Faustino Vilabrille

Qué razón tenías María

06.12.16 | 21:24. Archivado en Homilías

"Muchas personas tienen con frecuencia bastante religión para sentirse enemigos de los que tienen otra,y muy pocas veces tienen la necesaria para amarse los unos a los otros". Jonathan Swift

Gracias, María, por ser como fuiste, pobre entre los pobres.

A María de Nazaret la hemos mitificado y encumbrado tanto que hemos perdido la noción y el contenido de lo que realmente fue su vida y su mensaje. Es necesario recuperarlos porque son plenamente válidos para la realidad de nuestro tiempo.

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Gracias, amigo, hermano y compañero

18.07.16 | 10:49. Archivado en Homilías

El pasado día 15 de julio hemos celebrado el paso de esta orilla de la vida, a la otra orilla de la vida del querido amigo, hermano y compañero Laureano López que fue durante muchos años párroco de San Melchor del Cerillero (Gijón), al que le hemos dedicado, al final del funeral, estas palabras:

Al terminar la celebración contigo de esta Eucaristía, queremos dedicarte en nombre de todos unas palabras de gratitud y afecto por tantos años que has estado con nosotros en san Melchor del Cerillero, por haber compartido contigo una misma fe en el mensaje liberador de Jesús de Nazaret:

-Durante muchos años has servido a la parroquia de san Melchor, has atendido, escuchado, animado y celebrado la Eucaristía y los Sacramentos para muchas personas, hasta que el implacable Parkinson te fue lentamente cortando el paso.

Pero te llevamos especialmente en la mente y en el corazón por tu cercanía y acogida, sobre todo hacia los más necesitados:

-como hiciste, hace ya años, acogiendo en un piso a niños especialmente necesitados, cumpliendo así el mensaje de Jesús: “quien recibe a un niño, a mi me recibe”

-como hiciste, acogiendo en tu casa a una familia inmigrante, fiel a la recomendación de del gran profeta Isaías: “parte tu pan con el hambriento y a los pobres sin techo recibe en tu casa”.

-como hiciste, acompañando y animando durante años al grupo de Caritas de la parroquia, identificando el compromiso con los necesitados con el propio Jesucristo: “tuve hambre y me disteis de comer, estuve desnudo y me vestisteis...”

-como hiciste, dando cabida en la parroquia a la Comunidad de Base de la Calzada, que junto con la del Bibio y con el recordado Manuel Hevia Carriles, siempre se distinguieron por su especial sensibilidad y compromiso con los sectores más vulnerables de la sociedad, y por una fe renovada, fiel y coherente con el Evangelio.

-como hiciste, cuando en varias ocasiones te planteamos ir a América para apoyar algunos proyectos de cooperación con Comunidades Indígenas de Guatemala, siempre me contestabas: “eso es lo primero que hay que hacer”, y como al volver querías presentar a la Comunidad lo que se había desarrollado.

Por todo ello, amigo Laureano, hoy no nos hemos reunido aquí para celebrar tu muerte, sino tu vida y vida verdadera para siempre, en la plenitud de Dios, porque, como ya nos decía el gran Pitágoras hace ya muchos siglos, todo lo que empieza no termina nunca, es para siempre; y por tanto, ya con el y Maestro de vida Jesús de Nazaret, sabemos muy bien que la vida empieza pero no termina nunca, que la muerte no rompe la vida, que la vida es para siempre, que la vida es una sola, que tan solo cambia, que tiene dos orillas, una orilla de este lado de la vida de aquí, y otra orilla del otro lado de la vida de allí.

Simplemente lo que tu ya has hecho es pasar de esta orilla a la otro orilla para encontrarte con la grandeza y la plenitud de Dios. Un día esperamos celebrar contigo ese mismo encuentro, junto con todos los demás seres humanos y con toda la creación, porque como nos enseño muy bien Jesucristo, el gran profeta del Reino de Dios: “Dios es un Dios de vivos, no de muertos, porque para El todos están vivos”. Todo esto es lo que acabamos de celebrar, por lo que tu ausencia momentánea ya se está volviendo esperanza de plenitud de vida para todos los seres humanos y para toda la creación, por la cual seguiremos luchando, siguiendo tu testimonio, especialmente para los empobrecidos y maltratados de este mundo.

Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino


La vida empieza pero no termina nunca

30.10.14 | 16:44. Archivado en Homilías

“Nada perece en el Universo: cuanto en él acontece no pasa de meras transformaciones”: Pitágoras.

La vida se nos da y la merecemos dándola: Rabindranath Tagore

Este mes de noviembre no deberíamos recordarlo como el mes de los difuntos, sino como el mes de los vivos de verdad porque la vida empieza, pero no termina nunca. Simplemente cambia la forma de vivirla. Nada desaparece, nada vuelve a la nada.

La idea de inmortalidad y el ansia de vivir para siempre, atraviesa toda la historia de la humanidad. Responde a la aspiración más profunda de todo ser vivo, y más aun de los que son víctimas de la desgracia, del sufrimiento de la impotencia, de las injusticias..., y los males de este mundo.

La idea de inmortalidad y de vida después de esta vida atraviesa toda la Biblia, y en Jesucristo adquiere su máxima concreción, manifestándola en dos dimensiones:

Inmanente, o compromiso con la vida en este mundo, para que todo ser humano pueda vivir y vivir dignamente. Toda la tarea concreta del día a día de Jesús fue mejorar las condiciones de vida de todas las personas que encontraba o acudían a El, curando enfermos, consolando a tristes, defendiendo a débiles, alimentando a hambrientos, liberando de ataduras a oprimidos por la religión o el poder. El mismo dice por qué y para qué lo hace: “Yo he venido para que todos tengan vida y la tengan en abundancia", (Juan 10,10)

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¿Difuntos?

30.10.12 | 11:10. Archivado en Homilías

1.-Todo lo que vive quiere vivir:

El día de todos los santos multitud de personas se acercan a los cementerios a llevar flores, lo que puede significar que seguimos recordando y queriendo a quienes han partido de este mundo, o que tenemos fe en la vida más allá de esta vida, o las dos cosas.

Personalmente pienso que solo tiene verdadero valor creer que hay vida más allá de la vida. Si no es así, lo demás no pasa de ser un rito para consuelo de ingenuos.

Por experiencia y los conocimientos más elementales de la física, sabemos que todo se transforma, pero nada desaparece. Todo está, de la forma que sea, en algún sitio. También tenemos muy claro que todo lo que vive quiere vivir, y mientras tiene capacidad para hacerlo quiere vivir. En el fondo siempre buscamos lo que nos parece que es lo mejor para nosotros, aunque sea buscando la muerte por el suicidio, consciente o inconscientemente.

2.-¿Es justo que queden muertos para siempre los que injustamente murieron?

Hay un hecho evidente: millones de seres vivos, incluido el hombre, murieron a lo largo de la historia de la humanidad y mueren hoy a diario de forma terriblemente injusta a causa de las injusticias, del hambre, las guerras, el odio, la violencia, la opresión, el mal trato, las torturas, la insolidaridad de unos seres humanos contra otros, los incendios, la violación de toda clase de derechos. Quemando un pequeño bosque destruimos más información genética que cabe en el ordenador o la biblioteca más grande del mundo. ¿Es justo que todos esos seres humanos y toda esa vida queden muertos para siempre? ¿Es justo que quede tanta injusticia por reparar? ¿No hace falta algo o alguien capaz de resarcir de tanto dolor y sufrimiento? Todo esto pide a gritos una respuesta.

