Me llama la atención esa manera de transmitir los partidos de fútbol en que los locutores dictan virtualmente órdenes a los jugadores, aplauden si les "obedecen", les riñen si no lo hacen y se pierde la pelota y callan como villanos si se mantiene el control del juego pese a desoir los doctos avisos de los profesionales del canal.
Y cuando llega el gol de España, a celebrarlo cual enfervorizada parroquia de céntrico bar hispánico.
Es lo que tiene eso del fútbol. Paraliza un país y focaliza a raudales las pasiones. Todo circunscrito a que la pelota entre o no entre.
(Esta noche en los Mundiales de Sudáfrica, España, 1-Portugal,0; la cara de Ronaldo, un poema).
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez