Dobles sentidos
08.09.06 @ 15:48:17. Archivado en Sobre la autora
Argentinos y españoles no compartimos el mismo código, ni tampoco hablamos el mismo idioma, al menos, no siempre.
La palabra Cabrales, en Argentina no evoca un derivado lácteo de aroma inconfundible y gusto exquisito (según algunos). “Cabrales es sinónimo de buen café”, oí en un anuncio. Otro término que puede inducir a error es paquete. En Argentina, no tiene nada que ver con tostón, muermo o bodrio: decir que tal persona va muy paquete significa que va muy elegante, incluso que es algo pija.
Mención aparte merece la palabra pija, uno de los amigos falsos más falsos de la historia de las lenguas. Los argentinos la utilizan como sinónimo coloquial de aquella parte de la anatomía que es exclusiva de los varones. Otra curiosidad es el uso de la palabra coger. Los argentinos nunca cogen el autobús, ni cogen tal calle a la izquierda, ni siquiera cogen el abrigo. Para ellos, coger está relacionado con el placer, con la pareja de uno y con la alcoba. Por eso les resulta tan gracioso que los españoles siempre estén cogiendo a todas horas.
Pero si hay que elegir una palabra argentina por antonomasia, forzosamente ha de ser boludo. O pelotudo, que viene a significar lo mismo. ¿El qué? Haré algo mejor que explicarlo; pondré un suculento ejemplo de uso.
Se trata de una conversación oída al azar en una plaza de la ciudad de Mendoza. Tres hombres jóvenes hablan de sus cosas. Uno de ellos tiene un amigo que está enfermo de SIDA. Después discurren sobre Buenos Aires. Al cabo de un rato, surge la cuestión de la emancipación de la mujer. Comentan el caso de unas conocidas, feministas recalcitrantes, que, al parecer, se ponen un poco pesadas con el tema; hablan demasiado a menudo de la valía de las mujeres, de que son iguales a los hombres en todo.
-El otro día fuimos a almorzar con ellas –explica-. Estuvimos en tal restaurante, pedimos a la carta, elegimos un buen vinito... A la hora de pedir la cuenta, yo les dije a ellas: “Bueno, ustedes que hablan tanto de la independencia de la mujer, no irán a hacerse las pelotudas justamente ahora, a la hora de pagar, ¿verdad?”. Y bueno, pusieron cara rara, pero sí, al final pagaron su parte.
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María Arozamena
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