Faustino Vilabrille

Las lepras de nuestro tiempo y sus causas

07.10.16 | 12:33. Archivado en Comentarios al Evangelio

Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes en la lucha por un mundo mejor

Absolutamente nada es castigo de Dios

Lucas 17,11-19
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros. Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes. Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?, los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe ha salvado".

La Lepra: Aún hoy hay 115 países donde la lepra no ha sido erradicada, a pesar de que es fácil de curar, y detectada a tiempo no deja secuelas, pero aun se producen más de 200.000 nuevos casos cada año, sobre todo en regiones de países pobres, como la India o Brasil. La lepra es una enfermedad muy cruel porque empieza a afectar a las zonas frías: cartílagos, nariz, orejas, y se manifiesta mucho de cara al exterior, con diversas deformaciones. El enfermo está consciente y tiene los órganos vitales bien, pero se siente muy mal, tanto física como moralmente, y más aun las mujeres, pues la exclusión social mata tanto o más que la propia enfermedad.
La OMS proporciona tratamiento gratuito a todos los enfermos de los países que reconocen tener la enfermedad, pero algunos no lo hacen por cuestión de imagen, por lo que hay bastantes más de los que recogen las estadísticas.

Esa no fue la actitud de Jesús. En su tiempo la letra era considerada castigo de Dios. Pero nada es castigo de Dios: Jesús lo deja claro curando a los diez. Ninguna enfermedad es castigo de Dios. Si así fuera Jesús no curaría, como curaba, a toda clase de enfermos. Jesús es la humanización de Dios, para liberar de todo sufrimiento, de todo mal, de toda esclavitud. Donde hay liberación ahí está Dios, donde hay opresión falta Dios. Amenazar con el castigo de Dios, como se hizo tantas y tantas veces, incluso con los niños, es vilipendiar, distorsionar e injuriar el nombre de Dios. Toda religión que no es liberadora es falsa.

Los ritos:
De los diez leprosos curados por Jesús, nueve se marcharon corriendo al templo a cumplir con los ritos que mandaba la religión. Solo uno, extranjero, que nada sabe de aquellos ritos, vuelve a hacer lo más lógico y normal, darle gracias a Jesús porque le devolvió la salud. Los ritos por los ritos son una trampa.

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