"Pinocho" es el nombre de un acreditado bar de comidas en la entrada del barcelonés Mercado de la Boquería. Conspicuas figuras de este famoso personaje adornan el chiringuito. Escrítores gastrónomos como el difunto Manuel Vázquez Montalbán lo frecuentaban.
Acudo al "Pinocho" a desayunar un croissant y un café con leche. Mi gozo en un pozo: el croissant cae en el estómago como un ladrillo.
Inquiero al señor Joan, en la barra...
-Éste no es de los buenos...
Responde:
-Me los traen de Badalona y a veces salen así.
Explicación al canto y a mirar hacia otro lado. Ni un amago de cambio.
Me da que pensar.
Muchos de mis alumnos latinoamericanos de EAE Business School me remarcan la poca amabilidad que encuentran en Barcelona. Ultimamente estoy auditando este aspecto y cada vez tengo que darles un poco más la razón: no somos una sociedad amable. Y quien no es amable, difícilmente puede ser amado.
Malos tiempos para la amabilidad.
Abandoné "Pinocho" decepcionado y por un momento me pareció que la nariz del señor Joan se hacía larga, larga, larga.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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Jaime Rodriguez
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Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez