Federación de Comunidades Judías de España

Parashat Vayeji

12.01.17 | 12:02. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos Vayeji (Y vivió) en 47:28 a 50:26 Bereshit (Génesis) que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid.

Cuando no sabemos enfrentarnos a muchos de nuestros males solemos adjudicarlos al mal de ojo –del otro-. Ese concepto está arraigado en todas las civilizaciones y nuestra cultura no está exenta de esa influencia pese a que los jajamim han tratado de manera más que categórica, aunque sutil, enseñarnos la limitación de sus efectos excepto en nuestra psique.
La guemará en masejet Bava Metzia (84a) relata que Rabí Iojanán no temía al ayin hará (“mal de ojo”) porque descendía de Yosef, y el ayin hará “no tenía poder sobre su descendencia”. Dos versículos de Parashat Vayejí son citados como fuente. El primero es la famosa bendición de Yaakov a Menashe y Efraim los hijos de Yosef, que concluye: “veyidgú larov bekerev haaretz” - “se multiplicarán como peces en medio de la tierra” (Bereshit 48:16).
La guemará comenta: “Así como los peces en el mar están cubiertos de agua, de modo que el ojo que les envidia y les quiere dañar no les alcanza, el ojo inicuo y ruin tampoco puede afectar a la descendencia de Yosef”. La otra fuente citada por la guemará, es la bendición de Yaakov a Yosef en nuestra parashá (49:22) describiéndolo como un “hijo fructífero”, una viña muy productiva al lado de una fuente - “alei ayin”, que la guemará explica que alegóricamente “trasciende el ojo inicuo”.

Esta cualidad única de Yosef llega a ser particularmente llamativa a la luz de la interpretación del Midrash de la bendición de Yaakov a Yosef. Después de describir a Yosef como “ben porat alei ayin”, Yaakov procede a hablar de las jóvenes cuyas “ramas se trepan por toda la pared”, que el Midrash, como Rashí cita en su comentario de la Torá, se refiere al día en que Yosef fue nombrado el visir egipcio y mientras se dirigía por las calles de la ciudad, las mujeres se apresuraron a contemplarle, encantadas por su hermosa apariencia. Yosef era alguien que atraía la atención y cautivaba el interés de quienes le veían. Tanto su apariencia como sus logros eran impresionantes y suscitaban enajenamiento, por lo que todos querían mirarle y admirarle.

En este sentido, Yosef era el diametralmente opuesto al “pez en el mar” mencionado por la guemará. Los peces están protegidos por el ayin hará porque están fuera de la vista humana. Residen en un dominio enteramente separado, y por lo tanto no captan ninguna atención, no compiten con nadie, ni provocan ningún resentimiento. Ellos son el modelo de aquellos que mantienen un “perfil bajo”, que no buscan la publicidad ni persiguen ser el centro de atención, y por lo tanto están a salvo de la hostilidad de los competidores celosos y al escrutinio al que las figuras públicas están sujetos tan a menudo. Nadie era tan diferente de los “peces en el mar” que Yosef. Llamaba la atención sobre sí naturalmente, y era alguien a quien todo el mundo quería ver. Como esclavo en la casa de Potifar, despertó el interés de su esposa (Rashí, 39:6) que despechada y dolida, por su rechazo trató de enviarlo “al mar”, a una mazmorra egipcia fuera de la sociedad. De allí emergió como la segunda persona más poderosa del mundo. Desde que era un joven en la casa de su padre, esta calidad de Yosef despertó los celos y el resentimiento de sus hermanos.

Sin embargo, cuando se elevó a la gloria en Egipto, logró escapar de los efectos naturales del ayin hará. Como figura pública en Egipto, consiguió evitar conflictos y tensiones. De hecho, al final de Parashat Vaigash que leímos la semana pasada, la Torá describe cómo manejó la economía de Egipto durante los años de la sequía y ganó la confianza y la cooperación completas de la ciudadanía. En el momento en que fue liberado de la mazmorra y traído ante el Faraón, había aprendido a evitar el ayin hará, incluso mientras vivía fuera del “mar”, apartado del ojo público.

El comentario de la guemará, nos enseña que uno no necesariamente tiene que vivir “bajo el agua” para evitar los efectos del ayin hará.

Yosef es el modelo de un servidor público consumado que gana respeto y admiración sin despertar el resentimiento y los celos. Él demuestra que con discreción y humildad genuina, uno puede elevarse a la prominencia evitando los efectos naturales del ayin hará -la hostilidad de competidores celosos. Para no ser alcanzado por el mal de ojo, cada persona debe sentirse descendiente de Yosef: ser discreto y humilde, sin temer la hostilidad de las personas anodinas, los mediocres y los envidiosos.
Si uno consigue, al igual que Yosef, ignorarlo que harán y lo que dirán las personas ruines, mezquinas, sórdidas y perversas y evitar en lo posible conflictos y tensiones con personas de esa calaña, no habrá mal de ojo que le alcance.


Parashat Vaishlaj

16.12.16 | 11:41. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos Parashat Vaishlaj (Y envió) en 32:4 a 36:46 de Bereshit (Génesis) que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la Sinagoga Rambam de Madrid.

La Torá en Parashat Vaishlaj habla del rapto de Dina por Shjem y describe la reacción de sus hermanos al oír la tragedia: “vayitatzvu haanashim vaijar lahem meod” - “quedaron muy dolidos y, llenos de ira”.

Avraham ben Harambam, cita a su abuelo, rabenu Maimón, al señalar la distinción entre los dos verbos en esta frase: “vayitatzvu” y “vaijar”. Mientras que el segundo denota rabia y un deseo de venganza. “Vayitatzvu” significa que a los hijos de Yaakov les dolió la desgracia que le sucedió a su hermana, mientras que “vaijar” significa que se sentían inclinados a vengarse del autor y sus agresores.

El énfasis de rabenu Avraham en esta distinción quizás intente subrayar dos etapas de la reacción emocional de los hermanos frente a la noticia del
rapto de su hermana: primero el dolor y luego la ira. Al notar la diferencia entre estas dos emociones, rabenu Avraham nos desea enseñar que no necesitan coexistir; Es posible sentir tristeza sin sentirse enojado.

Demasiado a menudo, la ira fluye directamente del dolor. En nuestro frenético esfuerzo por aliviarnos del dolor emocional de la tristeza, nos enfadamos y buscamos atacar a la persona que nos causó el dolor.

En el caso de los hijos de Yaakov que reaccionan a la violación de su hermana, los sentimientos de venganza son comprensibles y tal vez incluso válidos. Sin embargo, este caso marca la excepción, en lugar de la regla.

Muy a menudo, la respuesta de “vaijar” es inapropiada. Incluso cuando experimentamos “vayitatzvu”. Cuando nos sentimos agraviados, desanimados o angustiados, deberíamos balancear antes de dejarnos llegar por “vaijar”. Somos capaces, y por lo general esperamos vivir con la incomodidad de la tristeza sin recurrir a la ira.

Rara vez la venganza es la solución al dolor emocional.

Debemos entrenarnos para lidiar con las frustraciones y desafíos de la vida sin enojo, reconociendo nuestra capacidad de manejar sentimientos difíciles, sin arrebatos de rabia, sin irritación y sin hostilidad. Es un aprendizaje muy difícil.

Si no lo podemos hacer solos no nos debe avergonzar pedir ayuda.

Por lo general ello es mejor que tomar la justicia en manos propias. Los episodios relatados en la Parashá nos permiten inferir también modelos que podemos aplicar en otros casos.


Parashat Veyetzé

09.12.16 | 12:14. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos Parashat Vaetzé (Y salió) en 28:10 a 32:3 del libro de Bereshit (Génesis), que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid.

En esta parashá nos encontramos con varios dilemas referidos a la mejor manera de elevar nuestras tefilot. Vemos a Yaakov en dos modos aparentemente contradictorios: al principio de la parashá ora, y según nuestros sabios también instituye la plegaria Maariv, la oración nocturna conocida también como arvit.

La palabra vayifgá en la frase “Cuando llegó (vayifgá) a cierto lugar (Hamakom), se detuvo para pasar la noche, porque ya estaba anocheciendo” (Bereshit 28:11) se puede entender como “acercarse al Omnipresente” (llamado Makom) en oración.

Sin embargo, un poco más adelante, nos encontramos con Yaakov comportándose de una manera aparentemente perjudicial, que en el hebreo moderno expresaríamos como “de una manera que es poguéa”: “Cuando Rajel se dio cuenta de que no le podía dar hijos a Yaakov, tuvo envidia de su hermana y le dijo a Yaakov: — ¡Dame hijos! Si no me los das, ¡me muero! Pero Jacob se enojó muchísimo con ella y le dijo: — ¿Acaso crees que soy Dios? ¡Es él quien te ha hecho estéril!» (Bereshit 30:1-2). Estos son términos que denotan una confrontación muy aguda entre Yaakov y su querida esposa Rajel.

Nuestros sabios de hecho condenan la conducta de Yaakov en este caso por lo que expresa el versículo: “Y Yaakov se enfadó”. El midrash lo expresa claramente: “El Santo bendito sea le dijo: ¿Es este el camino para responder a una mujer que está oprimida por su esterilidad? Por ello, tus hijos están destinados a enemistarse con su hijo Iosef” [Bereshit Raba (Vilna) Parashá 71, 7).

Los comentaristas intentaron entender la ira de Yaakov y su respuesta a Rajel. ¿Quién debe elevar las plegarias? Algunos, refiriéndose a la frase “ella no había dado a Yaakov hijos” (ibíd.), expusieron que Rajel hizo que su problema dependiera de Yaakov, por lo tanto era él quien debe orar. Así, el Netziv dice: “Y esto enseña que ella pensaba que no había tenido hijos porque Yaakov no era digno de establecer su continuidad a través de ella. A pesar de que tenía otros hijos y por lo tanto parece que ella es la que no era digna, sin embargo, ¿no era ella su esposa más importante? Y si es así, él era el indigno y era necesario que él reaice un acto de gran sacrificio que lo haría merecedor” [Perush Haameq Davar, Bereshit 30:1].

Algunos se refirieron a la afirmación de si “el Santo bendito sea, ama la oración de las madres” [Ievamot 64a] se aplica sólo en Tierra Santa, o también en tierras extranjeras, según lo declarado por el Shalah, el rabino Isaías ben Abraham Ha-Levi Horowitz: “Y esta fue la situación en el pasado en Israel. El Santo bendito sea, deseaba las oraciones de los miembros del pueblo de Israel, y por lo tanto hizo que los patriarcas y matriarcas fueran estériles - de modo que orarían (Ievamot 64a) [Sefer Shne Lujot Habrit, Parashat Vayetzé]. Y esto era en Tierra Santa, porque allí Di-s quiere que se eleven plegarias... y de hecho uno debe preguntarse cuál era esta cólera hacia Rajel, porque de hecho Rajel al decir “Dame niños” estaba haciendo una petición justa, porque su intención era que él debe orar por ella, ya que Di-s provocó esta situación precisamente porque deseaba su oración. Yaakov fue ciertamente consciente de esto y si es así, ¿qué lo hizo enfadar?” Como que quienes afirman que el Creador desea en particular oír plegarias desde la Tierra de Israel se debe a una necesidad de educar al pueblo que no hay nada en la tierra sagrada que se puede obtener sin esfuerzo, sin bendición, sin trabajo…

Pero el hecho es que Yaakov le dijo a Rajel “que te ha negado el fruto del vientre”, en otras palabras, el significado no es que sea estéril porque .A. desea la oración, sino que la razón radica en ella misma, porque la esterilidad fue un castigo por alguna falta. Yaakov le dijo a Rajel: “No digas que es porque deseaba la oración, porque esto es relevante sólo para los que residen en la Tierra de Israel, pero ahora estamos en una tierra extranjera”.

Incluso después de leer esta respuesta la gran pregunta sigue siendo: ¿por qué Yaakov no reza por Rajel?

Nos enseñan nuestros Sabios: Rabí Pinjas Bar-Jama dijo: “Quien tiene un enfermo en su casa debe ir al hombre sabio y pedir compasión” [Baba Batra 116a.] El problema sólo se agudiza cuando vemos a Yaakov al comienzo de la parashá estableciendo la oración nocturna, [Berajot 26b.] porque cada uno de los patriarcas estableció una oración diferente de acuerdo con su carácter particular, cada uno en un estilo de oración diferente: Yaakov “tocando” (vayifgá – palabra que significa golpear, asestar, pegar, percutir; herir, causar daño a, damnificar, dañar), y Yaakov tenía la habilidad particular de orar en situaciones difíciles, como el rabino Tzadok Hacohen describe: [Tzidkat Hatzadik, 222] “Y más tarde cuando caen las sombras de la tarde y comienza a oscurecer, lo cual es lo opuesto a la luz reconfortante, y el hombre ve que todavía no ha alcanzado la salvación completa [reza minjá] ... entonces en la noche en el momento que ve que aún después de su segunda oración aún no se ha respondido con salvación completa, sino que, por el contrario, las cosas van de mal en peor ... es entonces que la cualidad especial de nuestro patriarca Yaakov, sale ... y esta es la oración en la noche, en el momento dea oscuridad total, después de que no se le haya contestado dos veces a pesar de que se acercó a Di-s en temor y amor y con un corazón roto. Con su sú- plica como alguien que “golpea, daña al Todopoderoso” (poguéa) hasta que no puede dejar de recibir una respuesta... como si hubiera tocado [a Di-s] y no quiera regresar y apartarse de Él hasta que se le responda, Como si estuviera sujeto a su abrigo y dijera: No desistiré de Ti.

¿Cómo podría ser entonces que Yaakov, cuya incesante oración se presenta en términos de “peguiá”, no respondió a la petición de Rajel y no oró? Por el contrario, parece estar causando su dolor emocional (poguea)! ¿Dónde está su confianza en el poder de la oración?

Sin embargo, necesitamos ver estos dos patrones del comportamiento de Yaakov no como contradictorios sino como complementarios.

Ramban-Najmánides explica la profundidad de la intención de Yaakov. Ciertamente, Yaakov ama a Rajel y quiere tener hijos con ella, y claramente no quiere hacerle daño. Pero el que sabe establecer la oración en los tiempos de sufrimiento, en las horas de la noche, tiene un propósito específico en mente: La invocación en tiempos tan difíciles debe ser ofrecida por la persona misma que sufre y no por otro. Najmánides lo dice así: “Dame hijos: Pero me pregunto, ¿por qué estaba Yaakov enojado con ella?

¿Y por qué dijo: “Yo estoy en el lugar de Di-s?” Porque D-is escucha a los justos. ¿Y cómo podía Yaakov decir [a Rajel...? Mi] padre no tuvo hijos en absoluto [cuando oró], pero ya tengo hijos. Di-s retuvo el nacimiento de los hijos por ti y no de mí.” ¿Los justos oran en nombre de otros? Eliahu y Elisha oraron por mujeres extrañas (Entonces se tendió tres veces sobre el niño, clamó al SEÑOR y dijo: Oh SEÑOR, Dios mío, te ruego que el alma de este niño vuelva a él (I Reyes 17:21), (Pero la mujer concibió y dio a luz un hijo al año siguiente en el tiempo que Elisha le había dicho).II Reyes 4:17).

Rajel le pidió a Yaakov que rezara para tener hijos, pero su intención fue decir verdaderamente que él debe orar en su nombre y seguir orando hasta que Di-s le conceda a sus hijos, y si no, ella moriría de pena. En su envidia habló mal, pensando que porque Yaakov la amaba ayunaría, se pondría cilicio con ceniza y oraría hasta que tuviera hijos, para que no muriera de su dolor. Por esta razón, “la ira de Yaakov se encendió”, porque no está en el poder de los justos que su oración sea escuchada y contestada en cualquier caso... Y la mujer justa Rajel, viendo que ella no podía confiar en la oración de Yaakov, fue a orar por ella misma... y este es el significado del versículo “Entonces se .A. Dios de Raquel. La escuchó y le dio hijos”.

Cuando Rajel depende de Yaakov para orar por ella, entonces su Cavaná (intención en la oración) será menos deliberada, pero una vez que ella es consciente de que no puede esperar ningún socorro de un humano, incluso si fue herida por la aguda respuesta de Yaakov.

Luego orará con gran intención e influirá al Señor del Universo para que cumpla su oración. Y de hecho es esta oración, desde el fondo de su corazón, la que es escuchada y concedida.


Parashat Toldot

02.12.16 | 12:25. Archivado en Autor

La Parashá de esta semana es Toldot (Generalogía) en Bereshit (Génesis) 25:19 a 28:9, que nos comenta como es habitual Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la Sinagoga Rambam de Madrid.

Nuestros sabios buscaron denodadamente respuestas a las preguntas que surgen del texto de nuestra parashá, preocupados por las implicaciones éticas de nuestros patriarcas. Cuando, al llegar a la vejez, Itzjak decide bendecir a su hijo favorito – Esav - y Rivka escucha el designio, trama un plan para “robar” las bendiciones para que las reciba Yaakov, su favorito. La “conspiración” tiene éxito y Yaakov es bendecido.

¿Cómo pudo ser engañado Itzjak por Esav? ¿Por qué fue necesario engañar a Itzjak? ¿Por qué Rivka no podía simplemente haber hablado con su marido y convencerle de sus argumentos? ¿Cómo se puede engañar al padre ciego de edad avanzada? ¿Es este un comportamiento aceptable moralmente?

De acuerdo con la versión comúnmente aceptada, Esav engañó a su padre Itzjak con su doble conducta y si Esav hubiera recibido las bendiciones, se habría puesto fin a la comunidad de pacto. Rivka y Yaakov actuaron desinteresada y heroicamente toda su vida para continuar con la tradición de Abraham y deciden poner en peligro su relación personal con Itzjak con el fin de salvar el futuro de Clal Israel.

Confundido acerca de la verdadera identidad de Esav, Itzjak cree, aparentemente, que tanto Esav y Yaakov continuarían la tradición de Abraham. Parece que Itzjak estaba al tanto del vaticinio que conoció de Rivka: “Dos naciones hay en tu seno, Y dos pueblos serán divididos desde tus entrañas; El un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el mayor servirá al menor” (Bereshit 25:23)...

Paradójicamente, como en una comedia de enredos, Itzjak, ensombrecido por las mentiras de Esav, necesita la farsa de Yaakov con el fin de lograr la claridad y ver la verdad. Cuando Itzjak se da cuenta que se dejó engañar y Yaakov, no Esav, recibió el bendiciones y cuando es informado por Esav que hace mucho tiempo ya había vendido su primogenitura a Yaakov, entiende finalmente que solo Yaakov seguirá la tradición transmitida a él por su padre Avraham.

Ahora se da cuenta de que sus hijos gemelos están destinados a formar unidades nacionales independientes. Yaakov solo continuará el legado de Abraham, es enviado a Padan Aram en busca de una novia y sólo él recibe de Itzjak la brajá de Avraham.

Esta es una variación del enfoque clásico simple, en el que las líneas se dibujan con claridad. Los protagonistas de la historia son los buenos, que ganan, mientras que los malos son derrotados. Al final, los buenos ganan y viven felices para siempre.

Pero, en el lado opuesto del espectro interpretativo, hay sabios que afirman que Yaakov actuó de manera incorrecta. Si recorremos ampliamente el texto veremos que toda la saga nos demuestra que Yaakov, al final, fue castigado por robar las bendiciones. La Torá no menciona explícitamente el escarmiento, pero hay una serie de indicios lingüísticos y temáticos que apoyan este enfoque. Por ejemplo, cuando Rivka dice a Yaakov que tiene que huir, utiliza la frase exacta que usó cuando ella le dijo que robara las bendiciones: -shemá bekolí -”Ahora pues, hijo mío, obedece a mi voz”. Esto parece sugerir que la idea de engañar a Itzjak fue lo que provocó la necesidad de huir.

Por otra parte, cuando Yaakov llega a la casa de Lavan, se deja engañar por cuando se deteriora su visión, y la hija mayor ocupa el lugar de la más joven. Después de haber engañado a su padre ciego de edad avanzada, protesta, “Entonces Lavan reunió a todos los hombres de aquel lugar e hizo un banquete. Y sucedió que en la noche tomó a su hija Lea y se la trajo, y él se unió a ella. …. Y al llegar la mañana, ¡he aquí que era Lea! Entonces él dijo a Lavan: — ¿Por qué me has hecho esto? ¿No he trabajado para ti por Rajel? ¿Por qué, pues, me has engañado? “ (29:22-25). La respuesta de Lavan, “—No se acostumbra en nuestro lugar dar la menor antes que la mayor.” (Verso 26), hace alusión a la forma en que el mismo Yaakov había actuado. Él permanece en Harán, atrapado por el engaño de Lavan, durante los próximos veinte años.

Como correlato, vemos como Yaakov engañó a su padre cubriendo sus brazos con piel de una cabra, y cuando es vendido por sus hermanos, los hijos de Yaakov le engañan al hacerle pensar que fue muerto usando para ello, la sangre de una cabra. Yaakov pasa los siguientes veinte y dos años de luto por la supuesta “muerte” de Yosef.

El enfoque alternativo es más complejo, porque la línea entre el bien y el mal se vuelve borrosa. Sin embargo, a pesar de que Yaakov puede haber estado fuera de lugar por el método que utiliza, es él y no Esav, quien merece recibir las berajot. Yaakov pudo haber sido sancionado por sus
tácticas, pero sin embargo es elegido para continuar con el legado de Abraham.

La principal ventaja de esta explicación pese al enfoque complejo, es que contiene la censura implícita a la insensibilidad ética de Yaakov. Incluso si Yaakov podía justificar su actitud, de acuerdo con esta interpretación, intentaba que los medios justifiquen los fines. Su comportamiento no ético regresa para atormentarlo cuando es engañado por su suegro.
Uno podría sugerir también que hay un problema religioso con el comportamiento de Yaakov. El problema es de jugar a ser Dios. Creemos que Hashem gobierna el mundo, pero ha dado al hombre un mandato para que participe activamente en los hechos cotidianos. El hombre recibe la libre elección y depende de él perfeccionar el mundo religiosa y moralmente. Por supuesto, la misma libertad también se puede utilizar de forma destructiva. Sin embargo, la libertad de acción y la capacidad de hacer una diferencia se convierte en una llamada a la acción. Nuestros sabios dijeron, “ein somjin al hanes” - no hay que confiar en la intervención divina milagrosa. El hombre está llamado a asociarse con .A. en el proceso creativo, por así decirlo.
Esperar pasivamente a Hashem para redimirnos no es un acto de fe, sino más bien uno de negligencia.

Este es ciertamente el caso en relación con el mundo del hombre. El hombre debe ser proactivo en la mejora del mundo, tanto religiosa, como éticamente. ¿Lo mismo es cierto en el reino de Dios? ¿Hay algunas áreas en las que la participación del hombre podría ser inapropiada? ¿No es esta una trasgresión de los límites de la intervención humana?

Este punto se enfatiza en la guemará (Berajot 10a) que describe el tenso encuentro que tuvo lugar entre el rey Jizkiyahu y Ieshayahu, el profeta presentado en Ieshayahu 38. El rey estaba muy enfermo y Ieshayahu fue a visitarlo. Ieshayahu le dijo a Jizkiyahu que iba a morir “Así dijo el Señor, pon tu casa en orden, para morirás y no vivirás… ¿Cuál es el significado de “morirás y no vivirás? Morirás en este mundo y no vivir en el mundo por venir.”. Cuando Jizkiyahu, que fue uno de los reyes más justos, cuestionó el decreto, Ieshayahu respondió: “porque has abandonado el precepto de crecer y multiplicarse”. Jizkiyahu respondió que ello se debió: “Porque se me ha mostrado a través de Ruaj Hakodesh (Espíritu Santo) que mi descendencia no será virtuosa”. Ieshayahu le dijo entonces: “¿Qué tienes que ver con los secretos del Todo Misericordioso? Debes hacer lo que se te ordena, y dejar que el Santo, bendito sea, haga lo que le agrada”. Él le dijo: Entonces dame ahora tu hija; quizás a través de sus méritos y mis hijos virtuosos combinada emitirá de mí. Él respondió: El destino ya ha sido decretado. Dijo el otro: Hijo de Amotz, Esta tradición que tengo de la casa de mis antepasados: Incluso si una espada aguda descansa sobre el cuello de un hombre que no debe desistir de la oración”. Vemos de esta cita que el ser humano no se debe arrogar actuar en lugar del Creador.
La cuestión de que continuará con la tradición de Abraham es crítica. Ciertamente Yaakov debe hacer todo lo posible para garantizar que sea elegido. Debe mejorar su sensibilidad ética. Debe elevar el nivel de su compromiso religioso y devoción. Pero para ello ¿debe robar bendiciones? ¿No debería dejarse en manos del Todopoderoso? ¿Realmente creemos que si Rivka no hubiere intervenido, Yaakov no hubiera sido bendecido? El profeta Malaji (1: 2-3), nos dice: 2 “Yo los he amado”, ha dicho el SEÑOR. “Pero ustedes dicen: ‘¿En qué nos has amado?’. ¿Acaso Esav no era hermano de Yaakov?, dice el SEÑOR.
Sin embargo, yo amé a Yaakov y aborrecí a Esav; convertí sus montes en desolación y di su posesión a los chacales del desierto”. Si Yaakov no hubiera intervenido, Hashem hubiera querido a Esav y odiado a Yaakov? ¿Hay que marchar bajo la bandera de “ein somjin al hanes” y pedir la intervención humana en estas áreas?

Yaakov es exiliado durante veinte años como castigo por engañar a su padre. Durante esos años, es engañado, y se deja engañar por su suegro. Se somete a dos años más de las dificultades antes de regresar a su padre. Jaza”l llama a esto “Midá kenegued midá” - una medida de una medida, una acción en pago por otra.

Con el tiempo, los años de exilio han terminado, pero el sufrimiento de Yaakov todavía no ha acabado. Su amado hijo Iosef es vendido como esclavo. Yaakov pasa los siguientes veintidós años de su vida lamentando la “muerte” de Yosef. El sufrimiento continuo de Yaakov parece bastante duras. ¿No fue Yaakov ya castigado? ¿Por qué era necesario empezar todo de nuevo?

¿Por qué los hermanos de Yosef lo venden como esclavo? ¿No estaban tratando de jugar a ser como Dios? Yosef tuvo un sueño cuyos hermanos trataron de impedir se cristalice. “Se dijeron el uno al otro: ¡Ahí viene el de los sueños! Ahora pues, vengan; matémoslo y echémoslo en una cisterna. Después diremos: “Alguna mala fiera lo devoró”. ¡Veamos en qué van a parar sus sueños! “(37:19-20).

Yosef fue vendido a Egipto a los diecisiete años. Fue acusado por un crimen que no cometió y puesto en prisión. Finalmente, fue liberado de la cárcel y se hizo virrey de Egipto cuando tenía treinta años de edad. Durante los primeros siete años de su reinado, -los siete años de abundancia-, Yaakov y Yosef continuaron llorando. Yosef fácilmente podría haberse puesto en contacto con Yaakov e informarle que se encontraba bien, saludable y seguro. En su lugar, Yaakov no fue notificado hasta que transcurrieron otros nueve años de duelo y de tristeza, cuando Yosef finalmente se reveló a sus hermanos.

Ramban está preocupado por el comportamiento de Yosef y sugiere que Yosef quería diseñar un plan para hacer sus sueños realidad. Tenía que asegurarse de que sus hermanos llegaron a inclinarse ante él. Para lograr ese fin, tenía que mantener su identidad en secreto. ¿Yosef no estaba jugando a ser Dios así? Sus hermanos trataron de impedir la realización de los sueños. Yosef trató de diseñar su realización. ¿Es éste un esfuerzo humano legítimo?

Tal vez los primeros veinte y dos años, durante los cuales Yaakov fue expuesto al engaño de Lavan, fueron el castigo y la penitencia por la falta de sensibilidad ética que Yaakov mostró hacia su padre. Los veintidós años de luto Yosef, por el contrario, eran midá kinegued midá por el fracaso religioso de tratar de garantizar la bendición de Hashem a través de robar las bendiciones.

De esta manera, nuestros sabios de bendita memoria, intentan demostrar que Yaacov encontró expiación por lo que hizo a su padre con enorme sufrimiento durante tantos años y que el ser humano debe doblegar su omnipotencia para no ocupar con sus acciones el terreno que es exclusivamente divino.


Parashat Jayé Sará

24.11.16 | 11:51. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos Jayé Sará (Vida de Sara) en 23:1 a 25:18 del libro Bereshit (Génesis) que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka dela Sinagoga Rambam de Madrid.

Nuestra parashá que está en Bereshit 23: 1-25: 18 trae varios temas, y nos invita a reflexionar acerca de ellos aunque las consecuencias de los mismos no estén en el centro de los acontecimientos descriptos.

Una de las enseñanzas es que incluso en las situaciones más frustrantes, tenemos que aprender a mantener la calma. Cuando las cosas no van exactamente como las planeamos y no conseguimos exactamente lo que creemos que merecemos, tenemos que ser capaces de mantener nuestra seguridad y autoestima, y no perder nuestros buenos modales hacia otras personas. .A. prometió a Avraham que él y sus hijos heredarían la tierra, y ahora, Avraham ni siquiera puede encontrar un lugar de sepultura decorosa para Sara que no sea demasiado caro. Sin embargo, no vemos quejarse a Avraham, y su fe en las promesas divinas que recibió nunca vacila. Ni muestra resentimiento hacia los Bnei Jet con quienes interactúa con respeto, humillándose ante ellos. La transacción comercial es llevada a cabo con anavá, humildad.

La Torá normalmente no entra en los detalles de la vida cotidiana y sin embargo, nos brinda una descripción completa y detallada de la transacción comercial que tuvo lugar entre Avraham y Efron. ¿Para qué necesitamos esta descripción?

Bereshit Raba dice que Maarat Hamajpela de la cual Bereshit 23:16 informa: “Y Avraham pesó a Efron la plata”, es uno de los tres lugares cuya compra fue claramente detallada en la Torá, al grado que sería absurdo que alguien pudiera argumentar que los tomamos ilegítimamente (los otros dos terrenos son la tierra de la Bet Hamikdash que 1 Divrei Hayamim 21:25 reporta: “Así dio David a Ornán el lugar de seiscientos siclos de oro, y la tierra donde se encuentra la tumba de Iosef, de la cual Bereshit 33:19 informa: “Y él compró la parcela de tierra”). Justamente los tres lugares siguen tantos siglos después cuestionados por quienes desean reescribir la historia y la Escrituras que ellos mismos dicen respetar. Ibn Ezra da dos razones adicionales para la cuidadosa descripción. En primer lugar, para subrayar la importancia de la tierra, y sirve para enseñarnos que incluso después de la muerte, no se deben dejar los restos en cualquier lugar. (Ramban encuentra dificultad con este argumento porque Avraham no tenía otro país en el que enterrar a Sara, por lo que esto realmente no se puede utilizar para demostrar la centralidad de Eretz Israel).

La segunda razón de Ibn Ezra es que esta parashá confirma las promesas de .A. a Avraham de que heredará la tierra. Desde su posición inicial como extranjero en la tierra, Avraham debía ascender para convertirse en un príncipe.

Jizkuni está algo molesto por estos comentarios, dada la naturaleza de la interacción de Avraham con Efron y su gente. Avraham no está actuando particularmente como príncipe y señor. Él se inclina frente a todos ellos - parece más como que está pidiendo y no esplendorosamente.

Debido a estos comentarios, es difícil ver esta parashá como demostración de la promesa de soberanía. En cambio, podemos rescatar las palabras de Jazal, que dicen que esta fue una de las diez pruebas, nisyonot, a las que fuera sometido Avraham, y cuando se trata exámenes de ese tipo, cuanto mayor es la diferencia entre la promesa y la realización, entre la visión y la realidad, mejor y más visible es la aprobación a ese nisayon.

Bereshit 23: 2 informa que “Sara murió en Quiriat-Arba”, literalmente, “ciudad de cuatro”, acerca de la cual un Midrash enseñó que la ciudad tenía cuatro nombres: Eshcol, Mamré, Kiriat-Arba y Hebrón. Midrash enseñó que se llamó Kiriat-Arba porque cuatro hombres justos moraron allí: - Aner, uno de los tres confederados amorreos de Avram en el área de Hebrón, que unió sus fuerzas con las del patriarca Avraham en pos de Jedorlaomer (Bereshit 14: 13, 24). Eshcol otro de los confederados (Bereshit 14:13, 24), Mamré (sobre cuyas acciones hay algo de indeterminación), y Avraham; Cuatro hombres justos fueron circuncidados allí - Avraham, Aner, Eshcol, y Mamre; Cuatro hombres justos fueron enterrados allí - Adám, Avraham, Itzjak y Iaacov; Y cuatro matriarcas fueron sepultadas allí - Javá, Sara, Rivka y Lea.

Así en lo que parecía una simple transacción se encierran enseñanzas sobre personajes históricos, acerca de la manera en las que sepultaba en la antigüedad, pruebas de la preexistencia de nuestros patriarcas en la Tierra Prometida, de su interés de hacer negocios transparentes para tener los derechos de uso de terrenos para el mayor santuario y las tumbas de los prohombres y mujeres eminentes, y las maneras en las que nos debemos comportar en situaciones similares.


Parashat Lej Lejá

11.11.16 | 12:30. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos la tercera parashá de la Torá, Lej Lejá (Vé para ti) en Bereshit (Génesis) 12:1 a 17:27, que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid.

Lej Lejá es la tercera porción semanal de la Torá en el ciclo anual de lectura de la Torá. La parashá se compone de 6.336 letras, 1.686 palabras, y 126 versos, y puede ocupar aproximadamente 208 líneas en un rollo de la Torá.
La parashá relata varias historias de Abram (que le convertirían en Avraham), de cuando hace pasar a su esposa Sarai como su hermana, de dividir la tierra con su sobrino Lot, de la guerra con los reyes del lugar, del pacto de la división de las piezas,acerca de las tensiones de Sarai con su criada Agar y de ella con su hijo Ishmael, y también del pacto de la circuncisión ( , brit milá): “Este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.” (17:10).
R’ Avraham Elkaná Kahana-Shapira z”l (1914- 2007, rosh yeshivá de Mercaz Harav y Rabino Jefe Askenazi de Israel) escribe: “Muchos han preguntado: Si Avraham Avinu guardó toda la Torá antes de que fuera dada en Sinaí, ¿por qué no se circuncidó antes de que se le ordenara hacerlo? Y el rav explica: “La esencia de la mitzvá de la circuncisión no es el procedimiento quirúrgico; sino la formulación del pacto con Dios. Por lo tanto se llama, “Brit milá”. Y, necesita de dos para formalizar el pacto, la persona y .A. No era algo que Avraham pudiera haber hecho por su cuenta, aunque hubiera realizado el acto físico de la circuncisión (Imrei Shefer). Por ello, la circuncisión de prosélitos anterior a su conversión no puede ser considerada como acto religioso y debe repetirse. La cirugía fue exitosa, pero, no hubo pacto, hasta que no se lleva a cabo sabiendo que es una prescripción.
R’ Tzvi Pesaj Frank z”l (1873-1960, Rabino Jefe de Yerushalaim) citando a Jacob ben Meir Tam, más conocido como Rabenu Tam (1100-1171) uno de los autores del Tosfot, un comentario talmúdico que aparece en todas las ediciones del Talmud junto al comentario de su abuelo, Shlomó Itzjaki (Rashí), da otra respuesta: “Nuestros Sabios enseñan que quien realiza una mitzvá a través de una buena gestión que es obligatoria, es más digno de elogio que el que realiza voluntariamente la misma acción. [Una de las razones dadas para ello, es que la primera persona debe lidiar con el yetzer hará –el instinto que lo insta a trasgredir-, mientras que la última se enfrenta a un menor o ningún desafío]. Otra, es que corre el riesgo de escribir con esa acción un ordenamiento ajeno a la propia Torá. Por consiguiente, dado que el brit milá se debe realizar sólo una vez en la vida de una persona, Avraham prefirió esperar hasta que fuera ordenado para ello.
Basado en esto, R’ Frank continúa enseñando, que podemos responder con ese criterio a una pregunta halájica que surge con frecuencia: si un niño que será bar mitzvá en la primera mitad de un mes ¿debe esperar hasta después de su bar mitzvá para recitar la bendición a la luna nueva? Puesto que es una mitzvá que se puede realizar solamente una vez cada mes, parecería preferible esperar hasta que sea obligatorio (Pninei Rabenu Tzvi Pesaj, Al Hatorá).
Si una persona desea cumplir una mitzvá no prescrita pero que él cree que es un mandamiento o cumplirla de manera no señalada por los ordenamientos y recopilaciones de la halajá, haciéndola más estricta de lo que está legislado, no sólo no está cumpliendo con la Torá, sino que la trasgrede. El igual que quien por las razones que fueran descarta alguna mitzvá porque así lo cree mejor para él. Quien cree que la memoria de la nostalgia de lo que aprendió hace decenas de años en casa de sus abuelos y que no ha renovado estudiando en los libros, es la que debe regir su vida, corre el riesgo de extraviarse en los laberintos de su propia confusión. Si además supone que esa debe ser la normativa para los demás, abandera la ignorancia como señal. El judaísmo es todo lo contrario a ello.


Parashat Noaj

03.11.16 | 12:35. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leeremos Parashat Noaj (Noé) en 6:9 a 11:32 del libro Bereshit (Génesis) que nos comenta Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid.

El primer verso de Parashat Noaj describe a Noaj como un “hombre justo” que “caminó con Dios” (“et ha-Elokim hithalej Noaj”). Sforno explica “caminar con Dios” en el sentido de, “Él siguió sus caminos, de ayudar a otros y reprender a sus contemporáneos”.
A diferencia de otros comentaristas, que retratan a Noaj como una persona indiferente a su sociedad y apático a la decadencia moral que caracterizó a su generación, Sforno sostiene que la Torá describe específicamente a Noaj como a un individuo sensible, comprometido que trató a los demás con amabilidad e hizo un esfuerzo sincero para influir de manera positiva. Sforno hace un comentario similar (en Bereshit 5:24) en la explicación de la descripción de la Torá de Janoj porque “caminó con Dios”. Sforno explica que esta frase se refiere a la bondad y a un intento de ejercer influencia positiva.
Estos dos hombres, Noaj y Janoj, finalmente fueron separados de la gente de su tiempo a causa de su piedad excepcional. Noaj fue protegido de las aguas, que asolaron a sus contemporáneos por estar aislado en el arca, y Janoj, como explica Rashí, fue llevado al Gan Edén con vida, para no caer presa de las influencias negativas de la gente de su tiempo.
Podríamos haber asumido - y algunas fuentes rabínicas de hecho expresan este punto de vista - que Janoj y Noaj fueron separados de sus contemporáneos específicamente porque habían decidido separarse. A medida que los hombres justos que viven en un mundo corrupto y pecaminoso, optan por la separación y el apartamiento, Dios profundiza aún más este proceso mediante su separación de forma permanente del resto del mundo. Esta lectura puede parecer consistente con la frase “caminar con Dios”, que podría entenderse en el sentido de adherirse a Dios excluyendo a los seres humanos y eligiendo el alejamiento de la sociedad con el fin de aferrarse a la espiritualidad.
Sforno, sin embargo, no podía tolerar tal interpretación. En su opinión, “caminar con Dios” sólo puede significar la adhesión a la bondad, la sensibilidad y la participación directa, e intensiva en los asuntos humanos del Todopoderoso. Si una persona se aferra a Dios, entonces él hace lo que hace Dios - que compasivamente se preocupa por los demás y trata de proporcionarles sus necesidades. Del mismo modo que Dios desciende, por así decirlo, para el cuidado de los seres humanos, las personas que “caminan con Dios” son los que - no a pesar de su elevada altura de su piedad, sino específicamente debido a su eminente estatura de su misericordia - están comprometidos con la sociedad y con personas de todo tipo, con el fin de cuidar de ellos y beneficiar y reparar al mundo.
De acuerdo con Sforno, no es posible “caminar con Dios” aisladamente de la sociedad, sino participando activa y genuinamente en la preocupación por el prójimo.


Los judíos españoles celebran la fiesta de Sucot

14.10.16 | 12:38. Archivado en Judaísmo

Los judíos celebramos a partir de la tarde del domingo 16 de octubre la Fiesta de Sucot que dura hasta el 23 de octubre.

“El día quince del mes séptimo será festividad de las cabañas para el Eterno, que durará siete días (Levítico 23:34), y así: “Viviréis en cabañas esos siete días. Cada nativo de Israel habitará en cabañas, para que vuestras generaciones sepan que hice habitar a los hijos de Israel en tiendas cuando los liberé de la tierra de Egipto” (Levítico 23:42-43).

Significado: De las tres fiestas de peregrinaje, la de Tabernáculos (Sucot) es la más larga y una de la más gozosas de las celebraciones del calendario bíblico. Se trata de una celebración de gratitud y alabanza al Señor por la cosecha. Después de un año de esfuerzo cultivando la tierra llega el momento satisfactorio de la recogida. También recuerda los 40 años vagando por el desierto en el camino de la esclavitud de Egipto a la libertad en la tierra de Israel. Es aquí donde se forja el carácter espiritual y de unión del pueblo.

Costumbres: Se suele construir una cabaña (Sucá) en las terrazas de las casas, en el jardín, etc… con hojas de palma y con visibilidad al cielo. No tiene puertas para que puedan entrar los invitados, está abierta por los cuatro costados. La sucá recuerda las antiguas viviendas en el desierto y el precepto dice que durante siete días se debe vivir en ella. Allí se comerá y se recita la bendición sobre las cuatro especies que, según el Midrash, representan los cuatro tipos de personas que integran la nación judía: el limón, la hoja de palma, la rama de mirto y la hoja de sauce. El precepto de combinar estos cuatro elementos promueve la idea de la unidad del pueblo.

A la Sucá se imboca a los patriarcas y grandes hombres espirituales del pueblo como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, Aarón, José y el rey David. Además se comparte la fiesta con la familia, vecinos, gentes ajenas, etc.

Durante los dos primeros días festivos rigen las normas del Shabat: se acude a la sinagoga y se rezan las oraciones típicas de esta fiesta.

El séptimo día de Sucot se llama Hoshaná Rabá (“Gran salvación”) y cierra el período del juicio divino comenzado por Rosh Hashaná.


Yom Kipur, el día más solemne del calendario

11.10.16 | 12:35. Archivado en Judaísmo

Los judíos españoles celebramos Yom Kipur, el día más solemne del año

A partir de esta tarde comienza Yom Kipur o Día del Perdón. Es la jornada más solemne y sagrada del calendario judío y con ella terminan los diez días de reflexión que comenzaron con Rosh Hashaná (el año nuevo que celebramos el pasado 2 de octubre).

Este día lo dedicamos al ayuno, la meditación, el arrepentimiento y solicitar el perdón por las faltas cometidas contra Dios, contra nosotros mismos y contra el prójimo. Yom Kipur proporciona la oportunidad de alterar la conducta y reajustar los valores.

Desde la víspera de Yom Kipur no se debe realizar ningún trabajo y es obligatorio el ayuno (salvo los niños, las personas enfermas y mujeres embarazadas) que comienza en el ocaso de hoy martes y termina al anochecer de mañana miércoles.

Prácticamente toda la jornada transcurre en la sinagoga donde los hombres visten el talit, el manto de oración, símbolo de sencillez y pureza. Es el día en que se canta el Col Nidré con el que se solicita la anulación de los votos no cumplidos.

A diferencia del resto de los días del año, en Yom Kipur se recitan cinco plegarias: al comenzar la jornada (esta tarde-noche), dos mañana por la mañana y las otras dos antes del ocaso de mañana.

En cada una de ellas se recita el Vidui (confesión) y se implora al Creador que absuelva los pecados y promesas incumplidas.

El rito religioso concluye con el toque del Shofar (el cuerno de carnero) que marca también el fin del ayuno. La primera comida suele ser particularmente alegre. Hay un sentimiento de gozo y alivio que viene de haber experimentado una jornada de introspección y oración. Es especialmente apropiado buscar en la sinagoga aquellas personas que están solas e invitarlas a sentarse a nuestra mesa.


Nos preparamos para recibir el año nuevo 5777

29.09.16 | 14:25. Archivado en Judaísmo

El próximo domingo, día 2 de octubre, con la salida de la primera estrella, comienza Rosh Hashaná, el nuevo año judío: el 5777.

En este día el pueblo judío conmemora la creación del ser humano y marca unos días de balance espiritual en los que el fiel realiza un examen de conciencia para superar todos los errores cometidos en el año que concluye. Cada Rosh Hashaná (Año Nuevo) es una oportunidad de mejorar, renacer y cambiar el rumbo de la vida.

Este periodo de reflexión dura diez días y culmina en Yom Kipur (el 12 de octubre) que es el día del arrepentimiento y la expiación de los pecados.

La tradición manda que la víspera de Rosh Hashaná las mujeres enciendan las velas y reciten las bendiciones correspondientes. El día siguiente (el primer día del año) se coloca en la mesa fruta nueva de estación.

Durante la cena principal de bienvenida del nuevo año se comen alimentos que simbolizan dulzura, bendiciones y abundancia. Es normal ver en la mesa manzanas, miel, cabeza de pescado, cabeza de carnero, puerro, acelgas, granadas y zanahorias.

Uno de los ritos de estos días es el toque del Shofar, especie de trompeta hecha con un cuerno de carnero, cuyo sonido llama a despertar la conciencia.

Diez días después llega Yom Kipur, el día del perdón y la expiación de los pecados. Durante todo el día la tradición manda ayunar y prácticamente toda la jornada transcurre en la sinagoga donde los hombres visten el talit, el manto de oración, símbolo de sencillez y pureza.

El rito religioso concluye con el toque del shofar que marca también el fin del ayuno. La primera comida suele ser particularmente alegre. Hay un sentimiento de gozo y alivio que viene de haber experimentado un día de introspección y oración aparte del sentido del perdón divino. Es especialmente apropiado buscar en la sinagoga aquellas personas que están solas e invitarlas a sentarse a nuestra mesa.


Parashat Ki Tetze

15.09.16 | 13:26. Archivado en Parashat HaShavua

Esta semana leemos la parashá Ki Tetze (Salieres) en 21:10 a 25:17 de Devarim (Deuteronomio). A continuación el comentario a la parashá de Rav Yerahmiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid.

Pese a que jamás los tribunales dictaron el castigo para el hijo libertino y borracho, desleal y desafiante; "que no no hace caso de su padre o de la madre", bebedor y comedor insaciable, la posibilidad que los padres conduzcan a su hijo a los daianim para que decidan si merece la pena de muerte, no deja de sorprendernos.
El duro pasaje acerca del hijo "porfiado y rebelde, que no obedece la voz de su padre ni la voz de su madre" (Devarim 21: 18-21) subraya que la rebelión del hijo se dirige al padre y a la madre por igual. La Torá afirma que “su padre y su madre lo tomarán y lo llevarán ante los ancianos de su ciudad, al tribunal local” y la guemará desarrolla que si su padre quiere castigarlo pero no su madre; o si su padre no quiere, pero su madre si, no se convierte en un hijo rebelde y desafiante, a menos que ambos lo deseen. Rabí Iehudá en Sanedrín 8.4 dice: Si su madre no es similar a su padre [en su voz, la apariencia y la altura], no se convierte en un hijo rebelde y desafiante.
La extensa literatura rabínica que trata de explicar la diferencia en la responsabilidad del padre y de la madre en la educación, se reduce a una disputa especulativa cuando, ante este precepto, se consagra la misma función al padre que a la madre.
Incluso cuando los Proverbios del rey Shlomó recalcan: "Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,y no desprecies la dirección de tu madre;" (Mishlé 1: 8); y "Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, y no dejes la enseñanza de tu madre; átalos siempre en tu corazón, enlázalos a tu cuello. Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; hablarán contigo cuando despiertes. Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es luz, y camino de vida las reprensiones que te instruyen, "(6:20). Debemos entenderlo como complementos poéticos producto de las experiencias formativas propias tenidas de sus padres cuya justicia descubriera tardíamente, como tantas veces sucede con casi todos los hijos. Hay buenas razones para encontrar muchas declaraciones de valor en las obras de los sabios que se refieren específicamente a la función educativa de las mujeres, su devoción, talentos y habilidades y tantas otras que dan preponderacia a los padres. Por ejemplo, Berajot 17 a dice: "Mayor es la promesa hecha por el Santo, bendito sea, a las mujeres que a los hombres."
La leyenda dice que un adivino predijo que la madre de Najman bar Itzjak que su hijo sería un ladrón. Ella por lo tanto, fue muy cuidadosa para infundir en él el temor al cielo. A menudo le recordaba: "Mi hijo, cubre tu cabeza por completo, por lo que vas a temer a Dios, y siempre ores por su misericordia, por lo que no serás superado por sus malos impulsos". Se cuenta que una vez, mientras estudiaba bajo un árbol, se le cayó el gorro que cubría su cabeza, y de repente sintió un enorme deseo de apropiarse lo ajeno”. (Shabat 156b)
Pero, el subtexto de la larga literatura rabínica nos enseña que únicamente los padres que hablaban en una voz, estaban coordinados en los objetivos educativos, no se mentían ni engañaban al hijo, no se contradecían y no lo manipulaban podían llevarlo a los tribunales cuando su hijo salía rebelde y contumaz. Las familias en conflicto no tenían ese derecho porque el hijo había salido así por sus propios errores, por lo que no podía ser declarado culpable.
Pero, la historia nos dice que nunca se encontró un hijo terco, porfiado, ladrón y borracho, de un hogar en el que la convivencia se transmitía positivamente a la educación.
En nuestro lenguaje actual podríamos afirmar que cuando los padres están unidos en los objetivos y los métodos de enseñanza logran excelentes resultados. Cuando transmiten valores: respeto, tolerancia, sentido de la justicia, aprecio del arte y la cultura, interés por conocer y entender la diversidad de sociedades y costumbres con un mensaje claro, los hijos lo asimilan.
En esa tarea deben evitar contradecirse y disputar el crédito por las medidas exitosas.
La unión de la familia también hace lo suyo, no en vano el tema del hijo díscolo pudo unirse tan fácilmente en el texto que habla de la mujer cautiva.


