La Cruz...? Pongamosla en su sitio
12.09.08 @ 18:08:05. Archivado en Buenas Noticias
La cruz ......... “ en su sitio” Exaltación del Amor
Celebramos los cristianos una fiesta que parece no encajar en la sociedad en que vivimos, del bienestar, del tener, por encima del ser, con la filosofía de “ a vivir que son dos días”,de despistar con el signo de la Cruz, generando controversias inútiles, de querer quitarla del centro de la vida cristiana, donde debe estar.En el corazón de cada hombre, en cada hogar, en toda institución que desea y busca descubrir el Amor, la entrega,la solidaridad,.....a un " hombre" de Paz.
Además, hablar de sacrificio, de pobreza, de humildad, de sufrimiento de los crucificados, de la solidaridad, va en contra de nuestra “ buena vida” del sentir del ambiente, de las crisis que viven tantas familias, hipotecadas hasta las orejas, de los que nos conformamos con vivir en la mediocridad, en el individualismo y consumismo.
Sin embargo,cuando un creyente mira al Crucificado y penetra con los ojos de la fe en el misterio que se encierra en la Cruz, sólo descubre amor inmenso, ternura insondable de Dios que ha querido compartir nuestra vida y nuestra muerte hasta el extremo. Lo dice el evangelio de Juan de manera admirable: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su único Hijo para que todo el crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna». La Cruz nos revela el amor increíble de Dios. Ya nada ni nadie nos podrán separar de él.
“Si Dios sufre en la cruz, no es porque ama el sufrimiento sino porque no lo quiere para ninguno de nosotros. Si muere en la cruz, no es porque menosprecia la felicidad, sino porque la quiere y la busca para todos, sobre todo para los más olvidados y humillados. Si Dios agoniza en la cruz, no es porque desprecia la vida, sino porque la ama tanto que sólo busca que todos la disfruten un día en plenitud.
Por eso, la Cruz de Cristo la entienden mejor que nadie los crucificados: los que sufren impotentes la humillación, el desprecio y la injusticia, o los que viven necesitados de amor, alegría y vida. Ellos celebrarán hoy la Exaltación de la Cruz no como una fiesta de dolor y muerte, sino como un misterio de amor y vida.
¿A qué nos podríamos agarrar si Dios fuera simplemente un ser poderoso y satisfecho, muy parecido a los poderosos de la tierra, sólo que más fuerte que ellos? ¿Quién nos podría consolar, si no supiéramos que Dios está sufriendo con las víctimas y en las víctimas? ¿Cómo no vamos a exaltar la cruz de Jesús si en ella está Dios sufriendo con nosotros y por nosotros? “ (Pagola.)
Es imposible apelar a Dios y a la alianza, obtener el perdón de los propios pecados, cuando uno mismo no es capaz de perdonarse a sí mismo y a los demás.
Valorar todo lo que nos ocurre, todo lo que tenemos que hacer, es un principio que conlleva, sin duda, innumerables exigencias, pero que establece un clima de libertad que ninguna legislación moral contra la vida y a favor de la muerte puede crear.
«La deuda que Dios perdona a los que invocan su misericordia es una deuda imposible de valorar y de saldar. Entonces, ¿cómo es posible mostrarse duro y despiadado con los otros, que nos deben tan poco, y decir: “Perdona nuestras ofensas”?»
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