Aquesta eterna fonte

Jesucristo. Santa Teresa de Jesús

24.03.08 | 08:19. Archivado en Teresa de Jesús, Santa, Vida
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"Estando un día en oración, quiso el Señor mostrarme solas las manos con tan grandísima hermosura que no lo podría yo encarecer. Hízome gran temor, porque cualquier novedad me le hace grande en los principios, de cualquiera merced sobrenatural que el Señor me haga. Desde a pocos días, vi también aquel divino rostro, que del todo me parece me dejó absorta.

No podía yo entender por qué el Señor se mostraba así poco a poco, pues después me había de hacer merced de que yo le viese todo, hasta después que he entendido que me iba su Majestad llevando conforme a mi flaqueza natural. Sea bendito por siempre, porque tanta gloria junta, tan bajo y ruin sujeto no la pudiera sufrir; y como quien esto sabía, iba el piadoso Señor disponiendo.
Parecerá a vuestra merced que no era menester mucho esfuerzo para ver unas manos y rostro tan hermoso. Sonlo tanto los cuerpos glorificados, que la gloria que traen consigo ver cosa tan sobrenatural hermosa, desatina; y así me hacía tanto temor, que toda me turbaba y alborotaba, aunque después quedaba con certidumbre y seguridad y con tales efectos que presto se perdía el temor.
Un día de san Pablo, estando en misa, se me representó toda esta Humanidad sacratísima como se pinta resucitado con tanta hermosura y majestad.
Sólo digo que, cuando otra cosa no hubiese para deleitar la vista en el cielo sino la gran hermosura de los cuerpos glorificados, es grandísima gloria, en especial ver la Humanidad de Jesucristo Señor nuestro, aun acá que se muestra su Majestad, conforme a lo que puede sufrir nuestra miseria; ¿qué será adonde del todo se goza tal bien?.

No es resplandor que deslumbre, sino una blancura suave y el esplandor infuso, que da deleite grandísimo a la vista y no la cansa, ni la claridad que se ve para ver esta hermosura tan divina. Es una luz tan diferente de la de acá, que parece una cosa tan deslustrada la claridad del sol que vemos en comparación de aquella claridad y luz que se representa a la vista, que no se querrían abrir los ojos después . Es como ver un agua muy clara que corre sobre cristal y reverbera en ello el sol, a una muy turbia y con gran nublado y corre por encima de la tierra; no porque se representa sol, ni la luz es como la del sol; parece, en fin, luz natural y estotra cosa artificial. Es luz que no tiene noche, sino que, como siempre es luz, no la turba nada. En fin, es de suerte que, por gran entendimiento que una persona tuviese, en todos los días de su vida podría imaginar cómo es. Y pónela Dios delante tan presto, que aún no hubiera lugar para abrir los ojos si fuera menester abrirlos; mas no hace más estar abiertos que cerrados, cuando el Señor quiere, que, aunque no queramos, se ve."

(Santa Teresa de Jesús, Vida 28,1-3.5)

2 comentarios


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Comentarios
  • Comentario por vox 24.03.08 | 14:24

    ¡Un verdadero deleite leer a nuestra Santa!
    Entre rectificaciones y aclaraciones, consigue hacernos sonreir, para al final, dejarnos con el corazón en un puño, ahíto de deseo por ver, como ella, esa Humanidad Resucitada.
    Dichosa ella... que pudo deleitarse viendo lo que los demás sólo creemos.
    Aunque esta sea la "ultima Bienaventuranza": ¡Dichosos los que crean sin haber visto! (que proclamó el Resucitado a Tomás)

  • Comentario por Nicolás de la Carrera [Blogger] 24.03.08 | 08:42

    Oír hablar de experiencias místicas con la naturalidad que lo hace la Doctora de Ávila, impresiona. Nosotros a la tele, a los espectáculos, a las revistas del corazón. Ella, a descubrir a Dios en lo íntimo, a trascender... Me recuerda la bonita imagen de Jesús a la Sábana Santa de Turín. Felices Pascuas, Virtudes...

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