Cuestión de nómina
16.09.06 @ 12:18:41. Archivado en Sobre la autora
La vida está apretada en Argentina. No para el que trae euros en el bolsillo, para quien las cosas son bochornosamente fáciles. Allí, veinte euros duran más que sesenta euros en España. Pero para el argentino, que recibe su nómina en pesos, hay poco margen para dispendios.
Eso se percibe en los coches, mucho más antiguos, más desportillados, de lo que uno está acostumbrado a ver en las carreteras españolas. En la proliferación de locutorios y cibercafés: Internet ha calado lo suficiente para que la gente empiece a usar cuentas de correo, messenger y demás, pero no lo suficiente para que cada familia se compre un ordenador. Por otro lado, los afortunados que disponen de un ordenador en su domicilio suelen conectarse por vía telefónica. La banda ancha aún resulta muy cara, aunque está empezando a promocionarse. Quizás por eso algunos de los grandes servidores de correo, como hotmail, ofrecen cuentas de menor tamaño a los usuarios que se registran en el dominio com.ar, es decir, en el dominio argentino.
La situación se percibe también en los escaparates de las mejores zapaterías y perfumerías, con los cartelitos donde se indica el precio de los artículos: tanto para compras al contado, tanto al mes si se adquiere a plazos. O en la presencia en las calles de los cartoneros, personas que revuelven en la basura para separar piezas de cartón que luego revenden. O en las largas colas que se forman en la frontera de Argentina con Brasil: son brasileños que esperan lo que haga falta para llenar el depósito en Argentina, donde la gasolina está mucho más barata.
La rabia se percibe en casi todos los estamentos. Entre los profesores, que se ven obligados a trabajar en dos, tres, cuatro y hasta cinco centros diferentes si quieren vivir de su sueldo. Entre artistas ya contratados por prestigiosas instituciones del país, que sortean como pueden las gynkanas de los ensayos cotidianos y tratan de despistar el fantasma del despido por falta de fondos, que siempre está al acecho. Entre los jubilados, que cobran pensiones irrisorias. El día que abandoné Argentina, el principal titular del diario Clarín rezaba: Suben las pensiones a 470 pesos. O sea, 127 euros. A efectos de poder adquisitivo, 470 pesos en Argentina son similares a 470 euros aquí. La gente dice que no da ni para comprar remedios.
No es de extrañar, pues, la proliferación de la mendicidad y de la venta callejera.
P.D. Una de las cosas más bonitas de Internet es que todos podemos ser a la vez lectores y escritores. Dos lectores me han invitado a visitar sus propias blogs referentes a la temática argentina.
Alfredo Moles es un argentino que reside en España desde hace un tiempo, y desde aquí escribe sobre cuestiones de actualidad. Podéis visitar su blog en http://tribulacionesdeunsudaka.blogspot.com/.
Tomeu Ozonas es un periodista y fotógrafo español que vive en Argentina. En su blog podéis encontrar, además del relato de su viaje, una hermosa colección de fotos. Está en http://www.fotozonas.com/cronicasblog/
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María Arozamena
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