Sigo la ceremonía de graduación en Harvard (Commencement Day) a 300 metros del escenario real: bien pertrechado en la cafetería de la Cooperativa de libros en Harvard Square.
La actriz Meryl Streep acaba de ser investida honoris causa. Es una nota de glamour ante centenares de familias engalanadas que acuden a ver la graduación de sus retoños. Algunos de ellos pasan por delante mío para reponer fuerzas. Muchas damas padecen en los pies debido a sus encorsetados zapatos. Estaba nublado pero al parecer no ha llovido. La temperatua ha bajado, sin duda, pero se nota la calidez de los que vienen a ver a los suyos en un día tan imborrable para el recuerdo.
Llego a la Escuela de Economía de la Universidad de Harvard y me planto en el despacho de Pol Antràs, de 34 años, doctor por el MIT y el más joven catedrático harvardiano.
Le espeto:
-Professor Antràs, I suppose?
Asiente divertido y me invita a compartir el despacho desde el que pone en cuestión los viejos principios del comercio internacional y propone nuevos planteamientos que deslumbran a la comunidad académica.
La estación de Metro de la Plaza Porter de Somerville está más vigilada que otras veces. Por megafonía se oye un truculento mensaje:
-"If you see something, say something" (si usted ve algo -se sobreentiende que sospechoso- diga algo- se sobreentiende que a la policía).
Es la América del Gran Hermano cuando los últimos atentados frustrados en Manhattan aún colean.
Llego a Boston y me acoge a media tarde una ciudad de ensueño a más de 30 grados centígrados...Nada más pisar el aeropuerto Logan me parecía más llegar al Caribe que a Norteamérica.
Que no tiene buen arranque. Que no pilota bien en pista mojada. Que se cae demasiado poque arriesga en exceso. Que no dosifica la goma del neumático.
Tales son los puntos débiles del piloto Jorge Lorenzo que oía de los expertos cuando –hace apenas un par de años- dejé de ejercer mis labores como coach de comunicación del joven piloto.
Ayer pude ver el final de la carrera de Le Mans, una nueva victoria que le consolida en el liderato mundial de moto GP. Ni por asomo encontré los mencionados puntos débiles. Jorge ha progresado un montón y va lanzado a disputarle el título al mismísimo Rossi, el héroe de su niñez...
Barcelona se ha convertido en una pequeña Amsterdam. Las bicicletas están por doquier y en días soleados como hoy proliferan por todos los rincones del centro.
Hoy me he agenciado con una bicicleta de alquiler y he podido disfrutar durante un par de horas la Barceloneta y la zona portuaria en general a dos ruedas.
Puedo ahora entender la satisfacción de tanto visitante que entra en nuestros recovecos enfundado en bicicleta. Y también la irritación de los peatones que se ven asediados por el anárquico gremio de los ciclistas.
Esta tarde he enviado un mensaje al profesor Nitin Nohria, de la Harvard Business School, especialista en liderazgo, recientemente nombrado nuevo decano de la escuela a partir del 1 de julio. Le he dado cuenta de mi libro, "El Método Guardiola".
A las tres horas recibía su e-mail de respuesta (hoy que es sábado)...
Ambas comienzan por b y ambas son ciudades agradables. Boston representa la versión más europea de Estados Unidos, la huella perenne de los pioneros, el sello anglosajón dejado en aquellos parajes fríos pero exhuberantes.
Barcelona, por contra, tiene la calidez mediterránea, la herencia de muchas culturas y una sensualidad primitiva y seductora.
Son mis dos ciudades de referencia, a ocho horas y pico de avión, separadas por el Atlántico pero unidas por un clima humano grato y unos atractivos culturales elevados.
La Rambla barcelonesa es un hervidero. Es un sábado legañoso, de sol furtivo, nublados intermitentes. Pero una marabunta de peatones inundan el popular paseo.
Me refugio en mi apreciado Ateneo, a cuatro pasos de Canaletas. Millares de volúmenes me acogen, necesitado yo de silencio, de recogimiento, de mimo intelectual. De la varopinta prensa de aquí y de allá.
Se me hace difícil concebir un mundo en que no existiera el Ateneo.
Y puestos a forjar talento en serie, ¿por qué no crear una factoría de entrenadores deportivos tipo La Masia? Pep Guardiola, Xavier Pascual o Valero Rivera, entre otros, integrarían un excelente claustro de profesores y dotarían al FC Barcelona de una escuela sin precedentes: La Masia Business School.
En el apartado de agradecimientos de mi libro sobre Guardiola deberé tener unas palabras de recuerdo para mis dos sancta santorums favoritos en la elaboración de la obra: la biblioteca del Ateneo barcelonés y la Widener Library, la bibllioteca principal de la Universidad de Harvard.
A ambos lugares mi agradecimiento por la discplina e inspiración que me han inspirado en esta travesía de dos años, no exenta de turbulencias ni de momentos de desánimo.
Una imagen mía en la Widener de Harvard preside el salvapantallas de mi portátil como recordatorio de aquellos momentos de soledad fértil, rodeado de millones de libros de la cultura universal.
Me complace anunciar que expondré un resumen del Método Guardiola el próximo 16 de junio de 2010 con motivo del certamen ExpoManagement-10. Es mi tercer año consecutivo de participación. En las anteriores ediciones hablé del Carisma Mediático y de la RED-putación Corporativa.
Espero que aquellos interesados en conocer anticipadamente el contenio de mi libro puedan acudir a la cita de ExpoManagement.
Entrevisto en la radio a Roser de Tienda, quiropráctica que se especializa en pediatría. Ha escrito un interesante libro, "Nacer conectado, vivir consciente", publicado por Ediciones Obelisco.
Me explica la importancia de alinear el esqueleto del bebé a poco de nacer, cuando es fácil modelar su cuerpecito tierno y jovencísimo, recién llegado al mundo exterior. Como hacen en los países europeos avanzados.
Alinear, el verbo clave. Lo es para el esqueleto de un bebé, una persona que crecerá y que sufrirá toda su vida los desarreglos vertebrales que bien pudieran haber sido curados a tiempo.
Acontece igual en las organizaciones: alinear lo antes posible a los miembros evitaría un montón de "hernias" organizacionales.
Roser me habla con dulzura y convicción.
"Me gusta tocar"-me apunta en su abrazo de despedida, tras abrir los ojos como platos ante cada exclamación de alegría cuando se menciona la palabra bebé.
En la India los acarician de bien pequeñitos. Son masajes que los fortalecen ya como personitas. Caricias que impregnarán sus vidas.
(Qué bello bebé el de la portada...)
Veo brío y diligencia en las gestiones del FC. Barcelona en dar altas y bajas en vistas a la nueva temporada. A buen seguro que Pep Guardiola no quiere que se repita el lamentable espectáculo de hace un año y ha puesto las manos en el asunto.
Nada más ganar la vigésima Liga, el Barça se marca el ambicioso reto de ganar de nuevo la Champions en Wembley y de gestionar los cambios en la plantilla con premura.
Aprender de los errores es de sabios. Este fin de temporada está siendo ejemplar, sin que la contienda electoral hasta el momento lo haya impedido.
Que no falte nunca la fruta.
Y, pelada y bien surtida, a un euro, euro y medio o dos euros, se encuentra en las paradas del tradicional Mercado de la Boquería. Un placer para los cinco sentidos. Uno de los más bellos mercados del mundo enclavado en las mágicas Ramblas barcelonesas.
Si va por allí, no deje de tener esta saludable experiencia: compre fruta en la Boquería.
Bonito el fin de fiesta anoche azulgrana en el estadio: se ganó la vigésima Liga tras derrotar al Valldolid por 4 a 0.
Me sobran, sin embargo, los balbuceos dialécticos de los héroes entarimados. Destrozan el idioma y nos privan de la sensación de que el fútbol puede ser considerado una de las artes escénicas.
El mejor- una vez más- Guardiola. Comedido, breve...y ambicioso: ya apunta una nueva Chanpions como gran objetivo para el año que viene.
Concluimos el jueves la semana sobre "Cómo ser feliz" en EAE Business School en Barcelona con gran éxito entre ponentes y alumnos. Valió la pena, al decir de todos.
Esto corrobora mi vieja idea de que las cosas realmente importantes no se enseñan en las escuelas. Y no entiendo porqué.
Mi amigo Antonio Bolinches, participante en las jornadas, me espeta que hemos sido pioneros en algo que algún día será muy común.
Toda iniciativa tiene sus riegos. Pero también sus beneficios: como sentirse feliz por haber hecho a otros felices.
Como dijimos en aquellas jornadas, "la felicidad es el mejor negocio".
Hoy finaliza la Liga. Qué mejor día para visitar Santpedor, el pueblo natal de Pep Guardiola, a 10 kilómetros de Manresa, a menos de una hora de Barcelona.
Día soleado. Las calles aparecen silentes. Intuitivamente desemboco en la plaça de la Generalitat, antiguamente llamada "plaça dels ases", plaza de los asnos. Un lugareño, el pintor Claus, me confirma que allí está la pequeña casa natal de Guardiola, en la actualidad propiedad de una familia marroquí (una niña pequeña y morena me mira desde la ventana).
En esa diminuta plaza le deba el joven Pep a la pelota e instalaba las porterías donde jugaba con sus amigos.
Esa noche Pep Guardiola puede ganar su segunda Liga consecutiva y su séptimo título al frente del FC. Barcelona.
Y todo eso nació de esa modesta placita que esta mañana he visitado.
Me complace anunciar la aparición de mi libro "El Método Guardiola" en versión catalana en septiembre de 2010 de la mano de Edicions 62 coincidiendo con el inicio de la nueva temporada futbolística. Si todo va bien, en meses sucesivos aparecerán también la versión en castellano y- es deseo mío- ulteriores versiones en inglés y japonés.
La presente es una inserción que dedico a todas aquellas personas que en los últimos meses me han preguntado sobre mi libro y a los que varias veces he tenido que dar cuenta de las dilaciones sobrevenidas.
Ha sido un duro aprendizaje del que ya se vislumbra final feliz.
En el fondo es la constatación del valor del más guardiolano de los verbos: persistir, persistir, persistir.
He notficado a la Asociación Kanayakumari (http://asociacionkanyakumari.org) que destinaré los ingresos a sus proyectos sociales en el sur de la India. Es una promesa antigua de ya inminente cumplimiento. Como ha de ser.
Cuántas cosas puede aprender uno de los otros. Hoy hemos tenido nuevos y magníficos ponentes en EAE Business School en nuestras jornadas bajo el título "Cómo ser feliz".
Tanto es así que alumnos de otros Másters se han incorporado voluntariamente a nuestras sesiones.
El tema atrae y se trasluce en muchas intervenciones. ¿Por qué debe la enseñanza renunciar a los temas que realmente son apasionantes y atraen a la gente?
Esta semana hemos comenzado en EAE Business School en Barcelona la semana "Cómo ser feliz". En pocas palabras: conferenciantes que explican las claves al respecto según su leal saber y entender.
La de ayer fue la jornada inaugural y ciertamente nos lo pasamos muy bien. El psicólogo Antoni Bolinches, el profesor y escritor Quim Valls y el coach y también escritor Raimon Samsó nos ilustraron sobre consejos prácticos que nos ayudan a estar meor y a ser felices o algo parecido.
Mi amigo Alfonso Dicenta, mallorquín exiliado voluntariamente en República Dominicana, me da cuenta de la muerte reciente, ya octogenario, de don Angel Miolán, prohombre dominicano del turismo que atisbó el gran futuro de la isla.
Sin embargo, hasta que la irrupción turística no cuajó, tuvo que oir encendidas muestras de escepticismo. Muy en particular el latiguillo:
-¿Y los turistas dónde están? ¡En la cabeza de Miolán!
Es el nombre que le dan en República Dominicana a mi trabajo de formador: facilitador.
Me gusta la palabra por cuanto describe la que debe ser la función de un formador: facilitar la comprensión de nuevas ideas.
Este facilitador se prepara para regresar a Barcelona tras una satisfactoria estancia en Dominicana, donde mi carrera como conferenciante-facilitador internacional ha dado un nuevo paso adelante.
Emocionante penúltima jornada de la Liga con victoria final del Barcelona 2-3 en el campo del Sevilla. Y yo que escucho las postrimerías vía Internet, emisora RAC1, desde la sala VIP de Iberia en el aeropuerto de Las Américas en Santo Domingo, pronto a tomar mi vuelo de regreso a Barcelona, si el díscolo volcán islandés nos lo permite
La tecnología nos hace el mundo pequeño. Puedo escuchar la transmisión como si lo hiciera desde la propia Barcelona. Es fascinante.
Cuando pienso en el futuro que nos espera, me admiro con antelación de los cambios que se avecinan.
Recuerdo aquellos primeros viajes míos en los años setenta a los Estados Unidos. Era una desconexión total, tan sólo paliada por las largas -y caras- llamadas de larga distancia...
Tengo el viernes libre y exploro los alrededores del hotel Clarión, junto a la plaza del Naco de Santo Domingo, en pleno corazón del sector financiero capitalino (allí dicen capitaleño).
Entre bloques destartalados descubro un poco de todo: Casa Vicente, el restaurante asturiano donde estuve hace un par de años. El gimnasio Body Shop, en lo alto de un edificio acristalado, con piscina propia en la azotea. Tres jugueterías. Unas galerías repletas de salones de belleza, el gran negocio nacional. El Canal 21 de televisión. Una llamativa firma de muebles y ornamentos del hogar. Una heladería. Mi ya conocido Pizza Hut. Una notaría.
Y así una sucesión de hallazgos.
Santo Domingo se me antoja una ciudad cada vez más próxima. Ya no me impresionan los guardias de seguridad en sus destartaladas garitas con gruesos rifles de improbable precisión. Ni la escasa luz artificial cuando anochece. Ni el ruido por doquier, sin restricciones. Ni los transeúntes caminando a cámara lenta.
Esto es Santo Domingo, señores. Y yo soy un puro observador ocasional, cada vez más apegado a cuanto veo.
-Amiguito, se acerca el matriarcado.
Cuánta ebullición de mujeres en la República Dominicana. Llenan mis seminarios, toman nota hasta de mis respiraciones y preguntan con una inteligencia demoledora.
-En este país las mujeres han dicho basta.
Mi interlocutora dominicana me da cuenta de mil y un detalles del cambio social que vive este país, muy tradicional, pero donde han entrado aires de cambio y modernización.
Cuanto puedo decir es que tropiezo por doquier con una pléyade de mujeres con talento, asertivas, y que además se las ve muy cooperativas entre ellas.
Tan sólo falta que ellas se incorporen de pleno a la alta dirección. Por el momento ya copan los peldaños intermedios. Y se desenvuelven con elegancia y soltura, como si toda la vida lo hubieran hecho.
Regreso a Santiago de los Caballeros, la segunda mayor ciudad de la República Dominicana. Ya estuve allí en septiembre, impartiendo en la Universidad. Ahora toca hacerlo ante los directivos de la Asociación Cibao de Ahorros y Préstamos. Me acogen con suma cordialidad. Preguntan en todo momento y escuchan de manera inteligente, muy concentrados. Les hablo del poder de la comunicación para el liderazgo eficaz.
Sigo los avatares del Mallorca-Real Madrid desde mi netbook en un despacho del centro de Santo Domingo. Prodigiosa esta tecnología que me de da el don de la ubicuidad.
Este mediodía he concluido mi seminario sobre comunicación interna como palanca del éxito empresarial en el hotel Meliá de Santo Domingo. Qué activos participantes en mi seminario, la mayoría féminas. Hay pasión por comunicar y hacer las cosas bien.
Este país va a pegar un salto hacia arriba a poco que la meritocracia impere en la promoción profesional. Y muchos de los nuevos dirigentes van a ser mujeres. Se masca en el ambiente.
(Los embotellamientos continúan a la orden del día en la capital dominicana. Sufridos capitaleños).
Veo a Santo Domingo a mis pies, el gigante dormido, cuando la noche no es ya noche y el día todavía no es día, desde la décima planta de mi hotel Clarión.
Llegué anoche. Veo la entrada de la ciudad más arreglada. Me acoge la humedad ambiental incorregible.
(Me informan que Juan Luís Guerra toca la guitarra en la misa del martes).
Oigo la socorrida frase en la cantina de la estación del tren en el aeropuerto del Prat. La pronuncia un hombre próximo a jubilarse tras 19 años de actividad aeroportuaria:
"Todo ha cambiado mucho".
A buen seguro que es así. Y a buen seguro que eso pasa en todos los sectores, oficios y actividades.
Todo cambia menos una cosa: que todo cambia.
Adaptarse o morir. Reinventarse o perecer. Es la dura dicotomía. Es el signo de los tiempos.
Lo que mueve el mundo, lo que transforma la realidad son por encima de todo las acciones. La mayoría de ellas, pequeñas acciones. Las grandes intenciones por sí solas no mueven el mundo.
Siempre recordaré aquella máxima de mi primer profesor de yoga: "Más vale un gramo de práctica que una tonelada de teoría".
Es bien cierto. Pasito a pasito, se mueve el mundo. La acción es fértil. La intención que no transciende en acción, es oportunidad perdida. Vacío. Energía en balde.
Regresaré a Boston en la última semana de mayo. Ya lo encontraba a faltar. Tengo mi billete y mi alojamiento reservados. Y mi pase ya solicitado para la fastuosas Widener Library, la biblioteca principal de la Universidad de Harvard y mi sancta sanctorum en mis investigaciones académicas. Todo a punto.
Un año más asistiré al Commencement Day, la espectacular ceremonia de graduación. En ella coincidí el año pasado con Pedro Almodóvar.
Es una experiencia digna de ser vivida. Harvard hierve de color. La primavera hace el resto.
(Por cierto, tengo que ir a conocer un nuevo restaurante de pescado que me han recomendado)...
Me invitan a hablar en la radio, hoy 1 de Mayo de 2010. Se trata del programa "El Suplement" de Catalunya Ràdio, dirigido actualmente por Núria Ferré y en el que fui colaborador varias temporadas con Xavier Solà.
Tema: el Método Guardiola. Aunque el libro no aparecerá hasta septiembre, interesa vivamente ya por razones de actualidad. Me pongo así las botas ante el micrófono hablando de esta palpitante cuestión.
Hacia el final del diálogo llega la temida pregunta: los defectos de Guardiola.
El presentador Jordi Estadella murió ayer a los 61 años. Desconocía su enfermedad. Y ciertamente su muerte me entristece. Le recuerdo tan vívamente de sus programas en directo desde Radio Juventud de Barcelona en Vía Augusta, 17...
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez