Vivir en Cristo, con El y por El presupone no prescindir de la cultura en que nos movemos, del mundo en que nos ha tocado vivir. La fe se hace vida cuando se encarna en el momento histórico que nos toca vivir. Cada uno de nosotros tiene su momento histórico, somos llamados a dar testimonio de lo que creemos.
¿Cómo transmitir la fe y la esperanza?
¿Cómo ser "verdaderos"?
"En ocasiones se confunde el transmitir la Fe con la intolerancia en todas sus facetas. Y en estos momentos ya no podemos admitir que la Fe presuponga enfrentarse a lo humano como realidades contrapuestas. Cristo, Jesús el Hijo de Dios se encarna, se hace uno de nosotros.
Cuanto mas presente se hace Dios en el hombre, tanto más afirmado sientge éste su ser, y cuánto ma se entrega el ser humano a Dios, con tanta más hondura se recibe a sí mismo y tanto más humano es. Todo en la vida, vivido hondamente, puede llevar a Dios.
Esta experiencia honda de lo humano con relación a lo divino contribuiría a romper la imagen que tiene la gente de que la Iglesia es, anta todo, una moral; y no tanto un lugar en que poder encontrar esa experiencia mística de la que hablamos: un lugar donde se respire esperanza y no condena: un espacio de pertenencia en igualdad, y no un lugar en el que te sientas sometido, donde unos son los que saben, pueden u ordenan, y otros sólo obedecen; un lugar donde las mujeres se sientan y sepan con los mismos derechos y deberes reconocidos, y no relegadas al papel de segundonas. Hay que recuperar la dignidad que trajo Jesús para todos y todas, la dignidad de ser hijas e hijos de Dios con la misión de anunciar el evangelio." Mª José Cancelo, Revista Sal Terrae, Junio 2008
Texto y foto: Virtudes Parra, carmelita descalza
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Por supuesto, la Fe se encarna en un tiempo, en una época, pero lo importante no es la época sino la Fe. Las costumbres y aditamentos de la época se pierden o cambian con el tiempo, la Fe es la misma siempre porque está arraigada en el Evangelio y en la Tradición.
La Fe no se encarna en el momento histórico, sino en las personas que viven ese momento histórico, creo yo.
La Fe no es mi Fe, sino que mi Fe lo es en tanto en cuanto que coincide con la Fe de la Iglesia.
¿Como ser verdaderos?.Siendo auténticos; lo cual parece sencillo pero entraña dificultad.La autenticidad es la unicidad del yo en la mente con el propio comportamiento externo.Todo lo demás es duplicidad , cierta anarquía y un estado insincero y falto de verdad.
Ser auténtico es ser lo que se es y también, no ser lo que no se es.Hay fuerzas negativas siempre intentando falsear nuestra actitud.Se debe tener un plan de vida predeterminado que nos ayude a vencerlas. Primero la fe en Cristo resucitado fundamento de nuestro existir.Segundo plan de vida: 1º.- Vivir en religión. 2º.- Apartado de los deseos mundanos. 3º.- Con sobriedad.
4º.- Con honradez.Está tomado de San Pablo y es con el que yo lucho en el mundo para intentar ser verdadero.
Cordiales saludos a todas las Carmelitas
descalzas de Altea.(Y algo de oración).
Los comentarios deben ser pertinentes. Respete el tema planteado en el artículo o aquellos otros que surjan de forma natural en el curso del debate
El reto consiste en vivir la experiencia mística en lo ordinario de este mundo...abrir el corazón para que Dios derrame su Ser en nuestra oquedad...romper esos esquemas trasnochados que relacionan vida espiritual con "vida fuera de este mundo" -¡la Biblia está llena de hombres y mujeres que experimentaron la Presencia en medio de su devenir frágil y pecador! Dios nos ama tal y como somos, y como dice el Génesis: "vió todo lo que había hecho y era muy bueno...". Sólo nuestra incapacidad secular para separar lo profano de lo sagrado ha desterrado a Dios de nuestra vida y de este mundo...si le abrimos la puerta y entra a cenar con nosotros/as en medio de nuestras vidas...todo lo transformará en Su Hermosura...nuestra vida normal y secular la transfigurará sin "desencarnarnos" de nuestro siglo y sin despreciar nuestra condición de hombres y mujeres plenos.
Jesús, en su vida terrena, se preocupó por las necesidades de las personas, las materiales y espirituales, de mujeres y hombres, de judios y gentiles.
Curó enfermedades del cuerpo y del alma, dió de comer a los hambrientos y al final se entregó él mismo.
La Buena Noticia la transmitió de forma que la pudieran entender aquellos judios dedicados a la agricultura, a la ganaderia y a la pesca.
Gracias por este blog, hermana Virtudes.
Martes, 29 de mayo
Pedro Tarquis
Juan Fernandez Krohn
Manuel Mandianes
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Desiderio Parrilla Martínez
Asoc. Humanismo sin Credos
Josemari Lorenzo Amelibia
Francisco Margallo
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