3.-La respuesta de Jesús:

Supongamos que lleguemos a construir un mundo feliz, incluso hasta erradicar toda muerte prematura. Muy bien. Pero, ¿qué hacer con los que quedaron muertos para siempre? Ante esto nos vemos totalmente impotentes, incapaces, sin respuesta que ofrecerles. A este dramático problema, solo se enfrentó Jesucristo, con una respuesta, no solo inmanente proponiendo un proyecto de vida y salvación para este mundo (cosa que hicieron también en gran medida otros grandes hombres), sino también trascendente (esto es lo más original de Jesús), vinculando la lucha por la vida en este mundo con la vida para siempre, o vida eterna: “vine para que todos tengan vida, y vida en abundancia”, “quien cree en mi no morirá para siempre”.

4.-¿Qué es creer en Jesús?:

Pero, ¿qué es creer en Jesús? No es solo aceptar que es verdadero lo que El nos dijo, sino vivir lo que El practicó y enseñó. Por tanto, creer es ser justos, es amarnos, es hacernos felices, es ayudarnos, es apoyarnos, es respetarnos, es ser fieles, es ser nobles, es ser honrados, es ser solidarios, es luchar por ser iguales, es vivir y dar vida a todos y a todo. Quien lo practica está creyendo. Quien está creyendo de esta manera vivirá para siempre, pues dice Jesús: “en verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna”. Por tanto creer es mucho más que ir a misa o comulgar, o asistir a un funeral o aniversario, o llevar unas flores, o hacer una visita al cementerio. Se puede hacer todo eso y ser ateo, porque "la fe sin obras está muerta".

5.-¿Donde están los genocidas, criminales y perversos?:

Los difuntos ya no están en nuestras manos. Están todos en las manos de Dios, seguro que sí. Pero, ¿y los que fueron unos criminales, perversos, genocidas, crueles hasta el mayor sadismo? Pues también están en las manos de Dios. ¿Están en la vida eterna?

Tienen que acabar estando en ella, pues no vinieron a este mundo por su propia voluntad. ¿Cómo se las arregla Dios para darles la vida eterna? Eso es cosa de El, El sabrá como hacerlo, pues para eso es Dios. Juzgar ahí ya no es competencia nuestra. Competencia nuestra es juzgar aquí en este mundo. ¿Cómo? Obrando la justicia, el amor, la fraternidad, la unidad, la solidaridad, la vida, la esperanza, la unidad, la colaboración, la igualdad, la comprensión, el perdón y la a paz: esto es creer. Eso es lo que nos piden los hermanos que están en la otra orilla de la vida que hagamos los que aun estamos en la orilla de esta vida. Al final tiene que haber plenitud para todos y para todo.

6.-¿A qué vamos a funerales y velatorios?:

Por tanto, aunque tengamos pena por los que marchan, no vayamos a funerales y velatorios a llorar la muerte, sino a celebrar la vida, el triunfo, la felicidad. Hagamos las celebraciones en la iglesia con vestiduras blancas, símbolo de triunfo como las de Jesús en la cumbre del Tabor, o las del ángel de Dios, blancas como el resplandor de la nieve, anunciando su resurrección. No vayamos a la iglesia o al cementerio a llorar aunque lloremos. Vayamos a dar gracias, por la vida del hermano vivo para siempre. Vayamos a perdonarle y pedirle perdón si nos quedó algún resentimiento. Vayamos a rectificar lo que sabemos que estamos haciendo mal. Vayamos a comprometernos a ser mejores, amando más, siendo más justos, más hermanos, más amigos, más conciliadores y reconciliadores, más solidarios con los empobrecidos, más amables, más serviciales, más honrados, más generosos, más austeros en nuestras vidas para que haya lo suficiente para todos. Este es el mejor camino para una vida feliz para este mundo y para la vida eterna.

Un cordial abrazo a tod@s.-Faustino


Comentario Evangelio 22 de enero de 2012

24.01.12 | 11:11. Archivado en Homilías, Iglesia, Comentarios al Evangelio

MARCOS 1,14 a 20

"Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el Reino de Dios, convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y esta­ban echando el copo en el lago. Jesús les dijo; "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguie­ron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su her­mano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcha­ron con él".

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Domingo, 22 de julio

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