Esta madrugada me he despertado sobresaltado: los salarios irremediablemente bajan, algunos productos también lo harán y algún día los tipos de interés volverán a subir...
¿Qué pasa entonces con los préstamos hipotecarios? Nominalmente las condiciones no cambian, subirá la parte variable (los intereses) para una población que -si mantiene su actividad laboral- cada vez hará un mayor esfuerzo para pagar cada euro de cuota y sin posibilidad de refinanciarse a más largo plazo ante unas entidades bancarias que también pasan lo suyo con stocks de pisos invendibles de clientes morosos, a menos que sean depreciados para hacerlos vendibles con lo que mermará su patrimonio, por tanto su solvencia y por tanto el tipo de interés con que pueden adquirir su dinero en el mercado interbancario?
Creo que a eso se le llama "tormenta perfecta", ¿no?
Me he tomado una infusión de boldo y la tormenta ha desaparecido como por ensueño.
Le brindo tal remedio a nuestras -debo suponer- atribuladas autoridades económicas (autoridades con poca autoridad y aunque "económicas" que nos pueden salir muy caras).
Martes, 29 de mayo
Antonio Pérez Henares
Bustamante, Arévalo y Pardo de S.
Miguel Ángel Violán
Jaime Rodriguez
Rolando Rodrich
Rafael Moreno Izquierdo
El Espacio del Dircom
José Antonio Piñero
Periodista Digital
Juan Luis Gámez Ortúzar
Antonio Jiménez