Faustino Vilabrille

La salud, ¿un negocio de las multinacionales farmacéuticas?

13.07.18 | 10:12. Archivado en Sociedad

La salud es uno de los dones más preciados de este mundo: los ciudadanos necesitamos que todas las instituciones sanitarias, públicas y privadas, nos ofrezcan la máxima confianza y seguridad de que tenemos confiada nuestra salud a las mejores manos

La Biblia: “Antes de hablar aprende, y antes de la enfermedad cuídate. Con los remedios el médico da la salud y calma el dolor; el farmacéutico hace sus mezclas, para que la criatura de Dios no perezca. Llama al médico, porque el Señor lo creó y no lo alejes de ti, pues te es necesario. Logra acertar porque él oró al Señor para que lo dirigiera en procurar el alivio y la salud para prolongar la vida del enfermo" (Eclesiástico cap. 38).
Fuentes de información: nuevatribuna.es; No, gracias; STATISTA (2018). ctxt.es; el diario.es; Discovery Salud; Medicamentos que matan y crimen organizado (Edi. Lince); Arsenal terapéutico; Evaluate, etc. etc.

Falta claridad:Hace unos días saltó a los medios de comunicación la noticia procedente de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que un medicamento, llamado Valsartán para tratar la tensión arterial y fabricado en China, estaba contaminado con un producto potencialmente cancerígeno ( "N-Nitrosodimetilamina (NDMA)", una impureza que podría producir cáncer, según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aparte de que el título de este escrito, sea bastante sensacionalista para reclamar nuestra atención sobre un grave e importante problema, lo cierto es que en el proceloso mar de los medicamentos, hay bastantes cosas que no están nada claras y huelen bastante a contaminación, a veces química, pero también de inmoralidad y corrupción.
A Jesús de Nazaret le bastaba que la gente tuviese fe verdadera en si misma (“tu fe te ha salvado”) para sanar de sus enfermedades, pero hoy la cosa es mucho más incierta y no sabemos muy bien en manos de quien estamos, ciertamente no en las de Jesucristo, porque el mundo del medicamento está bastante lleno de cosas poco claras y sospechosas, que es para desconfiar a veces, y no poco, de las multinacionales farmacéuticas.
Los intereses económicos y corporativos de algunas multinacionales están tan presentes y tan faltos de ética y honestidad, incluso a veces por encima del bien y la salud del enfermo, que llevan a sospechar y desconfiar de ellas e incluso de algún profesional que nos prescribe sus medicamentos.

No es fácil adentrarse en este mundo del medicamento porque todo es impreciso: los aspectos técnicos, los datos estadísticos, la información tan insegura que dan, y sobre todo la que dejan de dar, las cifras económicas astronómicas que manejan, las mismas enfermedades que a veces ya no sabes si son reales o inventadas, las sanciones tan enormes a las que son castigadas por diferentes fraudes, etc.
Veamos:
La globalización le ha permitido a las Multinacionales farmacéuticas maximizar sus beneficios ya que compran las materias primas en los países donde son más baratas (países en vías de desarrollo), instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países donde la población tiene mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados. Desde hace unos años a esta parte vemos proliferar cada vez la propaganda de medicamentos en la TV, como si el medicamento fuera un artículo más de consumo como un detergente o una lavadora, lo cual envilece el rigor y la consideración que debe tener un producto directamente relacionado con la enfermedad y la salud.
Son uno de los sectores económicos más importantes del mundo. El mercado farmacéutico está casi a nivel de las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones. Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancia.
El sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento y se caracteriza por una competencia oligopólica en la que 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. Un reducido grupo de países (Estados Unidos, Unión Europea y Japón) dominan la casi totalidad de la producción, investigación y comercialización de los fármacos en el mundo. Los precios que fijan son muy elevados, lo que los hace inaccesibles a una gran parte de la población mundial, mientras que algunos de sus productos dañan la salud de los enfermos.
Investigación y holigopolio: El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial (cáncer, artrosis, diabetes, trastornos de lípidos, hipertensión, etc).
Su poder oligopólico está poniendo en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos y el acceso a los medicamentos a gran parte de la población; han generado graves problemas de salud (Talidomida), han creado situaciones de alarma social para vender sus productos (Tamiflú contra la Gripe A) y han promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud a personas.
De las 10 más grandes Multinacionales Farmaceuricas, 5 tienen su sede en Estados Unidos (50%), 2 en Suiza (20%), otras 2 en el Reino Unido (20%), y 1 en Francia (1%), aunque también hay empresas japonesas, europeas y nórdicas con importantes niveles de ganancias. Algunas informaciones dan un reparto ligeramente diferente.

Un mercado ingente:
El mercado farmacéutico mundial se estimó en 1,11 billones de dólares en 2017 y se prevé que alcance los 1,43 billones de dólares en 2020. En 2017 las 15 principales compañías farmacéuticas mundiales generaron ventas por valor de 568.617 millones de dólares, lo que representa el 51% de la cuota de mercado mundial. La factura farmacéutica PÚBLICA en España superó los 10.000 millones de euros en 2017 y el pago de esta factura la realizan fundamentalmente las administraciones sanitarias, a través de la financiación de los hospitales, públicos y concertados, y mediante el pago a las oficinas de farmacia. Pero el mercado farmacéutico total en España se encuentra en los 18.902 millones de euros (F: Redacción Médica).

Los márgenes de ganancias
de estas industrias son muy importantes alcanzando a veces entre el 70 y el 90%, con una tasa de ganancias del 20%, superando ampliamente el 15,8% de los bancos comerciales.

Las 10 más importantes:

Nombre Ventas en 2017 Ganancias en
en millones de $ millones de $ Nacionalidad:
PFIZER.....52824..................47,4............EE.UU.
ROCHE......39494..................37,5............SUIZA
SANOFI.....35850..................38,3............FRANCIA
MERCK......35151..................41,4............EE.UU.
JOHNSON....33464..................23,5............E.UU.
NOVARTIS...32562..................45,4............SUIZA
GILEAD.....29953..................11,7............EE.UU.
ABBVIE.....25638..................34..............G.BRETAÑA
GLASO S.K..23002..................28,4............G.BRETAÑA
AMGEN......22991................................. EE.UU.

El tratamiento más caro: El tratamiento (Sovaldi) de la Hepatitis C se ha convertido en su origen en uno de los tratamientos más caros de los historia, costando una pasilla 1000 veces más que producirla. Gilead, su productora, llegó a cobrar hasta 78.000 € por un tratamiento de 12 semanas. La Universidad de Liverpool demostró que el costo por pastilla era tan solo de 0,90 €. Para muchos enfermos de algunos países de ingresos medios, los acuerdos de licencia voluntaria restrictiva de Gilead siguen dejando el tratamiento fuera del alcance de los ciudadanos y sus Gobiernos. (Ver Médicos sin Fronteras 27/03/2017) Algunas farmacéuticas a la hora de hacer investigaciones sobre la cura de nuevas enfermedades prefieren hacer investigaciones sobre enfermedades más rentables que solo favorecen a una minoría que es la población con más poder económico y no se preocupan por hallar curas para aquellas que padecen los más pobres. Estas industrias se preocupan más por su rentabilidad que por ayudar a la sociedad.

Nueva Tribuna publicaba el 19 de agosto de 2017 un escrito de la Federación de Asociaciones para Defensa de la Sanidad Pública, que entre otras cosas dice:

“El mercado farmacéutico supera las ganancias por ventas de armas o las telecomunicaciones.
La globalización les ha permitido maximizar sus beneficios ya que compran las materias primas en los países donde son más baratas (países en vías de desarrollo), instalan sus fábricas en donde las condiciones laborales son más ventajosas y venden sus productos fundamentalmente en los países donde la población tiene mayor poder adquisitivo y los servicios de salud están más desarrollados.
Por cada dólar invertido en fabricar un medicamento se obtienen mil de ganancias, gracias a que si alguien necesita una medicina y dispone de recursos la compra.
El sector farmacéutico se encuentra en continuo crecimiento y se caracteriza por una competencia oligopólica en la que 25 empresas controlan cerca del 50% del mercado mundial. La capacidad competitiva se basa en la investigación y desarrollo (I +D), en la apropiación de las ganancias mediante el sistema de patentes y en el control de las cadenas de comercialización de los medicamentos.

Estas empresas buscan conseguir fabulosas ganancias, recurriendo a estrategias muchas veces cuestionables que gracias a su poder suelen gozar de una gran impunidad, aplastando a competidores menores y presionando a los gobiernos. Los precios que fijan son muy elevados lo que los hacen inaccesibles a una gran parte de la población mundial, mientras que algunos de sus productos dañan la salud de los enfermos.

Entre las principales estrategias utilizadas hoy por la industria farmacéutica para obtener sus ganancias mil millonarias cabría destacar:

Realizan una gran presión propagandística de los medicamentos que fabrican, aunque no sean útiles y puedan ser nocivos para la salud.
Explotan al máximo los medicamentos en forma de monopolio y en condiciones abusivas que no tienen en cuenta las necesidades objetivas de los enfermos ni su capacidad adquisitiva.
Reducen la investigación de las enfermedades que afectan principalmente a los países pobres, porque no son rentables, mientras se concentran en los problemas de las poblaciones con un alto poder adquisitivo, aun cuando no se trate de enfermedades (como la proliferación de “medicamentos” antienvejecimiento)
Fuerzan las legislaciones nacionales e internacionales para favorecer sus intereses, aunque sea a costa de la salud y la vida de millones de personas.
La colaboración de las multinacionales farmacéuticas con la industria química, las universidades, y su apuesta en el I+D han ayudado al crecimiento económico y al desarrollo de la ciencia y la tecnología. Pero su poder oligopólico está poniendo en riesgo la sostenibilidad de los sistemas sanitarios públicos y el acceso a los medicamentos a gran parte de la población, y han generado graves problemas de salud (Talidomida), han creado situaciones de alarma social para vender sus productos (Tamiflú contra la Gripe A) y han promovido la corrupción (sobornos a médicos y políticos) o dañado a la salud.

Algunas estrategias de la industria farmacéutica para incrementar sus ganancias

Para alcanzar y mantener estos enormes beneficios (a expensas de los servicios sanitarios públicos), recurren en muchos casos a colocar en puestos políticos y gubernamentales a personas afines a sus intereses o a directivos de sus empresas.

Patentes comerciales
: Una estrategia que incrementó el poder político y económico de las grandes compañías farmacéuticas estadounidenses fue la ley de extensión de patentes (Ley Hatch-Waxman) aprobada por Reagan en 1984, (hasta esa fecha la política de patentes no afectaban a los medicamentos por considerarlos un bien necesario). Esta medida se extendió posteriormente al resto del mundo gracias a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1994, que vela por que la globalización no afecte a los intereses del gran capital multinacional. Ahora el 60% de las patentes de medicamentos son de EE.UU., frente al 20% de la Unión Europea. Gracias a esto EE.UU. domina el mercado de los 50 medicamentos más vendidos.

Problemas asociados a las patentes de medicamentos:

Dificultan el acceso a la atención sanitaria y a la disponibilidad de medicamentos esenciales a gran parte de la población por su elevado coste que es fijado abusivamente por los laboratorios.
Favorecen los intereses industriales a expensas de la mayoría de la población. El caso del tratamiento de la Hepatitic C con Sovaldi a un precio brutal es un ejemplo paradigmático.
Imposibilitan una auténtica competencia.
Son injustas con los países subdesarrollados.

Costo de la Investigación: El principal argumento para mantener las patentes de los medicamentos esta en los gastos por investigar nuevos medicamentos, sin embargo la mayor parte del coste de la investigación de un nuevo fármaco no recae sobre la industria ya que los gobiernos y los consumidores financian el 84% de la investigación, mientras que solo el 12% correspondería a los laboratorios farmacéuticos.

En realidad, el incremento de los costes no está relacionado con la fabricación de los medicamentos, ni tampoco con la inversión en investigación y desarrollo, sino en los gastos asociados a la comercialización y la promoción de sus productos. Mientras que la investigación y desarrollo de fármacos recibe en torno al 13% del prepuesto, los gastos de marketing suponen entre el 30-35%.
El 90% del presupuesto dedicado por las farmacéuticas para la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos está destinado a enfermedades que padecen un 10% de la población mundial (cáncer, artrosis, diabetes, trastornos de lípidos, hipertensión, etc).
Las claves de la actuación deberían ser:
1.-Modificar los criterios de la financiación pública y la fijación de precios, para que estos incluyan criterios que tenga en cuenta los costes reales de la investigación y producción. Existen algunos mecanismos que deben de plantearse como las subastas de medicamentos para abaratar los precios, revisiones de los precios abusivos, los precios por equivalentes terapéuticos, los contratos de riesgos compartidos e incluso la denuncia de las patentes cuando las empresas quieran imponer precios abusivos e irracionales valiéndose de su situación de monopolio.

