Sandro Rosell invita al palco al ex presidente Laporta. Hay que quedar bien.
La afición del Barcelona homenajea a su ex jugador Ronaldiño. Hay que quedar bien.
Y no me parece mal positivar la historia, focalizar en el lado bueno de las cosas. Pero no en cambio falsear los hechos.
Laporta y Rosell se han llevado a matar. Ellos sabrán. Y Ronaldiño, autor de jugadas prodigiosas, se convirtió en sus dos últimos años en un vulgar estafador. Empezó por estafarse a él mismo, malogrando un inconmensurable talento, pero también despreciando al entorno de millones de personas que le admiraban.
Ahora su sonrisa ha vuelto al Camp Nou. Se ha despedido y ha marchado por la puerta grande. Pero las personas avisadas deberán recordar los sombríos capítulos de una historia que tuvo momentos de puro esperpento.
Cuando hay euforia, nos sentimos magnánimos. Nada que decir en contra. Pero ojo con los autoengaños. La historia fue la que fue y el comportamiento final del futbolista un ejemplo de estulticia pura y dura.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez