Llegan esos días tan henchidos de luz y calor, el prolegómeno estival que cuaja en jornadas largas, calles que brillan, parques exultantes.
Cuando sopla una brisa, los momentos se convierten en perfectos. Rincones anodinos de la ciudad de Barcelona refulgen con magia. Toda la urbe se conviete en un poliedro prodigioso.
Hoy he descubierto (o quizá deba decir reparado) en la belleza de la calle Llançà, en la Izquierda del Ensache. Tiene una densidad de arboleda y plantas que la convierten en una calle edénica, harto sugestiva.
Decía el radiofonista, ya difunto, Luís Arribas-Castro que "la ciudad es un millón de cosas". Y bajo la luz del junio tardío emergen esas cosas, tanta belleza dormida en la jungla urbana.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez