¿Bolívar asesinado por Santander?: Un exabrupto más de Chávez
11.01.08 @ 17:28:05. Archivado en Política y Sociedad, Venezuela
Fernando Sánchez Torres.
Columnista de El Tiempo
El desmedido culto al Libertador ha llevado al locuaz mandatario venezolano a falsear la historia.
En 1970, el escritor e historiador venezolano Germán Carreras Damas publicó un libro titulado El culto a Bolívar, donde critica el "bolivarianismo oficial y patriotero, siempre dispuesto a romper lanzas en defensa de la imagen del hombre y de la versión de su obra confeccionadas por y para el culto".
Estas palabras, registradas hace casi cuarenta años, bien pudieran referirse al bolivarianismo del presidente Hugo Chávez, cuyo desmedido culto al Libertador lo ha llevado a falsear la historia. El locuaz mandatario venezolano ha anunciado que llevará a cabo la exhumación de las cenizas de Bolívar para comprobar, a la luz de la tecnología forense de hoy, que este no murió de tuberculosis, sino envenenado por sus enemigos, encabezados por el colombiano Francisco de Paula Santander.
Nunca antes había circulado una versión semejante, es decir que el Libertador hubiera muerto asesinado. Tal afirmación solo podía venir de una menta calenturienta, predispuesta al culto incondicional del personaje que quiere imitar y, quizás, opacar.
Con sus inculpaciones, Chávez pone en duda la honestidad profesional del médico francés Alexander Prosper Réverend, a quien le correspondió, por cosas del destino, pasar a la historia como el último facultativo que atendió a Bolívar y que lo trató con los criterios y recursos de la época. Los vejigatorios o parches de cantárida eran entonces un procedimiento válido "para extraer los humores y catarros acumulados". Réverend los utilizó con absoluta buena fe.
Pasado un siglo de muerto el Libertador, algunos médicos, interesados en la historia clínica de un personaje famoso, consideraron la posibilidad de que el tratamiento seguido por Réverend hubiera llevado a una insuficiencia renal y apresurado el deceso del paciente. También estuvieron de acuerdo en que la tuberculosis galopante que padecía Bolívar era ineluctablemente mortal, a muy corto plazo. Así lo había pronosticado el galeno francés, y así lo comprobó durante la autopsia.
Además de ofender al médico Réverend, la ligereza verborreica del mandatario venezolano acusa de criminal al cucuteño Santander, tenido como el Hombre de las Leyes. Otro exabrupto más, explicable por la actitud de éste frente a las pretensiones de Bolívar, pues no estuvo de acuerdo con el proyecto de gobierno vitalicio o monárquico que establecía la Constitución boliviana y que el caraqueño quería trasplantar a la Colombia de entonces. Ese desacuerdo -según el mismo Santander- llevó a algunos a estar "prontos a emplear sus plumas y sus lenguas, no tanto para juzgarme con razonable criterio como para zaherirme y calumniarme".
Como el coronel Chávez se ha puesto a pleitear con la historia para acomodarla a sus intereses, vale la pena recordarle estas palabras de nuestro prócer Santander, refiriéndose a Bolívar: "Respeto las cenizas del héroe de la Independencia americana, le agradezco la confesión que hizo en los últimos días de su vida de que su desavenencia conmigo había sido fatal, recuerdo con emoción la amistad íntima que nos ligó en los días prósperos de la patria; pero desaprobaré constantemente su política, deploraré sus extravíos, censuraré sus ideas legislativas, lloraré sobre las ruinas de Colombia constituida, su ominosa dictadura, y me opondré firmemente al renacimiento de ideas y proyectos funestos para la verdadera libertad". ("Apuntamientos para las memorias sobre Colombia y la Nueva Granada", 1837).
Ante esta nueva salida en falso del folclórico mandatario, es bueno también traer a colación la histórica sugerencia real: "¿Por qué no te callas?".
Fernando Sánchez Torres
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jose
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Felix J. Tapia
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