Parashat Shoftim

08.09.16 | 12:42. Archivado en Parashat HaShavua

Retomamos esta semana el mensaje de Rav Yerhamiel Barylka, rabino de la sinagoga Rambam de Madrid, respecto de la parashá de la semana.
En esta ocasión leemos Shoftim (Jueces) en 16:18 a 21:9 del Libro Devarom (Deuteronomio).

Del mismo modo que hemos de mantener la pureza del altar, y no introducir elementos ajenos destinados a corromper nuestra fe, hemos de tener cuidado para mantener la pureza de la ley, y no desnaturalizarla y convertirla en injusticia. La pureza de la ley y la del altar se nutren de la misma fuente. "Sión será rescatada en la justicia" (Ieshayahu 1:27).

Casi al inicio de nuestra parashá nos encontramos con las siguientes prescripciones: “No plantarás para ti Asherá de ninguna clase de árbol junto al altar de .A. tu Dios que harás para ti. Ni levantarás para ti Matzevá -pilar sagrado, lo cual aborrece .A. tu Dios” Devarim 16: 21-22.

La palabra Asherá se menciona en dos contextos diferentes: en la mayoría de los casos se refiere a un árbol. En I Melajim 18:19, encontramos la expresión "profetas de la Asherá," en paralelo a la expresión "profetas de Baal”, y por lo tanto se concluye que Asherá es el nombre de una diosa, tal como Baal es el nombre de un dios. En otro lugar (II Melajim 23: 4) encontramos: "Entonces el rey ordenó que el sumo sacerdote Jilkiyahu y los sacerdotes de segundo orden y los guardianes del umbral, sacaran del templo de .A. todas las vasijas que se habían hecho para Baal, para la Asherá y para todo el ejército de los cielos, y los quemó fuera de Jerusalén…” de allí descubrimos que Asherá era el nombre de una diosa.

Podemos suponer que la función de la matzevá, un pilar o un monumento, en el culto cananeo deberían ser explicados de una manera similar. En dos lugares encontramos la expresión "matzevá del Baal" (II Melajim 3: 2 y 10:27). Parece, pues, que al igual que el árbol llamado Asherá expresó, en el culto idolátrico, la presencia de la diosa Asherá (posiblemente Ashtoret), la matzevá del Baal expresó la presencia del dios Baal.

De acuerdo con la lectura literal, las prohibiciones de asherá y matzevá no son prohibiciones debidas a la idolatría en sí, sino para evitar imitar las formas de las naciones.

Muchas veces, judíos piadosos creen que si imitan la forma de la adoración de las otras naciones, están haciendo algo correcto. Muchas veces, ni saben que son de otras creencias tan acostumbrados están de ver su presencia ante sus ojos sin que nadie les observe.

Esta es precisamente la dirección del pensamiento que la Torá quiere evitar. Estos objetos y este punto de vista son lo que aparecen entre los que “Dios odia”.

“Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que .A. habló con vosotros de en medio del fuego; Para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra”, (Devarim 4:15-16)

Por lo tanto, se nos prohíbe erigir objetos, porque la importancia de la concepción abstracta e indefinida de Dios no permite ningún tipo de compromiso en esta materia.

Si bien durante el período de los patriarcas Abraham, Itzjak y Yaakov, erigir una matzevá era un acto apreciado a Dios (como se evidencia por la matzevá de Iaacov en Bet El), más tarde se convirtió en algo execrable. Al explicar esto, adoptaremos un principio establecido por Rav S. R. Hirsch (Bereshit 28:18) y por el Rav A. I. Kuk (Iguerot 3:10, # 746), que consideran que existe una diferencia entre el culto de Dios durante el período de los patriarcas y su culto por sus descendientes. El papel de los Patriarcas fue dar a conocer el nombre de Dios en el mundo, y para enfatizar su presencia se permitió la utilización de objetos que lo representaban simbólicamente. En una etapa posterior, después de que el Nombre de Dios llegó a ser conocido en el mundo, se hizo importante que específicamente la dimensión abstracta del Dios de Israel sea destacada, y por lo tanto, se prohibió usar la Asherá y la matzevá.

En contraste con la matzevá, no encontramos ninguna evidencia de que los Patriarcas plantaron una Asherá. Pero ya que la Torá yuxtapone estos dos fenómenos. Debemos tener en cuenta lo que se nos dice de Abraham: "Y plantó un árbol (‘eshel’) en Beer Sheva, y llamó allí en el Nombre del Señor, el Dios eterno" (Bereshit 21:33). El significado literal del texto parece indicar una conexión entre el árbol y el llamamiento en nombre de Dios. Por tanto, es probable que la plantación del árbol estuviera destinada a indicar la santidad del lugar, como una expresión de la presencia de Dios (Entre los sabios hay quienes sostienen que Abraham se equivocó con esa plantación).

Volvamos ahora a nuestra pregunta original. ¿Por qué la Torá localiza los versos que tratan de la asherá, matzevá y el animal con imperfecciones -, así como la legislación relativa a la idolatría - entre las dos secciones que se ocupan de la ley y los tribunales legales?
En relación con el idólatra, la respuesta parece simple: la Torá desea ilustrar el papel del juez en su tarea más importante – la obliteración de la idolatría, y poner de relieve la forma cómo condenarla: "La persona morirá en la palabra de dos o tres testigos; no morirá en la palabra de un solo testigo”. El apoyo a este punto de vista puede encontrarse en el hecho de que ningún verso similar se encuentra en las otras tres secciones en el capítulo 13 que tienen que ver con las leyes de instigadores y seguidores en los caminos de la idolatría.

Lo de las tres prohibiciones que parecen fuera de lugar. Lo que es común a la Asherá, matzevá y el animal defectuoso es el altar. Un asherá no se puede sembrar, ni erigir una matzevá, junto al altar, y no se va a ofrecer sobre él un animal con imperfecciones. La Torá yuxtapone las leyes de la corte a las leyes del altar, lo que indica que ambos tienen una sola fuente.


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