La violencia lo empaña todo
01.10.07 @ 11:01:15. Archivado en Gobierno Zapatero
La explosión de una bomba que siega la vida de seres humanos destroza además todos los esfuerzos realizados para alcanzar cierta normalidad y estabilidad en lugares como Afganistán o Irak. El destino es caprichoso y basta que alguien reclame más atención a lo positivo que a lo negativo para que un terrorista suicida, con uniforme militar, suba a un autobús en Kabul, capital supuestamente bajo control del gobierno de Afganistán, y tire de la anilla de su cinturón cargado de explosivos sembrando el terror, la destrucción y la muerte de una treintena de personas. Ocurrió este sábado, justo cuando el ministro español de Defensa, José Antonio Alonso, defendía desde Évora la misión española en la provincia afgana de Bagdhis. Un comunicado del Ministerio indicaba, entre otros logros, que la mortalidad infantil había descendido un 70% en la zona y el analfabetismo un 50%, desde la llegada de las tropas españolas. Las misiones internacionales de las tropas españolas tienen un balance positivo para la población local y para los intereses internacionales de España pero un acto de violencia, como el reciente asesinato de dos soldados, se basta para empañarlo todo. Hay que asumir los riesgos sin tapujos ni subterfugios políticos. La administración Bush siempre se ha quejado de que las únicas noticias que salen de Irak son las relacionadas con la violencia, sobre todo en el denominado triángulo de la muerte que incluye la capital Bagdad, mientras en el resto del país se trabaja para recuperar la normalidad. Los datos son tozudos y desmienten cualquier logro social, político o económico de un país con una media de casi cien muertos diarios, que se ha convertido en el mayor campo de entrenamiento de los terroristas de Al Qaeda y del enfrentamiento entre musulmanes suníes y chiíes. Atención al anuncio del primer ministro iraquí, Al Maliki: “terroristas de Al Qaeda han salido de Irak con destino a países como Argelia”. Es un desafío para políticos y periodistas cumplir con sus respectivas obligaciones en zonas de conflicto donde los terroristas manipulan hábilmente la violencia como propaganda. No es fácil parar a Al Qaeda, según acaba de reconocer en Nueva York el director del FBI, Robert Mueller, porque sus estructuras en zonas tribales, en grupos pequeños o en organizaciones locales requieren una enorme labor de información y la colaboración internacional.
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Javier Fernández Arribas
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