Prueba nuclear
06.01.06 @ 09:44:09. Archivado en Corea
No se le está prestando la debida atención en los medios de comunicación a la escalada de la tensión nuclear. Nos desayunaremos dentro de poco con una prueba nuclear por parte de Corea del Norte y estallará la crisis. No se sabe cómo podrá manejarse porque los hilos que mueven los intereses del dictador Kim Jong Il tienen largas ramificaciones hasta Pekín.
Los ministros de 38 países asiáticos y europeos han recomendado al gobierno de Pyongyang que regrese a la mesa de negociaciones pero la respuesta ha sido que debe terminar la arrogancia de Estados Unidos y mientras tanto seguirán fortaleciendo su arsenal nuclear.
Hasta hace tres años, Washington enviaba unas 500.000 toneladas de crudo, entre otras cosas, para ayudar a solventar las graves carencias de la población norcoreana que muere de hambre mientras su mesiánico dirigente sigue la senda armamentística de su padre.
No se discute al jefe. Se ha instalado un culto al máximo dirigente sostenido por unos generales de las Fuerzas Armadas cuya ideología marxista leninista ha evolucionado hacia las comodidades exquisitas. Pasa siempre.
En estos regímenes comunistas, como ocurrió en el soviético, “unos son más iguales que otros” a la hora de disfrutar de privilegios. La preocupación es general porque Corea del Norte anunció en febrero que ya había logrado el arma nuclear y ahora puede dar una vuelta de tuerca en la presión internacional con la realización de una prueba.
Nos encontramos en un momento especialmente delicado. Lo advirtió hace unos días el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en la inauguración de una conferencia internacional que pretende salvar al Tratado de No Proliferación Nuclear. Los ojos también están puestos en la decisión de Irán de continuar los trabajos sobre el enriquecimiento de uranio.
Los ayatolas aseguran que el destino de estos trabajos es puramente civil pero nadie cree que la tentación de conseguir un papel decisivo en la zona pase de largo. Es un tren demasiado codiciado y poderoso como para dejarlo pasar sin subirse.
El problema es que ni Estados Unidos, ni Israel lo van a permitir. Los israelíes ya demostraron con su ataque a la central nuclaer iraquí de Skirat que no tolerarán un tipo de amenaza que puede causarles muchos trastornos.
De momento, el peligro de que pequeñas armas nucleares caigan en manos terroristas quita el sueño a más de un servicio secreto pero lo más cercano y claro es el riesgo de Corea del Norte e Irán. Sobre todo, cuando se analiza quien es su gran valedor en la sombra. Asistimos a un Oriente inquietante y desestabilizante.
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Javier Fernández Arribas
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