2.-Garantizar el abastecimiento de los medicamentos eficaces, evitando los que se producen por intereses económicos de las empresas farmacéuticas, para ello es importante contar con una empresa pública farmacéutica que pueda asegurar la fabricación de los medicamentos necesarios.

3.-Fomentar el uso racional del medicamento para lo que es precisa la creación de agencias de evaluación y una muy activa política sobre los prescriptores de formación y evaluación independiente de la industria, de utilización de la medicina basada en la evidencia y de prevención del uso inapropiado de los mismos.

4.-Complementario a lo anterior es el control estricto del marketing y la información realizada por la industria y su financiación de eventos “científicos”.

5.-Desarrollar la investigación pública tanto para orientarla hacia los principales problemas de salud como para desarrollar patentes públicas que permitan escapar de la asfixia económica de las patentes privadas.

6.-Eliminar los copagos del RDL 16/2012 para acabar con las barreras económicas para el acceso de medicamentos necesarios. (Nota personal: el actual Gobierno ya lo está planteando).

Algunas de estas medidas son fáciles de implementar y otras tienen una eficacia más a medio plazo, pero lo que es evidente es que hay que plantarle cara a la industria farmacéutica y anteponer el derecho a la salud a los desproporcionados beneficios empresariales.
Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública”
ALGUNAS SANCIONES A LAS MULTINACIONALES FARMACEUTICAS:
Pfizer acepta un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por una sanción de 2.300 millones de dólares en 2009.
Novartis llega a un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por valor de 423 millones de dólares en 2010.
Sanofi-Aventis, acusada de fraude, accede a pagar más de 95 millones de dólares en 2009.
GlaxoSmithKline paga una sanción de 3.000 millones de dólares en 2011.
AstraZeneca Novartis desembolsa 520 millones de dólares en 2010 por las acusaciones de fraude.
Johnson & Johnson, multado con 1.100 millones de dólares en 2012.
Eli Lilly, condenada a pagar más de 1.400 millones de dólares por marketing ilegal en 2009.
Merck, condenada a pagar 670 millones de dólares por fraude a Medicaid en 2007
Abbott, condenada a pagar 1.500 millones de dólares por fraude a Medicaid en 2012.

Aparte de estas grandes sanciones hay otras muchas de menor cuantía, así como otros fraudes tendentes a aumentar las ventas, consistentes en acortar la fecha de caducidad, o poner límites muy estrictos a determinadas patologías, como en la diabetes, el colesterol, la tensión arterial…, pues cuanto más se reduzca el límite superior primero se considerará enfermedad y primero habrá que medicarse, y…más ventas.

Sobre la estrategia comercial de las Multinacionales Farmacéuticas puede leerse el libro: Medicamentos que matan y crimen organizado (Edit. Lince);

Afortunadamente las legislaciones nacionales e internacionales en los países desarrollados son cada vez más rigurosas con las multinacionales farmacéuticas en defensa de los pacientes, pero lamentablemente en el Tercer Mundo aun falta mucho camino por recorrer.

El Servicio Público de Sanidad es de máxima importancia para la gran mayoría de la población. Sin ella nos sería imposible el acceso a una sanidad de calidad. Por tanto debemos defenderlo incondicional y absolutamente y dar todo nuestro apoyo a todas las organizaciones que luchan sinceramente por este objetivo, y no solo por nosotros, sino también por todos los seres vivos que nos sirven de sustento, cuya buena salud sin duda también condiciona la nuestra.

En las fuentes de documentación que damos al principio hay mucha más información sobre este importante tema, que podemos consultar.

Un cordial abrazo a tod@s y a todo aquello que sostiene nuestra vida en este mundo (animales, peces, aves, árboles, plantas: dañarlos o hacerles sufrir sin necesidad es una manifiesta inmoralidad…).-Faustino


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