Me ha atraído la portada del diario EL PAIS de hoy: habla de la joven generación de pre-parados, los veinteañeros mejor formados en la historia de España y que en cambio arrostran un feo escenario: condenados al paro o a subtrabajos durante una década.
¿Una "generación perdida"? Así lo vaticinan algunos sociólogos. Me parece una predicción terrible, intolerable.
Un 40% de nuestros jóvenes veinteañeros están en paro, el doble que el promedio europeo.
Es una realidad lacerante. En la década de los 20 a los 30 años las personas conforman su futuro profesional. Por muchos cambios y reorientaciones posteriores que pueda haber, es una década crucial para arraigar en el aparato productivo, generar relaciones y vivir con ilusión una carrera profesional.
Todo esto parece negado de antemano por la virulencia de una crisis que pronto llegará a su cuarto año y que -a pesar de la recuperación que pueda haber en el futuro-deja como estela unos cuantos años negros de propina.
¿Una generación perdida? Esta sí es una cuestión de Estado. Un tema prioritario para la agenda de los grandes temas.
Nos va en ello el futuro: el de los propios jóvenes, el de los padres que les damos este modelo periclitado como legado...y -por qué no decirlo- la financiación de nuestras pensiones que en buena lógica debieran dimanar de los excedentes de renta de nuestros sucesores.
¿Cómo reencajar todas estas piezas? Gran tema para los próximos tiempos.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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