Próxima parada: Ecuador
16.10.06 @ 12:23:07. Archivado en América Latina
La expansión de la influencia del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y de su revolución bolivariana, a base de petrodólares, tiene ahora su próxima parada en Ecuador. Su candidato, el populista Rafael Correa, va por detrás y tendrá que someterse a una segunda vuelta, según los resultados del domingo. En esta ocasión Chávez no ha cometido el error que le llevó a perder la presidencia del Perú tras una campaña ostentosa de apoyo a Ollanta Humala y ruptura de relaciones con Alan García. Su apoyo ha sido más discreto y Correa, 43 años, alumno de las universidades de Quito y Lovaina, con doctorado en Econometría por la universidad de Illinois y ministro de Economía durante unos meses, se ha declarado simpatizante del presidente venezolano y puede dar muchos quebraderos de cabeza a Estados Unidos y a la inversión extranjera en sus riquezas petrolíferas, entre la que se encuentra la empresa española Repsol.
Ecuador ha sufrido una fuerte inestabilidad con siete presidentes en los últimos diez años y una emigración numerosa con un destino preferido: España. Correa es consciente de que el apoyo de Chávez podría se contraproducente porque uno de los presidentes destituido por una revuelta popular fue el coronel Lucio Gutiérrez, amigo y seguidor del presidente venezolano. Más allá de los resultados, hay que buscar el por qué del auge del populismo en América Latina, en este caso en Ecuador, en la corrupción, la ineficacia y la mala gestión de los partidos tradicionales. La graves diferencias sociales y económicas llevan a los ciudadanos a votar a personajes que se atreven a desafiar al poder establecido, respaldado por las multinacionales y Washington, y prometen lo que saben que no van a poder cumplir sin importarles que después provocan una nueva frustración popular. El Comité del Premio Nobel de la Paz explicaba en su fallo de este año al premiar al banquero de los pobres, Muhammad Yunus, y a sus microcréditos que: “una paz duradera no puede lograrse sin que una parte importante de la población encuentre los medios para salir de la pobreza”. Mientras no se tomen medidas para erradicar la pobreza en todo el mundo, pero en el caso que nos ocupa en América Latina, asistiremos a un populismo que cala entre los pobres. La clave está en la necesidad de una nueva generación política latinoamericana, porque, sinceramente, la opción del multimillonario Álvaro Noboa, y su cierre de campaña donando una silla de ruedas a un discapacitado, no resuelve el problema, al revés, es más de lo mismo.
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Javier Fernández Arribas
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