Regreso a mis clases en Instituto de Empresa de Madrid. El Paseo de la Castellana está espléndido como siempre. Luce una tarde primaveral, que es lo que toca. Dejo mis avíos en el hotel Occidental Miguel Angel. Me complace alojarme en un hotel que lleva mi nombre. Tiene además un spa urbano gratis para los clientes. La calidad del desayuno,en cambio, es un tanto decepcionante para ser un 5 estrellas. Posiblemente aplican recortes de gastos draconianos dados los malos tiempos.
Cruzo la Castellana y me planto en las aulas de los programas ejecutivos. Tengo unos 40 de alumnos en el Máster de Comunicación. Saludo a rostros conocidos. Introduzco a mis alumnos en mi metodología para elaborar planes de comunicación. Tengo un público muy participativo. Y crítico. No se callan una. Como ha de ser.
Ceno (es un ritual) en el vecino restaurante de la Ursula. Está animado. Uno se acostumbra a rutinas como esta. Me gusta ese local.
Durante el desayuno al día siguiente escucho una encendida conversación sobre si se puede parar a Messi. Tras sus cuatro goles contra el Arsenal, los cenáculos periodísticos hierven: hoy, sábado, Madrid y Barcelona juegan un trascendental encuentro que puede prefigurar el final de la Liga. Gran emoción.
Regreso en el AVE a Barcelona con la pregunta de marras en mi cabeza:
-¿Se le puede parar?
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez