Figuras en la roca andina
16.11.06 @ 23:37:11. Archivado en Sobre la autora
Uno de los espectáculos grandiosos que ofrece Argentina es el del agua, en sus diferentes estados y manifestaciones. Pero no es el único. La roca también proporciona alimento y goce a los ojos y a la fantasía.
Elegí una excursión por la Cordillera de los Andes. Avistar el Aconcagua de lejos es emocionante; más aún si se dispone de unos prismáticos, en cuyo caso, la montaña blanquiazul parece convertirse en un ser vivo ante los ojos del que mira.
La cordillera es a veces cruel, a veces fantasiosa, pero siempre impone. La roca, tal como sucede en Iguazú, también sabe sugerir formas familiares. A lo largo de la excursión, los guías señalan ciertos puntos de la montaña e invitan al turista a descubrir la silueta que traza la roca, en un juego proyectivo similar al test de Roschard. Y sí, la montaña es fecunda en caprichos y recorta contra el cielo un murciélago, una tortuga, la montura de un caballo...
-Tómense unos vasitos de buen vino –sugirió el conductor del autobús- y así ayudan un poco a la imaginación.
Más adelante, se divisa una forma en la roca que, a primera vista, parece una mujer tomando el sol de perfil. Se distingue su rostro, sus senos... Sin embargo, al mirar hacia abajo, uno descubre que se trata de un travesti: en el monte de Venus (que no debe de ser el monte de Venus, sino el monte de Vulcano) se vislumbra un sospechoso bulto. La mujer de roca tiene pene.
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María Arozamena
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