Europa y la inseguridad
26.06.06 @ 12:30:26. Archivado en Unión Europea
Europa está viviendo una crisis política de proporciones notables tras el no francés y holandés al Tratado Constitucional de la Unión. Hay signos de reanimación para este gigante económico que no ha sabido traducir adecuadamente su bienestar a la necesidad de unión política y de seguridad y defensa frente a un mundo globalizado donde hay muchas novedades. Uno de los principales problemas de la Unión Europea es que hay gobiernos de países muy importantes, como Francia, que por intereses electoralistas personales no han acometido las reformas imprescindibles de su estructura del Estado y de su economía centralizada para evitar la decadencia y la falta de competitividad. Alemania ha empezado ahora con el gobierno de coalición entre democristianos y socialdemócratas, presidido por Angela Merkel. En Italia, el populista Silvio Berlusconi se resiste a pasar a la historia como una triste pesadilla y sigue plantando batalla a un Romano Prodi, que tampoco entusiasma. Sólo el Reino Unido y España, entre los países de más peso en la UE, realizaron las reformas necesarias y disfrutan de un crecimiento económico sostenido. Pero no es suficiente para que la vieja Europa digiera con normalidad y satisfacción la ampliación a diez nuevos miembros, por ejemplo. Tampoco es suficiente para dar respuesta al envejecimiento de estructuras y de población y a la llegada incontrolada de inmigración, el desafío más peligroso que se cierne como un factor clave para el más inmediato futuro. Estos problemas internos de la UE, más los que se crea cada gobierno, restan influencia y eficacia a Europa en el escenario internacional donde hay que dar respuesta a elementos claros de inseguridad mundial, además del terrorismo internacional. El diagnóstico es claro, lo que preocupa es la decisión que tome cada país para afrontar la situación. A la pérdida de liderazgo y credibilidad de Estados Unidos por su intervención en Irak, se unen novedades en cada continente. En América Latina, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, con un buen puñado de petrodólares en la mano se ha convertido en un factor grave de desestabilización. En África, el hambre, la pobreza, el SIDA, condenan a muerte a generaciones enteras que no dudan en emigrar a Europa en busca de una vida digna. Y en Asia, China y la India son potencias más que emergentes que junto con Brasil y Sudáfrica van adquiriendo peso propio en el mundo. La proliferación nuclear tiene a Irán y Corea del Norte como amenazas. El futuro de Europa pasa por fortalecer su unidad y eso se hace con una Constitución Europea.
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Javier Fernández Arribas
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