunca se me ha ocultado, ni tampoco la relación íntima de la libertad filosófica con la ética y la vida social.

Cuando empecé a publicar mis pensamientos en FD, y pergeñaba mi modesto proyecto filosófico, ya expresaba mi convicción de que “sólo bajo la guía e inspiración de una sana espiritualidad podremos encontrar los sabios preceptos de una ética racional y las reglas prudentes de una política realista que nos alumbren el camino hacia una nueva sociedad; aquella que todas las almas nobles presienten como posible, y anticipan como real, cuando son capaces de vivir felices, entre otros hombres, obrando con generosidad, justicia y lealtad".

“Es cierto -decía entonces- que el camino que lleva a la verdadera felicidad es muy difícil de alcanzar; pero, si raramente se encuentra, y no se consigue sin “gran trabajo”, es posible hallarlo, sin embargo. Aunque entrar por esta estrecha vereda es decisión de cada particular, podemos lograr una sociedad, organizada de tal modo, que facilite la consecución de tan alto grado de perfección para el mayor número posible de individuos. Se trata, pues, de poner la política y todas las ciencias al servicio de la felicidad". SIGUE-->

Hay que suprimir las teorías para empezar a pensar

Permalink 21.05.07 @ 22:48:09. Archivado en Antología de la claridad

“He tenido que aprender a suprimir las teorías y empezar a pensar. Las obras que he hecho más a gusto son las que han hecho feliz a alguien. A veces los trabajos que terminan por decir más son los más sencillos, los más económicos. La alegría no es una carcajada. Es el bienestar. La parte técnica de la arquitectura es una cuestión de tiempo. Las estructuras son interesantes pero su interés no mueve el espíritu. La exhibición sorprende. Pero no humaniza los lugares. He descubierto que la vida de pueblo supera a la vida de la ciudad. Es más humana. ¿Sabe por qué? Porque en los pueblos se habla con los demás, se pasea. Y lo mismo sucede con la arquitectura. La más humilde es más humana”.

Es, seguramente, el arquitecto más longevo de España. Todavía en activo, mantiene una mentalidad abierta y crítica. Construyó arquitectura neoclásica, moderna y posmoderna antes del posmodernismo. Por eso, con noventa años, reivindica la humanidad de la arquitectura por encima de las etiquetas. Él no hizo ascos a las mezclas y, en los sesenta, firmó Binibeca, un pueblo pintoresco en Menorca que, entonces, fue criticado y que hoy querrían para sí muchos municipios de la costa española.

Francisco Juan Barba Corsini (Tarragona, 1916) se ayuda de una muleta. La emplea para apoyarse en los peldaños -vive en un dúplex en el que las escaleras sustituyen a los pasillos- y también para señalar fotografías de las obras que ha construido. Con todo, se mueve con hábil parsimonia y se empeña en levantarse para acercar cualquier cosa que se le antoje que una pueda necesitar.

CUANDO UNO EMPIEZA A PENSAR, CUESTIONA LO APRENDIDO

PREGUNTA. Tiene 91 años…

RESPUESTA. Noventa. No me pongas años. No cumplo hasta noviembre.

P. Disculpe. En ese tiempo ha visto cambiar el mundo. ¿Ha tenido que desaprender o aprender más?

R. He tenido que aprender a suprimir las teorías y empezar a pensar. Las obras que he hecho más a gusto son las que han hecho feliz a alguien. A veces los trabajos que terminan por decir más son los más sencillos, los más económicos. Pero los que más han alterado la vida de una persona. A mí me pasa, por ejemplo, con una casita pequeña y barata que hice para una familia en Cadaqués. Creo que hice que vivieran con lo esencial. Y les gustó. Yo creo que la arquitectura ha de funcionar. Pero inmediatamente después debe emocionar. Si no hay emoción hay error.

P. ¿Echa en falta emoción en la arquitectura actual?

R. Sí. La emoción no es ser el más listo, el más alto o el más osado. La emoción es llegar a la gente, ser cuidadoso, respetar el entorno. La emoción no destroza.

P. ¿Cómo se logra emocionar con un edificio?

R. Con esfuerzo y con humildad. La alegría no es una carcajada. Es el bienestar. La parte técnica de la arquitectura es una cuestión de tiempo. Las estructuras son interesantes pero su interés no mueve el espíritu. La exhibición sorprende. Pero no humaniza los lugares. He descubierto que la vida de pueblo supera a la vida de la ciudad. Es más humana. ¿Sabe por qué? Porque en los pueblos se habla con los demás, se pasea. Y lo mismo sucede con la arquitectura. La más humilde es más humana. SIGUE-->

UNA ENTREVISTA DE ANATXU ZABALBEASCOA, El Pais. com - Cultura, 19/05/2007.

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Ni buenos cristianos ni buenos ciudadanos

Permalink 21.05.07 @ 09:00:00. Archivado en Antología de la claridad

“Aquí hay muchos que disputan eternamente acerca de la religión, mas parece que al mismo tiempo apuestan a quien peor ha de guardar sus mandamientos. Y no sólo no son buenos cristianos, mas tampoco son buenos ciudadanos, que es lo que más me incomoda [...] Ni siquiera menear la cabeza puedo sin que me metan miedo de ofenderos. No sé si me equivoco, pero creo que el modo más seguro de conseguirlo es vivir como buen ciudadano en la sociedad donde habéis querido que naciera, y como buen padre de familia en la que me habéis dado”.

Aquí hay muchos que disputan eternamente acerca de la religión, mas parece que al mismo tiempo apuestan a quien peor ha de guardar sus mandamientos. Y no sólo no son buenos cristianos, mas tampoco son buenos ciudadanos, que es lo que más me incomoda; porque en toda religión, sea cual fuere, los actos religiosos más indispensables son la observancia de las leyes, el amor a los hombres y el afecto filial.

Efectivamente, ¿no es el principal objeto del hombre religioso ser acepto a los ojos de la Divinidad que estableció el culto que profesa? Pues el modo más cierto de conseguirlo es observar las reglas de la sociedad y las obligaciones de la humanidad; que en cualquiera religión que uno viva, suponiendo que haya una, menester es también suponer que ama Dios a los hombres, pues ha establecido una religión para labrar su felicidad.

Y si ama a los hombres, es evidente que le ha de agradar quien los ama, esto es, quien desempeña con ellos las obligaciones de humanidad y caridad, y no quebranta las leyes que los rigen. Así está uno más seguro de agradar a Dios que si observare esta o aquella ceremonia, porque las ceremonias no son buenas en sí mismas, y sólo lo son en la suposición de que las ha prescrito Dios y en cuanto él las manda. SIGUE-->

MONTESQUIEU, Cartas Persas, 1721. Editorial Planeta, 1989. Traducción del abate José Marchena, 1821.

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El poeta, entusiasta soñador

Permalink 19.05.07 @ 20:33:24. Archivado en Rayos de luz

“¡Ah! ¿Cómo resistir el ver hermanos y hermanas, hijos de Dios, errantes en las sombras, dudosos de todo, ignorantes de tantas cosas, ajenos a tantos divinos pensamientos, ahogados en sensaciones groseras, privados de adoraciones universales, que deberían unirles en una bienaventurada familia, sin sentir un deseo casi invencible de hablarles y enseñarles? ¿Por qué no dejar toda mi alma impregnarse y llenarse de este inmenso amor hacia mis hermanos? ¿Por qué no evocar mis fuerzas y ponerme a buscar con ellos? Que los dichosos, los triunfadores y los dominadores abandonen y odien al poeta. ¡En buena hora! Pero ¿es ésta una razón para que él abandone a los desgraciados y deje en la noche ojos que pudiera abrir?”

-Hablemos de otra cosa y vamos a dar la sagrada batalla. Para nosotros la batalla es la discusión filosófica.

-Conforme. La noche ha vuelto; comienza su reino tenebroso. En ella renazco; en ella se ilumina mi frente cual una estrella e irradia su luz a todas las cosas. ¿Qué buscáis en esa multitud y qué motivos tenéis para mirarla con suspicacia? Por mi parte, cuanto más la miro, más piedad siento hacia ella. ¿No os parece estar viendo la marcha fúnebre de los cuerpos que han de despertar en Josafat y que han de ir, sin saber adónde, con ojos ciegos y entreabiertos? ¡Oh! ¡Qué fiestas sin alegría! ¡Qué miradas sin esperanza! ¡Qué movimientos sin sentido! ¡Qué digno es todo esto de conmiseración!

LA VIDA SERÍA AÚN DEMASIADO BELLA SI LOS POLÍTICOS FUESEN LOS ÚNICOS ENEMIGOS DEL ENTUSIASMO

-Lo que decís no prueba nada, o a lo sumo, que el entusiasmo sólo sirve para ser guardado en lo más profundo del alma, como un mal pensamiento, en este siglo frío en que vivimos.

Ah! ¿Cómo resistir el ver hermanos y hermanas, hijos de Dios, errantes en las sombras, dudosos de todo, ignorantes de tantas cosas, ajenos a tantos divinos pensamientos, ahogados en sensaciones groseras, privados de adoraciones universales, que deberían unirles en una bienaventurada familia, sin sentir un deseo casi invencible de hablarles y enseñarles?

Enseñar! ¡Ah! ¡Qué admirable palabra y qué vacía de sentido! Nadie enseña nada, puesto que nadie sabe nada. ¡Entusiasta soñador! Y al menos, como poeta, vuestro entusiasmo es inactivo y por suerte inaplicable. CONTINÚA-->

ALFREDO DE VIGNY, Dafnis, 1835. Espasa-Calpe, 1969. Traducción del francés por A. Centeno Rilova.

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El Papa, un ídolo viejo

Permalink 19.05.07 @ 10:28:41. Archivado en Antología de la claridad

“La cabeza de los cristianos es el Papa, que es un ídolo viejo a quien, meramente por costumbre, tributan incienso. Antiguamente se hacía temer hasta de los monarcas, pero ahora nadie le teme. He oído decir que en España y Portugal hay unos monjes que no entienden de chanzas y queman a un hombre como coscoja. Si uno cae en sus garras, dichoso él si ha hecho siempre oración a Dios con una sarta de cuentecitas de palo, si ha llevado siempre encima dos trapos atados con dos cintas y si ha estado alguna vez en una provincia que llaman Galicia. Aunque jure más que un carretero que es ortodoxo, raro será que no le quemen como hereje”.

La cabeza de los cristianos es el Papa, que es un ídolo viejo a quien, meramente por costumbre, tributan incienso. Antiguamente se hacía temer hasta de los monarcas, que los deponía con tanta facilidad como deponen nuestros magníficos sultanes a los reyes de Imireta y Georgia (1); pero ahora nadie le teme. Se dice sucesor de uno de los primeros cristianos que llaman san Pedro, y cierto que la herencia es muy pingüe, pues posee tesoros inmensos y es dueño de un dilatado país.

EN NINGÚN LUGAR HUBO TANTAS GUERRAS CIVILES COMO EN EL REINO DE CRISTO

Los obispos son unos príncipes de la ley que están subordinados a él, y bajo su autoridad desempeñan dos cargos muy distintos. Cuando están congregados hacen, como él, artículos de fe; pero cuando están separados casi no tienen otro ministerio que dispensar del cumplimiento de la ley.

Porque has de saber que está la religión cristiana atestada de preceptos muy dificultosos de practicar; y habiendo visto que era más fácil tener obispos que dispensasen de sus obligaciones que cumplir con ellas, en beneficio de la pública utilidad se han resuelto a la primera.

Así, si uno no quiere hacer el rahmazán (2), si no se quiere sujetar a las formalidades de la celebración del matrimonio; si quiere quebrantar sus votos; si se quiere casa con aquella a quien se lo veda la ley; y a veces, si se quiere violar un juramento, se va al obispo de Roma, al Papa, el cual le da al instante una dispensa. CONTINÚA-->

MONTESQUIEU, Cartas Persas, 1721. Editorial Planeta, 1989. Traducción del abate José Marchena, 1821.

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Ninguno es malo sin motivos

Permalink 17.05.07 @ 20:41:02. Archivado en Antología de la claridad

“Los hombres pueden cometer injusticias porque tienen interés en ser injustos y prefieren su propia satisfacción a la ajena.
Siempre obran en virtud de un retroceso en sí propios; que ninguno es malo sin motivos; menester es que haya una razón determinante, y ésta es siempre razón de interés. Esto me hace creer que es eterna la justicia y no pende de los pactos humanos. Y si de ellos pendiese, fuera esta una verdad tremenda que debiéramos esconder de nosotros mismos”.

Si hay un Dios, amado Redi, es fuerza que sea necesariamente justo, porque a no serlo fuera el más perverso y más imperfecto de todos los seres.

AUN CUANDO NO HUBIERA DIOS, SIEMPRE DEBIÉRAMOS AMAR LA JUSTICIA

Es la justicia una relación de congruencia que realmente existe entre dos cosas; relación que siempre es la misma sea cual fuere el ser que la considere, ora sea Dios, ora un ángel, ora finalmente un hombre.

Verdad es que no siempre ven los hombres estas relaciones, que muchas veces las ven y se apartan de ellas, y que lo que mejor ven siempre es su propio interés. La justicia alza el grito, pero apenas se oye con el alboroto de las pasiones.

Los hombres pueden cometer injusticias porque tienen interés en ser injustos y prefieren su propia satisfacción a la ajena. Siempre obran en virtud de un retroceso en sí propios; que ninguno es malo sin motivos; menester es que haya una razón determinante, y ésta es siempre razón de interés. CONTINÚA-->

BARÓN DE MONTESQUIEU, Cartas persas. Editorial Planeta, 1989. Traducción del abate José Marchena, 1821.

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La desgracia de un hombre sin Dios

Permalink 15.05.07 @ 09:19:46. Archivado en Antología de la claridad

“¿Qué ventaja hay para nosotros en oír decir a un hombre que él ha sacudido el yugo, que no cree que haya un Dios que vele por sus acciones, y que se considera como el único señor de su conducta y que no piensa rendir cuentas sino a sí mismo? ¿Pretenden los que dicen tal, darnos mucho gusto cuando nos cuentan que nuestra alma no es más que un poco de viento y de humo, y así nos lo cuentan con un tono de voz satisfecho y alegre? Si les angustia, en el fondo de su corazón, no tener más luz, que lo digan; esta declaración no ha de serles vergonzosa. Nada acusa más claramente una extrema debilidad de espíritu que desconocer cuál es la desgracia de un hombre sin Dios”.

Que aprendan, a lo menos, cuál es la religión que combaten, antes de combatirla. Si esta religión se envanece de tener una clara visión de Dios, y de poseerlo al descubierto y sin velo, sería buena manera de combatir aquélla decir que nada existe en el mundo que permita esta evidencia. […]

¿QUÉ VENTAJA TIENEN LOS ATEOS RESPECTO A LA BÚSQUEDA DE LA VERDAD?

¿Qué ventaja pueden los ateos alcanzar, cuando, en la negligencia en que hacen profesión de encontrarse, respecto a la búsqueda de la verdad, claman que nada se les muestra? ¿Qué ventaja pueden alcanzar, si precisamente esta oscuridad en que ellos permanecen, y que ellos reprochan a la Iglesia, no hace más sino confirmar de las cosas que ésta sostiene, sin contradecir la otra, y establece su doctrina, en vez de arruinarla?

Sería fuerza para combatirla, que los ateos clamasen que han hecho todos los esfuerzos para buscar la verdad, y que los han hecho aun dentro de lo que la Iglesia propone para su instrucción, mas sin ningún resultado. Si hablasen de esta suerte acatarían la verdad de una de sus pretensiones. Pero yo espero demostrar aquí que no hay nadie razonable que pueda hablar de esta suerte; y aun me atrevo a afirmar que nadie lo ha hecho. CONTINÚA-->

BLAISE PASCAL, Pensamientos. Capítulo I: Contra la indiferencia de los ateos. Ediciones Orbis, 1982. Traducción cedida por Editorial Iberia.

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Sigue hambriento, sigue alocado

Permalink 28.04.07 @ 14:53:14. Archivado en Rayos de luz

“Vuestro tiempo es limitado, así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No os dejéis atrapar por el dogma, que es vivir según los resultados del pensamiento de otros. No dejéis que el ruido de las opiniones de los demás ahogue vuestra propia voz interior. Y lo más importante, tened el coraje de seguir a vuestro corazón y vuestra intuición. De algún modo ellos ya saben lo que tú realmente quieres ser. Todo lo demás es secundario”.

El conocimiento del discurso de Steve Jobs me ha llegado a través del blog El baúl de Atticus, donde se puede seguir el discurso grabado y subtitulado.

Enhorabuena, Israel, por la pieza cobrada, aunque haya sido del zurrón de Daniel Rodríguez Herrera. Me ha gustado tanto que el texto en español lo he editado y publicado en el alojamiento original de Filosofía Digital.

Tiene el estilo encantador, sencillo y magnífico de los mejores discursos americanos. Aquí estos testimonios personales de gente que ha triunfado en su vida personal y social suenan infantiles, pero es sólo porque la vieja Europa ya no cree en nada, excepto en el dinero fácil.

Algunos americanos, tal vez la mayoría, aún tienen fe en algunos ideales, al margen de las fechorías que puedan perpetrar sus gobiernos. Pero, ¿es una excusa válida que el gobierno sea malo para que no nos atrevamos a llevar una vida buena, al dictado del corazón?

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Un mundo de siluetas

Permalink 04.04.07 @ 02:04:59. Archivado en Rayos de luz

"No hay vida si no hay diálogo. Y en la mayor parte del mundo la polémica ha sustituido hoy al diálogo. El siglo XX es el siglo de la polémica y del insulto. Al que yo insulto, ni sé de qué color es su mirada ni, si sonríe, de qué forma lo hace. Cegadas tres cuartas partes de los hombres por la gracia de la polémica, vivimos no ya en medio de seres humanos, sino en un mundo de siluetas" (ALBERT CAMUS).

La democracia, si ha de ser una forma de vida que merezca la pena, tiene que ser algo más que formal o política. No es que ésta no tenga importancia, pero sin un sentimiento de que la democracia es también la forma ideal de convivencia en los pueblos civilizados, sería una mera abstracción, una formalidad.

Desde luego, para despertar en los ciudadanos el amor por el autogobierno habrá que ofrecerles algo más que sufragio universal y separación de poderes, requisitos fundamentales de la democracia política. Habrá que convencerles de que la democracia es también concordia, es decir, acuerdo de los corazones, lo que convierte a un grupo de individuos aislados, y a veces hostiles, en un auténtico pueblo.

Pero para empezar a movernos en esa dirección hacen falta hombres y mujeres muy especiales, capaces de transmitir la belleza de la libertad, la igualdad y la justicia. Quien no tiene esa belleza en sí mismo, ¿cómo podrá transmitirla a otros? El que anula al otro dominándolo, ¿cómo puede ser un líder democrático? Su concepto de democracia no será más que una mera abstracción sin vida, una ideología, y quien no vive lo que proclama, no dice la verdad.

El siglo XX ha sido el de la guerra dialéctica (polémica) y el odio ideológico. Vivimos en un mundo de siluetas, de seres virtuales. El odio es el veneno de la vida. Sin amor estamos muertos. Por eso, añadía Camus:

>> Sigue...

Morir de luz en un sueño de claridad

Permalink 24.03.07 @ 16:52:28. Archivado en Rayos de luz

“Sólo una existencia purgada de sus elementos contingentes es capaz de permitir el acceso a una zona esencial. El sentimiento metafísico de la existencia es un sentimiento de orden extático, y toda metafísica hunde sus raíces en una forma particular de éxtasis. Es un error no admitir más que la variante religiosa del éxtasis. ¿Por qué no habría un éxtasis de la existencia pura, de las raíces inmanentes de la vida? Quisiera que el mundo entero flotase en ese sueño de claridad, en ese encantamiento transparente e inmaterial. Que no hubiese ya obstáculos ni materia, forma o confines. Y que en ese paraíso yo muriese de luz”.

Todos los seres humanos tienen el mismo defecto: esperan vivir en lugar de vivir realmente, pues no tienen el valor de afrontar cada segundo. ¿Por qué no desplegar en cada instante suficiente pasión y ardor para convertirlo en una eternidad? Sólo aprendemos a vivir, todos, en el momento en que ya no esperamos nada; mientras se espera, no se puede aprender nada, pues no se habita un presente concreto y vivo, sino un futuro lejano e insípido.

FUERA DE LO INMEDIATO LA SALVACIÓN ES IMPOSIBLE

No deberíamos esperar nada, salvo las sugestiones inmediatas del instante, esperar sin la conciencia del tiempo. Fuera de lo inmediato, la salvación es imposible. Porque el ser humano es una criatura que ha perdido lo inmediato. De ahí que sea un animal indirecto.

El mundo no se merece que alguien se sacrifique por una idea o una creencia. ¿Somos nosotros más felices hoy porque otros se sacrificaron por nuestro bien? Pero, ¿qué bien? Si alguien realmente se ha sacrificado para que yo sea hoy más feliz, soy en realidad aún más desgraciado que él, pues no deseo construir mi existencia sobre un cementerio.

Hay momentos en que me siento responsable de toda la miseria de la historia, en los que no comprendo por qué algunas personas han derramado su sangre por nosotros. La ironía suprema sería darse cuenta de que ellos fueron más felices que nosotros lo somos hoy. ¡Maldita sea la historia!

Ignoro qué sentido, en un ser escéptico para quien este mundo es un mundo en el que nunca se resuelve nada, puede tener el éxtasis, el más revelador y el más rico, el más complejo y el más peligroso, el éxtasis de las profundidades últimas de la vida. Esa clase de éxtasis no nos hace adquirir ni una certeza explícita ni un saber definido; pero el sentimiento de una participación esencial es en él tan intenso que rebasa todos los límites y las categorías del conocimiento habitual.

Sólo una existencia purgada de sus elementos contingentes es capaz de permitir el acceso a una zona esencial. El sentimiento metafísico de la existencia es un sentimiento de orden extático, y toda metafísica hunde sus raíces en una forma particular de éxtasis. Es un error no admitir más que la variante religiosa del éxtasis. CONTINÚA -->

E. M. CIORAN

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La felicidad, el bien supremo de todos los mortales

Permalink 21.03.07 @ 23:10:32. Archivado en Antología de la claridad

“Pero volvamos a las aspiraciones de los hombres, cuyo espíritu no cesa de buscar una y otra vez, si bien entre sombras, su propia felicidad. En esto se asemejan al ebrio que no encuentra el camino pra volver a casa. ¿Diremos acaso que la gente que lucha por no carecer de nada se equivoca? A este respecto hay que recordar que la felicidad perfecta consiste en la plenitud de todos los bienes, un estado de carencia de necesidades y autosuficiente”.

El afán de los mortales, atizado por múltiples pasiones, discurre por caminos diferentes, pero todos tratan de llegar a un único fin, la felicidad, un bien que, una vez conseguido, no permite desear otra cosa. Es la suma de todos los bienes y los encierra todos. Si le faltara alguno, ya no sería el bien supremo, pues quedaría excluido algo que puede ser objeto de deseo.

De donde resulta que la felicidad es un estado perfecto del alma, causado por la reunión de todos los bienes. Un estado que, como hemos dicho, todos los mortales se esfuerzan por alcanzar, si bien por sendas diferentes. Porque el deseo del verdadero bien está implantado por la naturaleza en el corazón de los hombres y sólo el error los desvía hacia falsos bienes.

Hay hombres que creen que el bien supremo consiste en no carecer de nada y se afanan por acabar nadando en la riqueza. Otros piensan que el verdadero bien está en llegar a los más altos honores y dignidades, y luchan por ser acreedores del respeto y estima de sus conciudadanos. Estos apuestan por el sumo bien cifrándolo en el poder supremo y quieren mandar a toda costa o tratar de engancharse a los que lo ostentan. Aquéllos sueñan con la fama y corren para ver su nombre esclarecido con las hazañas de la guerra o de la paz. Y son incontables los que miden la dicha suprema por la alegría y el gozo que ésta reporta. Para éstos la máxima felicidad es nadar en delicias. (BOECIO)

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¿Nacionalismo o patriotismo?, por Jesús Nava

Permalink 14.03.07 @ 17:46:22. Archivado en Política y democracia

“No hay nada más absurdo y más hostil al pueblo que poner como ideal de todas las aspiraciones del pueblo el llamado principio de la nacionalidad. La nacionalidad no es un principio humanitario; es un principio histórico, un hecho local que tiene, ciertamente, el derecho a ser generalmente reconocido lo mismo que cualquier otro hecho real e inofensivo.

Todo pueblo es involuntariamente lo que es y tiene derecho indudablemente a ser él mismo. Es lo que constituye el derecho nacional. Pero si existe de un cierto modo y no puede existir de otro, no se deduce de ello en modo alguno que tenga el derecho o que le sea útil considerar su nacionalidad y que habría que ocuparse de ella eternamente.

Al contrario, cuanto menos se ocupe de sí mismo y más impregnado esté de la idea general de la humanidad, más se revivificará y obtendrá un sentido interior de la nacionalidad” (Bakunin).

Ya que yo mismo he mentado “la bicha”, es decir, el problema del nacionalismo en España, sea central o periférico, me animo a trasladar aquí, para debatir entre nosotros y con nuestros visitantes, el enlace a un post de Bakunin que había publicado en Filosofía Digital con motivo del referéndum sobre el Estatuto catalán: NACIONALIDAD, UN HECHO HISTÓRICO INOFENSIVO. Allí se incluye un breve intercambio que mantuve con Ferrancab, un amigo bloggero catalán, que se había definido como “nacionalista no patriótico”.

Suscribo por completo el fragmento de Bakunin. Nunca he leído una exposición e interpretación tan sensata de la naturaleza de la nacionalidad. Los pueblos que se enredan en nacionalismos separatistas o centralistas no sólo no participan, sino que más bien reniegan, de ese principio de fraternidad que se desarrolla en el mundo y que acabará convirtiendo, por fin, este pedrusco terrícola que gira en el espacio a una velocidad de vértigo, en una aldea global habitada por innumerables y variopintos pueblos con cultura, lengua y costumbres propias, pero sujetos a la ley común de la humanidad civilizada.

>> Sigue...

La dignidad de nuestra democracia

Permalink 08.03.07 @ 13:45:27. Archivado en La sagrada batalla

“El próximo 10 de marzo pido a los españoles que acompañen al Partido Popular en lo que es un acto de reparación de la dignidad de nuestra democracia” (Mariano Rajoy).

Así dice Mariano Rajoy. Si no hubiera dicho eso, precisamente eso, tal vez yo sí iría a esa manifestación, como fui, por primera vez bajo este régimen, a la que convocó el gobierno contra el terrorismo tras el 11-M. En esta ocasión, Rajoy y su partido organizan el acto, luego es un acto partidista. En aquélla ocasión quise acompañar a las víctimas del terror de los últimos bárbaros que aún habitan en nuestras cloacas; ahora, en cambio, se trata de acompañar al Partido Popular.

Por otro lado, el líder conservador habla de reparar la dignidad de la democracia española. Pero ¿qué democracia? ¿Qué dignidad? ¿Quién ha infligido a España esa herida? Y ¿quién la puede reparar?

EN ESPAÑA NO HAY DEMOCRACIA NI LIBERTAD POLÍTICA

En España no hay democracia ni libertad política. No la ha habido nunca, exceptuando tal vez el breve período de la tristemente célebre Segunda República (pero como no soy un estudioso de la historia y sólo me interesa la filosofía política, tampoco lo afirmo con mucha rotundidad), experiencia esperanzadora que se cargaron al alimón entre reaccionarios y revolucionarios. De una cosa, en cambio, estoy seguro: esta monarquía parlamentaria no es una democracia auténtica. Por una sencilla razón: el poder no emana del pueblo ni ha sido constituido por el pueblo ni está al servicio del pueblo. El poder político en nuestro país, como en casi todo el mundo, está en manos de los grandes partidos políticos y de instituciones estatales que no son libres.

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La vida sabe a felicidad

Permalink 05.03.07 @ 20:26:32. Archivado en Rayos de luz

“La vida es buena; es buena por sí misma; el razonamiento no le hace mella. No se es feliz por viaje, riqueza, éxito, placer. Se es feliz porque se es feliz. La felicidad es el sabor mismo de la vida.

Tal como la fresa sabe a fresa, la vida sabe a felicidad. El sol es bueno; la lluvia es buena; todo ruido es música. Ver, oír, oler, gustar, tocar, toda una seguidilla de felicidades. Incluso las penas, incluso los dolores, incluso el cansancio tienen sabor a vida.

Existir es bueno; no mejor que otra cosa; pues existir es todo y no existir es nada. Si así no fuera, ningún viviente duraría, ningún ser vivo nacería ” ANDRÉ COMTE-SPONVILLE.

CONTINÚA --> LA VIDA SABE A FELICIDAD.

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Decálogo de principios de la ALCD

Permalink 04.03.07 @ 02:17:12. Archivado en Política y democracia

En la ALCD…

1. No tenemos un concepto estático ni purista de la democracia. La democracia es el sistema de gobierno orientado hacia el pueblo, dispuesto para garantizar la justicia para todo el pueblo, y donde el pueblo es soberano y protagonista de la vida pública.

2. Luchamos por la libertad y la democracia allá donde sea necesario, empezando por nuestro país: España, donde, después de 30 años de espejismo democrático, urge una reforma integral del sistema, una reforma que traiga un régimen verdaderamente democrático, que debe partir del pueblo, y donde el pueblo - todo él - debe ser el único portavoz de sus opiniones (nadie más, mucho menos nosotros, como asociación).

3. No tenemos grandes palabras elocuentes ni teorías magníficas para describir nuestros objetivos. Nuestra causa es despertar la conciencia crítica del pueblo y aunar todas las voluntades democráticas. Somos gente libre, deseosa de tender lazos entre ellos para hacer real este objetivo común, y como gente libre y como ciudadanos sencillos, no imponemos nuestras ideas, ni exigimos abnegación ni exclusividad, no damos lecciones democráticas a nadie, ni actuamos con hermetismo, escondiéndonos de la luz pública, hablando en clave o faltando a la verdad.

4. No creemos en la gloria, ni en la honra, ni en el apellido, ni en la fama; no nos vale más la brillantez de los académicos que el esfuerzo de los trabajadores. Entre nosotros no hay líderes ni jefes ni obligaciones de ningún tipo.

5. Los motivos de cada uno son privados. No nos estimulan las consignas políticas ni de izquierdas ni de derechas ni de centro. No defendemos ninguna doctrina política, ninguna forma de gobierno, ningún planteamiento político, más allá de la defensa de la libertad del individuo. Mantenemos un compromiso que va más allá de nuestras filiaciones privadas, porque la democracia es una causa donde caben todos los hombres y mujeres de España.

Continúa --> DECÁLOGO DE LA ALCD

Blog de la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia:

http://www.democraciaconstitucional.org/

Psicopatología del líder

Permalink 28.02.07 @ 20:03:43. Archivado en Antología de la claridad

“El análisis de la psicopatología del héroe resulta tan fértil como la sociología política. ¿Acaso hay algo más misterioso que el poder, esa facultad que tiene un hombre, o un pequeño grupo de hombres, de plegar a la mayoría a una ley que le es propia y no es la Ley? Rousseau se asombraba de ello.

Después de la llamada telefónica del más grotesco ministro del Interior, la gendarmería se yergue, los filósofos se emocionan, los jueces son conmovidos, la faz del mundo es modificada: ¿hay algo más sorprendente?

Erik Ericson define al verdadero líder como aquel que trae a la colectividad las soluciones que no encontró para sí mismo”. JEAN LACOUTURE.

CONTINÚA-->

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Cristo y la moral son de izquierdas

Permalink 22.02.07 @ 22:35:42. Archivado en Antología de la claridad

“Para ser de izquierdas se necesita de valores, de ideales, de principios, mientras que para ser de derechas, como todo el mundo sabe -y esta es la genialidad de la derecha, su inteligencia específica, su fundamento propio, lo que la destina casi perpetuamente a la victoria-, bastan los intereses.

Más lucidez a la derecha, quizás. Más generosidad a la izquierda. La moral no pertenece, por cierto, a nadie, a ningún campo, y no puede reeemplazar a la política. Pero la izquierda no puede precindir de ella, mientras que la derecha, en tanto tal, no la necesita.

¿Y qué queda cuando todos los valores abandonan el campo? El dinero. ¿Puede bastar? ¿Por qué no, si sólo se trata de administrar? El capitalismo no es una ideología, lo que constituye su fuerza. Pero ninguna fuerza hace una civilización.” ANDRÉ COMTE-SPONVILLE.

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El mundo ha fracasado

Permalink 21.02.07 @ 11:34:04. Archivado en Antología de la claridad

“En el transcurso de los siglos hemos progresado de manera gigantesca en el orden material y científico, y si cada día se avanza en la limitación del dolor, es solamente en su aspecto físico, porque en el moral, el camino recorrido ha sido pequeño.

El egoísmo ha regido muchas veces los actos de gobierno y no es el amor al prójimo, ni siquiera la compasión o la tolerancia, lo que mueve las determinaciones humanas. Esa acusación resulta aplicable tanto a los pueblos como a los individuos.

Es cierto que en ocasiones parece que se ha dado un gran impulso en favor de los nobles ideales y de las causas justas, pero la realidad nos llama a sí y nos hace ver que todo era una ilusión”. JUAN DOMINGO PERÓN

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11-M: LA MUERTE SIN LÁGRIMAS, por Jesús Nava

Permalink 18.02.07 @ 20:38:34. Archivado en Política y democracia

“Ante mi casita que es mi patria y mi corazón, pues todo aquí se le parece, -la Muerte sin lágrimas, nuestra activa hija y criada, un Amor desesperado y un lindo Crimen lloriquean en el barro de la calle” (Arthur Rimbaud).

Yo también pienso, como muchos españoles de bien, que lo importante es que los culpables -los verdaderos culpables y todos los culpables- de tan horrendo crimen den con sus huesos en la cárcel y se pudran en ella.

Digo más: por mi parte, que procuro sacudirme el sentimentalismo aunque con mucha dificultad, pues la compasión casi siempre vence a mi razón, sería partidario de la pena de muerte para delitos de tal gravedad; o, en su defecto, de la condena a cadena perpetua. A los condenados les daría a elegir entre una y otra, pues me parece mucho más cruel la prisión de por vida que la muerte. Hasta ahí llega mi piedad para con los criminales, la restante la reservo para sus víctimas.

La sociedad tiene derecho a defenderse de semejantes alimañas. No son humanos. Es verdad que son semejantes nuestros, es decir, físicamente se nos parecen. Pero no son humanos. Ningún ser humano sería capaz de hacer algo así. Y tampoco están locos. Son bestias salvajes y embrutecidas, los últimos bárbaros que habitan en nuestras cloacas, a las que hay que erradicar sin miramientos. Son malvados.

Pero ya nadie cree en la maldad, ni de algunos individuos ni de ciertas ideologías o creencias, tal vez porque, como hemos abjurado de la bondad, somos incapaces de concebirla en otros. Y puesto que bien y mal son correlativos, quien no cree en el bien tampoco cree en el mal, lo que facilita enormemente su expansión. Lástima. Porque, al multiplicarse la maldad, el amor de muchos se enfriará.

Tendría un atisbo de esperanza de que se haga justicia, en este lindo Crimen, con un sistema judicial independiente del gobierno y dependiente del mandato popular. Es decir, capaz de hacer justicia a los ciudadanos que legítimamente se la demanden al Estado. Esa circunstancia no se da en España. Por eso, no tengo la menor esperanza de que se haga justicia a los vilmente asesinados ni a sus familias rotas por el dolor y la desaparición de sus seres queridos para siempre. ¡Dios mío! ¡Qué pronto olvidamos! ¡Qué solos se quedan los muertos! CONTINÚA-->

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El poder ¿nace del fusil?

Permalink 15.02.07 @ 00:41:55. Archivado en Conciencia vigilante

En alguna otra ocasión expliqué que en la sección ANTOLOGÍA DE LA CLARIDAD incluía textos que manifestaban claramente alguna opinión, aunque yo no siempre la compartiera, en parte o en su totalidad.

Este fragmento del Libro Rojo de Mao lo he tenido en barbecho durante muchos meses. No me animaba a publicarlo y de hacerlo entonces hubiera llevado el título actual, pero con signos de interrogación, tal como figura en esta edición de Filosofía Digital. En la Antología lo he dejado sin la pregunta, porque aunque casi siempre hago una selección de textos movido por el interés y agrado que suscitan en mí -y con este no coincido en absoluto-, quería reflejar fielmente el pensamiento del que inspiró una versión del marxismo-leninismo que tuvo un gran ascendiente sobre muchos comunistas en el mundo, incluyendo muy probablemente al polémico periodista prologador del libro.

¡Qué lejos se me antojan aquellos tiempos en que muchos jóvenes universitarios alimentaban su fervor revolucionario inspirados por la ideología de Mao Tse-Tung y otros guerreros semejantes! Debo confesar que hoy no me parecen más disparatados que entonces, ni tampoco menos.

Dejo al criterio de cada lector el juicio que le merecen expresiones como estas:

"La guerra es la continuación de la política por otros medios".

"La guerra sólo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar el fusil".

"Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que impiden el progreso son injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden el progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas, progresistas".

Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Texto completo: EL PODER NACE DEL FUSIL.

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EL HOMBRE, UN MUNDO EN MINIATURA, por Demócrito

Permalink 12.02.07 @ 23:41:39. Archivado en Antología de la claridad

“Quien escoge los bienes del alma, escoge algo más divino; quien escoge los de su morada corporal, escoge lo humano. Ni en el cuerpo ni en las riquezas hallan los hombres su felicidad, sino en la integridad y la cordura. La enseñanza remodela al hombre y, al remodelarlo, actúa como la naturaleza. El hombre es un mundo en miniatura.”

Son tres las consecuencias de tener buen juicio: calcular bien, hablar bien y actuar como es debido. Gran cosa es, aun en las desgracias, tener presente lo que es debido.

Quien trata de ser feliz no debe ocuparse de muchos asuntos, ni en lo público ni en lo privado, ni elegir actividades que excedan su propia capacidad y su naturaleza. Pues es cosa más segura una empresa mesurada que una gran empresa.

No puede haber un buen poeta sin un enardecimiento de su espíritu y sin un cierto soplo como de locura. Lo que escribe un poeta por inspiración divina y por un aliento sacro es sin duda hermoso. Es propio de una inteligencia divina tratar siempre sobre algo hermoso.

La medicina sana las enfermedades del cuerpo, mas la sabiduría libera al alma de padecimientos. Los necios se vuelven sensatos en la desdicha.

La naturaleza y la enseñanza son cosa semejante. Y es que la enseñanza remodela al hombre y, al remodelarlo, actúa como la naturaleza. El hombre es un mundo en miniatura.

La selección de aforismos continúa AQUÍ.

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¡Terrible espectáculo!

Permalink 12.02.07 @ 01:39:25. Archivado en Política y democracia

“Cada pasión pública se disfrazó así de filosofía; los escritores, arrogándose la dirección de la opinión pública, se vieron por un momento ocupando el lugar que de ordinario ocupan los jefes de partido en los países libres.

Cuando se estudia la historia de nuestra revolución, se ve que fue llevada precisamente con el mismo espíritu que inspiró tantos libros abstractos sobre el gobierno.

Destaca en ella la misma afición a las teorías generales, a los sistemas completos de legislación y a la exacta simetría en las leyes; el mismo desprecio por los hechos existentes; la misma confianza en la teoría; el mismo afán de originalidad, ingenio y novedad en las instituciones; el mismo deseo de rehacer de una vez toda la organización estatal conforme a las reglas de la lógica y según un plan único, en lugar de tratar de corregirla por partes.

¡Terrible espectáculo!”

Entradilla del fragmento de Alexis de Tocqueville publicado en Filosofía Digital bajo el el título de CONTRA LA TEORÍA PURA EN POLÍTICA.

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Libertad, religión y política

Permalink 31.01.07 @ 20:28:29. Archivado en Antología de la claridad

“Uno necesita estar libre del miedo y del condicionamiento mental antes de poder ofrecer cualquier servicio significativo. La libertad interna es el requisito previo de la libertad social y política. Los políticos usan el lema de “servir al pueblo” como una cortina de humo. Una vez llegan al poder su meta principal es permanecer en el poder, por las buenas o por las malas.

La historia de la política está llena de decepción, corrupción y desilusión. La política se ha convertido, como la religión, en parte del problema, y no en parte de la solución. La política significa “dividir” y “dominar”; la lucha es por el poder, por los privilegios y por la riqueza”.

Esta cita está entresacada de uno de los textos antológicos que regularmente publicamos en Filosofía Digital. En esta ocasión se trata del relato de Satish Kumar, pacifista y ecologista militante original de India, sobre sus encuentros con algunos pensadores que le marcaron decisivamente. Uno de ellos fue Krishnamurti, con su discurso radical en favor de la libertad integral de los seres humanos.

El texto íntegro se puede leer AQUÍ.

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El nacimiento de una nueva conciencia

Permalink 29.01.07 @ 01:11:05. Archivado en Antología de la claridad

"La revolución industrial, los descubrimientos científicos y los inventos tecnológicos han creado la ilusión que dice que nosotros, la raza humana, somos los gobernantes, que podemos coger las leyes de la naturaleza en nuestras manos y hacer con ellas lo que queramos.

Dominamos la tierra, los océanos y el cielo. Podemos dividir el átomo, crear ingeniería genética y caminar sobre la luna. Podemos despreciar lo salvaje, esclavizar a los animales, apresar los ríos y agotar las fuentes de energía que han sido acumuladas durante milenios. Nuestro poder no tiene límites.

Ésta es la arrogancia humana en su peor forma. Hemos reducido la Tierra, nuestro planeta, nuestro hogar, a un campo de batalla donde competimos por obtener materias primas, mercados y poder.

Ahora estamos en un cruce de caminos. Podemos seguir el mismo camino. Podemos seguir viviendo bajo la ilusión del crecimiento económico perpetuo. Podemos seguir con nuestra adicción tecnológica. Podemos continuar con la genética, la robótica, y las tecnologías nano y nuclear. Podemos tomar el camino hacia la ruina.

O podemos dar la vuelta hacia la ecología: el camino de los valores, de la ética y la estética, el camino del amor y la reverencia por la naturaleza, el camino de la ciencia participativa."

Artículo completo: UNA DECLARACIÓN DE DEPENDENCIA, por Satish Kumar.

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La necesidad de un techo común, por Iván Illich

Permalink 22.01.07 @ 00:18:59. Archivado en Antología de la claridad

“Una vez que un pueblo haya aceptado que vale la pena (no importa en qué medida) enviar a un hombre a la luna o mantener a algunos individuos en vida durante más de cien años, o hacer viajes a velocidades supersónicas, fácilmente acepta cualquier otra forma de explotación, por el hecho de que el ídolo en cuyo nombre se hace la explotación ha sido creado por un científico.

Esto lleva inevitablemente al control de la sociedad por medio de “tecnócratas expertos” (profesionales, especialistas, científicos, etc.) sin importar que estos hayan sido elegidos para el servicio del poder por un partido político o por un grupo de capitalistas.”

Artículo completo AQUÍ.

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Fe y carácter

Permalink 18.01.07 @ 01:11:14. Archivado en Rayos de luz

"La fe de cada hombre depende de su carácter" (Bhagavad Gita)

Nietzsche tenía, con mucha razón, a los autores rusos, como Tolstoi o Dostoyevski, por verdaderos maestros en psicología.

En Ana Karenina, Oblonski es retratado como el tipo psicológico humano universal. He titulado CARÁCTER E IDEOLOGÍA a un fragmento de esta obra, donde Tolstoi revela con una penetración genial, no exenta de una finísima ironía, los motivos reales que mueven y determinan la conducta humana.

Cierto que era ruso, de una época ya pasada, y llevaba una vida muy concreta y particular, pero sus motivos inconscientes para elegir la ideología “liberal” a la “conservadora” radicaban en que aquélla "era más afín con su manera de vivir”, no en una elección libre y reflexiva, como proclaman de sí mismos todos los que asumen una creencia o defienden una postura ideológica.

Dice el Gita que “la fe de cada hombre depende de su carácter”. Esa es la cuestión. Por eso ningún hombre que tenga mal carácter es digno de confianza. El que tiene alma de tirano ejercerá la tiranía siempre, aunque se declare cristiano y amante de la humanidad o demócrata y servidor del pueblo. Será un déspota porque no puede ser otra cosa.

Tal vez se pueda llamar a esto, como sugería un comentarista en Filosofía Digital, “necia coherencia”. Spinoza la denominó “inevitable necesidad de todas las cosas", a la que el hombre, como un ser natural más, también está sometido: los deseos determinan sus opiniones, no las opiniones sus deseos.

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El alba de la verdad

Permalink 07.01.07 @ 03:13:42. Archivado en Rayos de luz

“Es cierto que nosotros no reharemos a los hombres. Pero no los rebajaremos. Por el contrario, los levantaremos un poco a fuerza de obstinación, de lucha contra la injusticia, en nosotros mismos y en los demás.”

Grandiosa entrevista a Albert Camus, en los años cincuenta, que me he permitido titular LAS SERVIDUMBRES DEL ODIO. Si los periodistas de hoy supieran su oficio y entrevistaran a gente tan interesante y valiente, como el Premio Nobel de Literatura de 1.957, yo leería con gusto dos o tres periódicos todos los días; porque, al igual que Cervantes, soy aficionado a leer hasta los papeles que encuentro tirados por la calle.

Pero ¿dónde se encuentra hoy a intelectuales con la pasión por la verdad que destilan las declaraciones de Camus? ¿Pueden comparársele estos pensadores -¡ja, pensadores!- pesebreros y subvencionados que sufrimos y que no son más agitadores y propagandistas del odio y la ignorancia? ¡Peste de intelectuales!

Y mayor peste aún la de los periodistas que, como decía más o menos Nietzsche, vomitan su bilis sobre papel y lo llaman periódico. ¡Qué hartos estamos algunos de estos superfluos al servicio del Estado, el más frío de todos los monstruos fríos, el pestilente devorador de los pueblos!

Los que visitáis esta pequeña biblioteca de textos selectos que publicamos (con mucho, la sección más importante y esencial de este blog), disfrutad y reflexionad de la mano de estos escritores que, en su momento, gustaron más o menos -fíate tú del gusto estragado de la gente-, pero que a los espíritus inquietos nunca nos dejaron indiferentes, pues siempre nos dieron que pensar. En cualquier caso, jamás esperéis a Navidad para empezar.

Entrad y leed. Espero que hoy halléis, entre las palabras certeras y doloridas de Camus, rehuyendo a duras penas su pesimismo existencial, algunos rayos de luz que os puedan alumbrar en un mundo que sigue bendiciendo, como hace medio siglo, el asqueroso maridaje entre la mentira y el odio. Tenemos tarea, no cabe duda: no consentir que nos entierren bajo montañas de mentiras ni dejarnos esclavizar por las ideologías del odio.

“Es cierto que nosotros no reharemos a los hombres. Pero no los rebajaremos. Por el contrario, los levantaremos un poco a fuerza de obstinación, de lucha contra la injusticia, en nosotros mismos y en los demás. No nos ha sido prometida el alba de la verdad; no hay contrato, como dice Louis Guillous. Pero está por construirse la verdad, como el amor, como la inteligencia. En efecto: nada es dado ni prometido, pero todo es posible para quien acepta empresa y riesgo. Es esta apuesta la que hay que mantener en esta hora en que nos ahogamos bajo la mentira, en que estamos arrinconados contra la pared. Hay que mantenerla con tranquilidad, pero irreductiblemente, y las puertas se abrirán.”

Nadie nos puede garantizar, ciertamente, ni el alba de la verdad ni el sol de la libertad. Tampoco está en nuestra mano rehacer a los hombres; basta con que, al menos, no los rebajemos, e incluso que intentemos levantarlos “un poco”. Pero, ante todo, es necesario que nos elevemos a nosotros mismos y perseveremos luchando sin vacilación en favor de la inteligencia y el amor.

Sólo así las puertas y las ventanas del mundo se nos abrirán de par en par. Y, a su través, podremos vislumbrar, entre las sombras, los primeros signos de un nuevo amanecer.

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España, más esclava cada día

Permalink 04.01.07 @ 03:35:24. Archivado en Política y democracia

"Cuando Sila quiso devolver la libertad a Roma, ésta ya no pudo recibirla porque no le quedaba más que un débil resto de virtud; y como cada vez tenía menos, en lugar de despertar después de César, Tiberio, Cayo, Claudio, Nerón o Domiciano, se fue haciendo cada día más esclava: todos los golpes cayeron sobre los tiranos, ninguno sobre la tiranía." (Montesquieu).

Precisamente, amigo mío, es porque las desigualdades son inevitables, si dejamos que las ambiciones individuales campen a sus anchas en la sociedad, que necesitamos un poder democrático que nos iguale a todos ante la ley y el Estado.

No tengo esa visión descorazonadora tuya -que, por supuesto, comprendo- respecto a las posibilidades de instaurar la libertad política y la igualdad por la vía constituyente y constitucional en Europa o en España. No creo en absoluto necesaria la violencia para conseguirla, pero soy consciente de las enormes dificultades para lograrla por otras vías. Por eso, he apuntado, por aquí y por allá, hacia la “resistencia activa” y la “desobediencia civil”, pacíficas ambas, aunque ilegales.

Ningún sistema político, ni mucho menos la técnica, son entelequias que inevitablemente, al margen del concurso humano, conduzcan a la involución. Acabo de editar en Filosofía Digital un texto de Ernst Jünger, con enlace a otro de Escohotado, que os recomiendo leer despacio, porque ambos dan mucho que pensar.

El hombre puede desmantelar las fábricas en cuanto se lo proponga y convertirlas en chatarra o en museo de los horrores, como dijo Santayana. Los ciudadanos pueden arrebatarle el usufructo del Estado a sus gobernantes, pues éstos no tienen más poder que el que los votantes activos y los indiferentes pasivos les dan.

¡Ojalá hubiera no ya millones, como tú dices, amigo mío, sino un centenar o una docena de hombres y mujeres demócratas y valientes en España! Fíjate bien: una docena de profesionales o funcionarios en puestos de renombre que se rebelaran, al unísono, contra el Poder y mañana tendríamos la democracia instaurada.

Pero, no. La técnica, el dinero y el lujo ejercen una fascinación invencible sobre los espíritus vulgares. Y ya dijo Maquiavelo que en el mundo todo es vulgo. ¿Cómo podríamos, los que somos conscientes de la necesidad de una revolución de la libertad en el mundo, liberar a las masas del miedo servil que las atenaza y hacer vibrar en ellas esa racionalidad mínima, pero común a todos los hombres, enterrada bajo montañas de prejuicios, supersticiones y mitos?

Esta es la gran pregunta: ¿Es posible liberar a los españoles del miedo a la libertad? Spinoza contestó negativamente a esa pregunta que se hizo sobre sus contemporáneos holandeses y europeos. No le voy a enmendar la plana a mi maestro. Pero creo que la libertad tiene una fuerza inmensa sobre las almas grandes y es capaz de inspirar la admiración y el respeto en las pequeñas.

Por eso insisto: ¿Hay en España doce apóstoles de la libertad? Yo los convoco desde aquí, no para que me sigan, sino para poder acompañarlos compartiendo su destino. Como hermanos, como amigos, como camaradas, como hombres. Porque un solo hombre libre ya es mayoría de uno en un país de esclavos. Y España, en esto estaremos de acuerdo, es más esclava cada día.

Cantemos loas a la libertad y vivamos libres. Tal vez algunos se nos añadan hasta conformar esa avanzadilla de valientes que será seguida por millares de tímidos.

Porque nadie es tan vulgar como para no saber apreciar el valor y la excelencia. En ello confío. Y eso espero contra toda esperanza. Al menos, con vosotros cuento. Abrazos.

Comentario publicado originalmente en el blog de la Asociación Libre de Ciudadanos por la Democracia (ALCD).

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