Llego a la Escuela de Economía de la Universidad de Harvard y me planto en el despacho de Pol Antràs, de 34 años, doctor por el MIT y el más joven catedrático harvardiano.
Le espeto:
-Professor Antràs, I suppose?
Asiente divertido y me invita a compartir el despacho desde el que pone en cuestión los viejos principios del comercio internacional y propone nuevos planteamientos que deslumbran a la comunidad académica.
Hablamos de las metodologías pedagógicas en Harvard y de la importancia de crear un clima de desinhibición en que el alumno- a quien se le presume atento- pregunte siempre lo que no sabe.
Me confiesa que él de natural era preguntón cuando estudiaba en la Universidad Pompeu Fabra.
-Al finalizar mi Máster, quedé segundo o tercero en un plebiscito para elaborar el ránking de los alumnos más pelotas-me confiesa con un tono ya más sombrío.
Así es como en algunos lugares malinterpretan la motivación de un alumno.
No habrá auténtica excelencia universitaria en España hasta que no haya un cambio cultural profundo sobre el sentido de la profesión de profesor...y la de estudiante. Que también debiéramos considerarla una profesión.
(Tal idea se la escuché en 1976 al profesor Jesús María Rodés en la Universidad Autónoma de Bellaterra; mis compañeros de Ciencias de la información reaccionaron con hilaridad).
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez