Fe y vida

Libres como Pablo para encontrar a Jesús donde menos se espera

25.09.18 | 02:24. Archivado en Reflexiones

La vida de Pablo, “Apóstol de los gentiles” (como se le conoce por dedicarse al anuncio del evangelio fuera de las fronteras de Israel), siempre nos interpela por su testimonio y compromiso con el anuncio de la Buena Nueva.
Sabemos que no conoció personalmente a Jesús y que perseguía a los seguidores del “Camino” –como se les llamaba a los primeros cristianos- (Hc 22, 4) pero que su experiencia de “conversión” fue radical y definitiva. El mismo nos la relata: “Una gran luz que venía del cielo me envolvió y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Yo respondí: ¿Quién eres Señor? El dijo: Soy Jesús, el Nazareno, a quien tu persigues” (…) Yo le dije: Señor ¿qué debo hacer? Levántate y sigue tu camino a Damasco; allí te dirán lo que debes hacer” (Hc 22, 6-11). Efectivamente, Pablo fue a Damasco y Ananías le dijo lo que debía hacer (Hc 22, 14-15). Y, a partir de ese momento, Pablo dedicó toda su vida a anunciar el evangelio “no por iniciativa propia sino con la conciencia de una misión que se le confía y que no puede dejar de realizar (1 Cor 9, 16-17).
Esta breve reseña de la experiencia fundamental de la vida de Pablo nos confronta con nuestra propia experiencia. Nuestra vida cristiana, como la de él, ha de fundarse en ese encuentro personal con el Señor Jesús. No somos cristianos simplemente por una tradición recibida (aunque ésta la posibilita). Es necesario sentirnos llamados por el propio nombre y entender la Buena Noticia que el Señor nos trae. Jesús no le habla de ritos y mandamientos. Pablo era un cumplidor inigualable, “un judío muy entregado al servicio de Dios” (Hc 22,3). Le habla de lo que Pablo no había descubierto: que al perseguir a los cristianos por su “supuesta fidelidad al Dios de Israel”, estaba persiguiendo al mismo Jesús.

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Liberarse de los apegos para quitar tanto sufrimiento del mundo

19.09.18 | 00:53. Archivado en Reflexiones

Hay mucho sufrimiento en el mundo, muchas circunstancias que causan dolor y que no se pueden evitar como la muerte, la enfermedad o los desastres naturales que llegan de manera repentina e impredecible. Hay otros sufrimientos que provienen de la libertad humana y que, a veces, se pueden evitar o llegar a superarlos, corrigiendo los propios errores o apelando a la conversión de los demás para superar esos conflictos o divisiones.
Pero hay sufrimientos que son más sutiles, que no se notan tanto y que pueden incluso causar más sufrimiento que todo lo anterior, pero que dependen exclusivamente de nosotros evitarlos. Me refiero a todos los apegos que surgen en el corazón y que no distinguen entre cosas, personas, sentimientos, situaciones, pero que nos atan y esclavizan y nos impiden la felicidad profunda, aquella que “nada ni nadie nos puede quitar” (Jn 16, 22).
Cualquier apego nos hace sufrir inmensamente. No importa si el objeto de este apego es algo grande o pequeño. Si es una persona o una cosa. Si es una situación o un punto de vista. Si es una mentalidad o una tradición. Lo cierto es que los apegos nos atan, nos esclavizan y no hay otra solución más que decidirnos a romper con aquella atadura para poder ser libres.

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Tiempo para crecer en el amor

12.09.18 | 03:40. Archivado en Reflexiones

En estos tiempos en que las experiencias espirituales se multiplican y la gente busca con mucho interés “algo” o “alguien” que le ayude a equilibrar su vida, a encontrar sentido, a ser más feliz (muchísima gente está acudiendo a terapias alternativas, a maestros espirituales, a técnicas de relajación), se le plantea a la experiencia cristiana el desafío de mostrar su capacidad de transformar a los seres humanos y de hacerlos mejores personas, de manera que hagan de este mundo un verdadero hogar para todos y todas.
¿Qué nos pueden aportar los evangelios para nuestra mayor realización? ¿Cómo vivirlos para que den sus mejores frutos? En ellos vemos que Jesús rechaza todo lo que signifique poder, riqueza o manipulación religiosa para actuar en este mundo. Su fuerza es el amor de Dios en su corazón y hacer de ese amor el centro de su vida.
¿Cómo se hace para que Dios sea el centro de nuestra vida? Al menos en la experiencia cristiana, por el misterio de la encarnación, esta realidad es muy concreta: Dios se hace presente en la medida que vemos su imagen en todas las personas y nos acercamos a ellas con el respeto, comprensión y aceptación como lo haríamos con Dios mismo.
El cristianismo apunta alto cuando de amar a los semejantes se trata: “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?” (Mc 3, 33) contesta Jesús ante la insistencia de sus familiares que lo buscan cuando él está con la multitud. En otras palabras él está diciendo que para el cristiano, todo ser humano debe ser un hermano y esto con todas las consecuencias.

