Hay que seguir sembrando con generosidad
12.07.08 @ 19:01:04. Archivado en Buenas Noticias
Da tristeza ver a nuestros hermanos de África venir en pateras , mezclados vivos, muertos y expirando. El hambre,la violencia, la realidad que viven, les hace arriesgar la vida de esa manera. Se siembran “ muerte” violencia,asesinatos en serie de inocentes, y ahora que se preparen los “ abuelos” y los que están delicados de salud, Hay que quitar todo lo que nos estorbe. Todo aquello que nos suponga sacrificio, entrega, dedicación, Amor del Bueno.
Nos tiramos piedras unos a otros, cargando este mundo, nuestros ambientes, familias y vida de Piedras, para que no pueda nacer la Vida, el amor, la fidelidad, la solidaridad.
Hay que seguir sembrando al estilo de Jesús. Con generosidad, con sacrificio, con amor, con compasión y comprensión, con humildad. En cada ser humano existe un “ pedazo” de Dios. Hay que quitar las piedras que no nos dejan ser más humanos, más fraternos, más hermanos.
Hay que vivir sembrando. Hay algunos que ante las dificultades de los tiempos presentes se echan atrás, pierden el sentido de su existencia, se dejan arrebatar por el miedo y la inhibición en la práctica del bien. La liturgia de este día nos invita más bien a lo contrario: a confiar en la eficacia de la palabra.
Espontáneamente viene a nuestra mente la exhortación del apóstol de las gentes: Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, amenaza, exhorta con toda paciencia y doctrina. 2 Tm 4,2. Proclama la Palabra, sé un buen sembrador, no te reserves tiempo ni energías. En tu esfuerzo de hoy está tu esperanza del mañana. En tu lucha cotidiana, está el descanso de una vida eterna con Dios y una fecundidad espiritual que supera con mucho las cualidades mismas del terreno. Insiste a tiempo y destiempo, es decir, siembra a manos llenas. Ten confianza en la semilla, prepara el terreno, aprovecha el día, porque la vida es corta y la eternidad ya ha comenzado.
Ninguno de los sacerdotes prisioneros en Dachau durante el último conflicto mundial imaginó ni siquiera de lejos que su testimonio de vida, de amor a la eucaristía, de caridad cristiana, vencería el odio del adversario, rompería las alambradas de espinas y los campos de concentración y daría frutos en cientos de sacerdotes que vienen detrás iluminados por su fidelidad y testimonio. La semilla había caído en el surco y empezaba a fructificar.
Dios sigue sembrando en Jesús, y en ti, la posibilidad de Dar frutos.
Solo, tal vez no puedas, unido a otros en solidaridad, en “ búsqueda” de la verdad, de la Vida y del amor, se puedan ir dando los frutos que necesitamos para hacer que este mundo sea más respirable, fraterno y Justo para todos.
Comentarios:
Aún no hay Comentarios para este post...
Se muestran únicamente los últimos 40 comentarios de cada post.
Los comentarios para este post están cerrados.
autor
Contacto


