La cultura de la muerte en la jerarquización de las noticias
08.10.07 @ 19:27:29. Archivado en Sociedad
“Un joven que esperaba el micro fue embestido por un taxista (mientras el primero intentaba subirse al colectivo). En Lavalle, arrollaron a un padre e hijo (él era policía, el niño tenía once años y un vehículo los atropelló y luego los arrastró unos treinta metros. En esa misma localidad, una adolescente de 18 años murió atropellada por un coche que había hecho la “U”. A su vez, en Las Heras, un camión aplastó a su niño (un Scannia manejado por el padre de la criatura, que al hacer marcha atrás no vio a su pequeño y lo mató”.
Esta noticia es del lunes 8 de octubre y salió publicado en la parte inferior de la portada de Uno Digital. En la parte superior, la noticia fue el triunfo de River sobre Boca y de Los Pumas ante Escocia, en los cuartos de finales del Mundial de Rugby Francia 2007, la derrota de la Lepra en Tucumán (Nacional B), el registro del ADN de 400 violadores y sus víctimas, y un motín en la cárcel de mujeres.
En la edición digital de Los Andes, la noticia apareció en el último lugar de la sección Policiales. En la portada, la única noticia policial fue que “violan caja fuerte en oficina céntrica de una bodega”.
El Sol Diario directamente no le dio lugar a esta noticia. Como una estrategia para ver si existía una reacción de los lectores, dejé un comentario bajo el seudónimo de Clonaldo. Ese comentario fue borrado.
Mdz sólo dice que murieron tres. Les faltaron dos más. Y ocupa el lugar 15 del ranking de noticias.
El diario Jornada, nada, como lo indican las últimas cuatro letras de su marca.
¿Por qué?
Es una buena pregunta y me animo a responderla sobre la base de tres hipótesis: la falta de periodismo de investigación, la cultura de la muerte en la sociedad moderna y la ausencia de culpables políticos para este tipo de hechos.
La cultura de la muerte no es un tema aún instalado en los medios. Ni tampoco en todos los ámbitos de la sociedad. Solamente la Iglesia es la única que responde a este tema, tanto en las misas como en el periodismo católico. En la calle se traduce en una conducta que –bajo la excusa del “estoy apurado y trabajo mucho”- hace que la gente deje de lado el Bien Común por el bien personal, hasta el punto de llegar a matar. Además, hay pequeñas conductas vinculadas con esto, que tienen que ver con la falta de responsabilidad en cosas que no son noticias periodísticas, como el constante abandono de animales (que en ciudades de Brasil, como Curitiba, están prohibido) y la decena de perros atropellados que un percibe en las autopistas cuando sale a recorrer las mismas. También, en el desprecio a los ancianos cuando padecen largas colas en las oficinas públicas o de obras sociales.
La ausencia de periodismo de investigación sobre este tema tiene que ver con la tercera hipótesis, que es la ausencia de impacto político. ¿Por qué? Porque dedicarle tiempo a la investigación para un medio cuesta muchas horas de trabajo para su empleado. Entonces lo mejor es que esa tarea se haga siempre y cuando persigan un objetivo de impacto político, porque es la única manera de que la noticia “venda un poco” y además, genere revuelo en el ambiente. Es muy difícil encontrar un trabajo de investigación cuyo resultado final no aparezca una empresa o agrupación política o religiosa desprestigiada.
En los tiempos en que participaba en las reuniones de blanco y de tapa de Los Andes, siempre se habló de política o de cuestiones con impacto político. La idea de mejorar la sociedad jamás fue tratada. Y tras años de una audiencia acostumbrada a la falta de autocrítica, es normal que la gente se hace la idea de que “echando a esta persona o haciéndole un juicio” se soluciona el problema. Pero ¿qué pasa cuando es la misma gente la culpable?
No, mejor no perdamos lectores, se dirá más de un jefe de noticias. Mejor no mirarse en el espejo y que las arrugas de mi conciencia “las arregle otro” o, en el último de los casos, “la culpa la tuvo Menem”, que se retiró del poder hace ocho años, pero sigue teniendo la culpa de todo en Argentina.
Concretamente, si en la sección Policiales de Los Andes, la noticia de los cinco atropellados por automóviles ocupa el último lugar, se podría interpretar lisa y literalmente que a nadie le interesa la muerte de la gente, salvo si es un dirigente gremial o piquetero, porque esa es la verdad.
Y a la vez, se detecta el punto más grave: la pérdida de la capacidad para jerarquizar noticia, es decir, para determinar cuál es la noticia más importante. Si el valor de cinco vidas es menos importante que el valor de un dinero robado, entonces se podría decir que el dinero es más importante que la vida de cinco ciudadanos común y corrientes.
¿No es así en la vida real?
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Mario Guillermo Simonovich
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