El Blog de Felix J. Tapia

La devastación autorizada por Víctor Maldonado

16.09.07 | 15:04. Archivado en Política y Sociedad
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El Mundo
Vie Sep 14

El Presidente de la República acompañó su propuesta de reforma constitucional con una larga exposición de motivos en la que intentó explicar cuáles fueron las razones por las cuales era ésta tan necesaria, imperiosa e impostergable. Allí, el comandante Chávez, planteó de manera clara y precisa cuál era la verdadera intención de esta jugada política: Es necesaria, porque hay que avanzar hacia la ruptura del modelo capitalista burgués, superando los obstáculos generados por las relaciones sociales capitalistas.

El diagnóstico presidencial supone que todos los problemas del país están estrechamente relacionados con cuatro factores que a su juicio hay que resolver: la concentración de la propiedad, la concentración del poder, una ideología -la capitalista- alienante, y la supremacía y dominación que suponen el control capitalista de la cultura, la ideología, la educación y los medios de comunicación. Estos son los obstáculos, y por lo tanto, también estos son los enemigos que hay que vencer. ¿Cómo? El Presidente propone nada más y nada menos que desmontando la superestructura que le da soporte y sentando las bases para la construcción de un nuevo modo de producción fundamentado en nuevas relaciones de producción, nuevas formas de propiedad, y la democratización del capital, que permita el control del poder popular en la producción y la distribución de los bienes y servicios. Más adelante dice que la implementación de este proceso hacia el socialismo tiene una fase destructiva, que aquí hemos aludido, y otra constructiva, relacionada con la creación de la nueva institucionalidad socialista. Y como corolario, ambos procesos necesitan la continuidad que solamente se garantiza mediante la reelección indefinida del Presidente. Esta exposición, así como la propuesta de reforma es obra personal de Hugo Chávez. Y no hay ninguna razón para no dar por ciertos sus compromisos y promesas. Por lo tanto no es aventurado pronosticar que, de aprobarse esta reforma, vamos a vernos involucrados en un rápido proceso de destrucción de la institucionalidad capitalista, con la toma de control total del sistema educativo y cultural, así como de los medios de comunicación social. Y en el campo económico, la propiedad privada quedará sometida a la interpretación arbitraria sobre su función social, (y no para explotar y empobrecer a los demás) y con la obligación de asumir una nueva cultura empresarial -la socialista- que trabaje honestamente, que se entregue de lleno al trabajo, junto con el Estado y los trabajadores, dentro de un modelo transitorio de economía mixta, en el cual las empresas de la economía social (cooperativas, empresas de producción social, unidades productivas socialistas, entre otras) ocupen un lugar preponderante en la economía nacional.

¿Quién es el protagonista de este cuento? ¿Quién es el filósofo-gobernante que va a administrar con buen juicio tanto poder, tanta capacidad de devastación autorizada? ¿Quién va a juzgar quiénes son, y quiénes no son? Todo el poder sobre las instituciones y los ciudadanos lo va a concentrar Hugo Chávez, que ya no soporta una sola contradicción, y que traduce cualquier intento de debate sobre sus propuestas como oposición, traición, conspiración develada, personajes enmascarados, eyecciones, guabinas, dobles caras y gente dañina. Todos esos adjetivos se los atribuyó a la gente de Podemos, pero podrían ser para cualquier Ameliach que se atreva a contradecirlo. Advertencia final: En la versión de Perrault, Caperucita Roja hizo una última pregunta a la abuelita sobre el tamaño de sus dientes.

La respuesta fue "para comerte". Y el lobo se la comió.


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