Se ha desatado una ola de críticas sobre los errores de Pep Guardiola a la hora de fichar. El caso Ibraimovic espolea estos comentarios. Pero bien es cierto que llueve sobre mojado: la acumulación de errores se paga y aunque los frutos del entrenador azulgrana son soberbios las cifras de los fichajes revelan desatino y ,por encima de todo, despilfarro de recursos. Es el punto flaco de la gestión de Guardiola en los dos últimos años.
En mi libro "El Método Guardiola" dedico en especial un capítulo a los supuestos defectos del entrenador. Me costó encontrarlos. Pero entiendo que una inadecuada ponderación de los fichajes de fuera es uno de ellos. Lo cual me resulta paradójico.
Me resulta paradójico porque una manera inadecuada de fichar va contra el sentido común, la austeridad y la ejemplaridad, valores que rezuma el entrenador azulgrana. Y, por otro lado, Pep acredita una magnífica capacidad para detectar el talento de los jóvenes canteranos, a los que promueve con gran tino. Pedro y Sergio Busquets son dos claros ejemplos.
No es Pep Guardiola persona que haga las cosas a la ligera. Sin embargo, hay que convenir que los fichajes de Ibraimovic y Chigrinski (ya devuelto este jugador a su equipo de origen) eran opciones de alto riesgo por lo cuantioso de las operaciones.
Saber fichar, sin embargo, no es sencillo. A toro pasado es fácil decantarse por lo bueno y decir pestes de lo malo. Pero hay que estar allí y tomar decisiones rápidas inmerso en un escenario de altas presiones.
Lo que si revelan tales movimientos de fichas es una elevada capacidad de asunción de riesgos. No sólo dentro del campo. También fuera de él.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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