Mi amigo Alfonso Dicenta, mallorquín exiliado voluntariamente en República Dominicana, me da cuenta de la muerte reciente, ya octogenario, de don Angel Miolán, prohombre dominicano del turismo que atisbó el gran futuro de la isla.
Sin embargo, hasta que la irrupción turística no cuajó, tuvo que oir encendidas muestras de escepticismo. Muy en particular el latiguillo:
-¿Y los turistas dónde están? ¡En la cabeza de Miolán!
Simpatizo con este personaje, a quien no llegué a conocer. De hecho, muchos interlocutores dominicanos se interrogan con interés cuando digo que me llamo Miguel Angel Violán, lo que suena a Angel Miolán.
Estoy por encarnarme en un próximo viaje en la figura de Angel Miolán, un ficticio nieto hispánico del ilustre prohombre dominicano (reinventarse con otro nombre es una costumbre muy dominicana).
Miolán/Violán tiene mucha resonancia en un país donde el turismo se ha convertido en una excepcional fuente de riqueza gracias a la belleza de sus playas y el exotismo de sus gentes.
Porque los turistas de estar, ya están, ya están.
(Descanse en paz mi querido abuelo dominicano)
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez