Vi anoche por televisión el Español-Barcelona. Me resultó un partido desagradable. En la línea de anteriores partidos entre ambos conjuntos, con la salvedad de que al jugar el Español en campo propio no se acogió esta vez a la táctica de pérdidas deliberadas de tiempo, generalmente toleradas por los árbitros.
Puedo entender que un equipo técnicamente inferior intente compensarlo con brío, trabajo en equipo y esfuerzo a espuertas. Puedo entender que jugando "con intensidad" (éste es el eufemismo) se peguen más patadas de la cuenta, aunque eso denigra el espectáculo.
Lo que me parece penoso es esa actitud premeditada de los jugadores de protestar cualquier decisión arbitral que vaya contra los propios colores para intentar crear una encerrona psicológica entre quienes juzgan.
No es el único club donde veo que esto se practica. Pero es deningrante para el espectáculo. Es el puro triunfo del "ganar a cualquier precio". Bochornoso y desagradable. Barriobajero. Pero desgraciadamente en auge.
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Comparto contigo la desagradable sensación de haber entrado en una era en la que lo único que cuenta es el resultado y no los medios para alcanzarlo. Creo que esta desnaturalización, en el caso del deporte es una consecuencia directa de su mercantilización y del valor estratégico que alcanza para determinados grupos de interés y en ese sentido, me ha parecido muy ilustrativa tu reflexión sobre el objetivo de "ganar a cualquier precio" y me he permitido linkar el artículo.
!Enhorabuena por la frescura de contenidos de tu bitácora!
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez