Fe y vida

¿Evitar las "polarizaciones"?

21.05.18 | 06:33. Archivado en Reflexiones

Ya falta poco para que definamos el futuro político de Colombia. Y se han dicho muchas cosas que esperemos ayuden a discernir sobre la opción que tomemos el próximo 27 de mayo. Pero hay una situación que quiero comentar. Me refiero a la “polarización” que de hecho existe y frente a la cual algunas personas dicen que no votaran por los candidatos que más parecen encarnarla, precisamente por eso. Entonces votarán por aquellos que dan sensación de más armonía. Esto es legítimo y esperemos que sirva también esa postura. Sin embargo, pienso que la polarización no es mala y, más aún, muchas veces, indispensable para que se realice un cambio. Y es que cuando en verdad se quiere transformar algo no puede menos que producirse rechazo y persecución. Los creyentes en Jesús sabemos de eso, aunque parece se nos olvida. Jesús se ganó la muerte en cruz por predicar el Reino de Dios que desestabilizaba el status quo establecido en su tiempo. Y digo que, muchas veces se nos olvida ese actuar de Jesús, porque parece que ser cristiano tiene que ir de la mano de la conciliación, de la armonía, del no decir nada, del no crear inquietud, de no hacer ninguna crítica, en otras palabras, todo eso que suena más a ese “ser tibio” del que habla el Apocalipsis (3, 15-16) en su carta a la iglesia de Laodicea.
Sí, debe ser más “virtuoso” (en términos cristianos) saber decir las cosas sin producir rechazo. Aunque casi no conozco a nadie que haya producido un cambio real sin despertar persecución. Si conozco a mucha gente que sabe ser tan “prudente” que nunca dice nada y, eso sí, gana “buena fama” y le dan puestos de responsabilidad porque se sabe de su “incondicionalidad” a lo que diga la autoridad. Lealtad, sin duda debe existir, pero plegarse a lo que diga quien manda, ahoga lo más propio del Espíritu de Jesús que siempre inquieta, interpela, desinstala porque, efectivamente, su presencia “transforma la faz de la tierra”, como decimos cada vez que le invocamos.

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Urge un nuevo Pentecostés eclesial

14.05.18 | 09:41. Archivado en Reflexiones

Estamos terminando el tiempo pascual celebrando la Ascensión del Señor y Pentecostés. Ambas fiestas son otra manera de expresar la experiencia fundamental que tuvieron los primeros y sostiene también hoy nuestra fe: “Jesucristo resucitó y está vivo en medio de su pueblo”.
El texto de la Ascensión muestra la dificultad de los discípulos –aún después de la resurrección- para entender el reino anunciado por Jesús. La pregunta “¿Es ahora cuando vas a restablecer el reino de Israel?” (Hc 1, 6) muestra la concepción geográfica y étnica que todavía tienen del reino. Y Jesús tiene que explicarles nuevamente que el fruto de la experiencia pascual nada tiene que ver con esas precomprensiones, ni con tenerlo todo conseguido, sino con introducirse en la dinámica de la vida del Espíritu que lleva para donde no se espera y sorprende con horizontes nunca antes imaginados.
Pero ponerse en camino cuesta, es difícil. El texto nos relata que se quedaron mirando al cielo hasta que una voz los vuelve a la realidad: “Hombres de Galilea ¿Qué hacen mirando al cielo? (Hc 1,11). Sólo entonces descubren que la vida del Espíritu no los saca del mundo sino que los introduce profundamente en él.
En el texto de Pentecostés el Espíritu irrumpe en sus vidas: “Estando todos reunidos en un mismo lugar, vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban” (Hc 2,1) y los hace capaces de hablar lenguas distintas para que todos los que están en aquel lugar puedan entenderlos: “¿Cómo cada uno de nosotros los oímos hablar en nuestra propia lengua?” (Hc 2,8).

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Los jóvenes "le cantan la tabla a la Iglesia"

07.05.18 | 03:18. Archivado en Reflexiones

Con este titular, el pasado 28 de marzo, el periódico El Tiempo se refería al “Pre-sínodo sobre los jóvenes” que se llevó a cabo del 18 al 24 de marzo en Roma como preparación al “Sínodo sobre ‘Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional’” que tendrá lugar en el mes de octubre. Los sínodos son reuniones de Obispos que tratan diferentes temas con el objetivo de responder a los desafíos que las nuevas realidades presentan. Los jóvenes son uno de los desafíos actuales de la Iglesia católica porque cada vez son menos los que participan en ella y, sin jóvenes, no hay futuro para la Iglesia y de eso hemos de ser conscientes.
En el Pre-sínodo se congregaron 300 jóvenes de muchas partes del mundo, además de unos 15.000 conectados vía redes sociales. El encuentro comenzó con las palabas que el Papa les dirigió a los jóvenes invitándolos a “hablar con coraje, a decir todo lo que sintieran, a no temer equivocarse”. Reconoció que la cultura actual alaba a los jóvenes pero impide que sean protagonistas y por eso esa reunión quería ser un espacio para escucharlos.
Francisco afirmó que la Iglesia necesita descubrir caminos nuevos para responder al objetivo del Sínodo: “Acompañar a los jóvenes hacia la madurez de manera que, a través de un proceso de discernimiento, puedan descubrir su proyecto de vida y participar activamente en la edificación de la Iglesia y la sociedad”. Los jóvenes –les dijo Francisco- han de atreverse a abrir caminos nuevos, así impliquen riesgos porque una persona que no se arriesga, no crece, no madura y lo mismo pasa con las instituciones.
El llamado que el Papa hizo desde el inicio de su pontificado cobró especial fuerza en sus palabras: se envejece porque “se tiene miedo de salir, de ir a las periferias existenciales de la vida, de ir a donde se juega el futuro”. La Iglesia necesita a los jóvenes porque son ellos los que la ayudan a salir de la lógica del “siempre fue así”. Esto no quiere decir, aclaró el Papa, abandonar las raíces de lo más genuino de la tradición cristiana porque sin las raíces no hay paso nuevo que se sostenga. En esta dinámica de mantener la tensión entre la tradición y lo nuevo, el Papa se refirió a un pasaje del profeta Joel: “los ancianos soñarán y los jóvenes profetizarán” (3,1). La iglesia necesita de jóvenes profetas pero esto será posible en la medida que no se dejen de lado los sueños de los ancianos. El Papa terminó su discurso invitando a los jóvenes a un diálogo intenso, a que se expresaran con franqueza y con toda libertad, con “descaro” porque han de ser los protagonistas del Sínodo y es importante que hablen abiertamente. Y el Papa les prometió: “su contribución será tomada en serio”.

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De "Populismos" y "derechos" para todos y todas

01.05.18 | 05:16. Archivado en Reflexiones

Colombia se aproxima a la contienda electoral y los candidatos están al 100% de sus campañas políticas. Pero las campañas no solo están en lo que cada uno dice en los diferentes eventos. Casi se puede decir que están más en las redes sociales donde muchas personas comparten imaginarios, prejuicios, exageraciones y hasta mentiras sobre cada uno de los candidatos, de manera bastante inconsciente pero consolidando puntos de vista que, la mayoría de las veces, no corresponden con la realidad. Ya sabemos que estamos en la era de la “postverdad”, es decir, se afirman mentiras con tanta seguridad que se llega a creer que son verdad. Y se posesionan en la mentalidad de muchos llegando a consolidarse de tal manera que no logran entender las razones que se esgrimen para mostrar que es mentira. Ya se afirmó como verdad y se perpetúa sin ningún fundamento.
Mi reflexión no es desde la política porque reconozco que no tengo mucha formación al respeto. Solamente es desde un sentido común y, por supuesto, desde mi postura creyente. Por eso tal vez alguien experto desmonte mis opiniones con facilidad. Pero me atrevo a hacerlas como búsqueda de caminos en esta coyuntura política. A lo que me quiero referir es a la dichosa palabra “populismo”. Parece que su primer significado es “discurso demagógico prometiendo solucionar demandas con el único objetivo de conseguir el poder”. Es muy posible que así lo utilicen muchos, por no decir “todos”. En época de elecciones todos los candidatos prometen muchas cosas. No solo los de izquierda –a los que parece se les estigmatiza con ese término- sino también los de la derecha. Por tanto, creo que tenemos que partir de que todos, absolutamente todos los candidatos, son populistas en ese sentido que acabo de decir.

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Cristología y mujer. Una reflexión necesaria para una fe incluyente

25.04.18 | 15:50. Archivado en Reflexiones

La Facultad de Teología de la Javeriana acaba de publicar mi libro “Cristología y Mujer. Una reflexión necesaria para una fe incluyente”. Fue fruto de un semestre sabático pero sobre todo es fruto de mi experiencia teológica y existencial de los últimos años. Como mujer teóloga no he podido ser ajena a una realidad que es fácil de comprobar en la sociedad y en la iglesia: la situación de la mujer ha cambiado en los últimos tiempos pero todavía falta mucho para que, en todas partes, sea realidad que por el hecho de “ser mujer” no se nos considere en una posición subordinada o en un segundo lugar o, peor aún, como objeto sexual o propiedad de alguien. De ahí la preocupación por contribuir a seguir cambiando esa situación y, concretamente desde el campo de la teología y la experiencia de fe. De hecho la revelación cristiana no ha propiciado esta situación: en el libro del Génesis se afirma la igualdad fundamental de varón y mujer: “a imagen de Dios los creó, varón y mujer los creó” (1,27) pero sí la ha permitido y la ha mantenido por una mala interpretación del texto bíblico y por un acomodo a los patrones sociales donde el modelo ha sido lo masculino.

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Trabajar por una Iglesia más creíble

18.04.18 | 04:12. Archivado en Reflexiones

Pasa el tiempo y el Papa Francisco sigue suscitando esperanza en muchos personas en la Iglesia. Cada día hay una noticia -sencilla- pero que alegra el corazón de la gente. Sea su vida austera o su cercanía con contextos pobres, o su día a día rodeado de la gente del lugar donde escogió vivir o sus intervenciones donde habla de los pobres, de la sencillez, de cero corrupción, de evangelizar, de la misión, de la centralidad del evangelio, entre muchos otros gestos que podríamos enumerar. Todo esto parece haber devuelto frescura, simplicidad, descomplicación, aires nuevos a la iglesia. Además ha sido un pontífice capaz de reconocer sus errores y los de la Iglesia y pedir perdón por ello -lo que se está viviendo en la Iglesia chilena es una nueva manera de actuar- y por supuesto su insistencia en la “alegría” y, en su última Exhortación “Gaudete et Exsultate” (GE), el hablarnos de la santidad en lo cotidiano y en los “santos de la puerta de al lado” (GE 6-9).
Pero surgen algunas preguntas: ¿cuándo nos perdimos tanto, para que gestos tan simples y normales despierten tanta alegría? ¿qué nos había pasado en la iglesia para sorprendernos porque el Papa salude con un “Buenos días” o simplemente sonría y hable de cosas cotidianas como el futbol? ¿dónde habíamos dejado la pobreza de Belén, la cotidianidad de Nazaret, la profecía del ministerio público de Jesús? ¿qué contenido le hemos dado a la muerte y resurrección de Jesús que no la vinculamos con su compromiso histórico con los más pobres? En otras palabras, ¿qué iglesia hemos ido viviendo que lo “normal” hoy nos resulta “sorprendente” y el evangelio nos asombra?
Tal vez exagero con lo dicho anteriormente pero no es exagero que el Papa sigue sorprendiendo en positivo. Pero ahora viene lo más difícil: Y esos gestos ¿cómo están confrontando nuestra realidad eclesial? ¿por dónde está renovándose nuestra pastoral? ¿qué conversión nos está suscitando toda esta nueva realidad?

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Dar testinomio de fe en estos tiempos distintos

10.04.18 | 04:40. Archivado en Reflexiones

Vivimos en un mundo pluricultural y religioso cada vez más evidente. Por mucho que queramos evitarlo y que busquemos estadísticas y cifras para mostrar que el cristianismo sigue creciendo, no se puede negar que otras religiones también crecen y, el número de “indiferentes” –porque hoy en día no se preocupan tanto por decir sí son ateos o no- crece aún más. Entre los jóvenes, especialmente, este fenómeno es relevante. Por ejemplo, de un grupo de 40 estudiantes de una universidad católica, solo uno se confiesa católico practicante, otro se confiesa seguidor de un maestro espiritual de los “hare Krishna”, y el resto sin negar la tradición católica en que crecieron por su familia y colegio, afirman no prestar ninguna atención a lo que pasa en la institución eclesial y no estar interesados en nada que tenga que ver con la fe. Posiblemente estas cifras pueden variar en otros grupos pero sí parece ser cierto que el indiferentismo gana cada vez más espacio y la configuración de nuestro mundo cambia a pasos acelerados.
¿Cómo vivir nuestra fe en esta nueva realidad compleja, distinta, interpelante, angustiante –en ciertos sentidos- llena de “trasgresiones” como llaman algunos a todo lo que se sale de lo “correctamente” establecido y aceptado durante siglos? ¿Cuáles son los caminos más apropiados para enfrentar todo esto nuevo y desconcertante?
Para unos el camino es el de replegarse sobre sí mismos y satanizar todo lo distinto. Sienten que el mismo demonio en persona nos visita y hay que enfrentarlo a como dé lugar, sin detenerse a discernir lo que realmente es malo de lo que simplemente es diferente. Ven necesario reforzar la identidad religiosa y vuelven a asumir símbolos, tradiciones, expresiones y prácticas religiosas que creen hacen más visible y explicita la fe que profesan.

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En el tiempo de Pascua, vivir el programa del Reino

02.04.18 | 03:03. Archivado en Reflexiones

¡Cristo ha resucitado! Esta es la afirmación central de nuestra fe porque como dice San Pablo, “si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación, y vana también nuestra fe” (1 Cor 15,14). En otras palabras, llega el momento de la verdad: ya terminaron las celebraciones de Semana Santa y ahora queda el día a día en el que se ha de mostrar que todo lo expresado en la liturgia de esos días, tuvo sentido. Y esto no se refiere solamente a las fidelidades personales: cultivar una vida de oración, servir a los demás, mantener los principios morales que se derivan de nuestra fe, etc., sino que también implica la dimensión socio-política de la fe que con tanta urgencia hemos de vivir para comprometernos con el devenir del mundo que Dios nos ha confiado, transformándolo hacia el mayor bien para todos y todas.
La vida política es más que la participación en los comicios electorales pero también pasa por ellos. Y en Colombia estamos en tiempos de elecciones para determinar quién gobernará los próximos 4 años. Ya votamos por los congresistas y en mayo lo haremos por el presidente. ¿Cuál ha sido nuestra responsabilidad en estos procesos? La indiferencia no es propia de quien se compromete con la construcción del mundo en que vive. Es difícil involucrarse porque exige tiempo y dedicación. Además se nos ha enseñado a vivir una fe, muchas veces, con rasgos intimistas –Dios y yo- y mi beneficio personal, y pensando sólo en la alabanza y adoración dejando de lado el compromiso y la transformación social. Pero lo vivido en Semana Santa nos ayuda a cambiar esa perspectiva. A Jesús no lo matan por enseñar a rezar, ni por ser fiel cumplidor de la ley. Lo matan porque su comportamiento denunciaba la injusticia social y religiosa y sus palabras exigían un cambio real de las situaciones. No podemos hablar de que era un político porque en aquella época no tenían esa distinción de aspectos pero si era un fiel religioso que vivía en su tiempo y buscaba transformarlo.

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Vivir el Misterio Pascual con las implicaciones sociales que conlleva

26.03.18 | 06:15. Archivado en Reflexiones

Recordar los misterios centrales de nuestra fe –el Misterio pascual: muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo- permite avivar nuestra fe pero sobretodo seguir profundizando en su auténtico significado. Y esto es necesario porque con el paso del tiempo y la fuerza de la costumbre, la Semana Santa puede convertirse en una serie de ritos que se repiten sin mucha trascendencia pero, lo más grave, que van perdiendo el significado profético y cuestionador que encierran.
La muerte de Jesús no puede quedarse en la predicación sobre la necesidad de convertirnos de nuestros pecados personales sin hacer ninguna referencia a la realidad. Ni la celebración de la pascua nos puede dejar mirando “al cielo” como si participar en ella fuera algo sólo para el futuro y no una realidad que hemos de comenzar a vivir desde este presente.
Si nos situamos en la vida histórica de Jesús podemos entender que las causas de su muerte tienen que ver directamente con sus acciones, su mensaje, su fidelidad al Dios Padre y Madre a quien ama y anuncia. En tiempos de Jesús las autoridades religiosas habían constituido un sistema religioso que garantizaba que los que cumplían la ley formaban el pueblo de Dios y gozaban de las bendiciones de Yahvé: salud, dinero, bienestar. Pero los que tenían alguna desgracia -eran pobres o enfermos- sufrían la consecuencia de sus pecados o el de sus padres y por eso Dios les retiraba su bendición. Con ese esquema, los “buenos” podían despreciar a los pecadores y conscientemente buscaban no juntarse con ellos para no quedar impuros delante de Dios.

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Realizar la misión "cuerpo a cuerpo"

19.03.18 | 21:47. Archivado en Reflexiones

La misión evangelizadora de la Iglesia lleva XXI siglos, desde aquella mañana en que María Magdalena fue enviada por Jesús a anunciarle a los discípulos que Él había resucitado y que ya no había que buscarlo entre los muertos sino, precisamente, entre los vivos para que la buena noticia llegue a todos: “hasta los confines de la tierra” (Hc 1,8). Desde entonces, muchos son los modos en que la misión se ha ido realizando. Unas veces con mayor éxito, otras con imperfecciones. Unas con gran entusiasmo y generosidad, otras con poca profecía y acomodamiento a la situación. Pero siempre, el Espíritu inquietando la vida de la Iglesia y lanzándola a una renovación para que el mensaje no pierda actualidad.
¿Cómo es este tiempo que vivimos y cómo hemos de realizar la misión hoy? El Papa Francisco nos va marcando un camino que hemos de asumir con más radicalidad. Es el de la Iglesia en salida que tiene muchas más connotaciones que un simple salir a lugares apartados.
Iglesia en salida supone despojarnos del propio centramiento y abrirnos a todas las periferias geográficas y existenciales. Hemos de reconocer que el centrarse en sí mismo es una tentación muy fuerte en la que con facilidad caemos. Continuamente nos acomodamos a lo conocido. Además, si las obras apostólicas funcionan ¿para qué preguntarse si podrían funcionar de otra manera? Por eso las organizaciones se perpetúan y nuestras rutinas se hacen inamovibles. Pero se nos olvida, como dice el profeta Isaías, la imagen del misionero que ha de estar siempre en camino: “Que hermosos son los pies del mensajero que anuncia la paz” (52,7).

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¿Será posible una Iglesia sin clericalismo?

12.03.18 | 16:43. Archivado en Reflexiones

Cuando el Papa Francisco estuvo en Colombia en septiembre del año pasado, en su discurso a las directivas del CELAM, se refirió con contundencia al clericalismo: Primero, señalándolo como una de las tentaciones -todavía presente- de la Iglesia y mostrando que el clericalismo lleva a una concepción de la Iglesia como una burocracia que se auto beneficia. Y, en el mismo discurso, dijo que es un imperativo superar el clericalismo que infantiliza al laicado y empobrece la identidad de los ministros ordenados. En su viaje a Chile, en enero de este año, volvió a recordar que el clericalismo surge de esa falta de conciencia de que todos somos Pueblo de Dios y el ministro es servidor y no dueño. Por lo tanto recordó que los laicos no son peones ni empleados del clero, ni han de repetir “como loros” lo que estos dicen. El clericalismo va apagando el fuego profético que la iglesia está llamada a testimoniar en el corazón de los pueblos. Recomendó que se vele contra la tentación del clericalismo, especialmente, en los seminarios y en todo el proceso formativo. Lo que está en juego es una evangelización significativa y no la auto preservación del clero en unos mundos ideales que no tienen nada que ver con la realidad.
Estas son dos de las muchas intervenciones que el Papa ha hecho sobre el clericalismo. Pero ¿están calando esas palabras en la conciencia de nuestro clero y en el resto del Pueblo de Dios? Por parte del clero, se necesita una humildad grande para reconocer que algo de ese clericalismo les afecta. El texto de Mateo podría ayudarles mucho a buscar siempre mayor fidelidad a la vocación recibida. En ese texto Jesús critica a los escribas y fariseos: “Ustedes hagan y cumplan lo que ellos digan, pero no los imiten; porque dicen y no hacen (…) les gusta ocupar los primeros puestos en las comidas y los primeros asientos en las sinagogas; que los salude la gente por la calle y los llamen maestros” (Mt 23, 3-7).

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8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer

03.03.18 | 22:18. Archivado en Reflexiones

Muchos se molestan cuando se vuelve a hablar del Día internacional de la mujer. Algunas mujeres dicen que no se sienten identificadas porque “no son feministas” y algunos varones dicen que ellos “no tienen la culpa de lo que le pasa a las mujeres” y que se sienten atacados por ellas. Como en todo lo humano que vivimos, la pluralidad de posturas es inevitable, unas con más conocimiento de causa pero muchas otras, fruto de una gran ignorancia. Lo cierto es que respetando algunas apreciaciones que tal vez con razón pueden hacerse, crece en el mundo la conciencia de la opresión sufrida por las mujeres por siglos, alimentada por la mentalidad patriarcal y también por las religiones y, aunque a lo largo de la historia podemos encontrar bastantes mujeres que exigieron la igualdad de derechos y lo consiguieron, todavía hoy sigue siendo una deuda pendiente a la que le falta mucho para ser saldada.
En 2017, con el lema “ni una menos, vivas nos queremos” las feministas argentinas llevaron a cabo la primera huelga global de mujeres, que se llevó a cabo en más de 70 países. Para este 2018 se ha propuesto una huelga más amplia para seguir “cambiando este mundo” porque cada vez hay más conciencia de que “nadie puede mirar al otro lado” frente a lo que falta para que a las mujeres se les concedan todos sus derechos –por eso todavía tiene que existir la reivindicación (que molestan a tantos como si no fuera evidente todo lo que falta)- y para que se acabe esa mirada sexista sobre las mujeres que ha permitido que “por el hecho de ser mujer” se les golpee, se les viole y se les mate.
Muchos aspectos podrían tratarse pero quiero decir una pequeña palabra sobre el papel que han jugado las religiones.

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Sábado, 26 de mayo

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