Fe y vida

Francisco en Perú: “Unidos en la esperanza”

22.01.18 | 00:38. Archivado en Reflexiones


Esperanza es lo que despierta Francisco y no ha sido menos en su viaje a Perú. El lema ya lo decía todo pero cada acto y palabra del Papa lo confirmaron. Situado en el corazón de la Amazonía, una vez más puso en primer plano un desafío actual: el cuidado de la casa común pero en el horizonte de una ecología integral, es decir, devolviendo la dignidad a los pueblos originarios que por siglos han sido invisibilizados, explotados, violentados, a quienes se les quiso robar su cultura y su sabiduría ancestral pero a los que hoy el Papa llama: “auténticos y primeros interlocutores” de cualquier decisión que se tome en las tierras que les pertenecen. Por eso, el encuentro con los pueblos originarios en Puerto Maldonado fue muy conmovedor. Ellos exigieron sus derechos y con sus trajes, bailes y lenguas propias, defendieron su dignidad y afirmaron que no están dispuestos a dejársela quitar una vez más. Y el Papa apoyó esas peticiones proclamando la defensa de la vida, de la tierra y de las culturas. Más aún, la lectura de algunos extractos de la Laudato Si en lenguas autóctonas, mostraba esas palabras proféticas que trae la encíclica y que van en perfecta consonancia con la urgencia de liberación que actualmente tiene no solo la creación sino todos los pobres, entre ellos, los pueblos indígenas. En otras palabras, el Papa apoyó incondicionalmente la pluralidad eclesial abogando por una iglesia con rostro amazónico e indígena y señaló el Sínodo de Amazonía del 2019 como momento privilegiado para que todo eso pueda ser realidad.
Dirigiéndose a la población de esa misma región Francisco fue enfático: “Ustedes no son tierra de nadie. Esta tierra tiene nombres, tiene rostros: ustedes”. Y evocó a María como madre lo cual los hace hijos, familia, comunidad. Con la Virgen no desaparecen los problemas pero ella fortalece para enfrentarlos. El Papa denuncia que “algunos quieren volver esa tierra anónima, un lugar para comercializar y explotar”, como consecuencia lógica de la cultura del descarte que quiere tratar a la creación y a las personas con la lógica del uso irracional para aprovecharse y dejarlas luego como “inservibles”. Se refirió también a la trata de personas y algo aún más grave: esclavitud para el trabajo, esclavitud sexual y esclavitud del lucro. Por todo esto el Papa les animó a seguir organizándose en movimientos y comunidades de todo tipo para superar las situaciones que los agobian. Y esto, porque la salvación no es abstracta sino concreta. Dios mira personas concretas, rostros e historias concretas. De ahí la necesidad de amar la tierra, sentirla suya, enamorarse de ella para cuidarla y preservarla para sus hijos. A los jóvenes del Hogar El principito les invitó a no renunciar a sus sueños, no contentarse con ser “vagón de cola”, sino motor que empuje una historia nueva para ellos. Preservar sus tradiciones y desde ellas seguir construyendo un mundo para todos y todas.

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El papa Francisco en Chile: Dignidad, perdón, justicia, unidad

19.01.18 | 16:12. Archivado en Reflexiones


No es fácil decir una palabra sobre este viaje porque no es lo mismo estar presente a simplemente leer sus mensajes y ver una que otra noticia por televisión. Además no se participa del “sentir” del pueblo chileno porque no se conoce la situación de primera mano. Sin embargo, no se puede ser ajeno a lo que pasa en los países hermanos y también interesa lo que hace y dice Francisco porque Él ha despertado una esperanza de cambio en la iglesia y hablar de esto puede ayudar a que pueda ser posible.
De nuevo Francisco muestra esa “otra manera” de ser Papa. Rompe protocolos, habla de la realidad y no de la “doctrina”, expresa afecto y cercanía, interpela, cuestiona, invita, anima, despierta esperanza y entusiasmo. En Chile esto no parecía ser fácil. La iglesia chilena ha sido muy afectada por los abusos de algunos clérigos y la gente reclama una acción contundente frente a esto. En este aspecto parece que los logros no fueron suficientes. Aunque el papa pidió perdón por esa realidad en su discurso a las autoridades –“Y aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza, vergüenza que siento ante el daño irreparable causado a niños por parte de ministros de la Iglesia. Me quiero unir a mis hermanos en el episcopado, ya que es justo pedir perdón y apoyar con todas las fuerzas a las víctimas, al mismo tiempo que hemos de empeñarnos para que no se vuelva a repetir”- al final defendió al Obispo Barros profundamente cuestionado por encubrimiento de esa situación. El Papa debe tener razón pero a una porción del Pueblo de Dios le duele esta situación y tal vez otro tipo de respuesta hubiera sido más sanadora. El tiempo lo dirá.
Ahora bien, todos los mensajes del Papa (con las autoridades; en la misa en Santiago; con las reclusas; en el encuentro con los sacerdotes, religiosos/as y seminaristas; con los obispos; en la misa en Temuco; con los jóvenes; en la Universidad Católica de Chile y en la misa en Iquique) continúan alentando la esperanza y comprometiendo el caminar eclesial en la línea de la misericordia, del compromiso con los más pobres, del trabajo por la justicia, la vivencia de ser Pueblo de Dios –libres de clericalismo-, la valoración de los pueblos originarios y de la palabra audaz y propositiva de los jóvenes.

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¿Qué nos espera en este 2018?

15.01.18 | 01:22. Archivado en Reflexiones

Es importante comenzar el año con mucha esperanza, con mucho amor, con mucha fe porque cada día que Dios nos regala es un don ¡realmente gratis! Don que es bueno agradecer, acoger y potenciar lo que más podamos. En efecto, aunque muchas circunstancias difíciles no las podemos evitar porque nos llegan de fuera, nuestra actitud hacia ellas, hará que se conviertan en fuente de vida y aprendizaje o en obstáculo y sufrimiento. De cada uno dependerá, en mucho, lo positivo que podamos cosechar durante este año.
Mirando hacia los meses que siguen, nos esperan muchos acontecimientos. A nivel político las elecciones legislativas y presidenciales en Colombia. No podemos estar ajenos a ellas porque de nuestra participación dependerá el futuro. A veces se cree que se es cristiano porque se reza mucho pero se olvida la dimensión política de nuestra fe. En ella se juega la solidaridad, la justicia, el bien común que se supone vivimos por nuestra opción creyente. Por tanto, es muy grande nuestra responsabilidad. Ojala la vivamos a fondo discerniendo muy bien los programas políticos que nos proponen, votando por aquellos que más favorezcan el bien común –especialmente el de los más pobres-, y sin dejarnos engañar por esa “posverdad” que se volvió el móvil de las campañas y que solo coapta nuestros miedos para hacernos votar por quienes buscan sus intereses personales y no la vida digna para todos y todas.
A nivel eclesial, tal vez el acontecimiento más significativo serán los 50 años de la Conferencia de Medellín. Providencialmente esta celebración coincide con el pontificado de Francisco, quien ha vuelto a “revivir y actualizar” el camino de la Iglesia latinoamericana trazado desde aquel entonces, pero tan lleno de tropiezos, incomprensiones y hasta persecuciones a lo largo de estos años. La conocida frase del Papa Francisco “quiero una Iglesia pobre y para los pobres” (Evangelii Gaudium 198) ya había sido pronunciada por Juan XXIII al inicio del Concilio Vaticano II pero sin demasiada repercusión y fue la Conferencia de Medellín –verdadero aterrizaje del Vaticano II en este Continente- la que se sintió llamada a ser una iglesia de los pobres, capaz de sentir compasión por ellos y trabajar por su liberación. Consecuentemente, la opción por los pobres se gestó en esa conferencia y denunció la miseria que margina a grandes grupos humanos, esa miseria que como hecho colectivo, es una injusticia que clama al cielo (Medellín, Justicia 1).

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Discernimiento para ser libres

06.01.18 | 15:33. Archivado en Reflexiones

Ante la multitud de ofertas que nos trae la vida es muy importante aprender a discernir para optar por algunas y ser responsable de las opciones hechas. Y si se es persona de fe, discernir supone -además de la conveniencia personal y social-, hacerlo en el horizonte del amor incondicional a Dios y a los hermanos, propio de quien dice tener fe.
Pero ¿qué es discernir? Hay una larga tradición en algunas espiritualidades sobre el discernimiento. La espiritualidad ignaciana, por ejemplo, señala el discernimiento como medio de “buscar y hallar la voluntad de Dios” en nuestra vida. Los “Ejercicios Espirituales” de San Ignacio van en esa línea de descubrir a Dios como “principio y fundamento” de la vida para orientarla hacia el querer de Dios. Pero esto no es exclusivo de esta espiritualidad ni siempre se pueden hacer ejercicios espirituales para discernir. Hay que aprender a captar la voluntad de Dios en todos los momentos de nuestra vida y secundarla con lo mejor que cada uno tiene.
¿Cuál es la voluntad de Dios sobre mi vida? ¿Sobre la vida de cada mujer y varón en particular? ¿dónde se escucha ese querer de Dios? La voluntad de Dios no es un deseo particular de Dios sobre una persona y menos, como a veces se ha entendido, un deseo que exige nuestro sacrificio, renuncia o negación, para poder secundar eso que Dios nos pide. En realidad la voluntad de Dios sobre sus creaturas es que seamos felices descubriendo el origen amoroso del que procedemos –su mismo amor creador- y la llamada a la comunión definitiva con Él saboreada y vivida en el amor concreto y real que vivimos a cada momento.
No hay un plan de Dios “predeterminado” sobre nuestra vida. Sí así fuera, no contaría nuestra libertad y hubiéramos sido hechos como marionetas para realizar lo que ya estaba escrito. Por el contrario, Dios nos regaló el don de ser libres y creativos, únicos e irrepetibles, responsables por nuestro destino, llamados a realizar lo mejor que cada uno es y tiene. Por eso cuando nos disponemos a escuchar la voluntad de Dios sobre nuestra vida, en realidad, lo que hacemos es disponernos a dejarle ser en nosotros, a que su amor nos inunde y transforme, nos guíe en cada momento para escoger lo que Él escogería en una situación semejante y a amar lo que Él ama.

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Llego el 2018: Nueva oportunidad para ser mejores

01.01.18 | 01:36. Archivado en Reflexiones

Llega el 2018 y con él un nuevo horizonte para vivir. No porque mágicamente el paso de una noche cambie las cosas pero si porque psicológicamente el calendario nos marca finales y comienzos y esto nos invita a tener perspectivas distintas, a creer que es posible un nuevo comienzo. ¿Qué podemos proyectar para este nuevo año? A nivel externo dependemos de muchas variables que no están absolutamente en nuestras manos y, por tanto, no podemos cambiar fácilmente. Pero eso no significa que no seamos participantes activos de todos los procesos sociales, culturales, económicos o religiosos que traiga el nuevo año. La vida cristiana no es ajena a la historia que vivimos y nuestra fe “encarnada” no puede menos que comprometerse y responsabilizarse de cada momento que se nos presente. A nivel interno tenemos mucha más responsabilidad porque está en nuestras manos hacer de nosotros mismos las mejores personas que podamos. Cultivar valores positivos: optimismo, alegría, confianza, ánimo, todo aquello que mira con positividad la vida y saca los mejores resultados de todo lo que vivimos. Cultivar también las relaciones humanas con toda la dificultad que entrañan. Todos querríamos tener las mejores relaciones con la mayor cantidad de personas y, sin embargo, eso no siempre es posible porque la relación es de dos y se necesita el mutuo consentimiento. Pero nadie impide que se mire a todos con benevolencia y compasión y que se valore lo positivo que todo ser humano tiene. La disposición al diálogo, siempre abre puertas y posibilita encuentros. Buscar liberarnos de nuestros egoísmos y búsquedas personales. Alegrarnos por tantos dones recibidos y saber superar las dificultades pendientes. Contemplar la naturaleza y agradecer su belleza. Dejarnos invadir por el misterio de la creación y disponernos a cuidarla como verdadera casa común sin la cual no es posible la existencia. Un nuevo año es una nueva oportunidad para ser mejores. Que sepamos aprovecharla.


Jueves, 16 de agosto

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