Faustino Vilabrille

¿Qué comeré mañana?

27.07.18 | 09:29. Archivado en Comentarios al Evangelio

Esta pregunta se la hacen todos los días 793 millones de personas.

Se la hizo Jesús cerca del lago de Galilea (Ver Juan 6,1-15) al ver la multitud hambrienta que lo seguía. ¿Nos la hacemos hoy nosotros ante tantos millones de personas que pasan hambre a diario?

Producimos el doble de la comida necesaria para alimentar a la toda población mundial y, sin embargo, 793 millones de personas pasan hambre, lo que equivale a todos los habitantes de América Latina, y a más del doble de la Zona Euro.

Toda esa gente no come lo suficiente, pese a que es un derecho humano. Y por eso esos millones de personas tienen problemas de desarrollo, sufren enfermedades, sobreviven en lugar de vivir, o mueren prematuramente por causas directa o indirectamente relacionadas con la falta de comida.

Tan solo con los alimentos que se pierden en América Latina y África por falta de medios para conservarlos podrían comer 600 millones de personas.

El problema no es producir más, sino incluso producir mucho menos, porque esa superproducción explota y esquilma la tierra, aumenta la contaminación, genera innumerables residuos, etc. El problema es que esa cantidad tan grande de comida no llega los estómagos que pasan hambre, ni llega en cantidad suficiente, inocua y nutritiva, pues fallan las tres cosas. Es increíble que aun haya tantos millones de personas que tengan que preguntarse cada día: ¿qué comeré mañana?

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No al Festival Aéreo de Gijón

23.07.18 | 08:42. Archivado en Opinión

Una vez más, NO al festival aéreo de Gijón
Desde hace 13 años, el Ayuntamiento de Gijón organiza este lamentable espectáculo, para el que este año parece ser que aporta 70.000 €, sin contar otros gastos de seguridad, organización, etc., justo sobre la playa de san Lorenzo, en la que este año la gente rehúsa bañarse por su suciedad y contaminación. Por cierto que el Ayuntamiento no informa en detalle del costo de tanto festival. Mejor empleaba ese dinero en erradicar las causas de esa contaminación de la playa y otras necesidades mucho más perentorias que tiene la ciudad.
Las guerras y todo lo que conduce a ellas es totalmente contrario a la dignidad humana e indigno de personas mínimamente civilizadas. Por eso nos da pena de los miles de personas que acuden a presenciar semejante y penosa exhibición que llena la ciudad de enorme ruido que hasta espanta a las pacíficas gaviotas y palomas. Toda persona con un mínimo de conciencia crítica y sentido de responsabilidad humana y no digamos cristiana no debería acudir nunca a semejantes espectáculos bélicos, y además rechazarlos de forma militante y comprometida. Por tanto, esos miles de personas, ¿qué…?

Los gastos militares son de los más grandes de la humanidad (más de 1,76 billones europeos de euros, según el Centro de Estudios de Estocolmo), que empleados para educación, sanidad, erradicación del hambre, investigación para la paz y la igualdad y el equilibrio entre los pueblos, serían el mejor fundamento y garantía de una verdadera paz mundial.

Pero la guerra es un negocio, en el que también participa España, como todo lo que arrastra el sistema neoliberal de mercado capitalista, con los EE.UU. a la cabeza, cuyo deshumanizado Presidente, que obligó a separar a los niños de sus padres emigrantes, quiere que los países europeos aun aporten más dinero para gastos militares.
Apostemos, pues, por la paz fruto de la justicia, la igualdad y la fraternidad entre los pueblos
, y no fruto del miedo y de la guerra. Una paz para todos los hombres y la Madre Tierra.
Un cordial y sincero abrazo a to@s, también a los que fueron a ver el “festival” para que no vuelvan, a las gaviotas, a las palomas y a toda la Creación. Y que el Ayuntamiento de Gijón asimile este mensaje.-Faustino
faustino.vilabrille@gmail.com


La salud, ¿un negocio de las multinacionales farmacéuticas?

13.07.18 | 10:12. Archivado en Sociedad

La salud es uno de los dones más preciados de este mundo: los ciudadanos necesitamos que todas las instituciones sanitarias, públicas y privadas, nos ofrezcan la máxima confianza y seguridad de que tenemos confiada nuestra salud a las mejores manos

La Biblia: “Antes de hablar aprende, y antes de la enfermedad cuídate. Con los remedios el médico da la salud y calma el dolor; el farmacéutico hace sus mezclas, para que la criatura de Dios no perezca. Llama al médico, porque el Señor lo creó y no lo alejes de ti, pues te es necesario. Logra acertar porque él oró al Señor para que lo dirigiera en procurar el alivio y la salud para prolongar la vida del enfermo" (Eclesiástico cap. 38).
Fuentes de información: nuevatribuna.es; No, gracias; STATISTA (2018). ctxt.es; el diario.es; Discovery Salud; Medicamentos que matan y crimen organizado (Edi. Lince); Arsenal terapéutico; Evaluate, etc. etc.

Falta claridad:Hace unos días saltó a los medios de comunicación la noticia procedente de la OMS (Organización Mundial de la Salud), que un medicamento, llamado Valsartán para tratar la tensión arterial y fabricado en China, estaba contaminado con un producto potencialmente cancerígeno ( "N-Nitrosodimetilamina (NDMA)", una impureza que podría producir cáncer, según la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Aparte de que el título de este escrito, sea bastante sensacionalista para reclamar nuestra atención sobre un grave e importante problema, lo cierto es que en el proceloso mar de los medicamentos, hay bastantes cosas que no están nada claras y huelen bastante a contaminación, a veces química, pero también de inmoralidad y corrupción.
A Jesús de Nazaret le bastaba que la gente tuviese fe verdadera en si misma (“tu fe te ha salvado”) para sanar de sus enfermedades, pero hoy la cosa es mucho más incierta y no sabemos muy bien en manos de quien estamos, ciertamente no en las de Jesucristo, porque el mundo del medicamento está bastante lleno de cosas poco claras y sospechosas, que es para desconfiar a veces, y no poco, de las multinacionales farmacéuticas.
Los intereses económicos y corporativos de algunas multinacionales están tan presentes y tan faltos de ética y honestidad, incluso a veces por encima del bien y la salud del enfermo, que llevan a sospechar y desconfiar de ellas e incluso de algún profesional que nos prescribe sus medicamentos.

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Profetas

03.07.18 | 16:29. Archivado en Comentarios al Evangelio

Querid@s amig@s colaboradores cooperantes en la lucha por un mundo mejor

Jesús se presentó en su pueblo, donde había sido carpintero, como uno más, sin mitra, sin báculo, sin pectoral, sin traje llamativo…
Marcos 6,1-6:
Fue Jesús a o su tierra en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que le oía se preguntaba asombrada: "¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros aquí?". Y desconfiaban de él. Jesús les decía: "No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa". No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe".
1.-Juzgar por apariencias:
Jesús se siente despreciado en su tierra y entre los de su propia familia, porque lo ven como uno más. Cuántas veces vemos a personas que parecen ser una de tantas sin más, y luego al tratarlas de cerca descubrimos en ellas grandes valores. Muchas veces juzgamos por apariencias, y estas con frecuencia engañan. Si Jesús se presentara ante la gente de su pueblo con mitra, báculo, cruz pectoral, dando un anillo a besar, traje llamativo, etc., anunciando antes su visita, seguro que acudiría mucha gente a recibirlo. ¡Cuántas falsedades y maldades se esconden a veces debajo de esas apariencias, como la horrible pederastia, o la ambición de influencia y poder!
Jesús había sido sencillamente un carpintero, y posiblemente un esclavo muy pobre pues “no tenía donde reclinar la cabeza”, y por eso aquellos vecinos suyos no le dan aprecio. Lo juzgan por las apariencias y no por lo que es. Pesan más en ellos sus prejuicios que los signos que están viendo en Jesús. Eso los conduce a no aceptar los grandes valores que hay en El, a pesar de lo que están viendo; y acaban desconfiando de El. ¡Qué fácil es juzgar por las apariencias y por eso mismo qué fácil es equivocarse!

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