Noticiero Digital
Mie Oct 17
Opinión
El régimen camina hacia la materialización de un “ideal” que aumentará nuestra ya sufrida situación.
Procurando consolidar su imperio, llama a la creación de una agrupación estilo la extinta unión soviética. Para ello, en Cuba, recientemente reiteró su deseo de construir una confederación de repúblicas.
Un primer esfuerzo es dado para concretar la fusión de Cuba y Venezuela.
Para Fidel Castro, esto representa la solución. En efecto, sintiendo como la vida se le va, quiere, antes de partir, entregar a Cuba en manos de alguien que continúe su ejemplo.
Quien mejor que Chávez. Tiene mucho dinero, se le ha subordinado, es capaz de muchas cosas, en fin, su clon. El problema: falta mucho por hacer y se sabe con poco tiempo.
Chávez ha venido trabajando en ello. Primero, proclama sin pena su sujeción a Fidel; además, se muestra en el mundo como su heredero, portaestandarte del discurso anti norteamericano, entre otras cosas.
Fidel lo ha secundado decididamente, es más, quizás sea él autor de semejante estrategia.
En el deseo de ser bien visto por el pueblo cubano, le ha entregado tantos recursos que Cuba, según estadísticas internacionales, experimenta un progreso material inusitado.
Hasta ahora, solo Fidel recibía promoción en toda la isla, ahora se suma Chávez.
En Venezuela, ha favorecido la influencia cubana en muchos órdenes. En la economía, la educación, la organización social y pública, la salud y hasta en lo militar.
Se entiende que semejante entrega busca sembrar la idea en la nomenclatura dirigente cubana, que tienen a Venezuela. Como se entrega la mujer con la intención de lograr que su amado le corresponda. Con esto crea dependencia alrededor de su figura, para lograr que acepten su liderazgo, por cuanto, los privilegios son dados a su sola voluntad.
De ahí la expresión dos presidentes en Cuba y Venezuela, la cual ha sido secundada por dirigentes cubanos. Entonces la desaparición de uno de ellos (se entiende Castro), deja al otro en el poder, con una nomenclatura que ya ha reconocido públicamente su adhesión a Chávez. Y desde ese “sueño”, agrupar a los demás países.
Por ahora Bolivia, más adelante Ecuador, Nicaragua, Paraguay y todos los que puedan sumar. Lo que finalmente daría vida a esa confederación de repúblicas bolivarianas.
Hace lazos con sectores radicales del hemisferio y del resto del mundo, financiando sus operaciones, siempre dejando ver que todo depende de su mano, para con ello generar dependencia a él, que no al país proveedor.
Recuérdese, el agradecimiento es a Chávez, no a Venezuela. Esto fortalece su liderazgo.
El problema es uno: los pueblos.
Por mucho que haga Fidel con sus mermadas fuerzas, en los pocos días que le quedan de vida, resulta difícil pueda convencer al pueblo cubano para que se someta a la voluntad de Chávez.
Igualmente, qué podría hacer con Raúl Castro, Pérez Roque, Lage y lo demás miembros de la élite cubana. ¿Estarán ellos dispuestos a renunciar a sus aspiraciones y someterse a un nuevo presidente vitalicio? No lo veo fácil.
¿El pueblo venezolano aceptará perder su historia para sumarse a ese proyecto? Tampoco lo veo.
Lo que si veo es que Chávez volcará todos los recursos venezolanos (financieros, materiales, sociales, militares y lo que él decida le hagan falta) para el logro de semejante proyecto personal.
Por supuesto, los recursos destinados para concretar ese objetivo imperial hay que restarlos a los que toca al pueblo venezolano, su legítimo dueño.
Obviamente, esto generará problemas, escasez de alimentos por ejemplo, así como de otros recursos necesarios para la vida. Es de esperar el surgimiento de conflictividad social.
Por ello necesita esta nueva constitución. Donde legalmente dispone de todos los recursos venezolanos “a discreción”.
Si surge oposición, contará con las herramientas legales para callarlos y reprimirlos inmisericordemente y, si fuera necesario, con la participación de milicias cubanas, medios amordazados y sin necesidad de rendir cuentas.
Con ese instrumento jurídico, ningún límite tendrá, ahora constitucionalmente dado, para hacer de todo. O sea, asumir poderes imperiales.
El sueño de formar esa confederación, que le permitirá disfrutar de poderes imperiales, es una tragedia para todos.
Por lo tanto, un primer comienzo para evitarlo es que los venezolanos enfrentemos la nueva constitución, así evitar la existencia de condiciones legales que favorecería semejante perversión, la cual tiene como una de sus finalidades, la materialización de ese imperio personal.
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Martes, 29 de mayo
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