Iberoamérica contra el muro de Bush
06.11.06 @ 10:41:39. Archivado en América Latina
La administración Bush está cada día más aislada y los dos años que le quedan van a ser muy largos, sobre todo si el martes 7 de noviembre los republicanos pierden la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes. Las encuestas colocan al presidente Bush en una situación realmente desacreditada por la guerra en Irak pero no debemos engañarnos en Europa, los ciudadanos norteamericanos siguen otras pautas y otros intereses más personales a la hora de ir a votar. Los que van, porque hay que recordar que es habitual una abstención del 50%. En la Casa Blanca se han ideado numerosas decisiones políticas para superar la grave crisis política que ha colocado a Washington en franca debilidad frente a otras potencias mundiales a la hora de afrontar asuntos tan trascendentes como los programas nucleares de Corea del Norte y de Irán, con una clara actitud desafiante. Algunas de esas decisiones, como la construcción de un muro en la frontera con México para evitar la inmigración irregular, tienen un tinte populista demagógico y le ha enfrentado a toda Iberoamérica. Es paradójico que aquellos que lucharon fervientemente contra la existencia del muro de Berlín se planteen ahora la construcción de otro muro de la vergüenza. Quizá, los principios y valores que impulsaron a los norteamericanos a luchar por liberar a Europa de los nazis y después del comunismo totalitario no tienen nada que ver con los intereses que ahora empujan a los actuales dirigentes por un puñado de votos. Sin duda, hay que abordar el problema de la inmigración irregular que se ha convertido en uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo. Para Estados Unidos y para Europa. Pero la solución debe ser política, económica y social, con la severidad correspondiente para quien incumpla la ley, pero la construcción de un muro, dice la declaración de la Cumbre Iberoamericana de Montevideo: “no detiene la migración indocumentada, el tráfico de migrantes ni la trata de personas, incita a la discriminación y xenofobia y favorece la aparición de grupos de traficantes que ponen en mayor peligro a las personas". El texto fue discutido y negociado por todos en un encuentro al que, por cierto, faltan demasiados presidentes como el brasileño Lula da Silva o el venezolano Hugo Chávez. No hace falta ser un enemigo acérrimo de los norteamericanos como Fidel Castro o Hugo Chávez para oponerse a una iniciativa política que provoca mayor división en el continente americano, aunque es posible, ya veremos, que el muro no se construya nunca, pero, ahora, la intención es lo que cuenta.
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Javier Fernández Arribas
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