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Los jóvenes y la misión: hacia la JMJ 2019

05.09.18 | 02:58. Archivado en Reflexiones

Todos sabemos de la fuerza de los jóvenes cuando se entusiasman por algo. No hay quien los detenga y se entregan con alma y corazón en aquello que se proponen. Esto lo vivimos a nivel social y a nivel eclesial. En el primer caso, hechos recientes del país nos lo muestran. Cuando se perdió el plebiscito, un buen grupo de jóvenes universitarios acampó en la plaza de Bolívar hasta que se dio una salida a esa situación. Lo mismo se ha podido constatar en las pasadas elecciones. Muchos jóvenes militaron activamente en política y soñaron con un cambio frente a la política tradicional. De igual manera así se vive en las muchas experiencias de misión que desde diferentes ambientes (educativos, parroquiales, pastorales, etc.) se proponen en las épocas de vacaciones. Los jóvenes invierten su tiempo y sus fuerzas para estar con los más pobres y no vuelven igual después de esas experiencias.
Lamentablemente, lo anterior no es la experiencia de todos los jóvenes y, por eso en muchos otros, abunda el cansancio, la falta de oportunidades y, por consiguiente, falta de sentido, y con gran preocupación se constatan excesos, desvíos, equivocaciones, vidas que parece, van a perder definitivamente su rumbo. De ahí que toda la preocupación que la Iglesia muestra por los jóvenes ha de ser secundada y apoyada. Eso es lo que tenemos entre manos, tanto la próxima Jornada Mundial de la Juventud en enero de 2019 en Panamá, como el sínodo sobre los jóvenes en octubre de este año (De este último nos ocuparemos en otro momento).
Las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) han sido, todas ellas, experiencias extraordinarias.

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Congreso Eclesial: Profecía, comunión y Participación

30.08.18 | 03:40. Archivado en Reflexiones

La II Conferencia del Episcopado Latinoamericano, celebrada en la ciudad de Medellín (1968) constituyó la puesta en marcha de Vaticano II en estas tierras. Esa conferencia marcó un nuevo rumbo para la Iglesia del continente porque respondió, desde la fe, a la realidad de pobreza e injusticia estructural y delineó una Iglesia pobre, profética y misionera.
Por ese motivo este año se han celebrado varios simposios y congresos y otros seguirán celebrándose, en lo que resta del año. Pero quiero referirme a uno que, por quienes lo convocaron y en el lugar que se hizo, resulta especialmente significativo. Fue precisamente el CELAM (Consejo Episcopal Latinoamericano), es decir, el mismo organismo que realizó la II Conferencia de Medellín, y se llevó a cabo en el Seminario Mayor de Medellín, lugar donde hace 50 años se dio ese “paso del Espíritu”. El congreso se realizó del 23 al 26 de Agosto con el título “Congreso Eclesial: Profecía, comunión y participación”. También lo convocaron, la CLAR (Confederación Latinoamericana de religiosos/as), Cáritas de América Latina y el Caribe y la Arquidiócesis de Medellín.
El congreso tuvo ponencias por la mañana y trabajos en grupo por la tarde. Estos grupos (Comunidades de vida y aprendizaje) profundizaron en los mismos temas de la Conferencia de Medellín, añadiendo otros desafíos: Justicia/paz/reconciliación, Familia, Educación, Juventud, Pastoral popular/religiosidad popular, Pastoral de Élites/Pastoral Urbana, Catequesis, Liturgia, Pueblos indígenas/afroamericanos, Protagonismo de los laicos, Sacerdotes, Vida consagrada, Formación del clero, La iglesia y los pobres, Pastoral de conjunto, Medios de comunicación social, La mujer en la Iglesia, ecología integral/cuidado de la creación, Formación de discípulos misioneros/vocaciones en la Iglesia, Comunidades eclesiales de Base/pequeñas comunidades, Migración /refugio/trata de personas y Animación Bíblica de la pastoral. Además se compartió la oración y Eucaristía diaria, junto con algunos momentos festivos. Participaron más de 500 personas.

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Todas y todos llamados a transparentar el rostro de Dios

21.08.18 | 06:17. Archivado en Reflexiones

En las últimas décadas se tomó conciencia de que la realidad familiar de tantos padres ausentes o de su figura machista y autoritaria hacía muy difícil hablar de la figura de Dios Padre en la catequesis. Los destinatarios no podían reconocer en la figura paternal que tenían, los rasgos de un Dios Padre amoroso que salía al encuentro de sus hijos. Se comenzó entonces a explicitar más la figura materna de Dios. Pero esta no fue la única razón. También la conciencia que se ha adquirido últimamente de la visión patriarcal del mundo –donde lo masculino se erigió como patrón de organización y valoración-, ha permitido prestar más atención a esos rasgos femeninos de Dios y, más aún, replantearse los roles atribuidos tradicionalmente a cada uno de los sexos. Hemos tomado conciencia de las consecuencias del sistema patriarcal: una sociedad asimétrica en la que los rasgos femeninos se quedan reducidos al ámbito privado y con una cierta connotación de debilidad y los masculinos se viven en el ámbito público como muestra de superioridad y fuerza. Además, cada sexo siente una cierta “prohibición” de pretender vivir los roles del otro. Es así como, por ejemplo, en algunas ocasiones, a los hombres “tiernos” se les considera débiles o se duda de la “capacidad intelectual” de las mujeres. (Afortunadamente, todo esto va cambiando, aunque lentamente).

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María -la del evangelio- y las advocaciones marianas

14.08.18 | 23:36. Archivado en Reflexiones

Las diferentes advocaciones o nombres de la Virgen María confunden a veces al Pueblo de Dios. Aunque tienen la riqueza de manifestar la particularidad de cada cultura y es una manera de apropiarse de la presencia mariana en una realidad concreta, muchas personas piensan que se habla de “diferentes” vírgenes o que una es más “milagrosa” que la otra. Ante esto, se hace necesario rescatar la figura de María, la mujer sencilla y pobre de Nazaret, la que acompañó a su Hijo Jesús en su misión y la que hoy, realmente, puede ser modelo de seguimiento.
Antes de hablar de María de los Evangelios, señalemos dos aspectos de las advocaciones. El primero, muy positivo, se refiere a algunos de estos rostros de María, tan proféticos y llenos de sentido. Es el caso, por ejemplo, de la “Virgen de Guadalupe” -patrona de América Latina-. Con su rostro indígena, nos interpela sobre la incorporación real y efectiva de estos pueblos en la comunidad cristiana y en la sociedad, incorporación que fue negada al inicio del cristianismo en este continente y que aún hoy no es plena en algunos estamentos. De una realidad similar nos habla el rostro negro de “Nuestra Señora Aparecida” –patrona de Brasil-. La esclavitud siempre será un pecado histórico del que no se salvó nuestra experiencia de fe y que exige todavía hoy, la restitución de la dignidad del pueblo negro y el compromiso con el reconocimiento de todos sus derechos.

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La nueva era en Colombia: Más de "Uribe"

08.08.18 | 01:20. Archivado en Reflexiones

Hoy en Colombia se posesionó el presidente Iván Duque, candidato del partido Centro Democrático, partido del expresidente Uribe. Es decir, de nuevo tendremos un gobierno al estilo Uribe por otros cuatro años. ¡Qué susto! Ya lo expresé así en otra ocasión. Increíble que un país con más de 50 años de conflicto armado que logró hacer un proceso de paz con uno de los grupos armados más fuertes, no siga para adelante buscando hacer realidad la paz sino que se atrinchere en poner “palos a la rueda” y vuelva a proponer la “mano dura” (de Uribe) con una nueva expresión “el que la hace la paga”. Sin duda gobernará para los empresarios quienes tienen asegurado la baja de impuestos, al servicio de los Estados Unidos como lo reconoció repetidamente, con las Fuerzas Armadas en primera línea para que la actitud guerrerista no se pierda y con un maquillaje de justicia social, “la de Él” que no es “populismo” porque la derecha puede ofrecer lo que sea y eso sí es viable.
Las palabras del presidente del senado, Ernesto Macías, de terror. Alabanzas al presidente Uribe, ataque frontal al gobierno de Santos –logró asustarnos con este país de terror que dejó Santos –nada, absolutamente nada positivo-, y quitándole protagonismo al que debería tenerlo: el nuevo presidente. En minutos los tweets le dieron nombre a ese discurso: “#ErnestoMacíasVerguenzaNacional”.
El discurso de Duque bastante populista: con él se acaban todas las divisiones y se abren todas las posibilidades. Qué país más maravilloso vamos a tener con sus políticas. Contradecía al presidente del Senado porque sí reconoció que seguirá lo bueno –o sea que si había cosas buenas- y mejorará todo lo malo. Está bien esto, es lo que se espera de todo el que asume un gobierno. Pero en medio de tanta palabra aparentemente positiva, si se analiza bien, se destaca lo que ya señalamos antes.

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Gustavo Gutiérrez y la liberación integral

03.08.18 | 07:08. Archivado en Reflexiones

Ya anotamos en una edición pasada que estamos celebrando los 50 años de la Conferencia de Medellín. Esta reunión de Obispos latinoamericanos y caribeños en 1968 constituyó la puesta en marcha del Vaticano II en estas tierras y marcó un rumbo para esta iglesia que hoy se siente muy en sintonía con el pontificado de Francisco. Si hace 50 años la iglesia latinoamericana privilegió la realidad de pobreza e hizo la opción por los pobres, hoy el Papa Francisco no cesa de hablar de la “Iglesia pobre y para los pobres”. Debe ser que el Espíritu nuevamente aletea con fuerza y nos permite escuchar su voz con más claridad.
La Conferencia de Medellín fue fruto, en parte, del quehacer teológico y, a su vez, este se enriqueció y desplegó con las conclusiones de Medellín. Así se da siempre la mutua fecundación entre teología y magisterio. La teología está al servicio del magisterio para contribuir a su comprensión y suscitar preguntas que ayuden al magisterio a dar respuestas adecuadas a los signos de los tiempos de cada momento histórico. Pero no siempre esta colaboración se ha vivido pacíficamente y, por supuesto, no han faltado las tensiones. Esto ha sido evidente con la llamada teología de la liberación que al unísono con Medellín buscó reflexionar ese momento de puesta en marcha del Vaticano II en el Continente. Las tensiones se hicieron mayores y se llegó a una persecución muy fuerte de esta teología y a un cuestionamiento de algunos de sus representantes. Ahora bien, nunca se “condenó” explícitamente esta teología y, por el contrario, Juan Pablo II afirmó que “no solo era oportuna sino útil y necesaria”.

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En Colombia: Momentos difíciles para los pobres y para la paz

18.07.18 | 05:02. Archivado en Reflexiones

Colombia se aproxima a tener nuevo congreso, nuevo presidente, nueva vicepresidenta. Claro que lo de “nuevo” es verdad solo en parte. Muchos de los mismos continúan con sus curules. La renovación no es muy clara ni en personas, ni en políticas. Los cambios son muy difíciles y tardan muchos años en producirse. A veces se logran pero son duramente perseguidos. Así ha pasado en Argentina, Brasil y Ecuador. Otras veces se logran y la condición humana -frágil y llena de intereses personales y egoísmos- hace que se degenere. Así parece estar pasando en Venezuela y en Nicaragua. En Colombia no conseguimos un cambio de horizontes (sabiendo de la limitación de lo que podríamos llamar cambio) sino un recrudecimiento de lo que siempre fue así y con más fuerza. Y esto lo representa el actual gobierno del que me preocupan muchas cosas pero quiero detenerme en tres de distinta categoría: el neoliberalismo, la paz y la mujer.
Sobre el sistema económico que nos espera para los próximos años parece encarnarse en el nombramiento del ministro de hacienda, Alberto Carrasquilla, quien ya había sido ministro en el primer período del gobierno de Uribe y de quien ya conocemos algunas de sus frases desafortunadas: “el salario mínimo es muy alto”, “los pensionados reciben más de lo que aportaron”, o “Chocó es una carga para el país”. Pero no es cuestión de poner el énfasis sólo en las frases que dijo en el pasado sino en la orientación económica de su gestión. La prioridad está en la ganancia y no en los pobres y ese es el problema.
Esto es lo que el Papa Francisco dijo con claridad en la Evangelii Gaudium refiriéndose a ese tipo de proyecto económico: “No a una economía de la exclusión

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¡América en misión, el evangelio es alegría!

