-No es fogueo. Es fuego real.
Mi interlocutor me lo acaba de describir de una manera muy expresiva. Vivimos una situación de caída de un sistema pero no nos lo acabamos de creer del todo. Lo confundimos con el fuego de fogueo de las películas.
Pero es real. Fuego real. Silban las balas. Esto se hunde. Tenemos que reinventarnos.
Creo que fue en 1968 la primera vez que vi una pistola en funcionamiento. Un policía disparó al aire frente a unos jóvenes barbudos que acaban de lanzar ladrillos contra los ventanales del Instituto de Estudios Norteamericanos, en la Vía Augusta de Barcelona junto a la calle Aribau.
Como por ensalmo apareció don Florencio Caballero, el director de mi instituto, el Menéndez y Pelayo, y ordenó cerrar las puertas. El rostro congestionado por la tensión, sus ademanes eran espasmódicos.
Era fuego real. Y hasta que no pasan un tiempo no te das cuenta.
Algo así no está pasando. Se rompe a pedazos un sistema. La nave hace aguas. Pero no nos lo creemos del todo.
Como la orquesta del "Titanic". Nos empecinamos en tocar una última pieza para no ver las vías de agua bajo nuestros pies. Para no afrontar la gran incertidumbre: ¿qué saldrá de todo esto?
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez