11.10.07 @ 03:34:11. Archivado en Sociedad
Por primera vez condenan a un sacerdote católico por genocidio (en Argentina). Y muchos practicantes se sienten decepcionados. También tristeza y algo de impotencia, porque es un acontecimiento que los "enemigos" de la Iglesia siempre anhelaron, ahora podría llegar una avalancha de críticas contra los católicos. Esto es porque siempre la Iglesia ha mantenido una unidad en su discurso, basado en un juicio que comprende la perspectiva completa del asunto y no lo circunstancial. Una opinión que no se apoya en las emociones o en los deseos individuales, sino más bien en lo que le conviene a todos (el Bien y la Verdad) aunque esa opinión no satisfaga completamente a las partes.
Sería inútil buscar explicaciones para eludir este dolor. Hay que aceptarlo. Pero no por ello dejar de lado el sentido crítico por cómo se construye la noticia y a partir de ello, intentar comprender por qué muchas veces el periodismo se comporta de una manera "agresiva" (si se puede llamar así) a la sensibilidad de los católicos. Para ello sugiero analizar diez aspectos, ante una hipótesis de posibles escenarios que podrían causar un efecto perturbador e irritativo en el católico:
1) Aborto: ¿Se acabaron los argumentos para defender la vida desde la concepción?
No es raro imaginar que la condena a Von Wernich signifique que el aborto es legítimo, no porque lo sea en sí mismo, sino porque la Iglesia perdió la autoridad moral para justificar el rechazo a estas prácticas (así lo dio a entender hace poco Hebe de Bonafini -de Madres de Plaza de Mayo-, cuando criticó a la Iglesia porque "elude" lo que sucedió en los setenta y se dedica a decir mucho sobre el aborto). Quizás se puede deducir que quienes hoy se sienten alegres por la condena al cura (organizaciones de Derechos Humanos, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Página 12 e intelectuales de izquierda) no casualmente sean los que también apoyan el aborto, que por esas cosas de la noticia construida, queda la iglesia católica como la única que defiende no sólo la vida, sino también la unidad familiar.
En esta instancia, resulta constructivo interpretar este hecho complejo en varias partes, al menos, para intentar que el católico comprenda un poco el dolor que en estas horas siente.
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