11.07.18 | 03:05. Archivado en Reflexiones

Este lema del V Congreso Americano (CAM) a realizarse en Santa Cruz (Bolivia) del 10 al 14 de julio, nos conecta inmediatamente con la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium del Papa Francisco publicada en 2013. Con esta Encíclica volvió a ponerse en primer lugar “la alegría” que conlleva la Buena Noticia del reino, dejando en segundo lugar lo que ha de desprenderse de ella: el compromiso y la responsabilidad de vivirla a fondo y con todas las consecuencias. Por tanto, el congreso es una oportunidad de seguir asimilando la propuesta de este pontificado -o, mejor aún, del evangelio de Jesús- y encarnarla con mucha más radicalidad.
Como todos los congresos, contará con la participación de los Delegados de cada país y se estructurará desde la metodología ver-juzgar-actuar, re-asumida desde la Conferencia de Aparecida (2007) como una metodología que ha hecho mucho bien al caminar teológico pastoral de América Latina: “Muchas voces venidas de todo el Continente ofrecieron aportes y sugerencias en tal sentido, afirmando que este método ha colaborado a vivir más intensamente nuestra vocación y misión en la Iglesia, ha enriquecido el trabajo teológico y pastoral, y en general ha motivado a asumir nuestras responsabilidades ante las situaciones concretas de nuestro continente. Este método nos permite articular, de modo sistemático, la perspectiva creyente de ver la realidad; la asunción de criterios que provienen de la fe y de la razón para su discernimiento y valoración con sentido crítico; y, en consecuencia, la proyección del actuar como discípulos misioneros de Jesucristo” (Documento de Aparecida, 19).
Según se propuso en el Intrumentum laboris preparado por la Comisión Teológica del Congreso, los temas centrales que se abordarán serán: el Evangelio, la alegría, la comunión y reconciliación, la misión y el profetismo. Todo esto para desarrollar el objetivo del congreso: “Fortalecer la identidad y el compromiso misionero Ad Gentes de la Iglesia en América, para anunciar la alegría del Evangelio a todos los pueblos, con particular atención a las periferias del mundo de hoy y al servicio de una sociedad más justa, solidaria y fraterna”. No todos podremos participar del V CAM pero todos podemos orar para que logren los objetivos propuestos. Y, en cierto sentido, podemos desde ya profundizar en los temas que allí se tratarán para sentirnos en camino y abiertos a apoyar las conclusiones e iniciativas que salgan del congreso.

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El papa a la Iglesia de Chile: "Que El crezca y yo disminuya"

03.07.18 | 01:00. Archivado en Reflexiones

Los acontecimientos vividos por la Iglesia de Chile no nos pueden ser ajenos. El sufrimiento que se ha vivido allí es sufrimiento de toda la Iglesia. Y la conversión necesaria que se necesita en la iglesia chilena, es conversión para toda la iglesia.
Recordemos brevemente los hechos que sucedieron. Cuando el Papa viajo a Chile en enero de este año le preguntaron sobre el obispo Juan Barros a quien lo acusan de encubrir los abusos sexuales contra menores cometidos por el sacerdote Fernando Karadima. El Papa respondió que eso eran “calumnias” y que hasta que no le llevaran pruebas no haría nada. Las víctimas quedaron muy dolidas por esas declaraciones del Papa porque previamente en uno de sus discursos había expresado que sentía dolor y vergüenza por lo sucedido en ese aspecto pero, con esas palabras, parecía que no iba a hacer nada y así su pedido de perdón no guardaba ninguna coherencia.
Pero el papa no se hizo sordo a este reclamo de las víctimas y reconoció haber cometido “graves equivocaciones de valoración y percepción de la situación, especialmente por falta de información veraz y equilibrada”. Pidió perdón a las víctimas y decidió mandar al arzobispo Charles Scicluna a Chile para que se entrevistara con las víctimas y escuchara las denuncias contra el obispo Barros. Una vez se terminó esa visita y el Papa recibió los resultados, convocó a todo el Episcopado Chileno a reunirse con Él en Roma. Esa reunión tuvo lugar el pasado 15 de mayo y allí el Papa les leyó un documento que les pidió meditar durante su estadía en Roma para, a la luz de esas reflexiones, tomar las medidas pertinentes. En el momento de escribir esta reflexión lo que sabemos es que todos los obispos presentaron su renuncia al Papa para que, con libertad, tomara las decisiones más adecuadas de aceptar la renuncia o ratificarlos en su cargo en el esfuerzo de reparar todo el daño causado y devolver el vigor y autenticidad que la iglesia chilena nunca debió perder en la persona de sus ministros. (Tal vez cuando esto se publique ya se hayan tomado decisiones).

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Martes, 25 de septiembre

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