Un buen líder ha de saber afrontar las decisiones duras y, una vez determinadas, ejecutarlas sin dilación.
Pep Guardiola sentó de entrada en el banquillo a su fichaje estrella Ibrahimovic en el partido contra el Stuttgart del miércoles 17-3-10. Le salió bien: victoria 4-0 y un serio aviso para navegantes.
Sin embargo, el jugador trasluce malestar, según expresa en público su representante.
"No me pagan para contestar en público a los representantes de los jugadores"-zanjó pep Guardiola el tema en una conferencia de prensa reciente.
Un buen líder debe tener las ideas claras y ser consecuente con ellas. Aunque sentar a Ibrahimovic suponga el reconocimiento tácito de dudas sobre la idoneidad del fichaje, que fue postulado en su momento por el propio entrenador contra viento y marea.
También los buenos líderes deben saber tragarse su orgullo herido.
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
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El Espacio del Dircom
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Periodista Digital
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