Mi interlocutor -menorquín- me mira fijamente y espeta:
-Vamos a retroceder 30 años.
Se refiere al deterioro económico, a la parálisis productiva, al desasosiego social.
-Muchos niños lo comprobarán en las próximas Navidades cuando tan sólo reciban un solo regalo.
Son aseveraciones que me han dado que pensar. Asistimos a una involución. El tiempo pone a cada cual en su sitio. Y en lo que a nosotros concierne, vivíamos por encima de nuestras posibilidades.
El despertar está siendo duro pero mucho me temo que las cosas van a ser peor de lo que la mayoría imagina. Desde luego, nuestras autoridades no detallan el calado de la que está cayendo. Se sienten obligados a emitir confianza o, cuanto menos, a encubrir la realidad lacerante.
Cada día hago el recuento de los mendigos que encuentro por la calle. Hoy ya fueron seis. Y mi estadística va in crescendo.
¿Hasta dónde y hasta cuándo llegará este nuestro retroceso?
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez