Faustino Vilabrille

Situación sociopolítica de Guatemala

13.03.15 | 16:03. Archivado en Sociedad

Querid@s amig@s colaboradores y cooperantes:

Llevamos ya varios años yendo a Guatemala con diferentes proyectos. La acogida, amabilidad y colaboración de aquellas gentes, sobre todo indígenas, nos cautiva y seduce a todos, pero por eso mismo nos duele muy profundamente la situación del país. Ofrecemos una síntesis de lo que hemos visto, leído y oído en el reciente viaje:

CRISIS POLÍTICA:
El país vive en una profunda crisis política, porque hay un verdadero saqueo de la cosa pública porque el Estado es cada vez más débil y está a merced de las multinacionales y muchas de sus instituciones copadas o controladas por el estamento militar, y al servicio de aquellas, incluida también la policía nacional, aquel y esta surgidas del pueblo pero vueltas en contra del pueblo. Se pueden ver fotografías y conflictos a cada nada donde los militares y la policía hacen huir a la gente y abren paso a las máquinas de las multinacionales que les quitan por nada las tierras a los indígenas. Tienen más poder los poderes fácticos que el Estado.

No hay representatividad política, aunque Guatemala sea legalmente una República. No hay ideologías definidas y los políticos se mueven de un partido a otro como veletas: solo interesa ser elegido, pero no importa por quien. Lo importante es situarse, y por eso mismo, aunque hay un parlamento, nadie cree en él. Hay un sistema de partidos políticos, que son muchos y sin definición ideológica, sin programa, sin base social, casi todos escorados a la derecha o ultraderecha, muy corruptos, que lo único que buscan es ser elegidos. En la última legislatura, de 158 parlamentarios que forman el parlamento nacional, más de 90 cambiaron de bancada. Solo legislan para la élite dominante. La corrupción es total, se puede estar imputado por ella, pero no importa en absoluto para poder presentarse a las elecciones siguientes, como está pasando en un Ayuntamiento que conocemos. La corrupción es tal que la construcción de una escuela contratada en 175.000 quetzales (unos 17500 €) puede acabar costando 370.000 (unos 37000 €), más del doble. ¿Hay algo de esto en España?

Casi podemos decir que Guatemala es un Estado fallido. Más aún, cada vez se parece más a un narcoestado, donde la droga se mueve y transita con impunidad e incluso se cultiva porque resulta más rentable dedicar las fincas a producir amapola y marihuana que maíz. Es más, el gobierno actual que preside Otto Pérez Molina, ex militar, está barajando la posibilidad de legalizar su producción bajo el eufemismo de decir que es con fines medicinales. Para los miles de campesinos pobres de Guatemala, especialmente en San Marcos y en la frontera con México, el cultivo de la droga se ha convertido en un producto sumamente lucrativo a partir de los enormes mercados encabezados por Estados Unidos, país que consume cada año entre 150 y 160 toneladas de cocaína, según informa la Oficina de Fiscalización de Estupefacientes de Naciones Unidas. La extrema debilidad del Estado de Guatemala hace que las mafias de narcotraficantes, más potentes económicamente que el propio Estado, hagan de este país el centro de sus operaciones, y el citado presidente asuma que la lucha contra el narcotráfico es una guerra perdida, pero perdida ¿queriendo o sin querer?

CRISIS SOCIAL:
La desigualdad social está creciendo a nivel global en el mundo, pero más en los países empobrecidos. El 85 % de los guatemaltecos son pobres y la mitad de estos extremadamente pobres. Hablando de esto con un taxista, por dos veces asaltado, una el mismo día en que tuvimos esta conversación, decía: "la gente pasa hambre, no tiene que comer, un padre de familia que ve a sus hijos morir de hambre y no tiene nada que darles, tiene que robar". Por eso la delincuencia, cada vez más radical y cruel, está en aumento. Desde el día 13 de enero en que llegamos a Guatemala hasta el día 10 de febrero, hubo 488 muertos, víctimas de asaltos, incluidos también niños: una media de 18 al día, incluidas dos mujeres diarias. La gente tiene miedo. Hay gran inseguridad ciudadana. Los movimientos ciudadanos son débiles, dispersos y reprimidos. Se criminalizan las protestas sociales: hay personas condenadas a 42, 30 ó 28 años de cárcel por este motivo. No nos asombremos demasiado porque en España también hay intentos que van en esa dirección, como la Ley de Seguridad Ciudadana (Ley Mordaza), aprobada hoy mismo en el Senado solo por el PP.

Acaso el condenar a personas así tan drásticamente ¿no es un intento de convertirlas en chivos expiatorios de un sistema de vida neoliberal que condena a los pobres y protege a los ricos, para que nadie se mueva y los deje en paz? La mayoría de los delitos que recogen los Códigos Penales neoliberales tienen especialmente en su punto de mira a las personas más pobres: delitos contra la propiedad o el tráfico de drogas, delitos por los que más personas están en las cárceles. En una que conocemos un poco más, así es. Recientemente el Presidente del Tribunal Supremo dijo que la actual ley procesal «está pensada para el robagallinas, no para el gran defraudador».

CRISIS ECONOMICA:

El control de la economía guatemalteca está en manos privadas, lo que sucede cada vez más en los países neoliberales, un sistema corrompido y corruptor por naturaleza, basado en la asimetría en todos los niveles. Ejemplos bien claros tenemos en España: Bankia, Gurtel, Eres de Andalucía, el “venerable” de Cataluña y los suyos, el sindicalista asturiano, o el escándalo de gastar medio millón de € para acondicionar la residencia de un cardenal; y otros muchos casos más; con la crisis, creciendo el 17 % las fortunas de los ricos y deterioro y empobrecimiento progresivo de los obreros y de los más pobres. Pero en Guatemala el problema es mucho más grave y asimétrico, con las grandes riquezas del país en manos de multinacionales extractivas (minerales) y energéticas (hidráulica) norteamericanas, europeas y japonesas. Y por el contrario, un salario social de unos 160 €, que en la práctica se queda en la mitad, 65 a 80 € mensuales.

A esto hay que añadir la crisis fiscal del Estado, intencionadamente provocada y forzada, sobre todo por las compañías extranjeras que amenazan, como por ejemplo las maquilas o Montana Explotadora, con marcharse del país si les exigen un mínimo impuesto, o asegurar a sus trabajadores. A esto hay que añadir un sistema de recaudación muy deficiente y corrupto. Y no solo esto: tanto las industrias hidráulicas, como sobre todo las extractivas, causan mucho daño a las Comunidades Indígenas, que se ven obligadas a abandonar sus tierras o a sufrir un deterioro medioambiental muy grave, incluidas intoxicaciones del agua, del aire y de las tierras de cultivo.

El sistema bancario no es uniforme. El precio del dinero puede llegar al 22 %. Hay cosas incomprensibles, como que el Estado, lejos de recaudar por el petróleo, llegue a pagar a las petroleras para que lo exploten.

OTRAS VARIABLES:

El poder judicial está sometido al poder político, y más del 90 % de los crímenes quedan sin esclarecer..

No importa cuidar la gobernabilidad del país, ni la opinión pública, sino la opinión publicada. No hay más opinión pública que la pagada, que responde a los intereses de quien la paga. Una empresa minera, la San Rafael, ha invertido en enero pasado 2,4 millones de quetzales en publicidad (unos 260.000 euros). No hay medios de información pública, todos son privados.

La violencia: En Guatemala se calculan 1.700.000 armas en circulación, siendo 400.000 las registradas por civiles, 200.000 por instituciones del Estado, y 1.100.000 no registradas

El 82,58 % de los homicidios en 2014 fueron por armas de fuego; en ese mismo año se produjeron una media de 17.3 homicidios por día. Dos mujeres son asesinadas cada día por ser mujeres, por ser indígenas, por ser jóvenes y ser pobres. Todos estos datos son solo aproximados porque hace 14 años que no se hizo un censo en el país y los datos que da el gobierno no son fiables. San Juan Sacatepequez está militarizado, donde están destacados 1000 militares permanentemente.

Hay intentos legislativos para ampliar las penas para niños y adolescentes. El discurso del gobierno es que a más detenidos, más cárcel y más seguridad. Por cualquier calle de la capital por donde camines, en casi todos los establecimientos abiertos al público ves uno o más guardias de seguridad. Lo mismo en camiones de reparto, bancos, etc. , y los domicilios particulares protegidos con concertinas, incluso a veces electrificadas. Un camión de reparto de bebidas llegó a la Comunidad donde estábamos y de él se bajaron dos guardias de seguridad con sus respectivas armas, uno viajaba entre la mercancía y otro en la cabina. Al primero le preguntamos que cómo llevaba el ejercicio de esa profesión. Contestó literalmente: “nosotros somos como serpientes, si no nos molestan, no picamos”.

Esta lamentable situación de Guatemala se repite, por desgracia, con variables poco diferentes, en casi todas las naciones de Centroamérica. ¿Hay potencias interesadas en que así sea? Sin duda las hay, y están al Norte.

Por todo ello nos duele profundamente la situación de Guatemala, un país con muchas posibilidades, pero lleno de sufrimiento, de incertidumbre, de hambre, de falta de esperanza.

Hemos asistido allí a diferentes Eucaristías, algunas a rebosar de gente, con mucha música, muchas velas, predicaciones larguísimas de casi una hora. Salvo una alusión del arzobispo de la capital a la situación política, no hemos oído una sola palabra alusiva a la lamentable situación del país, precisamente en unos días en que se recrudeció mucho la violencia en el país y era noticia de primera plana a todas horas en diarios y telediarios y se anunciaba al mismo tiempo la vuelta al país de un candidato a la presidencia del gobierno, Alfonso Portillo, condenado por blanqueo de dinero (2,5 millones de $) y dar muerte a balazos a dos jóvenes estudiantes desarmados. ¿Cómo se puede recibir con alborozo a semejante delincuente y disputarlo los diferentes partidos para llevarlo en sus listas?

El pueblo, a veces, tiene la desgracia de olvidar la historia, incluso reciente, como en este caso, sin darse cuenta de que el que la olvida está condenado a repetirla. ¿Pero por qué la olvida? ¿Es acaso víctima intencionada del olvido?

Si la realidad de los oprimidos, maltratados y abatidos del mundo
no llega a la mesa del altar, la misa podrá ser muy ritual, orquestada
y solemne, pero no será la Eucaristía de Jesucristo. Ver 1ª Corintios 11.20-21, y 1ª de Juan 4,20-21)

Mucho falta por hacer en este mundo, que tal vez está así no a causa de los malos, sino de la indiferencia de los buenos.

Un cordial saludo a tod@s.-Faustino

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Comentarios
  • Comentario por Pepico 14.03.15 | 02:45

    Muchas gracias por artículos como este. Deseamos conocer la realidad de estos países centroamericanos.

    Por cierto, se dice que aproximadamente el 50% de los guatemaltecos se consideran evangélicos. ¿No aportan estas iglesias alguna solución a los problemas económicos, de seguridad, etc.?

Martes, 19 de septiembre

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